Conferencia:
La emigración en la perspectiva islámica
Por Abdulhasib Castiñeria,
Director del Centro de Estudios Islámicos,
Mezquita de Granada.

La historia del Islam empieza con una emigración
colectiva: desde Meca hasta Medina. La primera comunidad
musulmana se fundó sobre el hermanamiento de una
comunidad de emigrantes y otra de residentes anfitriones.
En la medida en la que una sociedad recibe, hospeda y acoge
se puede medir y valorar la salud, la integridad y la vitalidad
de esa sociedad. Emigrar es esencial para la revitalización
del individuo y para la regeneración de la sociedad.
El título que me han propuesto invita a declarar
fundamentos y principios ciertos que se puedan extraer de
la revelación del Corán y de la enseñanza
y el ejemplo del Profeta Muhammad, la Paz y bendiciones
sean con él, así como de la experiencia de
la primera comunidad, acerca de este fenómeno, que
se ha vuelto tan importante en nuestros tiempos: la emigración.
Para ser fiel al título de la conferencia, haré
primero un repaso al significado de emigrar en el Islam
y la emigración en la primera comunidad musulmana.
La segunda parte serán una serie de lecturas, un
mosaico de impresiones, reflexiones y documentos sobre la
inmigración en España y en Europa. Para concluir
no con consignas pero sí con elementos de reflexión
que aporten alguna luz y entendimiento sobre este asunto
tan complejo.
INTRODUCCIÓN
La Hiyra, o emigración, es un elemento esencial en
la práctica de adoración y en la forma de
vida del Islam desde el comienzo mismo de su historia. El
cómputo de la era islámica se realiza, no
a partir del nacimiento o de la muerte del Profeta, sino
a partir de la emigración desde Meca a la ciudad
de Medina, trece años después de que descendiera
la primera Revelación sobre el Profeta Muhammad,
sallallahu alaihi wa sallam. Es decir, la historia del Islam
y el nacimiento de la Comunidad Musulmana como una nación
soberana se inician con una emigración.
El acto de emigrar, tanto en un sentido físico y
literal de mudarse, trasladarse y reiniciar la vida en una
tierra lejana y distinta de la propia, como en un sentido
figurado o interno, de apartarse, abandonar y separarse
de determinadas conductas, ideas, costumbres o personas,
tiene significados esenciales para el musulmán.
En la primera comunidad, la primera generación del
Islam, los llamados Sahaba, o Compañeros del Profeta,
Paz y bendiciones de Allah sean sobre él, tuvieron
que abandonar su tierra; dejar atrás familia, casa,
riqueza, y posición, huyendo de la opresión,
y del encubrimiento de la verdad (kufr), para establecer
la adoración de Allah en la Tierra. Ese acto fue
la prueba determinante de su sinceridad y la muestra concluyente
de compromiso total.
Emigrar en la Tierra puede ser de muchos tipos y tiene muchos
grados. Existe una emigración por Allah, una emigración
en busca de la verdad y de obedecer al Creador, y ese es
el más alto grado de sinceridad; y después
hay tantas formas diferentes de emigración, hasta
la simple satisfacción de las más básicas
necesidades de supervivencia, la huida de la guerra, del
hambre y de la opresión; o en busca de mejor fortuna,
… tantas variedades de emigración como intenciones
pueden tener quienes la realizan.
La intención es lo que define el significado y el
valor de una acción. Las acciones dependen de la
intención con la que se realizan. Este es el primer
hadiz que abre la colección del Sahih al-Bujari.
El hecho de haber señalado esta tradición
situándola al comienzo de su colección de
hadiz subraya la importancia de la intención en todos
los actos humanos. Y el ejemplo que utilizó el Mensajero
de Allah, Paz y bendiciones de Allah sean sobre él,
de cómo intenciones diferentes tienen como consecuencia
resultados diferentes aun cuando el acto parece físicamente
el mismo precisamente pone como ejemplo la emigración.
Umar Ibn Al Jattab, que Allah esté complacido con
él, dijo:
“Yo oí al Mensajero de Allah, sallallahu
alaihi wa sallam, decir:
“El valor de las acciones depende las intenciones
y cada persona obtendrá recompensa conforme a su
intención. Así pues quien emigró por
Allah y por Su Mensajero, su Hiyra fue por Allah y por Su
Mensajero. Quien emigró para conseguir una ganancia
de este mundo o para casarse con una mujer, su Hiyra fue
para aquello para lo que emigró”.
LA EMIGRACIÓN EN LA HISTORIA DEL ISLAM
Hiyra es dejar y abandonar. Hayara ila significa mudarse
y trasladarse. La Hiyra en el Islam fue en primer lugar
la mudanza de una tierra de peligro (la Meca bajo el dominio
de los idólatras mushrikin de Quraish) a una tierra
de seguridad (la Abisinia bajo la autoridad del rey cristiano)
y también la emigración de los primeros musulmanes
que dejaron Meca para establecerse en Yathrib, antes de
la emigración del Mensajero de Allah, Paz y bendiciones
de Allah sean sobre él.
La segunda forma de emigrar fue de la tierra del kufr a
la tierra del Iman (creencia), y esto ocurrió cuando
los musulmanes emigraron desde Meca y desde otros lugares
de la península para reunirse con el Profeta y establecerse
en Madina, una vez que allí se hubo reconocido la
autoridad del Mensajero de Allah y se creó una sociedad
libre y gobernada por el Islam.
Ese periodo especial de unos ocho años que transcurrió
desde la emigración del Mensajero de Allah y la conquista
de Mekkah fue una etapa única e irrepetible que convirtió
a sus protagonistas, a aquellos que emigraron, en los Muhayirun
de los que habla el Corán. Allah los menciona siempre
con elogio y amonesta con severas amenazas a quienes se
abstuvieron de emigrar durante aquel periodo, excepto los
que tenían una excusa legítima como los incapaces,
los débiles, los enfermos… etcétera.
Los que aceptaron el Islam y sin embargo no emigraron, no
dieron el paso del compromiso completo y de la sinceridad
total, Allah les anuncia el castigo del Fuego.
“A los que se lleven los ángeles (en
el momento de la muerte) siendo injustos consigo mismos
les preguntarán: ‘¿Cuáles fueron
vuestras circunstancias?’ (‘¿En
qué se os fue la vida?’ traducción de
Melara; literalmente: ‘¿En que estabais?’).
