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Bismillah
Ar-Rahman Ar-Rahim
La usura, las transacciones prohibidas en el comercio y la economía

Por Hayy Abdul Ghani Melara
En el nombre
de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
El propósito de esta conferencia es llamar la atención
sobre la gravedad y trascendencia de la usura y sus efectos en
la persona y en la sociedad.
Es muy significativa la contundencia de la prohibición
en el Corán y la Sunna y, sin embargo, sorprende
la poca conciencia y conocimiento que se tiene de ella.
Dice Allah en el Corán:
“Aquéllos que comen la usura, no se levantarán
sino como se levanta el que derriba el Shaitán
al tocarlo. Eso es porque dicen; la compraventa no es sino como
la usura, y Allah ha hecho lícita la compraventa y ha hecho
ilícita la usura. Así pues a quien le llegue una
exhortación de su Señor y cese, tendrá lo
que esté consumado y su caso se remitirá a Allah,
y quien reincida, ésos son los compañeros del Fuego,
en él serán inmortales. Allah borra la usura y hace
crecer las dádivas (sadaqas); Allah no ama a ningún
renegado, malvado. En verdad aquéllos que creen y llevan
a cabo las acciones de rectitud y establecen la oración
y entregan el zakat, tendrán sus recompensas junto
a su Señor y no habrá temor sobre ellos ni serán
entristecidos. ¡Vosotros que creéis, guardaos de
Allah y dejad lo que quede de usura si sois creyentes, y si no
lo hacéis se os anuncia una guerra por parte de Allah y
Su mensajero, y si os volvéis atrás, tendréis
vuestros capitales (las bases de vuestras riquezas), no seréis
injustos ni se será injusto con vosotros, y si (el deudor)
está en dificultad, esperad hasta que tenga facilidad,
y si dais con generosidad (perdonando) será mejor para
vosotros si supierais” (Surat Al Baqara,
275).
El Qadi Abu Bakr Ibn Al ‘Arabi, en su comentario
del Corán, llamado “Ahkamul-Qur-án”
–Los juicios del Corán- dice que esta aleya forma
parte de los fundamentos del Din.
Pero antes de comentarla procede adelantar alguna definición
de la usura. El término árabe significa aumento,
incremento, exceso, y se suele definir como el aumento carente
de una compensación correspondiente.
En cuanto al término castellano con el que traducimos riba,
usura, procede del latin usura, que significa el uso o disfrute
de una cosa y de ahí pasa a significar el disfrute de lo
prestado y también el rédito o interés por
lo prestado, lo que implica que se cobra interés por el
uso de lo prestado, que en el caso del dinero equivale a alquilarlo.
Y en el diccionario de la RAE encontramos: Usura (del latín
usura) Interés que se lleva por el dinero o el género
en el contrato de mutuo o préstamo . 2. Este mismo contrato.
3. Interés excesivo en un préstamo. 4. Fig. Ganancia,
fruto, utilidad o aumento que se saca de una cosa, especialmente
cuando es excesivo. Pagar a uno con usura. fr. fig. Corresponder
a un beneficio o buena obra con otra mayor o con sumo agradecimiento.
Este último significado existe también entre los
significados de “riba” en árabe.
[El contrato de mutuo se define como: Contrato real en que se
da dinero, aceite, granos u otra cosa fungible (que se consume
con el uso), de suerte que la haga suya el que la recibe, obligándose
a restituir la misma cantidad de igual género en día
señalado. En el derecho romano no tenía interés
o rédito alguno, pero sí en el derecho español.
El contrato real es aquel que para el nacimiento de las obligaciones
requiere, además del consentimiento, la entrega de cosas,
como el simple préstamo, el comodato, la prenda y el depósito.
Comodato: Contrato por el cual se da o recibe prestada una cosa
de las que pueden usarse sin destruirse, para servirse de ella
con la obligación de restituirla.]
Volviendo a las aleyas del Corán:
"Los que comen la usura no se levantarán sino
como se levanta el que derriba el Shaitán al tocarlo".
Es decir: No se levantarán de sus tumbas el día
del resurgimiento sino en un estado como el que sufre un ataque
de locura. En la recitación de Ibn Mas’ud:
“No se levantarán el día del Levantamiento
sino como se levanta...” Dice Ibn ‘Atiya
que se compara al que se levanta con ambición y codicia
hacia el negocio de este mundo con el levantarse del loco.
Se ha transmitido que sus vientres serán como habitáculos
enormes, de manera que al intentar levantarse caerán derribados.
