

Malik: Sheij Abdalhaqq, queremos hacerle algunas preguntas para el nuevo canal de televisión en internet Islam Hoy, una versión en lengua española de nuestro periódico sobre Islam.
Acabamos de publicar la traducción al castellano del primer Libro escrito por el Sheij, firmado como Ian Dallas, “El Libro de los Extraños”, y nos gustaría preguntarle sobre la época y las circunstancias en las que fue escrito y publicado. ¿Me podría contar algo sobre el contexto de su vida social o personal antes de conocer el Islam? ¿Dónde se encontraba usted en aquel momento? ¿Qué estaba ocurriendo en la sociedad?
Shaij Abdalhaqq: Se dice que si te puedes acordar de un tiempo, probablemente es que tú no estabas allí. ¡Mejor dejamos esa pregunta al margen!
Malik: …es sutil…
SAH: Sí, mira, de mediados a finales de los sesenta, que es cuando tienen lugar los hechos, fueron unos tiempos de gran movimiento, no sé en otros lugares, pero en concreto en Inglaterra y Gran Bretaña eran tiempos de movimiento y de cambios sociales casi sin precedentes. Hasta entonces el estrato social en Inglaterra había sido muy estanco, casi rígido y en aquellos momentos se estaba resquebrajando de una manera como nunca antes había ocurrido. Se estaba dando una mezcla, una mezcla social sin precedentes, que tenía que ver con lo que había ocurrido, creo yo, en la segunda guerra mundial y con lo que ocurrió después. También con el nacimiento de la cultura Pop, que había comenzado a ser muy influyente.
Malik: Y usted ¿Qué estaba usted haciendo?
SAH: Había una especie de agitación social, curiosamente muy similar a la que se está dando ahora en Europa; aquí en España y en Grecia… y en la llamada primavera árabe. Había un deseo de cambio en un sector muy amplio de la sociedad, que se expresaba de una forma abierta y contundente. Pero percibo una diferencia considerable, -ya que me estás preguntando sobre mi experiencia personal- y es que entonces había un elemento espiritual que creo que ahora no está presente. Había un deseo de cambio; la gente estaba cambiando su visión del mundo y esperaba que de lo que estaba ocurriendo, emergiese una sociedad diferente. Ahora parece que todo está más centrado en aspectos materiales que en esos otros más espirituales que eran la energía motora de aquellos momentos.
Ese es el contexto. Había una corriente tremenda avanzando que permitía que ocurrieran cosas que hasta entonces no habían podido ocurrir.
Malik: Y usted personalmente, ¿en qué estaba involucrado?
SAH: Yo vivía en Londres y, como parte del proceso que comentaba antes, se había organizado en el invierno de 1967/68 el Circo Alpha Centauri. Estaba constituido por un grupo de gente joven de Chelsea muchos de los cuales, tiene gracia, vivían alrededor del “Fin del Mundo” en Chelsea. El acto, -el “happening”, como se les llamaba entonces-, se organizó en Navidad en la Roundhouse para los niños socialmente desfavorecidos. Recuerdo que era Navidad; cientos de niños llegaron de diversos puntos de Londres y ¡Jimmy Hendrix fue Papá Noel! También hubo un gran concierto. Recuerdo que trajimos a Country Joe y The Fish de California. Creo que era la primera vez que actuaban fuera de California. Ocurrían estas cosas. Y por cierto, este grupo de gente estaba compuesto desde por (¿?) gente joven de la aristocracia a cualquiera que quisiera sumarse. En eso estaba yo involucrado cuando conocí a Shaij Abdel Qader.
Malik: También estuvo usted con Salvador Dalí en España, ¿no es cierto?