Responderán: ‘Estábamos oprimidos
en la tierra’. Les dirán: ‘¿Acaso
no era la tierra de Allah lo suficientemente extensa como
para emigrar por ella (a otro lugar)?’ Esos tendrán
como morada el Fuego de Yahannam, ¡que mal fin!
A menos que se trate de hombres, mujeres o niños
que están oprimidos, imposibilitados y que carezcan
de medios y no saben cómo hacerlo. A esos quizá
Allah los disculpe. Allah es indulgente y Perdonador.
Quien emigre en el camino de Allah encontrará en
la tierra muchos lugares donde refugiarse y holgura (en
sus medios y sustento). El que habiendo dejado su casa para
emigrar hacia Allah y Su mensajero le sorprenda la muerte,
tiene la recompensa asegurada por Allah y Allah es perdonador
y Compasivo”.
(Surat An Nisa, las Mujeres, 96-99)
La holgura en dunia (la vida de este mundo) unos dicen que
esa existencia hermosa era la propia ciudad y la comunidad
de Medina. Otros dicen que una provisión abundante.
Otros que sería la victoria sobre sus enemigos y
la conquista del territorio. Otros dicen que se trata del
honor que permanecería con ellos y que se extendería
a sus hijos y el elogio y buen nombre que permanecería
para siempre con ellos. Todas estas cosas son reales y se
cumplieron en el caso de los primeros Muhayirun como recompensa
de Allah por su sinceridad completa y su abandono de casa,
familia, propiedades y amigos. Todas estas son bendiciones
que consiguieron los Muhayirun de la primera comunidad y
que consiguen siempre los emigrantes que habiendo sido oprimidos
se trasladan a otra tierra.
Y por encima de todas estas bendiciones la recompensa de
la próxima vida es mucho mayor: el Jardín.
“Los que tienen Iman y hacen Hiyra y entablan
el Yihad (Esfuerzo) en la senda de Allah
con su riqueza y con sus personas tienen el rango más
alto junto a Allah y ellos serán los victoriosos”.
(Surat Tawba, Arrepentimiento, 20)
“A los que emigraron por Allah después de haber
sido tratados injustamente, les prepararemos una hermosa
existencia en esta vida, sin embargo la recompensa de la
próxima vida será mayor, si lo supieran. Esos
han sido los pacientes y han puesto en su Señor su
confianza”.
(Surat An Nahl, La Abeja, 41-42)
Los que cumplieron -en aquel periodo irrepetible de la misión
profética del Mensajero de Allah- con la obligación
de la Hiyra tienen un rango que nadie ni antes ni después
podrá igualar, al igual que el rango de los Sahaba
no lo puede alcanzar nadie, ni antes ni después.
La Hiyra después de aquel período permanece
en todas las formas mencionadas; y también la emigración
en el sentido literal de ir a vivir a la tierra del Islam
abandonando la tierra de kufr.
FORMAS DE EMIGRACIÓN
Cuando aparecen el Corán la palabra Hiyra o el verbo
hayara, y eso ocurre veinticinco veces, se refiere siempre
a la emigración, el viaje o la huida por la causa
de Allah; es decir la Hiyra en busca de una recompensa,
un beneficio o un grado en el Din. Emigrar y viajar por
la tierra en todas sus formas y variaciones, siempre que
sean lícitas, es propio de la naturaleza humana en
su condición natural y libre.
La actual segmentación de la tierra en territorios
acotados por innumerables impedimentos físicos y
legales y las barreras de exclusión sociales que
imposibilitan a la gente desplazarse libremente es una faceta
más de la tiranía de la sociedad tecnológica.
Hasta tal punto es esencial el acto de emigrar en el Islam
que la Hiyra llegó a ser obligatoria para todo musulmán.
La Hiyra dejó de ser obligatoria después de
la conquista de la Meca en el sentido de que ya no era imprescindible
ni obligado ir a reunirse con el Mensajero de Allah, y con
su comunidad a Medina.
Aisha, la Madre de los Creyentes, que Allah esté
satisfecho con ella, dijo:
“Le preguntaron al profeta, sallallahu
alaihi wa sallam, acerca de la Hiyra y el dijo: “no
hay Hiyra después de la conquista (de Meca). Lo que
queda es el Yihad y la Niyya (intención).
Y si os llaman al combate, responded a la llamada”.
(Hadiz recogido en Muslim y en Bujari).
Narró Muyashi’a Ibn Mas’oud Al Sulami,
que Allah esté complacido con él:
“Nos presentamos ante el Profeta,
sallallahu alaihi wa sallam, mi
hermano y yo y le dijimos: “Tómanos Juramento
de Obediencia (Bayyah)
de que emigraremos”. Y dijo, sallallahu
alaihi wa sallam: “La Hiyra ya ha cumplido para
quienes la realizaron” (es decir, ya ha prescrito
su obligatoriedad). Yo le dije: “Entonces,
¿de qué nos tomarás juramento?”
Dijo: “ Del Islam, el Yihad y el bien”.
[‘Alal islami wal yihadi waljair]
(Hadiz recogido por Bujari y por Muslim).
No obstante la emigración por Allah tanto en su sentido
literal y físico de trasladarse a una tierra nueva
para adorar a Allah en ella y buscar Su satisfacción,
como en su sentido figurado que es alejarse de la maldad
y de la injusticia, sigue siendo necesario y esencial en
la vida del musulmán.
Abdullah Ibn Waqdan As Sa’adi dijo:
“Me dirigí al Mensajero de Allah, sallallahu
alaihi wa sallam, junto con una delegación que
iba a visitarle. Cada uno de los que componíamos
la delegación llevaba en mente algún asunto
que pretendía resolver y yo fui el último
en entrar a la presencia del Mensajero de Allah, sallallahu
alaihi wa sallam. (Abdullah era el más
joven de la expedición y se había quedado
como vigilante de las monturas y de los equipajes).
Dije: “¡Mensajero de Allah! He dejado a mi gente
atrás y dicen que ya no es obligatorio hacer Hiyra”.
Dijo: “La Hiyra no deja de ser obligatoria mientras
haya que luchar contra los kuffar”.
(Hadiz recogido por Nasa’i)
En otra versión del mismo hadiz, relatada por Imam
Ahmed, dice: “... No se abandonará
la Hiyra mientras haya que luchar contra el enemigo”.
Muawiyah, que Allah esté complacido con él,
dijo:
“Le oí al Mensajero de Allah, sallallahu
alaihi wa sallam, decir: ‘No dejará de
ser obligatoria la Hiyra mientras no deje de ser obligatoria
la Tawba (arrepentirse y volverse a Allah), y
no dejará de ser obligatoria la Tawba hasta que el
sol salga por Occidente”.