De Abu Huraira, que Allah esté complacido con
él, que dijo: El Mensajero de Allah, al que Allah le dé
Su gracia y paz, dijo: “Cuando se me hizo viajar
de noche hasta el cielo vi unos hombres cuyos vientres eran como
casas en las que había serpientes que se veían desde
el exterior de sus vientres, y dije: ¿Quiénes son
éstos, Yˆibril? Y dijo: Los que comen la usura”.
El trastorno que provoca la usura está conectado a su propia
condición. Ellos dicen que la compraventa, el comercio,
es como la usura, pero Allah responde declarando que Él
ha hecho lícito, y por lo tanto beneficioso, el comprar
y vender, mientras que ha hecho intocable, que es lo que significa
haram, la usura, el aumento no justificado en la transacción.
Si la compraventa es la actividad natural por la que los hombres
se benefician unos de otros en las cosas materiales, la usura
es la perversión de esta actividad y tal perversión
genera locura, altera el orden natural de las cosas. Como dijo
el poeta: la usura es contra natura.
Comentando las palabras de Allah: "Dicen: la compraventa
no es sino como la usura". Los comentaristas del
Corán dicen que el orden en el que se expresa la comparación
implica que consideran la usura la base a la que se compara la
compraventa, pues tendrían que haber dicho: la usura es
como la compraventa. Y añaden que en la época anterior
al Islam, conocida como la Yahiliya, cuando vencía
el plazo de una deuda, decía el deudor: dame más
plazo y te daré más cantidad y lo hacían
y decían: es igual para nosotros el aumento que hay en
la venta con la ganancia o al cumplir la deuda, es de mutuo acuerdo;
y Allah los desmiente con Sus palabras: "Y Allah
ha hecho halal la compraventa y ha hecho haram la usura".
Porque quien vende un dirham por dos dirhams,
pierde un dirham sin provecho, contrariamente a quien
compra una mercancía por un dirham y la vende
por dos dirhams.
Y Allah añade a continuación: "Allah
borra la usura y hace crecer las dádivas".
Es decir se lleva cualquier bendición que pudiera haber
en la usura y hace crecer y aumenta el beneficio y la recompensa
de las sadaqas (siendo, la sadaqa por excelencia, el zakat;
de hecho en el lenguaje del Corán y de la Sunna
se alude a menudo al zakat con la palabra sadaqa).
Se dice en el hadiz: “Cuando el siervo
da una sadaqa, Allah la hace crecer para él como
uno de vosotros cría a su potro, hasta que es en su balanza
como uno (en otra transmisión hasta que el bocado que dio
como sadaqa se convierte en una persona en la recompensa)”.
La raíz de usura (riba) es la misma que el verbo
traducido como “hace crecer”. Allah anula el aumento
que es la usura y hace crecer lo que, en apariencia, es una pérdida,
lo que se da con generosidad.
Después dice: "Allah no ama a ningún
renegado, malvado". La palabra renegado (kaffar,
forma intensiva de kafir) se refiere al que hace lícita
la usura y con malvado al que la practica.
Más adelante Allah exhorta a los creyentes a abandonar
la usura y les anuncia en caso de no hacerlo una guerra por Su
parte y la de Su mensajero. No hay otro lugar en el Corán
donde Allah declare por Su parte y la de Su mensajero una guerra
contra quien no abandone algo de lo que ha prohibido.
En una ocasión dijo ‘Umar sobre el mimbar:
¡Gentes! La aleya de la usura es lo último que descendió
sobre vuestro Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz,
y si viviera os habría aclarado muchos aspectos que no
sabéis, así pues guardaos de la usura y de la sospecha.
En cuanto a lo que se recoge en los hadices en relación
a la gravedad de la usura, encontramos transmitido por Yabir,
que Allah esté complacido con él, que el Profeta,
al que Allah le dé Su gracia y paz, dijo: “Allah
ha maldecido al que come la usura, al que la da a comer (el que
la acepta), al que la escribe y a los testigos. Y dijo: Ellos
son iguales”. Lo transmitió Muslim.
Y de Abu Huraira, que Allah esté complacido con
él, que el Profeta, al que Allah le dé Su gracia
y paz, dijo: “Evitad las siete que llevan a la perdición.
Dijeron: ¡Mensajero de Allah! ¿Y cuáles son?
Dijo: Asociar con Allah, la magia, matar a la persona que Allah
ha hecho inviolable excepto con la verdad, comer la usura, comer
la riqueza del huérfano, dar la espalda el día del
avance (en la lucha en el camino de Allah) y calumniar a las mujeres
honestas, descuidadas, creyentes”. Lo transmitieron
Bujari y Muslim.