SAH: Ah sí, eso fue un poco antes, a mediados de los sesenta, creo que en el 65 ó el 66. Vine a España y acabé en Cadaqués. No recuerdo cómo llegue allí, pero da igual; allí estaba Dalí en la puerta de al lado y ese francés que comenzó el movimiento surrealista y del que ahora mismo no recuerdo el nombre. En esa época estuve implicado con el grupo de gente que estaba alrededor de Dalí. Él reunía a un grupo de jóvenes de todo el mundo. Recuerdo que me sorprendió mucho descubrir que era un alemán el que pintaba la mayoría de los cuadros de Dalí. En aquellos tiempos Dalí llegaba, daba un toque aquí y allá y decía: “esto está bien” y “esto no está bien” ¡y pintaba “Dalí” en cualquier sitio! No me acuerdo del nombre del joven alemán. Este es otro aspecto de lo que también estaba sucediendo.
Malik: ¿Qué fue lo que le atrajo?
SAH: Acabamos allí de una forma o de otra. Yo iba con un amigo y no recuerdo como lo encontramos. Cadaqués es un sitio muy bonito, y volví de nuevo durante dos o tres años.
Malik: ¿Era interesante Dalí?
SAH: Tras hacerme musulmán, camino de vuelta a Inglaterra, se me acabó el dinero y me quedé allí, esperando a conseguir algún dinero. En aquellos tiempos te permitían viajar con muy poco dinero, unas 50 libras era lo máximo que podías llevar, aunque tenían mucho más valor del que tienen ahora.
Así que en mi viaje de vuelta, en 1968, hice escala allí y me quedé un par de meses. Recuerdo que entonces tuve varias conversaciones con Dalí de tú a tú. En una ocasión estábamos charlando; él tenía los ojos desorbitados y se enroscaba el bigote, y me dijo:
-“Rufus ¿Qué haces tú con esta gente? ¡Qué haces con esta gente! ¡Sigue tu camino espiritual!”
Así que, de alguna manera, le considero como a uno de mis Sheijs porque, en ese momento podría haberme ido por otros derroteros y fue él quien me hizo regresar. Fue un encuentro interesante. Pero también había allí otras cosas que no eran tan interesantes.
Malik: Cuando le dijo “esta gente” ¿se estaba refiriendo a él mismo y a su grupo?
SAH: Se refería a sí mismo y al grupo alrededor de él, que eran unos completos hedonistas. Podría relatar algunas cosas que ocurrieron allí, pero no creo que este sea el momento ni el sitio para hacerlo.
Malik: Mientras, por otra parte, Shaij Mohammed Ibn al Habib estaba haciendo un du’a que tiene que ver con, usted sabe, que…
SAH: Fue algo antes, a principios de los 60. Creo que la hermana del rey Hassan de Marruecos iba a ser enviada como Embajadora a Gran Bretaña. Y Sheij Muhammad Ibn al Habib quería expandir el Din por Europa. Al parecer había estado preguntando sobre el país más adecuado para llevar el Din, el Islam. Le habían dicho que los británicos tenían muy buen adab, muy buenas maneras, y él pensó: “Bien, eso es parte de la sunna, quizás debamos dirigirnos a ellos” Parece ser que envió un ejemplar de la colección completa de Sahih al Buhari a la hermana del rey para que lo llevase con ella a Gran Bretaña; según parece, acompañado de un du´a y de la intención de que ésto iba a llevar el Islam a Gran Bretaña. El du’a fue respondido claramente con la llegada de Shaij Abdul Qadir, Allahu´alim. Uno de las causas de lo que ocurrió, de lo que iba a ocurrir, fue el du’a y la firme intención de Shaij Mohammed ibn al Habib, rahimahullah ta´ala, de atraer hasta él a alguien capaz de establecer el Din en Gran Bretaña.
Malik: ¿Qué le atrajo a usted de Marruecos? ¿Cuál fue su experiencia en aquella ocasión?
SAH: Lo que me llevó a Marruecos fue Sheij Abdel Qader. Creo que a lo largo de toda mi vida he tenido un sentido de lo divino. Siempre, en determinados momentos, tuve muy clara la existencia de Dios; era algo tangible en mi experiencia el que Allah estaba ahí. Se puede decir que, en medio de esa época, en la que como parte de las agitaciones sociales se producía una búsqueda espiritual, yo había descubierto que mi forma de entenderla no cabía dentro de la cristiandad. Intenté hacerlo caber dentro de la Iglesia Cristiana de Inglaterra, pero de alguna manera la Iglesia de Inglaterra, o no era lo suficientemente amplia, o simplemente, era incapaz de aceptarlo.
