“Es cierto que el hombre está en pérdida” (103 – 1)

Musulmanes os exhorto a que tengáis taqwa de Allah: “Y llevad provisiones, aunque la mejor provisión es el temor. Así pues, guardaos, vosotros que entendéis la esencia de las cosas”.

Siervos de Allah, ciertamente hoy en día, es fundamental que comprendamos el mundo en el que estamos viviendo porque si no conocemos y comprendemos la sociedad, el tiempo y el lugar en el que estamos, tendremos una carencia muy grande a la hora de afrontar las diferentes situaciones por las que pasamos en nuestras vidas y las que hay a nuestro alrededor. Es por lo tanto una obligación para nosotros conocer el mundo en el que vivimos, y esto mismo afirmaba el gran Ibn Jaldún.

Este mundo en el que vivimos, este tiempo en el que Allah nos ha puesto, salvando las distancias por supuesto, es un mundo similar al tiempo del Mensajero Muhammad, sallallahu alaihi wa sallam, sobretodo en sus primeros años en Meca; un tiempo en el que el Islam era algo extraño, en el que el Islam era el enemigo; pero no solo eso, no eran los musulmanes los atacados únicamente, era un tiempo, una sociedad, en la que una minoría gobernaba sobre la mayoría, una élite a la que se llegaba por linaje y riqueza, era la que gobernaba todos los aspectos de la sociedad, y lo hacía basándose en la opresión, la injusticia, la usura, el engaño y el poder económico. Y para mantener ese poder, para mantener esa posición, creaban guerras, enfrentamientos, hacían que la gente se mataran entre ellos, con tal de mantener su posición y privilegios.

Esto no ha cambiado, hoy en día el patrón es exactamente el mismo, y ya no solo localizado en un lugar, como lo era en ese tiempo, si no que está presente en prácticamente todo el planeta, y es que la sunna de Allah se repite constantemente en Su universo: “Y no encontrarás en el modo de actuar de Allah ningún cambio”. En ese tiempo de Meca, fue revelada una sura del Corán, con únicamente tres aleyas, catorce palabras y setenta letras, pero con unos significados tan grandes, que el Imam Shafi’i dijo sobre ella: “Si no hubiera descendido sobre la gente mas que esta, habría sido suficiente para ellos”.

Es la sura del tiempo, la surat del ‘asr. Esta sura comienza con un juramento, en este caso el tiempo, el tiempo del siervo, es decir, la vida de cada uno de nosotros, o el tiempo de Allah, es decir la existencia, aunque hay comentaristas que dicen el tiempo del asar; sea lo que sea, cuando Allah jura en el Corán lo hace por las cosas que ama y que tienen importancia para él, por aquello que posee una importancia especial y lo hace también para llamar nuestra atención, para que estemos atentos a lo que viene a continuación, a lo que dice después de es juramento. ¿Y qué es lo que viene a continuación? Una de las afirmaciones mas impresionantes del Libro de Allah.

Es cierto que el hombre está en pérdida”. O también se puede entender: “Es cierto que el hombre camina hacia la perdición”. Esta afirmación, esta realidad que al venir después de un juramento es más fuerte todavía, es devastadora porque muestra la naturaleza hacia la que va y se encamina el hombre, el ser humano: hacia la perdición, hacia la pérdida. Es decir, hacia el contrario del éxito y del triunfo. Y esto es algo real, es algo verídico, es lo que Allah declara en Su Libro y lo hace como hemos dicho, tras un juramento.

Pero no todos los seres humanos caminan por esta senda porque existen algunos que se salvan y son los que menciona Allah en esta noble sura, los que reúnen las siguientes condiciones: Los que creen, llevan a cabo las acciones de bien, se encomiendan la verdad y se encomiendan la paciencia, y Allah le pedimos que a todos nosotros nos haga ser de ellos.

