En busca de la felicidad

foto_jutbas_2_59Musulmanes, os exhorto, y a mí mismo, a que tengáis Taqwa de Allah, ya que la Taqwa de Allah es el camino del éxito y el triunfo en esta vida y en la próxima.

Ciertamente son muchas las ocasiones en las que nos preguntamos cuál es la llave del éxito y la felicidad, qué es lo que nos hace ser de los felices y los afortunados. Este mundo en el que vivimos nos hace creer que la felicidad y el éxito consisten en tener grandes riquezas, en tener solvencia económica −o al menos no pasar dificultades en este sentido−, y que, si esa parte de nuestras vidas está cubierta, el resto es secundario y no tiene importancia… “Mientras lleve la comida a mi casa, ya he cumplido, y el resto es secundario”.

Pensar de esta manera es un signo de ignorancia, es una muestra de la falta de comprensión de lo que es esta vida y es una indicación de que dunia te ha poseído y de que has olvidado por completo la vida de Ájira. Realmente la felicidad en esta vida no es tener mucho, ni siquiera tener poco, la verdadera felicidad de dunia es estar complacido con lo que Allah ha decretado para ti, ya sea mucho o sea poco, y es amar lo que Allah ama y odiar lo que Allah odia. Esta es la felicidad, que tus deseos y tus anhelos estén en concordancia con los de Aquel que te ha creado y te ha dado Su provisión.

Estar complacidos con lo que Allah ha decretado para nosotros, este es el secreto, esto es el éxito; tal y como dijo el Mensajero de Allah: “Complácete con lo que Allah ha decretado para ti y serás el más rico entre la gente”. No importa cuánto tengamos, no importa cuánto poseamos, si estamos complacidos y satisfechos con ello, seremos los más ricos entre la gente, pues no necesitaremos nada más que eso y no dedicaremos nuestras vidas a conseguir otra cosa; no buscaremos fuera de Allah aquello que pensamos que nos puede beneficiar, porque sabremos, nos habremos dado cuenta de verdad de, que Allah es el Único que nos puede beneficiar y perjudicar.

La felicidad no se mide en lo que tienes, se mide en si estás complacido con ello o no. Y tened por seguro que −algo que no debéis olvidar jamás, y que es un hadiz del Profeta Muhammad− si Allah le diera a esta vida el valor del peso del ala de un mosquito, no le habría dado a los incrédulos ni un solo sorbo de agua. Nosotros sabemos esto, lo hemos escuchado en numerosas ocasiones, pero la vorágine de este mundo nos hace olvidarlo con mucha facilidad y nos hace perseguir dunia y la riqueza de tal manera que olvidamos que este mundo es efímero y que la verdadera vida, la verdadera riqueza, son los deleites del Jardín.

Dice Allah en Su Libro: “El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada, sólo quien venga a Allah con un corazón limpio”. Un corazón limpio es un corazón puro, un corazón sosegado, un corazón que está satisfecho con lo que Allah ha decretado para él en su riqueza, en su vida, en sus hijos, en su salud, en todos los aspectos de su vida. Está complacido y satisfecho con ello y eso hace que su corazón esté limpio, esté tranquilo, sosegado y satisfecho.

Ar-Rida es la complacencia del siervo con lo que Su Señor hace con él, motivo por el que no detesta nada de lo que le sucede y no desea nada de lo que no le sucede; y este, ciertamente, es el grado más elevado de la complacencia. Pero esta complacencia nunca será completa si no somos capaces de aceptar interiormente, en nuestro corazón, lo que Allah ha decretado para nosotros; y en el exterior debemos confirmarlo también con nuestras acciones.