Y de Ibn Mas’ud, que Allah esté complacido
con él, que el Profeta, al que Allah le dé Su gracia
y paz, dijo: “La usura son setenta y tres ramas,
la más leve de ellas es como que un hombre mantenga relaciones
sexuales con su madre”. Lo transmitió al-Hakim
que lo refrendó. En otra transmisión dijo, que Allah
le dé Su gracia y paz: “La usura son noventa
y nueve puertas la más baja de ellas es como que un hombre
vaya a su madre (es decir fornique con ella)”.
Y dijo el Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz:
“Un dirham de usura que coma un hombre sabiéndolo
es más grave ante Allah que treinta y seis fornicaciones
(o adulterios)”. Lo transmitió Ahmad
y dijo al-Haizami: Sus hombres (los del hadiz)
son hombres de lo autentificado.
Y de ‘Abdullah Ibn Mas’ud, que dijo: “Cuando
la fornicación y la usura se hacen manifiestos en una ciudad,
(sus habitantes) habrán hecho lícito para sí
mismos el castigo de Allah”. Lo transmitió al-Hakim
que lo autentificó. Y de Abu Huraira, que Allah
esté complacido con él, del Profeta, al que Allah
le dé Su gracia y paz, que dijo: “Le llegará
un tiempo a la gente en el que al hombre no le importará
de dónde obtiene su riqueza, si es de lo lícito
o de lo ilícito”. Lo transmitió al
Bujari. Y de Abu Huraira, que Allah esté
complacido con él, que el Mensajero de Allah, al que Allah
le dé Su gracia y paz, dijo: “Le vendrá
un tiempo a la gente en el que no quede nadie que no coma la usura,
y si no la come le llegará algo de su polvo”.
Al-Hakim, las sunnas de Abu Daud e
Ibn Mayˆa, an-Nasái...
Dice Ibn Rushd en “Bidayatul-Muyˆtahid”:
La gente de conocimiento coincide en que la usura se da en dos
cosas: En la compraventa y en lo que queda establecido en la responsabilidad
de alguien, ya sea compraventa, préstamo u otra cosa.
La usura en lo que se establece en la responsabilidad de alguien,
es de dos tipos, uno sobre el que hay unanimidad que es la usura
de la yahiliya (el interés en un préstamo)
y que está prohibida y que es a la que se refiere el Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, con sus palabras
en el Hayy de la Despedida: “La usura de
la yahiliya está anulada y la primera usura que
anulo es la usura de al-‘Abbás Ibn ‘Abdil-Muttalib”.
Y la segunda es “Rebaja y cobra antes”, es decir si
me perdonas algo de la deuda te la pago antes o si me pagas antes
te rebajo algo de la deuda. Y sobre ésta hay discrepancia
(si bien en el “Muwatta” se desaprueba).
En cuanto a la usura en la compraventa, la gente de conocimiento
está de acuerdo en que es de dos clases: Nasía
y tafadul. Nasía alude a la demora y
tafadul al exceso o diferencia cuantitativa.
En un conocido hadiz que transmite ‘Ubada Ibn
as-Samit, dijo: “Escuché al Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, prohibir
la compraventa de oro por oro, plata por plata, trigo por trigo,
cebada por cebada, dátiles por dátiles, sal por
sal, excepto igual por igual, presente por presente y, quien aumente
o, pida que se aumente, habrá cometido usura”.
Recoge al-Qurtubí en su comentario del Corán:
Y en un hadiz transmitido por los imames, siendo su expresión
de ad-Daraqutni, de ‘Ali, que Allah esté
complacido con él, que dijo: El Mensajero de Allah, al
que Allah le dé Su gracia y paz, dijo: “El
dinar por el dinar y el dirham por
el dirham, sin exceso (diferencia cuantitativa) entre
ellos, quien tenga necesidad de plata que la cambie por oro y
quien tenga necesidad de oro que lo cambie por plata, toma y dame
(lit. toma y toma)”. Al hablar de dinar
y dirham se refiere al oro y la plata acuñados
como moneda, por lo que ya sea plata blanca o negra y oro rojo
o amarillo, no está permitido vender uno por otro sino
es igual por igual.
Dice al Qurtubí también: “Dice al-Jattabi,
at-tibr (la pepita o el mineral en bruto) es el trozo
de oro y de plata antes de ser acuñados y marcados como
dinares o dirhams y al-‘ain son los dinares
y dirhams acuñados. Y el Profeta, al que Allah
le dé Su gracia y paz, prohibió que se vendiera
(o comprara) el peso de oro acuñado por un peso y algo
(más) de pepitas sin acuñar al igual que prohibió
la diferencia entre plata acuñada y no acuñada.
Él dijo: Su pepita y su moneda son iguales”.