(Hadiz de Abu Daud, Ahmed y Ad Darimi)
En estos relatos se equipara el significado de la emigración,
emprendida después de la conquista de Meca, con el
yihad, pues este es el acto de alejar la injusticia y el
mal por la fuerza, cuando ya no queda ni ninguna otra alternativa
viable, y es, al igual que la Hiyra, un acto de total sinceridad
por Allah.
En el sentido figurado de la palabra, en el sentido interno,
Hiyra es una emigración que no implica viaje como
en el hadiz que transmitió Abdullah ibn Amr, que
Allah este complacido con él y con su padre, que
oyó al Mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallam,
decir:
“El musulmán es aquel de cuya lengua y de cuya
mano los musulmanes están a salvo; y el emigrante
es el que emigra de lo que Allah ha prohibido”.
(Tirmidhi)
Y también, le preguntaron al Mensajero de Allah,
sallallahu alaihi wa sallam:
“‘¿Cual es la mejor Hiyra?’ Y dijo:
‘La Hiyra de quien se aparta de lo que Allah ha prohibido’”.
EMIGRANTES Y RESIDENTES
La primera Comunidad, es decir la generación de los
hombres y mujeres que vivieron durante la vida del Mensajero
de Allah, sallallahu alaihi wa sallam, y participaron en
el establecimiento del Islam los Sahaba y las dos siguientes
generaciones de los Seguidores son el arquetipo y el ejemplo
de una sociedad justa que vivió realizando la Revelación
del Islam y el patrón contra el que se miden tanto
los perfiles de las nobles cualidades individuales como
el perfil de una sociedad en la que se establece la justicia,
se combate la lo reprobable y se adora a Allah.
En la aleya 73 de Surat Al Anfal y en la aleya 101 de Surat
at Tawba, encontramos mención no solamente de los
Emigrantes sino también de quienes los han acogido
y ayudado, los Anfitriones (Ansar) que los recibieron en
la tierra a la que emigraron:
“Es cierto que los que creen y emigraron y lucharon
con sus bienes y con sus personas en el camino de Allah
y los que les dieron refugio y les auxiliaron, ésos
son Mi amigos aliados y son amigos aliados entre sí”.
(Surat Al Anfal, 73)
Aquí Allah, Enaltecido y Excelso, divide a los creyentes
en dos tipos: los que emigraron dejando atrás su
hogar y sus fortunas para apoyar a Allah y a Su Mensajero
en el establecimiento de la práctica de adoración
(Din). Este primer tipo sacrificaron su riqueza y también
sus propias personas en esta causa; y después están
los Ansar, los Auxiliares que eran los musulmanes de Madina,
que dieron asilo a sus hermanos los Emigrantes en sus casas
y les ayudaron compartiendo con ellos su riqueza. Y después
lucharon juntos en establecer el Din del Islam junto al
Mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallam. Dice de
ellos que son amigos y aliados entre sí. Por esa
razón, el Profeta los hermanó con un pacto
que llegó hasta el punto que heredaban unos de otros
como si fueran familia, aunque esta práctica fue
después abrogada en el Corán.
“Y de los primeros precursores, tanto de los
que emigraron como de los que les auxiliaron, y de los que
les siguieron en hacer el bien; Allah está satisfecho
de ellos y ellos están satisfechos de Allah. Les
ha preparado jardines por cuyo suelo corren los ríos
y en los que serán inmortales para siempre. Ése
es el gran triunfo”.
(Surat At Tawba, 101)
En este pasaje Allah, Glorificado y Altísimo, reafirma
Su satisfacción con los primeros precursores, los
Emigrantes y los Auxiliares y la recompensa que les ha preparado
de dicha eterna y ése es el éxito, el triunfo
completo, la satisfacción de Allah como recompensa
al esfuerzo sincero y generoso y la recompensa en el mundo
imperecedero del Ájira, o la dimensión más
allá del tiempo y del espacio.
La Hiyra tiene por consiguiente beneficios en esta vida
y los tiene en la próxima.
Como se afirma la Aleya de Surat An Nisa:
“Quien emigre en el camino de Allah encontrará
en la tierra muchos lugares donde refugiarse y holgura
(Muragahm) [en sus medios y sustento]”.
Muragahm es holgura, amplitud y abundancia de medios de
subsistencia.
LA HIYRA EN EL FIQH
En la lengua árabe Hiyra (que ha pasado a decirse
en español: Hégira) significa viaje, abandonar
un lugar, o una persona y alejarse de ella. En la Sharia
(la Ley Revelada), la Hiyra significa mudarse de un lugar
a otro, dejar atrás la tierra natal, la familia,
los parientes por Allah hacia Allah, es decir hacia el encuentro
de y la obediencia a Allah, el conocimiento de Allah y la
satisfacción de Allah, en el Din de Allah; y también
apartarse de la maldad. La primera Hiyra y el ejemplo primordial
de emigración es la Hiyra del Mensajero de Allah,
paz y bendiciones de Allah sean sobre él, desde su
ciudad de origen Makkah para establecerse en Medina.
La Hiyra es de dos tipos, según el Qadi Abu Bakú
ibn Al Arabi de Sevilla una Hiyra es para marcharse, viajar
o huir (Harab) y la otra es Hiyra en busca de algo (Talab).
La Emigración entendida como huida o viaje (Harab)
se subdivide en seis categorías:
• La emigración desde un territorio inseguro
(Dar al Harb) al territorio del Islam (Dar al Islam).
En tiempos del Mensajero de Allah esta Hiyra fue obligatoria
y sigue siendo obligatoria para quien pueda realizarla,
hasta el Día del Levantamiento y el Juicio. Esto
no está en contradicción con el conocido hadiz:
“No hay Hiyra después de la conquista
de Makkah”. Lo que dejó de ser obligatorio
fue la Hiyra o emigración a la ciudad de Madina para
reunirse con el Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de
Allah con él.
• Salir de la tierra de la bida’, del territorio
donde el Din se ha distorsionado con innovaciones incorrectas.
Ibn Al Qassim dijo:
“Oí a Malik decir: “No le es lícito
a nadie vivir en una tierra en la que se insulta a la Gente
de la primera comunidad””. Y ese juicio
es correcto. Qadi Ibn Al Arabi dice: “Si no
puedes cambiar la maldad aléjate de ella”.
