Allah ha establecido limites, no los traspaséis

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que Le obedezcáis en lo que os ordene, ya que ciertamente ese es el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la próxima.

Siervos de Allah, ciertamente nos encontramos en una sociedad, en un tiempo, en el que las realidades se distorsionan, en el que el Din y el conocimiento se ven como algo secundario, en el que acudir a la mezquita a hacer la oración está muy por debajo en nuestra lista de prioridades, en el que la ayuda a los demás la devaluamos constantemente, en el que mantenerse dentro de los límites que marca nuestro Din está contemplado como algo que no es realmente importante, pues eso atañe solo a los religiosos.

Esta es la situación que vivimos y este es el momento en el que nos encontramos. Y ciertamente no podemos quedarnos de brazos cruzados ante ello; no debemos permitir que se vayan ampliando cada vez más los límites de nuestro Din, que se pierda la esencia y el corazón del Islam, esa esencia que está basada en la enseñanza y el ejemplo del mejor de la creación, el profeta Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, que dijo: Ciertamente, Allah el Altísimo ha establecido obligaciones, no las descuidéis; ha establecido límites, no los traspaséis; ha prohibido aspectos, no los violéis, y ha permanecido en silencio sobre otros asuntos, como una misericordia para vosotros y no por olvido; así que no indaguéis sobre ellos”.

Este hadiz del Mensajero de Allah nos enseña los cuatro cimientos sobre los que se establece el Din del Islam; y estos cuatro cimientos son: obligaciones, límites, prohibiciones y, lo que se podría llamar, aspectos sin legislar. No hay nada de lo que hagamos en nuestra vida que no pertenezca a estas cuatro categorías, y por eso dijo Ibn Sam’ani: “Quien obre según este hadiz obtendrá la recompensa y estará a salvo del castigo, porque quien cumple con las obligaciones se aleja de las prohibiciones, se detiene ante los límites y deja de indagar sobre lo que no ha sido legislado; estará cumpliendo con su pacto, con las partes del bien, y estará cumpliendo con los derechos del Din”.

En nuestros días es necesario que cada uno haga una reflexión sobre estos asuntos y que sea muy sincero al hacerla para conocer su posición con respecto a su Din. ¿Dónde estoy respecto a las obligaciones, respecto a aquello que Allah ha hecho obligatorio para mí? ¿Hasta dónde camino por el filo de los límites, sabiendo como sabemos lo peligroso que es caminar por los límites? ¿Hasta qué punto amplío los límites para que estén dentro de lo que más me conviene? ¿Cuál es mi posición, mi escrupulosidad, respecto a los aspectos prohibidos? ¿Los dejo, alejándome de ellos, o algunos sí y otros no tanto, depende lo que más me convenga…?

Ciertamente, de los cuatro asuntos mencionados en el hadiz, hay uno que es muy peligroso, porque tiene unas connotaciones y repercusiones en la comunidad de musulmanes que son muy dañinas: y no es el no cumplir con lo obligatorio, algo que es entre el siervo y Allah; tampoco es el no alejarse de lo prohibido, de nuevo algo que es entre el siervo y Allah; tampoco es el indagar sobre lo que no ha sido legislado, porque eso es cerrar la puerta a la misericordia de Allah; el asunto realmente preocupante tiene que ver con los límites, ampliar los límites, difuminar los límites. Y tiene repercusiones a nivel colectivo, ya que, si unos amplían hoy un poco los límites, mañana lo harán otros que los habían visto hacerlo, y al día siguiente otros lo harán un poco más, y así se seguirá hasta que terminemos perdiendo uno de los cimientos sobre los que se asienta el Din.

En nuestros días, entre nosotros, esos límites se van ampliando peligrosamente en varios aspectos, en varios ámbitos, pero en alguno de ellos por encima de los demás. Y, ciertamente, no es más que el resultado de la sociedad y el tiempo en el que vivimos, es el resultado de lo que nos rodea y de la falta de conocimiento y de temor Allah. Pero debemos tener la fuerza, la firmeza y la confianza necesarias para intentar mantener los límites, especialmente en este asunto que no es otro que las relaciones, el trato, la interacción, el tajallut, entre hombres y mujeres.

Y es muy peligroso entre matrimonios, sobre todo matrimonios jóvenes, el que haya este tipo de relaciones e interacciones en el que se rompen por completo todas las barreras de la escrupulosidad y del respeto, todos esos límites que sabemos no debemos traspasar, porque, cuando eso ocurre, cuando se rompen las barreras del adab se propiciará que fulano mire con menor atención a su propia esposa y aprecie más a la mujer de mengano, y al contrario ocurre lo mismo, y con el paso del tiempo se rompen familias y matrimonios por esta razón. Y esta es precisamente la puerta que usa el Shaitán para entrar a romper lo que está unido: embellece lo prohibido y ensucia lo permitido; y es la puerta que debemos cerrar, y la forma de cerrarla es manteniendo siempre el respeto debido, la cortesía debida en nuestro Din en las relaciones entre hombres y mujeres.

Hay límites en este tipo de relaciones que no podemos traspasar, que no debemos ni siquiera acercarnos a ellos si queremos proteger nuestro Din y nuestro honor. Pero si nuestro Din y nuestro honor son secundarios, entonces nada de lo que estamos diciendo hoy aquí tiene importancia.

***********

Siervos de Allah, ciertamente, hay una cualidad que protege al creyente, tanto al hombre como a la mujer, de caer en este tipo situaciones peligrosas que hemos descrito y que pueden tener efectos tan dañinos. Y esta cualidad, que mucha gente desprecia y critica, pues no reconoce su verdadero significado, y, ciertamente, que llevada al extremo es perjudicial, pero en su justa medida es necesaria, es el celo, el ser celoso, ser celoso a la hora de proteger y de cuidar lo que tienes; por eso, el Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, dijo: Los celos son del Imán, y la apatía (ser descuidado y no celoso a la hora de proteger lo que es tuyo) es de la hipocresía”.

Hoy en día, en el mundo de las redes sociales en las que todo se publica, en el mundo en el que se pierde cada vez más la vergüenza y el pudor, en el mundo de las apariencias, en el que mundo en el que se pretende que todos seamos iguales, en el mundo en el que se pretende que no haya barreras ni diferencias entre unos y otros, es necesario que protejamos y seamos celosos con aquello que Allah nos ha dado.

El hombre es el guardián, el pastor, es el protector de su familia, y el día de mañana será preguntado por ella, y esto son palabras del Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam. Así pues, que el hombre, que el marido, adopte entonces su papel, su hombría, su muruuah; que asuma su responsabilidad y que proteja y guarde lo que Allah le ha dado, que sea celoso y cuidadoso con lo que debe proteger, ya que si no lo hace, los papeles se invertirán y los roles cambiarán, dejará de ser celoso con esos celos a los que nos llaman Allah y Su Mensajero, que son un distintivo del Imán y la sinceridad, e irá hacia la apatía, hacia el ser descuidado, hacia esa falta de honor y de proteger lo que es tuyo, que es uno de los distintivos de la hipocresía.

Y esto, hombres, maridos, padres es algo que no debemos permitir que ocurra, pues si ocurre, estaremos dinamitando y destruyendo nuestros matrimonios, nuestras propias familias, estaremos dejando de cumplir con nuestras obligaciones, estaremos descuidando nuestras responsabilidades; y el día de mañana puede que ya sea muy tarde para intentar arreglar aquello que se ha roto por tu falta de celos y por no querer asumir tu papel y responsabilidad. ¡Oh Allah, te pedimos que nos libres de ello!