[Esto implica que al acuñar oro y plata el precio del trabajo
de acuñar no puede ser gravado en la moneda].
Entre lo que recoge el Muwatta del Imam Malik
encontramos:
Me relató Yahya, de Malik; de Yahya
Ibn Sa’id que dijo: “El Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, mandó
a los dos Sa’d (1) que vendieran
una vasija de oro o plata que procedía del botín.
Y vendieron cada tres por cuatro monedas o cada cuatro por tres
monedas (duda el transmisor). Y el Mensajero de Allah, al que
Allah le dé Su gracia y paz, les dijo: Habéis cometido
usura, devolvedlo”.
Y me relató, Malik, de Musa Ibn Abi Tamim,
de al-Hubab Sa’id Ibn Yasar, de Abu Huraira,
que el Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia
y paz, dijo: “El dinar por el dinar,
el dirham por el dirham, sin aumento entre ambos”.
Y me relató, Malik, de Nafi’, de Sa’id
al-Judri, que el Mensajero de Allah, al que Allah le dé
Su gracia y paz, dijo: “No vendáis oro por
oro excepto igual por igual. Y no aumentéis una pieza sobre
otra. Ni vendáis plata por plata excepto igual por igual.
Y no aumentéis una pieza sobre otra. Ni vendáis
de ello nada que esté ausente por presente”.
Y me relató, Malik, de Humaid Ibn Qais al-Makkí,
de Muyahid, que dijo: “Estaba con ‘Abdullah
Ibn ‘Umar y vino a él un orfebre y le dijo:
¡Abu ‘Abdir-Rahmán! Yo trabajo el
oro y luego vendo la pieza que hago por más de su peso,
aumentando a ello la medida del trabajo de mi mano. Y ‘Abdullah
se lo prohibió. Y el orfebre le insistió en la pregunta
y ‘Abdullah se lo prohibió hasta que llegó
a la puerta de la mezquita o a un animal que se disponía
a montar. Y dijo ‘Abdullah Ibn ‘Umar: El
dinar por el dinar, el dirham por el
dirham, no hay aumento entre ambos. Este es el legado
de nuestro Profeta que nos dejó a nosotros y éste
es nuestro legado que os dejamos a vosotros”.
Y me relató, Malik, que le llegó, de su
abuelo Malik Ibn ‘Amir, que ‘Uzmán
Ibn ‘Affán dijo: El Mensajero de Allah, al que
Allah le dé Su gracia y paz, me dijo: “No
vendáis un dinar por dos dinares ni un
dirham por dos dirhams”.
Y me relató, Zaid Ibn Aslam, de ‘Atá
Ibn Yasar, que: “Mu’awia Ibn Abi Sufián
vendió una vasija de oro o de plata por más de su
peso. Y dijo Abud-Dardá: Escuché al Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, prohibir
lo mismo que esto a menos que fuera igual por igual. Y le dijo
Mu’awia: No veo en algo como esto mal. Y dijo Abud-Dardá:
¿Quién me excusará de Mu’awia?
Yo le informo del Mensajero de Allah, al que Allah le dé
Su gracia y paz, y él me informa desde su propia opinión.
No estaré en una tierra en la que tú estés.
Luego Abud-Dardá fue a ‘Umar Ibn al-Jattab
y se lo mencionó y ‘Umar Ibn al-Jattab escribió
a Mu’awia diciéndole: No vendas eso excepto
igual por igual, peso por peso”.
Y me relató, Malik, de Nafi’, de
‘Abdullah Ibn ‘Umar, que
‘Umar Ibn al-Jattab dijo: “No vendáis
oro por oro si no es igual por igual; y no aumentéis una
pieza sobre otra. Y no vendáis plata por plata si no es
igual por igual; y no aumentéis una pieza sobre la otra.
Y no vendáis plata por oro estando uno de los dos ausente
y el otro presente. Y si te piden que esperes a que entre en su
casa, no lo esperes, temo para vosotros ar-ramá (2). Y
ar-ramá es la usura.
Y me relató, Malik, de Yahya Ibn Sa’id,
que escuchó a Sa’id Ibn al-Musayyab decir:
“Cortar (3) el oro y la plata forma parte de corromper en
la tierra”.