Dice Allah, el Excelso:
“Cuando veas a los que se burlan de nuestros signos,
apártate de ellos hasta que entren en otra conversación.
Y si el Shaytan te hace olvidar, cuando recuerdes de nuevo,
deja de permanecer sentado con la gente injusta”.
(Surat Al An´am, de los rebaños, 68).
• Salir de la tierra en la que lo haram (prohibido)
se ha hecho dominante. Buscar lo halal, lo lícito,
es una obligación para cada musulmán.
• Huir de la amenaza del daño en la integridad
física de su propia persona. Este es un don de Allah,
El ha hecho lícito huir del perjuicio o daño
físico. Cuando una persona teme por su propia integridad,
Allah le ha permitido huir de ese lugar para ponerse a salvo.
El primero que realizó este tipo de Hiyra fue Ibrahim,
alaíhi Salam. Cuando sintió temor de que su
pueblo le pudieran matar o quemar vivo, dijo: “Inni
muhayirun ila rabbí”. “He de
emigrar hacia mi Señor, es cierto que El es el Inigualable,
el Sabio”. (Surat Al Ankabut, la Araña,
26)
• Emigrar huyendo de un lugar insalubre a una tierra
saludable. El Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah
sean sobre él, autorizó a los pastores que
no se acostumbraban al aire de Medina a marchar al desierto
para curarse.
La excepción a este tipo de emigración, que
no está autorizada, es huir de un país que
esta afectado por una plaga o epidemia. Allah prohibió
por boca de Su Mensajero, en el hadiz correcto de nuestro
Profeta, que Allah le bendiga y de conceda paz, huir de
un territorio cuando en el se ha declarado at-T’uwun,
la epidemia.
• Huir por temor a perder la riqueza, pues la inviolabilidad
de la propiedad del musulmán es semejante a la inviolabilidad
de su sangre. En cuanto a la de su familia, esta es igual
o aun mayor en grado. Está justificado por tanto
huir de una tierra por temor a sufrir daño en la
familia.
El segundo tipo de emigración es la emigración
en busca de algo (Talab) y se divide en dos categorías:
• En busca del Din, y:
• en busca de dunia.
La Hiyra en busca del Din puede ser de nueve maneras diferentes:
1) Viajar para reflexionar, buscar entendimiento y comprensión.
Viajar para beneficiarse de las lecciones y de la sabiduría
que pueden aportar la contemplación de la creación
de Allah y de las huellas de los hombres, pueblos y culturas
que ya han pasado. Dice Allah, el Altísimo:
“¿Acaso no han viajado por la tierra
y no han visto como acabaron los que les precedieron?”
(Surat Rum, los Romanos, 9).
Este tipo de Hiyra o viaje por la tierra para buscar entendimiento
es mencionado muchas veces en el Corán. Se dice que
Dhul Qarnain viajaba por la tierra para contemplar en ella
sus prodigios y para establecer en ella la verdad y la justicia.
Su historia se cuenta en Surat Al Kahf.
2) Viajar para realizar la Peregrinación, el Hayy.
Esta emigración es obligatoria mientras que otros
viajes como la expedición en busca de conocimiento
o de entendimiento son recomendables.
3) El Yihad, que tiene sus normas, es decir que según
el caso y la circunstancia puede ser obligatorio para el
individuo (Fardu ´ayn), obligatorio para toda la comunidad
y pueden cumplir con la obligación un grupo de ellos
en nombre del resto (Fardu kifayah).
4) Viajar en busca del sustento. Cuando a un hombre se le
hace difícil o imposible sobrevivir en su lugar de
residencia tiene que salir en busca de su provisión
y al hacerlo consigue aumentar sus recursos. En sociedades
naturales esta busca se expresaba en la salida a cazar,
a reunir leña, a recolectar frutos o plantas…etc.
La mayoría de los emigrantes que llegan a las costas
europeas hoy en día que pertenecen a esta categoría.
Esta migración puede llegar a ser totalmente necesaria
e incluso obligatoria, desde el punto de vista de la Sharia.
No deja de sorprender que las leyes españolas protejan
a los menores que llegan en pateras al las costas andaluzas
y los retengan bajo la custodia del Estado en “centros
de acogida” -una especie de reformatorios blandos-
donde estos jóvenes, niños en muchos casos,
crecen bajo la tutela del estado pero alienados en una sociedad
extraña. Esta política es un experimento social
peligroso pues trata de permitir y fomentar que los jóvenes
crezcan desarraigados de su propia identidad, de su familia
y de su entorno, desnaturalizados en un medio ajeno, sin
vínculos de afecto ni modelos naturales. Mientras
tanto, hombres y mujeres adultos que podrían beneficiarse
y encontrar su sustento en la tierra de emigración
y al mismo tiempo ser útiles a la sociedad que necesita
mano de obra son internados en campos de detención
y después devueltos a sus países de origen.
5) Viajar para comerciar y para obtener una ganancia que
aumente las necesidades mínimas. Esta permitido,
por el favor y la generosidad de Allah realizar este tipo
de viajes. Allah dice en Su Libro Poderoso:
“No incurrís en falta si buscáis
el beneficio de vuestro Señor (comerciando durante
los días de la peregrinación)”.
(Surat Al Baqara, 198).
El comercio es una bendición que Allah ha permitido
realizar al musulmán durante la peregrinación
a la Mekkah, cuanto más si es fuera de los días
del Hayy.
6) Viajar en busca del saber y del conocimiento, lo cual
es claro y bien conocido y no necesita mucha explicación.
Este viaje puede llegar a ser una obligación individual
si a uno se le ha encomendado adquirir una ciencia o un
conocimiento particular que la comunidad necesita o puede
ser un viaje meritorio o recomendable si no se le ha encomendado
específicamente.
“No conviene a los creyentes que salgan de
expedición todos a la vez. Es mejor que de cada grupo
salga una parte, para que así haya otros que puedan
instruirse en la práctica de adoración y puedan
advertir a su gente cuando regresen. Tal vez así
se guarden”. (Surat At Tawba, 123)
7) Viajar en dirección a un destino especial por
su báraka o por su significado o valor espiritual.
El profeta, sallallahu alaihi wa sallam, dijo:
“No se hacen expediciones más que a
tres Mezquitas…” en el famoso hadiz.