La primera condición es la clave de todo: los que creen. Es decir, los que creen en Allah, en Sus ángeles, en Sus libros, en Sus Mensajeros, en el Último Día y en el Decreto. Pero el primer punto es creer en Allah y hoy, por el tiempo en el que vivimos y la situación de esta sociedad, es vital que comprendamos lo que significa creer en Allah. Y significa creer, ser consciente y empaparte de que todo el poder, de que toda la fuerza, de que el único actor, de que el único que tiene poder para hacer que las cosas sean de una manera o de otra es Allah. Debemos conocer, estudiar y comprender los atributos de Allah, y por encima de todo debemos ser conscientes de que “Todo el poder pertenece a Allah”. Y que no hay nada como Él. Y el que no cree esto, aquel que no posee esta realidad en su corazón, está en pérdida y camina hacia la perdición. ¿Por qué? Porque está asociando algo con Allah.

Y el shirk, ─es decir, asociar algo con Allah─, no es adorar ídolos de piedra, de madera o de lo que sea, y postrarse ante ellos, eso es sólo su manifestación externa, es una metáfora de la realidad; y muchos musulmanes hoy en día piensan que es solo eso, que es asociar algo con Allah, postrarte ante estatuas e ídolos. Pero no, el shirk es atribuir poder, capacidad de beneficio y de perjuicio, a otro que no es Allah, y eso es lo que ocurre en nuestros días, atribuimos poder a otros que no son Allah, ya sean personas, ideales, riquezas, poderes, formas de gobierno o de vida, y nos olvidamos del núcleo, del corazón del Tawhid, que es la llave y el secreto de todo y es que es Allah es Uno, Único en Su esencia, en Sus atributos y en Sus acciones, y que no hay nada, absolutamente nada como Él.

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La segunda de las cuatro condiciones es llevar a cabo las acciones de bien. ¿Y qué significa llevar a cabo las acciones de bien? Es obedecer los mandatos de Allah y alejarse de las prohibiciones. Pero no sólo eso, sino que todo lo que hagas y suponga un beneficio para otros, es parte de hacer el bien; una buena palabra, perdonar a tus hermanos, indicar a la gente el buen camino, pedir por ellos, perdonarles, no tener en cuenta sus errores, cubrir sus faltas, ser generoso con ellos, dedicarles tu atención, tu tiempo y tu riqueza, todo esto, de lo que tan necesitados estamos hoy en día, es parte de hacer el bien. Y el hacer el bien es necesario y está completamente unido a la creencia correcta en Allah; no son dos caminos diferentes, es un mismo camino que lleva a una misma meta.

Se encomiendan la verdad”. Encomendarse la verdad; es decir: llamarse al Tawhid de Allah, pues esa la verdad que eleva y no rebaja al que la conoce. Es hacer ver al que está desviado, al que en esta sociedad cree que otras cosas aparte de Allah tienen poder, que hay otros que si les pide le van a dar, que confía mas en quejarse que en pedir a Allah, llamarles a que el Único que tiene poder para hacer eso, el único que puede beneficiar o perjudicar, es Allah. Y esta es la verdad, y cuando viene la verdad la falsedad se desvanece.

Esto es encomendarse la verdad, como es también es aconsejarse el bien, el intercambio de buenos consejos, ya que lo correcto anula lo incorrecto. Dijo el Mensajero: “El Din, el consejo”. Pero, y esto es algo que obviamos muchas veces, quien quiera aconsejar a su hermano ha de buscar el momento adecuado para hacerlo, ya que si no lo hace en el momento adecuado, se convierte en un arma de doble filo. Si hay intercambio y aceptación de consejo, los musulmanes serán un solo cuerpo y se fortalecerán los unos a los otros como el edificio firme.

La última cualidad que menciona Allah es: encomendarse la paciencia. Llamarse a tener paciencia y perseverancia en la adoración de Allah, llamarse a tener paciencia y perseverancia antes las pruebas de Dunia, llamarse a tener paciencia y perseverancia en los momentos de dificultad, llamarse al agradecimiento de los dones de Allah, llamarse a mantenerse unidos, con paciencia y perseverancia aferrados a la cuerda, al Din de Allah.

Oh Allah, te pedimos que nos hagas ser de los que reúnen estas cualidades, y que gracias a ello nos libres de estar en pérdida y nos conduzcas hacia Tu noble camino.