Y en el capítulo acerca del cambio dice:
Me relató Yahya, de Malik, de Ibn
Shihab, de Malik Ibn Aus Ibn al-Hadazan an-Nasri
que: “Buscando cambio de cien dinares, me llamó Talha
Ibn ‘Ubaidullah y regateamos hasta que me cambió
y tomó el oro dándole vueltas en la mano; luego
dijo: Hasta que venga mi tesorero de al-Ghaba (4) y ‘Umar
Ibn al-Jattab lo oyó y dijo ‘Umar:
¡Por Allah! que no te separarás de él hasta
no haber tomado de él. Luego dijo: El Mensajero de Allah,
al que Allah le dé Su gracia y paz, dijo: El oro
por la plata es usura excepto toma y toma (mano a mano) y el trigo
por el trigo es usura excepto toma y toma; y los dátiles
por los dátiles es usura excepto toma y toma, y la cebada
por la cebada es usura excepto toma y toma”.
Y en al capítulo de la Muratala (5) dice:
Me relató Yahya, de Malik, de Yaz˛id
Ibn ‘Abdillah Ibn Qusait, que vió a Sa’id
Ibn al-Musayyab vendiendo oro por oro al peso y vació
su oro en el plato de la balanza y su compañero, con el
que llevaba a cabo la transacción de muratala, vació
su oro en el otro plato de la balanza y cuando el fiel de la balanza
se equilibró, tomó y dio.
Y dice en otro capítulo: Me relató Yahia,
de Malik, de Nafi’, de ‘Abdullah
Ibn ‘Umar que el Mensajero de Allah, al que Allah le
dé Su gracia y paz, dijo: “Quien compre alimento,
que no lo venda hasta no haber tomado posesión de él”.
Y me relató, de Malik, de Nafi’,
de ‘Abdullah Ibn ‘Umar, que dijo: “En
la época del Mensajero de Allah, al que Allah le dé
Su gracia y paz, solíamos comprar alimento y el que nos
gobernaba nos hacía transportarlo fuera del lugar en el
que lo habíamos comprado a otro lugar antes de que lo vendiéramos”.
Y un hadiz muy importante para apreciar la invalidez
del papel moneda y su carácter usurero es el que sigue:
“Y me relató, de Malik, que le llegó
que en el tiempo de Marwan Ibn al-Hakam salieron unos
vales de comida de al-Yar (6) para la gente y la gente
vendió y compró esos vales entre ellos antes de
tomar posesión de ellos (de la comida). Entonces Zaid
Ibn Zabit y un hombre de los compañeros del Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, entraron
a ver a Marwan Ibn al-Hakam y dijeron: ¿Acaso
haces lícita la venta usurera, Marwan? Y dijo
él: ¡Me refugio en Allah! ¿De qué se
trata? Y dijeron: Son estos vales con los que la gente negocia
y los venden antes de tomar posesión de ellos (de la comida).
Entonces Marwan envió vigilantes para perseguirlos
y se los quitaban de las manos a la gente y se los devolvían
a sus dueños”.
Y dice Ibn Rushd en Bidayatul-muyˆtahid:
Y queda claro por la Ley Revelada que el propósito de la
prohibición de la usura es por la importancia del mucho
engaño que hay en ella y porque la justicia (equidad) en
las transacciones (mu’amalat) no es sino acercarse
a la igualdad y por ello cuando es difícil alcanzar la
igualdad en las cosas de naturaleza distinta se establece el dinar
y el dirham paran valorarlas. Y al tratarse de cosas
de distinta naturaleza, es decir: que no se pesen ni midan, la
equidad en ellas radica en la existencia de la correspondencia,
quiero decir que la correspondencia del valor de una de las dos
cosas con respecto a su género ha de ser la correspondencia
del valor de la otra cosa con respecto a su género. El
ejemplo de esto es que si un hombre vende un caballo por telas,
la equidad es que la correspondencia del precio de ese caballo
con respecto a los caballos sea la correspondencia del valor de
esa tela con respecto a las telas, así pues si el precio
de ese caballo son cincuenta, el valor de las telas ha de ser
cincuenta, y lo que equipara esa medida podrá ser, por
ejemplo, un número de diez telas. Y si las cosas que se
venden son distintas unas de otras en el número, la equidad
es necesaria en la transacción, quiero decir que el equivalente
de un caballo sean, por ejemplo, diez telas. En cuanto a las cosas
que se pesan y se miden, puesto que no divergen totalmente y su
utilidad está cercana y no hay necesidad perentoria para
quien tiene una especie de ellas de sustituirla por esa misma
especie, excepto en un sentido superfluo, la equidad radica en
la existencia de la igualdad en la medida o el peso puesto que
no se diferencian en la utilidad; y también la prohibición
de la diferencia cuantitativa (exceso) en estas cosas requiere
que no se dé en ellas trato alguno por no ser distinta
su utilidad. Por lo tanto la prohibición de la diferencia
cuantitativa en estas cosas, quiero decir las que se miden y pesan,
tiene dos causas: Una de ellas es la existencia de equidad y la
segunda es la prohibición del trato puesto que hacer tratos
con ellas pertenece al capítulo de lo superfluo.