Hay quien quiere hacer de este hadiz una prueba de que están
prohibidas las visitas, los viajes con la intención
especifica de visitar la tumba de un Wali, o un lugar de
báraka. Sin embargo este hadiz no es prueba de la
prohibición de visitar dichos lugares, pues en la
lengua árabe la prohibición es vinculante
con el género de la excepción es decir a las
mezquitas. En otras palabras, en el caso de emprender un
viaje especial para realizar oración en una mezquita
sólo se permite hacerlo a las dos Mezquitas inviolables,
que son la Casa de Allah en Meca y la Mezquita del Profeta
en Medina; y a la Mezquita Al Aqsa de Jerusalén.
8) Retirarse en el Ribat, es decir a una fortaleza fronteriza
desde la que proteger y defender del enemigo el territorio
seguro de los musulmanes.
9) El viaje para visitar a los hermanos en Allah. Dijo el
mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallam:
“Un hombre visitó a un hermano suyo en un pueblo
y Allah le hizo encontrarse con un ángel que le estaba
esperando en el camino. El ángel le dijo: “¿A
dónde vas?”. El hombre dijo: “Me dirijo
a visitar a un hermano que tengo en ese pueblo”. El
ángel dijo: ¿Tienes algún favor que
reclamarle o algo que pedirle?” Dijo: “No. Lo
único es que he llegado a amarle por Allah, el Señor
de Poder y Majestad”. Dijo: “Yo soy un mensajero
que Allah te envía para anunciarte que Allah te ama
a ti como tú amas a tu hermano por El”.
(Hadiz relatado por Muslim y otros)
Estas son las nueve formas de Emigración como búsqueda
del Din.
Para cubrir todo el espectro de significados de la emigración
en el Islam, existe también una hiyra que es haram,
ilícita. En la lengua árabe se considera también
emigrar al acto de dar la espalda y cortarse las relaciones
entre dos personas. Este es un tipo de hiyra que es prohibida.
Le está prohibido al musulmán apartarse o
hacer hiyra de su hermano más de tres noches (en
el hadiz de Bujari y de Muslim) cuando esta separación
es por una causa mundana, una disputa o diferencia por intereses
materiales o un asunto cualquiera de índole personal.
Cuando dos se han dado la espalda o se han retirado la palabra,
el mejor de los dos es el primero en restablecer el saludo.
INFORMES DE AMNISTÍA INTERNACIONAL
Veamos ahora algunos informes que nos van a ofrecer un contrapunto,
un contraste muy marcado con lo que hemos visto hasta aquí.
Veamos cual es la realidad de la emigración en este
momento en Europa y más particularmente en España.
Para ello cito el informe de Amnistía Internacional
de 20 de junio del 2005, que se refiere a una forma de emigración
muy particular: el asilo político y humanitario.
Este informe demuestra que el concepto de asilo está
desapareciendo de las sociedades llamadas “libres”,
que antes eran generosas y solidarias para recibir a estos
emigrantes que huyen del terror, la persecución y
la opresión:
(Bruselas, 20 Junio de 2005) “Los países de
la Unión Europea violan cada vez con más frecuencia
sus obligaciones internacionales en materia de asilo, según
tres informes publicados simultáneamente hoy por
Amnistía Internacional para conmemorar el Día
Internacional del Refugiado”.
Los informes, que cubren una amplia gama de temas relacionados
con la detención y la expulsión de solicitantes
de asilo en el Reino Unido, España e Italia señalan
el terrible precio humano provocado por la denominada "Fortaleza
Europa".
…/…
Los informes de Amnistía Internacional demuestran:
“En el Reino Unido, Amnistía Internacional
estima que sólo bajo la Ley de Inmigración
de este país decenas de miles de solicitantes de
asilo han sido detenidos. Su detención ha sido en
muchos casos larga, inapropiada, desproporcionada e ilegal.
Para muchos solicitantes de asilo en el Reino Unido, esta
situación de detención prolongada ha provocado
enfermedades mentales, autolesiones e incluso intentos de
quitarse la vida. El informe, basado en visitas a la mayoría
de los centros de detención en el Reino Unido, detalla
casos de personas que presentando un riesgo mínimo
de fuga viven una situación de miseria prolongada
como consecuencia de su detención.
En España, Amnistía Internacional dice que
las actuaciones del gobierno español para controlar
la inmigración y la entrada de extranjeros comportan
que el derecho a solicitar asilo en España esté
en peligro de extinción. Se está impidiendo
que aquellas personas que huyen de graves violaciones de
derechos humanos puedan llegar a España para pedir
asilo y obtener protección. El informe condena las
serias deficiencias que existen en los centros de llegada
y en la atención que se presta a los ciudadanos extranjeros,
tanto durante las operaciones de rescate en alta mar como
en su llegada a tierra firme. Amnistía Internacional
también ha documentado la expulsión ilegal
de menores extranjeros, en contravención de las leyes
españolas.
En Italia, los nacionales extranjeros, incluyendo a las
personas que solicitan asilo, son detenidos cada vez con
mayor frecuencia, contraviniendo los criterios internacionales
en materia de derechos humanos. El informe de Amnistía
Internacional detalla alegaciones sobre agresiones físicas
y sobre el excesivo uso de drogas tranquilizantes suministradas
a las personas que se encuentran en centros de detención
temporales por los agentes policiales. Los centros de detención
están a menudo abarrotados, son antihigiénicos
y la atención médica es pobre. Muchos de los
detenidos experimentan grandes dificultades para acceder
al proceso de determinación de la petición
de asilo así como para cuestionar la legalidad de
las ordenes de expulsión”.
Otro informe de Amnistía Internacional publicado
hace sólo unos días, el 23 de mayo de 2006,
denuncia el trato que las autoridades españolas dan
a los inmigrantes que llegan sin papeles a nuestro país:
(Martes, 23 de mayo de 2006) “España no respeta
los derechos más básicos de los inmigrantes
que intentan entrar en nuestro país. “Les niega
ayuda jurídica, les interna en centros masificados
y los devuelve ilegalmente a sus Estados de origen”.
Así de duro es el informe que cada año realiza
Amnistía Internacional (AI) sobre los derechos humanos
en todo el mundo, y que fue presentado ayer. En él,
España ocupa un lugar en los capítulos más
negativos”.
LA INMIGRACIÓN EN ANDALUCÍA EN 2005
Veamos más de cerca lo que pasa en Andalucía,
puerta sur de la Fortaleza Europa. La ‘Asociación
pro Derechos Humanos de Andalucía’ documenta
y analiza el trato y la política hacia los inmigrantes
durante el año 2005, en su ‘Informe sobre la
Inmigración clandestina’. El informe se hizo
publico en Enero de 2006.