También descubrí por entonces que mi padre, en la época cercana a su muerte, buscaba la espiritualidad. Yo sólo tenía dos años cuando él murió. Averigüé que su búsqueda espiritual en algunos aspectos había rozado el sufismo, así que intenté descubrir más. Encontré algunos papeles que había dejado, y sorprendentemente entre ellos había un testamento en el que se refería a estas cuestiones; hablaba de ellas y ésto me sirvió de inspiración para continuar con su búsqueda. Compré varios libros y en el proceso ocurrieron cosas que me confirmaron la validez de la búsqueda en la que estaba para satisfacer esta intuición mía de lo divino. ¿Cómo desarrollarlo? ¿Dónde podía ponerlo en práctica? Acabé con el grupo que estaba montando el Circus Alpha Centauri.
Esto me llevo a estar un día en el “Fin del Mundo”, caminando por la calle donde vivíamos, Blantyre Street, con uno de los integrantes llamado Roderick O`Conner, cuando vimos caminando por medio de la calle a un hombre que se acercaba resueltamente hacia nosotros. Roderick me dijo:
-“Tienes que conocer a este hombre. Es alguien que tienes que conocer. Acaba de llegar de Marruecos”.
Así que me lo presento y era Sheij Abdel Qader. En ese primer encuentro, me dijo:
-“Tienes que venir a tomar el té conmigo. Mañana”
Tomamos el té y recuerdo que hablamos de Tawhid, de la Unidad de Allah. Recuerdo perfectamente que esa fue la conversación que tuvimos, y que al final me dijo:
-¿Por qué no te vienes a vivir a esta casa? El piso de abajo está vacío, te puedes quedar ahí”
Yo tenía entonces una casa en el campo pero estaba buscando otro sitio para vivir, así que le dije:
- “Muchas gracias, va a estar muy bien” Me mudé al piso de abajo de Sheij Abdel Qader, y como he comentado con frecuencia, ¡ahí sigo desde entonces!
Malik: ¿Pero en esa época él no era Sheij Abdel Qader?
SAH: No, en esa época era Ian Dallas.
Malik: ¿Aún no se había hecho musulmán?
SAH: Creo que había regresado el mismo día que le encontré, o el día anterior, del viaje que hizo a Marruecos en el que se hizo musulmán. Le conocí justo al volver de hacerse musulmán.
Malik: ¿Recuerda si se presentó como Abdel Qader? ¿O como Ian Dallas?
SAH: No lo recuerdo pero seguramente que entonces se presentaría como Ian Dallas. De todas formas, y para responder a tu pregunta acerca de Marruecos, después de hacerse musulmán en Marruecos quería regresar para buscar un Sheij de instrucción que él deseaba para su camino espiritual. Sabía que había alguien, no tenía ningún nombre, pero sabía que lo que él estaba buscando tenía que existir en Marruecos, así que seis meses después me invitó a ir con él a Marruecos. Mi conexión con Marruecos fue a través de él. Yo atravesé España en coche, él voló a Tánger y allí nos encontramos. Algo de esto está descrito en el libro que acabáis de publicar.
Malik: Continuemos con el tema, ¿Qué ocurrió después?
SAH: En ese viaje pasamos uno días en Tánger y después nos fuimos en coche a Fes, donde él se había hecho musulmán. Yo aún no era musulmán. Estuvimos unos días en Fes. En esos días decidí que quería hacerme musulmán.
Recuerdo algo que ocurrió, que fue romántico y al mismo tiempo lleno de significado.