En el caso del dinar y el dirham, la causa de
la prohibición en ellos es más clara, puesto que
el propósito con ellos no es la ganancia sino que el propósito
con ellos es valorar las cosas que tienen utilidades necesarias.
Dice Ibn Jaldún en la “Muqaddima”:
Allah ha creado dos metales, el oro y la plata, para representar
el valor de todo lo que es caudal. Para la generalidad de los
hombres, lo que es tesoro y ganancia consiste únicamente
en oro y plata; si obtienen otras materias es sólo con
el propósito de aprovechar las fluctuaciones del mercado
y venderlas ventajosamente con la mira de proveerse luego del
oro y de la plata. En cuanto a estos dos metales son de un valor
sólido y no podrán ser objeto de tráfico,
puesto que son la base en la que estriba todo lo que es ganancia,
lucro o tesoro.
El uso del papel moneda, que empieza siendo una promesa de pago,
con lo cual ya se incurre en la usura nasía -recordar
el hadiz del Muwatta sobre los recibos que circulaban
por el mercado-, acaba siendo un símbolo al eliminarse
la leyenda de promesa de pago [El banco de España pagará
al portador la cantidad de...] con lo que entra en el ámbito
de la magia que es, junto con la usura, una de las faltas graves
que llevan a la perdición tal y como se menciona en el
hadiz ya referido.
Parte de lo que encerraba el becerro de oro que adoraron los hijos
de Israel, tras ser liberados de la esclavitud, es que estaba
moldeado con las joyas que se habían llevado de Egipto
y que emitía algo como un mugido debido a que el llamado
Samirí, que era un mago y era hipócrita,
tras haberlo moldeado, había visto donde había pisado
el caballo de Yibril y había cogido un puñado
de esa tierra y la había arrojado sobre el becerro, que
mugió. El Shaitán le había inspirado
que si la arrojaba sobre algo tomaría vida y él
la arrojó en la boca del becerro. Si la usura es la perversión
del comercio, la magia -y todo el esoterismo que la rodea- es
una perversión en relación a la Inspiración
divina.
La historia se menciona en la sura Ta-ha que recoge también
un enfrentamiento de Musa, sobre él la Paz, con
los magos de Firáun.
El episodio del becerro de oro pone de manifiesto que el extravío
ocurre por un deseo escondido de la gente.
La generalización de la práctica de la usura ha
sido posible gracias al beneplácito de la gente. Los que
difundieron la práctica de la usura tenían un gran
conocimiento del alma humana porque habían sido depositarios
de un conocimiento divino y habían sido el pueblo elegido.
La ciencia que se les había revelado para conocer a su
Señor y ganarse la Otra Vida la utilizaron para medrar
en esta vida. Empezaron por convertir lo que se les había
prohibido en lícito si se usaba para apropiarse de la riqueza
de los demás, de los gentiles. Hay una aleya del Corán
en la que ellos dicen: “No hay contra nosotros en
lo referente a los ummiyyun camino” (Surat
Ali Imran, 75). Es decir: Tenemos vía libre en lo
que hagamos con ellos. El término “ummiyyun”
es el plural de “ummí”, el que no
lee ni escribe, el iletrado, y aquí designa a los árabes,
a los gentiles en general, a los no judíos.
Esto hace necesario un cambio de mentalidad. Estamos tan inmersos
en el sistema usurero que no concebimos fácilmente que
pueda ser de otra manera. Eminentes musulmanes, dotados intelectualmente,
sonríen paternalmente cuando oyen hablar de estos temas
pensando, en el mejor de los casos, que es una utopía cuando
no lo consideran una falta de adaptación fanática,
ingenua e irresponsable a los tiempos actuales de progreso para
la humanidad.
Al-Qurtubi recoge en su comentario de las aleyas de la
usura un hadiz transmitido por Abu Daud, de
Ibn ‘Umar, que dijo: “Escuché al Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, decir: Cuando
compréis y vendáis con usura y toméis los
rabos de las vacas y os complazcáis con sembrar y dejéis
el yihad, Allah impondrá sobre vosotros una humillación
que no se desprenderá de vosotros hasta que no volváis
al Din”.