Desde 1997 la ‘Asociación Pro Derechos Humanos
de Andalucía’ viene efectuando el seguimiento
de la situación de la inmigración en la frontera
sur de España, en el entorno amplio del Estrecho
de Gibraltar. Fruto de ese seguimiento es el presente informe
que abarca el conjunto del año 2005.
El año ha estado marcado por los acontecimientos
ocurridos en las fronteras de Ceuta y Melilla que se saldaron
con al menos catorce muertos y gravísimas violaciones
de derechos humanos tanto en las fronteras de ambas ciudades
como en Marruecos.
Por otra parte, durante el año 2005 al menos 368
personas han perdido la vida en el intento de emigrar de
forma irregular intentando atravesar las fronteras de dichas
ciudades, como en las rutas que tienen como destino las
costas andaluzas o canarias. La APDHA estima que esta cifra
podría elevarse fácilmente a 700 personas.
Se trata de la cifra de muertes más alta al menos
en los últimos ocho años (desde que la APDHA
inició el seguimiento de la inmigración en
la frontera sur).
A juicio de la APDHA todo lo ocurrido en el entorno de las
fronteras de Ceuta y Melilla, así como el extraordinario
aumento de personas que fallecen intentando emigrar, no
es sino el corolario forzoso de la forma de abordar el fenómeno
de la inmigración (fundamentalmente marroquí
y subsahariana) en la frontera sur por parte de la UE y
del gobierno español.
Se trata de una política cuyo norte es el control
policial y el cierre de fronteras para lo cual no se vacila
demasiado en vulnerar los derechos mas fundamentales de
las personas, incluida la propia vida.
Para la APDHA, las actuales políticas europeas de
cierre y control de fronteras han entrado en una espiral
con pocas salidas. Es imprescindible reflexionar sobre sus
efectos, sus resultados y consecuencias después de
quince años de aplicación y endurecimiento;
y proceder a un cambio radical de las mismas, tanto para
adaptarlas a la realidad del fenómeno migratorio
como, sobre todo, para que sean escrupulosamente respetuosas
con los derechos humanos.
El análisis que hace la Asociación pro Derechos
Humanos de Andalucía, en su Informe sobre la Inmigración
clandestina durante el año 2005, de la ideología
subyacente a la actual política de inmigración
europea y a los instrumentos que utiliza es muy claro:
“Para la APDHA todas estas vulneraciones de los derechos
humanos y de los tratados internacionales que se han manifestado
con toda su crudeza en los hechos de Ceuta y Melilla o en
las 368 muertes detectadas durante el año 2005, no
son hechos aislados o puntuales. Por el contrario, creemos
que se trata de las consecuencias necesarias de las políticas
europeas de fronteras que se suelen calificar de la Europa
Fortaleza”.
“La filosofía que inspira esa política
de cierre de fronteras consiste en facilitar una entrada
muy restringida a la Unión Europea, en función
de supuestas necesidades del mercado laboral y la economía
de cada país, e impedir como sea el resto de la inmigración
no deseada. Una visión que hemos criticado reiteradamente
por utilitarista y exclusivamente economicista”.
“Se trata de una política que además
está chocando reiteradamente con la realidad: por
un lado en la evaluación de las propias necesidades
y con la existencia de flujos migratorios ante los que las
medidas tomadas [fundamentalmente de carácter policial
y de control y rechazo] han ido estrellándose una
y otra vez”.
“Los instrumentos para la puesta en práctica
de esta política los hemos señalado reiteradamente:
• Una cada vez mayor cooperación e integración
policial [de la que una buena muestra es la Agencia Europea
de Gestión de las Fronteras].
• La puesta en marcha de instrumentos legales que
impidan el acceso a ciudadanos de terceros países
no deseados, entre ellos, y no el menos importante, el visado.
• Una cada vez mayor sofisticación tecnológica
en el control de los flujos [Eurodac, Pasaportes biométricos,
SIVE, SIS…].
• Las políticas de externalización del
asilo y de la inmigración [que inspiran o condicionan
de forma importante lo que se llaman políticas de
buena vecindad], que han ido cobrando cada vez una mayor
significación. Como se señaló en el
Encuentro de la Red europea Mirgreurop en Sevilla en el
mes de Junio las políticas de externalización
pretenden desplazar la gestión del asilo y las migraciones
a los países terceros ribereños con la UE,
como en el caso de Marruecos”.
Las consideraciones que hace el informe sobre estas directrices
políticas para con la inmigración, presenta
consecuencias alarmantes:
Las consecuencias que se derivan del ejercicio de esta política
de forma continuada están a la vista:
• Los flujos migratorios no se han detenido, pero
en su mayor parte han sido obligados a desarrollarse de
forma clandestina, con sus consecuencias de tráfico
humano y mafias.
• La inmigración desde África se sigue
produciendo pero con enormes sufrimientos y con un costo
intolerable de vidas humanas en una sociedad respetuosa
con los derechos humanos.
• Se distorsiona la realidad: la inmigración
subsahariana es sólo un 4% del total de inmigrantes
en España y una parte muy pequeña del monto
total de los flujos migratorios hacia España. No
se corresponde esta realidad con la alarma social generada
por no abordar este problema con un mínimo de flexibilidad.
• Aumenta continuamente el número de irregulares
que obliga a regularizaciones periódicas en cada
estado [en España se han realizado ya cinco y pese
a ello se estima aún entre 700 y 800 mil personas
en situación irregular en este momento].
• Se dificulta la integración de los inmigrantes
que ya están aquí, pues se les considera sólo
desde la vertiente de mano de obra que ocupa los nichos
de empleo indeseados por la población [así
como en la economía sumergida, con beneficios evidentes
para empresarios sin escrúpulos que desfalcan al
conjunto de la sociedad y además explotan inhumanamente
a miles de inmigrantes].
• Se restringe de forma continuada el derecho de asilo
y refugio en la UE.
• De alguna forma se encanalla a la propia sociedad
que asaltada por imágenes y mensajes, enrocada en
los miedos e inseguridades que provocan estas sociedades
de comienzos de siglo, adopta posiciones cada vez más
extendidas de recelo a la inmigración e incluso de
actitudes racistas y xenófobas. Lo que a su vez dificulta
la adopción de un rumbo distinto respecto a las políticas
migratorias: implicaría un ejercicio de educación
social que hoy ni está en la mente ni parece posible
para nuestros gobernantes.