Teníamos el nombre y la dirección de un profesor francés que enseñaba en la universidad de Fez y que se había hecho musulmán. Nos encontramos con él y nos llevó caminando por Fez, dando una vuelta por la ciudad que acabó por encima de Fez, cerca de una de las murallas, contemplando allí abajo la Medina. Era casi la hora de Mahgreb. Detrás de nosotros había una colina por la que descendía un hombre conduciendo un pequeño rebaño de cabras y ovejas. El hombre se detuvo un momento y se dirigió al profesor francés, que hablaba muy bien árabe marroquí. Charlaron un poco y luego el hombre continuo hacia la Medina con su pequeño rebaño. Le pregunté:
-¿De qué hablabais? Me dijo:
-“Le pregunté de donde venía y a donde iba y él me ha recitado una aleya del Corán que dice: “Innalillahi wa inna illahi raji’u” “Venimos de Allah y a Allah es el retorno”
Y yo pensé: si esa es una conversación cotidiana de un hombre sencillo como ese, y si él sabe eso, entonces esto es para mí, esto es lo que yo quiero.
Este suceso fue una de las cosas que me decidieron a hacerme musulmán. Me hice musulmán y Shaij Abdel Qader se alegró mucho. Allí supimos de un Sheij de instrucción que vivía en Meknes. Viajamos a Meknes, encontramos la zawiyya, entramos y supimos que Shaij Mohammed Ibn al-Habib, rahimahullah ta’ala, había salido de viaje a Casablanca para visitar a algunos de sus seguidores, de sus fuqará. Fuimos tras él. Todo esto está mucho mejor descrito en El Libro de los Extraños, mucho mejor de lo que yo pueda hacerle justicia aquí ahora en unos minutos. Básicamente esa parte del Libro de los Extraños es un reportaje claro y directo de lo que ocurrió durante ese viaje; la forma en cómo conocimos a Shaij Mohammed Ibn al-Habib y todo lo demás está descrito exactamente tal y como ocurrió.
Malik: ¡Entonces la gente tiene que leer el libro!
SAH: ¡Sí, la gente tiene que leer el libro!
Malik: ¿Recuerda usted como el Sheij comenzó a plantearse escribir este libro, o a tomar anotaciones…? ¿Le comentó a usted algo al respecto?
SAH: No, nunca hablé acerca de esto con él. Él debió escribirlo al año siguiente de haber sucedido estos hechos, seguro que no más de dos años después. Y está muy claro que se refiere a su búsqueda, a la forma que ésta adoptó y de donde venía él; el principio es todo acerca de la sociedad de la que estaba intentando liberarse. Es verdaderamente un relato fidedigno de su propia búsqueda. Las ediciones por las que el libro ha pasado, tres o cuatro, sin contar la que tú acabas de hacer, lo han convertido en América en un clásico de la búsqueda espiritual y mucha gente ha llegado a Islam por él. Porque de alguna manera es un arquetipo y es muy relevante en estos tiempos. Es sobre este tiempo en el que vivimos, y el Sheij lleva toda su vida haciendo esto, mostrando como el Islam es aplicable en nuestra propia situación y como es la única alternativa para la gente con anhelo espiritual.
Malik: ¿El incidente con el pastor?
SAH: Sí, pero yo no diría que era un pastor. Era un hombre que llevaba unas cuantas cabras y ovejas.
Malik: ¿Era un aficionado, un amateur?
SAH: No, no un amateur, simplemente un hombre que tenía unas cuantas ovejas y cabras; las criaba y las vendía. Me imagino que era pastor a ratos, sí.
Malik: Eso ilustra muy bien una pregunta que tengo y que quizá usted pueda explicar: la diferencia de lenguaje. Usted provenía de un entorno con un lenguaje muy rígido, dialectico, que quizá en esos tiempos se estaba resquebrajando; y usted encontró otro al parecer mucho más completo y poético…
SAH: Yo creo que la sociedad en la que nosotros hemos crecido y hemos sido educados, y que entonces era aún más poderosa, está fundamentada en el materialismo científico, ese es el ethos que ha dado forma a la situación mundial actual. La tradición europea se ha pasado trescientos o cuatrocientos años eliminando lo Divino de la ecuación, hasta que paso a paso la compresión de lo Divino ha desaparecido.