En la introducción de su “Juicio sobre la Riba”
el estudioso de los aspectos económicos del Din, Sidi
‘Umar Ibrahim Vadillo, dice: Considerado desde el punto
de vista de la riqueza material, uno de los hechos generalmente
asumidos es que las cosas nunca han estado mejor que en nuestros
días. Y eso se afirma a pesar de haber dejado atrás
hace poco el siglo más criminal de la toda la historia
humana. Un siglo en el que hemos visto cómo se utilizaban
por primera vez armas de destrucción masiva contra la población
civil, la aniquilación descomunal de la fauna y el ecosistema
y el mayor número de víctimas por inanición
conocido en la historia. Pero todas las miserias pasadas y presentes
se olvidan ante la suposición generalizada de que la persona
de hoy en día disfruta de un nivel de vida que no tiene
comparación con el de épocas anteriores. Mientras
que el progreso material ha sido conseguido por una parte relativamente
pequeña de la población mundial, la parte más
desfavorecida vive todavía con unos ingresos muy por debajo
de lo que se considera el umbral de la pobreza. Los ingresos de
todo este conjunto son inferiores a los obtenidos por los 387
individuos más favorecidos. Este desequilibrio de la riqueza
va paralelo al de la política y lo militar, lo cual ha
permitido que una sola nación haga de policía en
el mundo entero. Y dice más adelante: “Este desequilibrio
del sistema económico mundial tiene un mecanismo de autodefensa
que consiste en desviar la atención de los temas económicos
para concentrarla en los políticos. Mientras que los políticos
tiranos se convierten en el foco del conflicto político,
el sistema económico que causa el desequilibrio es una
realidad incuestionable”. En el corazón mismo de
este sistema inestable al que llamamos capitalismo está
la usura. La usura es en sí un desequilibrio. La usura
que se ejerce mediante el sistema bancario, ha convertido un contrato
delictivo en el instrumento de la dominación económica.
Mientras sigamos siendo esclavos de la usura, nuestra nación
musulmana seguirá esclavizada.
Y dice el gran maestro, conocedor de las claves de nuestra época
a la vez que enraizado en la auténtica tradición
del saber de los musulmanes, Shaij ‘Abdul-Qadir as-Sufi,
en su libro “Técnica del golpe de banco”: Nuestra
investigación ha demostrado que los bancos representan
el súmmun de un sistema de usura unificado y, también,
que este sistema engloba a los productores del petróleo,
a los productores de bienes de alto coste y a las multinacionales,
entre las que hay que incluir a la industria alimenticia que,
impulsada por la codicia, extiende sus tentáculos hacia
las plantas tropicales que aún sobreviven en las profundidades
de lo que queda de las selvas amazónicas. Una inevitable
interdependencia mantiene conectada a la banca con todos los procesos
comerciales. Más adelante continúa diciendo: Una
nueva y moderna dimensión de la evolución de la
banca es la relación que se da entre la banca mundial y
la industria ilegal de la droga. A pesar de saber que las drogas
duras matan menos gente que el alcohol y el tabaco, y a pesar
de que es sabido que estas muertes dependen en gran medida de
la adulteración que se hace del producto por causa de las
presiones comerciales, los gobernantes democráticos persisten
en declarar su ilegitimidad a pesar de haberse probado que si
estas mismas drogas estuvieran libres de las valoraciones mercantiles
el resultado sería la venta de artículos no adulterados
y la casi completa eliminación de las muertes causadas
por los aditivos químicos. La industria de la droga ocupa,
junto a la de las armas, el primer lugar en la producción
de riqueza del sistema káfir. Por ello una vez
más, y ayudados por sus bien pagados expertos en relaciones
públicas, los banqueros han inventado una terminología
financiera con la que se quiere sugerir que su participación
en la industria de la droga es absolutamente inocente y se debe
únicamente a las astutas artimañas de los productores
de las mismas. El término que han inventado es el “blanqueo
de dinero”. Decir esto supone una doble ironía porque
se sugiere temerariamente que el resto del sistema monetario está
limpio y libre de mancha alguna. Es absolutamente imposible concebir
que en los bancos del mundo se pueda guardar, administrar, transferir
e invertir la riqueza de los barones de la droga estando al mismo
tiempo sumidos en un estado de total ignorancia. Igualmente insostenible
es pensar que los miles de millones generados por este comercio
tan destructivo, socialmente hablando, permanecen fuera del sistema
bancario guardados en bolsas de papel marrón bajo los colchones
de las camas de los jefes de los cárteles de la droga.
Y continúa más adelante: Es una necesidad apremiante
que los kuffar comprendan que ni siquiera con la crítica
más acertada de los procesos sociales y económicos
serán capaces de librarnos de la esclavitud que padecemos.