Es decir, esta política que genera alarma social,
está envileciendo, fomentando la maldad, la desconfianza
y la peor reacción posible a la avalancha humana
que nos invade.
La inmigración que llega a Andalucía es, en
su mayor parte, procedente de Africa. Veamos el análisis
de las causa de esta emigración:
“Las causas de la emigración africana han sido
analizadas por la Organización Internacional del
Trabajo (OIT), que concluye que son cuatro los factores
que impulsan a los africanos a dejar sus países en
condiciones tan extremas.
El principal sin duda es la pobreza, ya que el 40% de los
830 millones de habitantes de África viven con menos
de un dólar por día.
Otro factor considerado ha sido la alta tasa de natalidad:
la población del África Subsahariana creció
más rápido que la de otra cualquier región
del planeta en tanto los sistemas de educación y
salud o el mercado de trabajo se continúan deteriorando.
La OIT señala el factor ecológico en tercer
lugar, ya que la desertificación y la deforestación
avanzan continuamente y empeoran las condiciones de vida
ya por sí sumamente precarias.
Finalmente se indican los continuos conflictos y guerras
que afectan a casi la mitad de los países de la región.
Numerosos estudios señalan que existe un factor que
sirve de crisol del fenómeno migratorio debido a
la globalización: la existencia del que se llama
ya “mito migratorio”, fomentado por medios de
comunicación que cubren hoy todo el planeta y presentan
una visión falseada del nuevo y mítico El
Dorado.
Adquieren así las migraciones un carácter
forzado, obligado, por las circunstancias de vida y la falta
de futuro. Pero que probablemente no alcanzaría las
cifras que hoy conocemos si ese El Dorado no existiese de
alguna forma.
Como señala la Organización Internacional
de Migraciones (OIM) hay muchas pruebas de que la migración
irregular se ve estimulada por el exceso de demanda en Europa
de mano de obra no calificada y la falta de canales legales
para cubrir dicha demanda. Un amplio mercado laboral dentro
de la economía sumergida constituye pues un importante
efecto llamada.
África esquilmada, explotada, desangrada. Con la
destacada participación de empresas transnacionales,
a África y a los africanos se les ha expoliado y
esquilmado, se les ha condenado a la desvertebración
y a la miseria, padecen gobiernos corruptos incapaces de
poner en marcha salidas a esta situación. Todo ello
sin que Europa asuma sus responsabilidades históricas
y actuales.
La forzada emigración africana, choca sin embargo
con políticas de control de fronteras que imposibilitan
su ejercicio. El resultado está a la vista: la desesperación
de miles de personas imposibilitados de poder emigrar y
la muerte de muchos de ellos en los fosos de las murallas
de la Europa Fortaleza”.
DOS INTELECTUALES EUROPEOS
Para profundizar en el significado de la inmigración
en este momento histórico veamos a dos pensadores,
dos intelectuales europeos contemporáneos. En primer
lugar el jurista y filósofo italiano Giorgio Agamben
(Roma, 1942). En dos de sus libros recientes ‘Homo
Sacer’ y ‘Lo que queda de Auschwitz’ (Editorial
pretextos, Valencia) define dos conceptos, que reflejan
dos realidades del estado moderno: la condición de
‘vida nuda’ o existencia desnuda despojada de
derechos, que caracteriza a un número cada vez mayor
de seres humanos sin estatus jurídico, sin papeles,
sin protección legal ante el poder soberano. Y la
proliferación de los “espacios de excepción”,
los campos de internamiento, detención temporal,
en realidad continuación de los campos de concentración
de la Alemania nazi o del gulag soviético, que se
están estableciendo en todos los territorios fronterizos,
donde los derechos jurídicos del individuo quedan
en suspenso, se les define como meras existencias nudas,
combatientes enemigos, sin papeles, sospechosos sin pruebas.
Zonas de excepción donde no rige la ley, donde la
ley está suspendida.
(Daniel Link) “Encontramos a Giorgio Agamben después
de haber visto en Trieste, qué son en realidad los
llamados eufemísticamente “Centros de permanencia
temporal”. Allí se encuentran recluidos , en
el interior de un recinto circundado por alambres de púas,
barreras, rejas, en condiciones inaceptables incluso desde
un punto de vista material, más de treinta inmigrantes
sorprendidos sin permiso de residencia. En sí mismo,
el número es pequeño pero hay otros centros
similares en esta zona donde la afluencia de los llamados
‘clandestinos’ es mucho mayor”.
Dice Agamben:
“La cuestión nominal no me interesa sino cuál
es la estructura jurídica de estos lugares. Los nombres
no tienen ninguna importancia: Recordemos que al Instituto
que regulaba los ‘Lager’ nazis se le llamaba
Schutzhaft, o sea “custodia de protección”.
Es necesario, más bien, preguntarse si existen “campos”
hoy en Europa. Y esto más allá del problema,
también importantísimo, de las condiciones
materiales. Estos lugares han sido pensados como “espacios
de excepción” desde un inicio. Son zonas pensadas
como zonas de excepción en un sentido técnico,
como eran zonas de suspensión absoluta de la ley
los campos de concentración, donde –como dice
Hannah Arendt- “todo era posible”, justamente
porque la ley estaba suspendida.
... / ...
Si el “campo” es el lugar en el que en cuanto
espacio de excepción no residen sujetos jurídicos
sino meras existencias en ese caso estamos en presencia
de un “campo”, ya que en los treinta días
que estas personas retenidas se encuentran en los “Centros”
permanecen allí en tanto ‘nudas vidas’
privadas de todo estatuto jurídico.
... / ...
También deberíamos preguntarnos quién
es el expulsado, si es de verdad que no es más el
ciudadano extranjero sino algo completamente escindido del
concepto de Ciudadanía. ¿Quién es el
“extranjero sin nombre”, ni siquiera nombrado
por la ley, que durante treinta días vive en un espacio
de vacío jurídico total? Habría que
verlo como figura del problema último de la ciudadanía.
... / ...
Debemos plantearnos dos cuestiones. Por un lado, tenemos
la privación de todo estatuto jurídico que
plantea el problema de su tutela, de su defensa. Por otro,
son justamente estas figuras extremas las que ponen al desnudo
aquello que está detrás de la figura del ciudadano:
por ello, podrían transformarse en el núcleo
de una reflexión encaminada a pensar de otro modo,
a superar los actuales conceptos de ciudadanía y
nacionalidad.