Mi esposa ha estado haciendo una investigación genealógica que incluía estudiar testamentos. Hasta el siglo XIX, por ejemplo, en el lenguaje legal, no podías escribir un testamento sin declararlo Divine Will (Voluntad Divina).
De esa compresión religiosa de la existencia se derivan tantos elementos que incluso estaba plasmado, fuera de su época, en el lenguaje legal. Más todo eso ha sido eliminado de tal manera que la idea de una imagen real de la existencia que se derive de la compresión de su unidad esencial, ha desparecido.
Esta concepción de la relación causa-efecto que viene desde Francis Bacon, pasando por Newton hasta nuestra época, es profundamente materialista. La asumción de que las cosas solo ocurren por una causa y tienen un efecto y que la causa es la que realmente trae a la existencia el efecto, está abiertamente en contra del conocimiento tradicional de cómo funcionan las cosas. Esto fue diseccionado por ese hombre con esa simple frase que dijo. Y yo, de pronto, comprendí que aquella otra forma de entender la existencia no es real, que no es así como funcionan las cosas. Y sí, desde este punto de vista, en el Marruecos de aquellos tiempos, esta forma tradicional de comprensión de la existencia aún estaba en su sitio.
Recuerdo que Sidi Illishi, uno de los seguidores de Shaij Mohammed Ibn al-Habib, después de que Shaij Mohammed Ibn al-Habib muriese, vino a mí y me dijo:
- “Una vez estaba de viaje con Shaij Mohammed Ibn al- Habib en Argelia y como entonces no teníamos coche, viajábamos en autobús. Ocurrió a principios de los años 40. El autobús se estropeó y todo el mundo se apeó. Uno decía: “Es que se ha metido algo en el tanque de la gasolina” otros decían: ha pasado esto o aquello y todos tenían una explicación que dar de por qué no funcionaba el autobús. Shaij Mohammed Ibn al-Habib rehusó bajarse del autobús diciendo:
-“No, no, no. Nos quedamos aquí. No tiene sentido bajarse”.
Y Sidi Illishi se sentó. Y le dijo a Sidi Illishi:
- “La gente cree que el autobús funciona porque la gasolina va del tanque al motor y se produce una chispa…” y describió de una forma simple el proceso de la combustión. Y añadió:
-“Nada hace que este autobús se mueva sino el poder de Allah. Nada hace que este autobús se mueva sino el poder de Allah”.
De esa comprensión, dando por sentado su conocimiento del principio científico implícito, es de la que estoy hablando. Es otra forma de mirar a la existencia, basada en otros fundamentos y que se abre camino en medio de la modernidad.
Lo extraordinario en Sheij Abdel Qader es que él tenía la capacidad. Yo creo que el motivo por el que Shaij Mohammed Ibn al-Habib tuvo una vida tan larga fue para poder encontrarse con alguien que se había planteado estas cuestiones en el “otro lado”.
“El Libro de los Extraños” es una de las formas en las que Sheij Abdel Qader expresa esto. Otra es su antiguo libro “El Camino de Mohammed”. Él era capaz de pensar por encima de la compresión semi-ignorante de la existencia expresada por la física newtoniana y de la revolución científica que se desencadenó con la mecánica de los quantum, y llegar a otra compresión del cómo funcionan las cosas. Sheij Mohammed Ibn al-Habib había sido educado por completo dentro del marco de la tradición, no estaba en absoluto contaminado por la modernidad. Sheij Abdel Qader había penetrado de tal manera en el proceso que fue capaz de salir por el lado opuesto. Entre los dos elaboraron un puente entre los dos mundos. Este es uno de los servicios que ha prestado Sheij Abdel Qader. Ha cogido la visión tradicional y cruzado a través de la modernidad, para llegar una nueva comprensión del Tawhid, en el otro lado. Por supuesto que el filósofo Heidegger ha sido parte de ese proceso, pero esa es otra historia.
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