Al Hilm

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que os acerquéis a Él mediante las nobles cualidades de carácter y de comportamiento, unas cualidades que encarnó en su totalidad el Mensajero de Islam, unas cualidades amadas por Allah y por Su Mensajero, unas cualidades que nos conducirán, con el permiso de Allah, a la estación más elevada del Jardín.

Entre estas cualidades existe una que está por encima del resto y que es la cúspide de ellas, y es el hilm, la templanza, la indulgencia, la contención. Al hilm se suele describir diciendo que es: “Controlar el nafs, empaparse del buen juicio, refrenar la ira, alejarse del enfado, y no aplicar el castigo o la venganza teniendo el derecho, el poder y la fuerza de hacerlo”. Al hilm es devolver el mal con el bien, es controlarte y ser capaz de responder de la mejor manera.

En el Corán encontramos numerosas referencias que indican la posición elevada de los que adoptan la cualidad del hilm, que les hace alejarse de los ignorantes que solo buscan sembrar la enemistad y la cizaña, el odio y la animadversión, ya que lo que intenta el ignorante es que todos se rebajen a su nivel y así no se haga manifiesta su ignorancia, y el que posee la cualidad del hilm, que como hemos visto es mucho mas que la indulgencia, es capaz de alejarse del ignorante para no verse rebajado a ese nivel detestable, por eso Allah le ordena en Su Libro, a Su Mensajero que se aparte de ellos diciendo: “¡Adopta la indulgencia como conducta, ordena lo reconocido y apártate de los ignorantes”.

Al hilm es uno de los atributos de Allah y de él viene su nombre Al-Halim, y parte de su indulgencia, de su benevolencia es que Allah no se apresura en castigar a sus siervos que le desobedecen, si no que les continúa dando de Su provisión, les continúa colmando de regalos, para ver si son capaces de reconocer su desobediencia y desviación y volverse a Allah en arrepentimiento, para que así pueda perdonarlos.

Y por eso todos sus Profetas y Mensajeros poseían esta cualidad, ya que si hubieran sido duros, ásperos, si no hubieran tenido control sobre sí mismos, si no hubieran sido capaces de responder de la mejor manera posible, si no hubieran estado dotados de buen juicio e inteligencia la gente no los habría seguido, por eso Ibrahim era Halim, también lo era su hijo Ismail, y por supuesto lo era también el mejor de la creación, nuestro maestro Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam.

Esta es la noble cualidad del hilm, la templanza, la contención, la benevolencia, y ciertamente no somos conscientes de lo que implica esta cualidad que es amada por Allah y por Su Mensajero. Es la cima de las nobles cualidades, la mejor de ellas, y todo el resto de cualidades poseen una parte de ella, y lo que Allah entrega de recompensa y favor al que es capaz de empaparse de ella y adoptarla no se lo entrega a ningún otro de sus siervos.

Vino en una ocasión una delegación a ver al Mensajero de Allah, y entre ellos había un hombre al que se le llamaba Al-Ashay; el Profeta se quedó impresionado con él y le dijo: “Posees dos cualidades amadas por Allah y Su Mensajero, al hilm (templanza) y al-anah (contenerse cuando llegan las noticias o los rumores hasta asegurarse si son verdaderos). Y en otra ocasión dijo el Mensajero de Allah: “No alcanza el siervo una posición en la que es escuchado y respetado por la gente hasta que su templanza no venza a su impaciencia y su perseverancia sus apetitos, y esto no se consigue más que con la firmeza del conocimiento”.

Ciertamente el hilm es una cualidad que necesita el hombre en su hogar, la mujer con su familia, el comerciante en sus negocios, el jefe con sus empleados, el maestro en sus clases, el qadi en sus juicios, la persona de autoridad con los que están bajo su cargo, todos y cada uno de nosotros necesitamos empaparnos de esta noble cualidad.

Ponerla en práctica es lo que nos unirá, lo que nos hermanará con una hermandad real, lo que nos permitirá crecer y florecer, y es una cualidad necesaria en nuestros días cuyo corazón encontramos en la noble aleya en la que Allah dice: “No son iguales la bondad y la maldad; responde con la mejor actitud y aquel con el que tenías enemistad será como un amigo ardiente”.

***********

Siervos de Allah, cuán necesitados estamos hoy en día de implantar en nuestras vidas la cualidad del hilm, así como también la paciencia y la perseverancia, y sobre todo en nuestros días en los que tan a menudo nos enfadamos y perdemos los papeles y la compostura, sin ningún tipo de control ni de cortesía; vemos todo a nuestro alrededor como un ataque y lo usamos para enfrentarnos los unos a los otros, y esto es ciertamente lo que separa a los musulmanes, la falta de templanza y benevolencia es lo que separa las comunidades y familias, es lo que rompe matrimonios y es lo que lleva en su extremo a cometer actos atroces e innombrables, que desgraciadamente vemos muy a menudo en nuestros días.

Si no hay templanza, si no hay autocontrol, si no hay buen juicio, y todo esto es el hilm, si no está presente la cualidad que mencionamos antes de asegurarnos de que las noticias o rumores que nos llegan son ciertos, de que lo que vemos a nuestro alrededor es cierto, es normal entonces que la semilla del odio se extienda como el fuego, y el único remedio contra esta enfermedad es el hilm, es apartarnos de los ignorantes, los sembradores de cizaña y enemistad, esos que pretender rebajarte a su nivel, y buscar la buena compañía, encomendarnos a Allah y a adoptar el hilm, este es el remedio contra el odio y la enemistad, la fitna y la separación.

Ciertamente el camino mas corto y seguro hacia Allah y hacia el Jardín, es el camino del hilm, y el Jardín está esperando a los hulamá, a los pacientes, a los que perdonan a los demás; para este tipo de gente Allah ha preparado innumerables dones, castillos de esmeraldas y piedras preciosas, ríos con agua más pura que la miel, frutos en los que cada bocado tiene un sabor distinto siendo todos ellos maravillosos: “Acudid prestos hacia un perdón de vuestro Señor y a un Jardín cuyo ancho son los cielos y la Tierra, preparado para los temerosos (de Allah). Esos que dan en los momentos de desahogo y en los de estrechez, refrenan la ira y perdonan a los hombres. Allah ama a los que hacen el bien”.