Hoy en día, la creación de lugares de este
tipo no puede sino hacernos pensar en la persistencia de
los campos de concentración, esparcidos por todo
el territorio europeo. No se deberían crear nunca
lugares en los que la nuda vida sea recluida y mantenida
como tal, aunque sea sólo durante treinta días.
Los “expulsados” están allí, pero
están ya en otro lugar: no en el territorio del Estado
italiano sino en ese límite, formalmente expulsados
esperando que se hagan efectivas las condiciones prácticas
de su alejamiento.
... / ...
Probablemente porque en nuestro tiempo la estructura jurídica
del “Campo” debe confrontarse más con
la movilidad que con la espacialidad. Es sobre la singularidad
en movimiento sobre lo que debe intervenir. El poder no
se analiza ya en términos de exterminio sino en términos
de control de los flujos. Es poder soberano en tanto regulador
de flujos, no en tanto ejercicio del derecho de vida o de
muerte sobre existencias estáticas.
No se trata simplemente de la regulación de flujos.
Existirá siempre, en esta regulación, la instancia
en que la estructura debe aparecer como aquello que es.
El momento del bloqueo desvela la estructura: como poder,
yo estoy regulando la ‘nuda’ vida y, en consecuencia,
el flujo biopolítico fundamental. Es curioso ver
cómo en esta intervención del poder en la
regulación de los flujos, la existencia de estos
“Centros” hace aparecer la esencia biopolítica
del control de estos flujos.
... / ...
Sí, porque nos interrogan radicalmente también
a nosotros. Y cuando digo “nosotros” quiero
decir blancos, occidentales, ciudadanos de la Unión
Europea, titulares de derechos. Ellos interrogan nuestro
estatuto radicalmente. Porque lo ponen en cuestión,
nos recuerdan la relación entre vida, existencia
biológica y ciudadanía, ponen al desnudo la
fisura ...”.
Dice también Giorgio Agamben acerca del poder soberano
y la vida nuda:
“Una de las pocas normas a la que los nazis se adhirieron
constantemente durante la ‘Solución Final’
fue que los judíos podían ser enviados a los
campos de exterminio sólo después de haber
sido totalmente eliminada su ciudadanía nacional
(desarraigados incluso de la residual ciudadanía
que se les otorgó con las leyes de Nuremberg). El
concepto de soberanía que es inherente al ciudadano
crea una diferencia fundamental entre el individuo-ciudadano
y el individuo-inmigrante. El inmigrante, por definición,
no tiene capacidad de soberanía en él mismo
o en ella misma, y así los derechos y garantías
propios de la ciudadanía se les pueden suspender”.
El segundo intelectual contemporáneo es el medico
y activista francés Jean Christophe Rufin (Bourges,
1952) ex vicepresidente de Médecins sans frontières,
director de la Campaña Internacional contra el Hambre
y con una experiencia personal muy extensa de asistencia
humanitaria en África y Sudamérica.
En su novela de ficción política y social,
‘Globalia’, igual que Orwell lo hizo en ‘1984’
y Aldous Huxley en ‘Un Mundo feliz’. Rufin,
que también ha sido Secretario de Estado del ministerio
de Defensa francés, conoce bien y denuncia la retórica
falsa de los políticos y utiliza su ficción
de un mundo futuro para denunciar los aberrantes desequilibrios
de una sociedad injusta, las enormes diferencias entre un
mundo desarrollado y otro pobre, entre una sociedad opulenta
y otra de desesperada lucha por la supervivencia cotidiana.
El tema de la novela es el siniestro poder reticular de
los estados democráticos modernos, su manipulación
de los medios de comunicación, el terror y la paranoia
por la seguridad como métodos de control totalitario.
Nosotros vivimos ya, nos dice el autor, bajo una cúpula
segura bien aprovisionada de recursos como en ‘Globalia’
aunque sea en un permanente estado de miedo a la falta de
seguridad.
... / ...
Por supuesto Rufin también plasma el paisaje político
actual; alusiones de las que ‘Globlalia’ está
llena, muchas de las cuales han sido escritas en el periodo
preparatorio de la segunda guerra de Iraq. Una atmósfera
de manipulación domina el mundo, lo que Rufin conoce
desde dentro por ser secretario de estado del ministerio
de defensa francés. En ‘Globalia’ la
manipulación se convierte en un medio reconocido
de ejercer poder en los medios de comunicación; los
actos terroristas justifican absoluta obediencia al poder;
y los enemigos políticos son necesarios como factor
externo aglutinante de la población entorno al poder
establecido.
Es en el actual miedo a la falta de seguridad en el que
Rufin ve: “La inseguridad existencial y el vacío
del hombre moderno”. Terrorismo en todas partes; y
en ninguna al mismo tiempo. No es algo accidental que los
actos terroristas no tengan un contenido político
concreto; y un líder que no sea virtual.
... / ...
‘Globalia’ muestra cómo podría
terminar, no cómo debe terminar, la situación
actual. Pero parece posible que termine así; porque
uno entiende y puede reconocer todas las manifestaciones
y las motivaciones de la vida moderna en Globlalia. En ‘Globalia’
la Historia en sí misma termina. ¿Quién,
después de todo, puede continuar haciendo la historia?
Los motores de la soberanía política sean
naciones, pueblos, movimientos civiles o uniones comerciales,
hace tiempo que desaparecieron. El Hombre vive atomizado.
Globalia está lleno de abundancia; y, al mismo tiempo,
es una zona en obras como nuestras calles de hoy: una zona
de obras inacabable, sin meta ni objetivo.
EPÍLOGO
El modelo histórico de integración, aceptación,
ayuda y apoyo que los residentes de Madina, los Ansar, brindaron
a los Emigrantes de Mekkah, los Muhayirun, y la reorganización
completa de la sociedad que supuso el hermanamiento entre
ambos grupos permanece como el ejemplo más alto de
solidaridad entre dos comunidades, ajenas la una a la otra,
en la historia de la humanidad.
La emigración de la primera comunidad musulmana y
la forma de acogida que brindó la sociedad anfitriona,
son el modelo arquetípico del enorme potencial que
se desencadena cuando la norma es la generosidad y la sincera
ayuda mutua. Sus consecuencias son: prosperidad, afecto,
unidad y un enorme poder.
Los efectos contrarios son los producidos por la exclusión
propiciada por los ricos y los bien asentados y establecidos
hacia los desposeídos y los necesitados. En última
instancia sus consecuencias son: guerra, odio, disputa feroz
por la supervivencia y por los recursos materiales, ansiedad,
crueldad y una vida miserable para todos.
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