Estar complacidos con lo que Allah ha decretado para nosotros es uno de los frutos más grandes del amor y del conocimiento de Allah, ya que el amante siempre acepta lo que le viene del amado, ya sea bueno o malo, ya sea dulce o amargo. Pero claro, no puedes amar a Allah, ni a nadie, si no Le conoces, si no tienes ma’rifa de él. Este amor y este conocimiento nos debe llevar al grado de decir: “Amamos tanto a Allah, es tan sincero nuestro amor por Él, es tan buena la opinión que tenemos de Él, que, haga lo que haga con nosotros, vemos un bien en ello”.

Y el mejor ejemplo de esto lo encontramos en las palabras del Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, unas palabras que todos conocemos, en las que dijo: “Lo impresionante del asunto del creyente (y cuando dice creyente significa el que tiene conocimiento y amor hacia Allah) es que en todo lo que sucede encuentra un bien; si le sucede un bien, es agradecido, y eso es bueno para él; y si le acontece un mal, se mantiene paciente, y eso es bueno para él”. Esto es estar complacido, esto es Ar-Rida, esto es aceptar y estar satisfecho con lo que Allah ha decretado para nosotros, y este es uno de los grados más elevados del Ihsan.

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Ciertamente, parte de la complacencia es la confianza, y lo que esto significa es reconocer y creer que Allah es el que guía y el que extravía, el que nos da la felicidad y la tristeza, el que nos hace pasar por momentos de facilidad y por momentos de dificultad, el que nos une y el que nos separa, el que nos acerca y nos aleja de Él, el que ordena y el que prohíbe, el que beneficia y perjudica, ya que Él es el que tiene el poder real sobre todas las cosas.

Y una vez que hemos creído en esto, ¿qué ocurre? ¿Cuál es el fruto de haber creído en esto? ¿Cuál es el resultado de esta confianza y esta creencia fuertemente arraigada en nuestros corazones? Que una vez que está afianzado en tu corazón te impide quejarte a Allah con quejas del tipo: “¿Oh Allah, por qué me estás haciendo esto?, ¿por qué estás haciendo que pase por esta situación?, ¿por qué, si hago esto y lo otro, si soy bueno, si voy a la mezquita, si cumplo con el salat en su tiempo mientras fulano no lo hace, a mí me das dificultad y a fulano le das facilidad?”.

Este tipo de quejas, aparte de ser una muestra de ignorancia muy evidente, significa también estar cuestionando cómo Allah actúa en Su Universo y con Sus criaturas ─lo cual tiene un componente de orgullo y de asociación que son terriblemente peligrosos para el ser humano─. Este tipo de quejas es fruto de dos cosas: de la falta de conocimiento y confianza en Allah, por un lado, y de no estar satisfecho y complacido con lo que Allah ha decretado para ti.

Por eso, Shaqiq Ibn Ibrahim, que Allah esté complacido con él, dijo: “Le pregunté a setecientos hombres de conocimiento (setecientas personas con conocimiento de Allah) acerca de cinco cosas y todos contestaron lo mismo. Dije: ‘¿Quién es el que tiene intelecto?’. Dijeron: ‘El que tiene intelecto es el que no ama este mundo’. Dije: ‘¿Quién es el listo?’. Dijeron: ‘Aquel a quien no le seduce este mundo’. Dije: ‘¿Quién es el rico?’. Dijeron: ‘El que se contenta con lo que Allah ha decretado para él’. Dije: ‘¿Quién es el pobre?’. Dijeron: ‘Aquel cuyo corazón está en buscar más’. Dije: ‘¿Quién es el tacaño?’. Dijeron: ‘El que niega el derecho de Allah sobre su riqueza’”.

Y por esto se dice que el enojo, el enfado, la ira, de Allah con el siervo está motivado por tres cosas; escuchadlas bien, reflexionad sobre ellas y sed sinceros con vosotros mismos, para ver si sois de los que caéis en ellas o no: la primera de ellas es que sea negligente en lo que Allah ha ordenado, la segunda es que no se contente con lo que Allah reparte para él y la tercera es que busque algo y no lo encuentre y se enfade con su Señor”.