La diferencia categórica entre los kuffar y los muminun
es que los primeros se consideran ajenos al patrón de los
sucesos predestinados y los segundos reconocen que están
bajo el dominio absoluto del poder de Allah, sea glorificado y
ensalzado, de Quien no hay escapatoria posible. Solo lograrán
la victoria aquéllos que logren desembarazarse de la destructiva
mentira del humanismo y lleguen al “iman”
–el reconocimiento del señorío del Creador
Divino, el Señor del día de la Rendición
de cuentas- y la aceptación de Su mensajero, al que Allah
le dé Su gracia y paz, el portador de la ley revelada.
La lección de los dos últimos siglos es que si se
deja a la humanidad en manos de su propia invención, la
democracia, pasa de ser una masa anónima a un hombre que
dice representarla, un dictador y un destructor que provoca el
genocidio de su propia gente. Los dirigentes de las democracias
no son diferentes a los dictadores más conocidos.
Y dice más adelante: “Aquello a lo que nos enfrentamos
es un sistema de finanzas usurero que todo lo impregna, que controla
todos los aspectos de la vida y evalúa, o mejor sería
decir, devalúa todo lo que existe. La naturaleza envolvente
de este tejido encadenado es lo que infunde la sensación
de impotencia a la gente no musulmana y a aquellos musulmanes
a los que no se les ha enseñado su din correctamente. Otro
hecho evidente es que si se desgarra una parte de la estructura
reticular del tejido, éste se vuelve a componer siguiendo
nuevos circuitos”.
Recordemos que el Profeta, al que Allah le dé Su gracia
y paz, dijo: “Cuando veáis algo reprobable
(munkar) cambiadlo con vuestra mano, y si no podéis,
hacedlo con vuestra lengua, y si no podéis, hacedlo con
vuestro corazón y esto es lo más débil del
iman (la creencia). Y Allah ama al creyente fuerte y
el fuerte es el que tiene más temor de Él que de
todo lo demás".
Y volviendo a citar a Shaij ‘Abdu-Qadir, dice:
Hoy en día el Banco es el Estado y el aparato estatal es
su sistema policial. Las condiciones que propician un “Golpe
de banco” no son políticas ni sociales, sino espirituales.
Los signos que anuncien el “Golpe de Banco” no serán
ni una crisis política que tenga lugar en la cárcel
dialéctica que encierra a los ya demasiado conocidos políticos
y su costoso teatro, ni una crisis social de las que suelen sufrir
las masas a causa de los caprichos de las recesiones e inflaciones
cíclicas. Vendrá más bien por las acciones
de los muminun (creyentes) que buscan agradar a Allah
renunciando a lo que Él ha prohibido y siguiendo lo que
Él ha ordenado.
Y continúa diciendo: El “Golpe de Banco” no
será el resultado del poder de nuestras acciones sino que
éstas se limitarán a iniciar un acontecimiento que
pertenece por entero a Allah. Lo imprevisto, lo imprevisible,
estas dos dimensiones de la realidad forman parte del arsenal
de Allah. Él dice en Su libro: “Y maquinaron
y Allah maquinó y Allah es el mejor de los que maquinan”.
(Surat Ali Imran, 54)
Las aleyas luminosas del Corán que abrirán las cárceles
de la usura mundial para permitir que los musulmanes se encaminen
hacia la gran victoria prometida, dicen: “¡Vosotros
que creéis! Guardaos de Allah y dejad lo que quede de usura
si sois creyentes, y si no lo hacéis se os anuncia una
guerra por parte de Allah y Su mensajero, y si os volvéis
atrás, tendréis vuestros capitales, no seréis
injustos ni se será injusto con vosotros...".
La guerra declarada por Allah indica que los usureros no pueden
evitar lo ineludible de los sucesos predestinados en los que están
atrapados sin remedio. Y la guerra declarada por Su Mensajero
significa que el poder otorgado a los que le obedecen y siguen
su Sunna y la Shari’a con la que fue enviado,
serán los instrumentos activos de esta inevitable y absoluta
victoria del Islam.
Y termina diciendo: Wa la ghaliba illa-llah (Y no hay
vencedor sino Allah).
NOTAS
1. [Se trata de Sa’d Ibn Abi Waqqas y Sa’d
Ibn ‘Ubada]
2. [Una variante de ar-ribá, que es usura. La
b y la m en árabe se permutan a veces. En el Corán
aparece una vez el nombre de Meca (Makka) como Bakka]
3. [Implica dos cosas: Cortar las monedas, dinares y dirhams,
con el peso correcto, para venderlas en pedazos y roer las monedas
quitándoles peso para beneficiarse de lo que se ha roído
y al cambiarlas]
4. [Un lugar cercano a Medina. La palabra significa bosque]
5. [Vender oro por oro y plata por plata al peso. De la raíz
de la palabra es ar-ritl que en castellano dio arrelde]
6. [Un lugar en la costa]
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