¡Abre los ojos!

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah.

Siervos de Allah, ciertamente estamos viviendo en un mundo y en una época en la que a menudo las realidad se confunden, no todo lo que vemos es la realidad, no todo lo que aparenta ser de una manera es lo que realmente es y por eso tenemos una responsabilidad y es el hecho de emplear uno de los dones más grandes que Allah nos ha entregado, un don que nos permite diferenciar la verdad de la falsedad, un don con el que Allah nos ha favorecido y nos ha hecho diferenciarnos del resto de las criaturas, ese don, ese regalo, es el intelecto.

El intelecto es el medio a través del cual, tomando como fuente el Corán y la Sunnah, diferenciamos una cosa de la otra, es el origen de las acciones y es de hecho, una de las condiciones de que la persona alcance el grado de Taklif, el grado de responsable según la sharia’ del Islam. Por eso el Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, dijo: “El cálamo se levanta (es decir no se anotan las acciones) sobre tres: El que duerme hasta que se levanta, el niño hasta que alcanza la pubertad y el loco hasta que recupera la cordura”.

 Por lo tanto el que no es cuerdo, el que no está en posesiones de sus facultades mentales, o de su intelecto, no es responsable según la sharia’ del Islam. Es por esto que todo aquello que provoque la perdida de las facultades mentales, todo aquello que lleve a perder el intelecto, está prohibido en nuestro Din, ya que lleva a la persona a un estado en el que no es responsable.

El intelecto te puede rebajar a los niveles más bajos o te puede elevar a los estados más elevados, dependiendo siempre de cómo uses o como emplees ese enorme don que Allah nos ha entregado. Un don con el que, al igual que con el resto, debemos ser agradecidos y ¿cómo agradecemos a Allah que nos haya dotado de intelecto? Empleando nuestro intelecto en aquello que Allah nos ordena y a Él le complace.

Ciertamente el poseedor de un intelecto sano es el que se ocupa en mejorar como musulmán, el que se preocupa de conocer el Din de Allah y de llevarlo a la práctica de la mejor forma posible, ya que sabe, es consciente de que el camino que conduce a la felicidad, a la tranquilidad, al sosiego, a vivir una buena vida en este mundo de Dunia, es el camino que Allah, quien nos ha creado ha establecido.

Es por esto por lo que se dice que el Shaytán no encuentra nada más difícil para corromper que un creyente inteligente, ya que sabe que este tipo de persona usará su creencia y su inteligencia para poner límites a un nafs, será capaz de controlar los susurros del shaytán basándose en su creencia y en su intelecto; en cambio el ignorante, el necio, caerá antes los apetitos del nafs y los susurros del Shaytán, pues no tendrá herramientas para combatirlos.

El poseedor de intelecto es aquel que es capaz de juzgar a su nafs, de controlarlo ante las pasiones y los apetitos, el que es capaz de enfrentarse a él y decirlo NO, el que pone freno a ese ir corriendo sin control tras sus pasiones, cuando esas pasiones están fuera de lo establecido por Allah. Este es el dotado de intelecto, ese es el que está realmente comprometido con su Din, el que el Mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallam, describe diciendo: “El inteligente es aquel que se hace así mismo recuento y actúa para lo que viene después de la muerte. Y el necio es aquel que sigue sus pasiones desenfrenadamente y tiene esperanza en el perdón de Allah”.

Y por el contrario, el necio, el que no tiene intelecto, el que no emplea correctamente este Don, el que es olvida de Allah, el que solo piensa en sí mismo, es el que sigue sin freno ni control sus pasiones, el que se olvida de Allah en los momentos claves, ese es de los injustos, de los necios, de los ignorantes, a los que Allah describe diciendo: “¿Qué opinión te merece quien hace de su deseo su dios? ¿Vas a ser tú su guardián? ¿O acaso cuentas con que la mayoría de ellos va a escuchar o a entender cuando no son sino como animales de rebaño o aún más extraviados del camino?”

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Siervos de Allah, usad vuestros intelectos para conocer la realidad de las cosas, emplead vuestros intelectos para diferenciar qué es lo verdadero y qué es lo falso, buscad e indagad para conocer la realidad de los asuntos; no todo es lo que aparenta, no todo lo que vemos y escuchamos es lo que realmente es y para eso es para lo que Allah nos ha dotado con el intelecto, para que lo usemos, lo empleemos en diferenciar la verdad de la falsedad.

El intelecto es algo que debemos alimentar y nutrir igual que alimentamos nuestro cuerpo. Y lo nutrimos mediante el estudio, la búsqueda del conocimiento, el esfuerzo en la búsqueda de la verdad, lo nutrimos con todo aquello que nos haga abrir los ojos en este mundo de oscuridad, con todo aquello que nos haga despertar del letargo en el que nos encontramos, con todo aquello que reviva en nosotros el anhelo y el deseo.

Necesitamos nuestro intelecto, nuestra capacidad de reflexión, nuestra capacidad de cuestionarnos las cosas para buscar mas allá de lo aparente, ya que si no lo hacemos, si nos creemos todo lo que se nos muestra, estamos abocados al fracaso, abocados a ser unos corderos mas del rebaño que siga sin cuestionarse nada lo que hay a su alrededor, y esto no lo podemos permitir, no lo podemos permitir como musulmanes, así como tampoco lo deberíamos permitir como seres humanos.

Tened temor de Allah siervos suyos, alimentad vuestros intelectos y el de vuestros hijos. Los padres y las madres tenemos la responsabilidad de hacerlo, somos nosotros los que debemos nutrir el intelecto de nuestros hijo, y no debemos permitir que quien lo haga sea la televisión, no permitáis que quien lo haga sean las redes sociales y medios de comunicación, pues entonces ese intelecto en vez de crecer y florecer, en vez de establecerse lleno de luz y de capacidad de reflexión, se convertirá en uno más, en el que la ambición y el anhelo se rebajará, en el que no cuestionara nada y en el que no será capaz de diferenciar la verdad de la falsedad, la luz de la oscuridad.