Cubre las faltas de los demás

JUTBA 1Musulmanes, os exhorto a que tengáis taqwa de Allah y a que busquéis la compañía de los justos: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y permaneced con los veraces”.

Siervos de Allah, ciertamente el ser humano ha sido creado para vivir en comunidad, para relacionarse, para convivir con otra gente; no ha sido creado para vivir aislado del mundo. El creyente no debe vivir aislado y alejado de la gente. Convivimos los unos con los otros. Tenemos relaciones los unos con los otros. Nos apoyamos los unos en los otros; de hecho, los creyentes son como un solo cuerpo en el que se apoyan los unos en los otros.

Para que sea real la hermandad a la que Allah y Su Mensajero nos llaman constantemente, para que este vínculo que nos une sea un vínculo fuerte, es necesaria una cualidad por encima del resto, una cualidad que es una muestra de misericordia y de generosidad, de adab y de rectitud, una cualidad que, al aplicarla, lo que hacemos es fortalecer nuestros vínculos y perdonarnos los unos a los otros. Esta cualidad, de la que tan necesitamos estamos en nuestros días, es cubrir las faltas de los demás, ocultar y no divulgar las faltas de nuestros hermanos.

Todos cometemos errores, nadie está a salvo de cometer una falta, de caer en el error. Y si eso ocurre con tu hermano, si alguien hace una mala acción, si alguien se equivoca, si alguien desobedece a Allah, ten misericordia con él y no hagas pública la falta que haya podido cometer, sino todo lo contrario. A lo que nos llama el Islam, lo que nos ha enseñado el Mensajero de Allah, es a cubrir las faltas de los demás, a ocultar el mal que puedan haber hecho nuestros hermanos, puesto que, al hacerlo, estaremos obteniendo numerosos beneficios.

Entre los beneficios que obtenemos al cubrir las faltas de los demás, encontramos el hecho de que se fortalecen y estrechan los vínculos de hermandad. La hermandad adquiere otra dimensión, una dimensión real, porque se establece la confianza y la misericordia entre sus miembros, y entonces se están poniendo las bases para la creación de una sociedad que carece de enfermedades tales como los celos y la envidia. Pero por encima de este beneficio, que es realmente importante, encontramos uno mayor: cubrir nuestras propias faltas, mejor dicho, que Allah cubre nuestras faltas, que oculta nuestros defectos, ya que el Mensajero de Allah dijo: “Quien cubra (los defectos) de un musulmán, Allah le cubrirá a él (sus defectos) en dunia y en ájira.

Ciertamente, no puede haber confianza entre nosotros si nos dedicamos a divulgar las faltas que han cometido los demás o lo que hacen o dejan de hacer los otros, del mismo modo que no puede haber confianza en un matrimonio si la mujer se dedica a divulgar las faltas o los secretos de su marido o si el marido se dedica a divulgar las faltas o los secretos de su mujer. Esta es una de las claves para que una sociedad crezca en armonía y florezca con los mejores resultados; y qué es el matrimonio sino la semilla, la base, de esa sociedad.

Este comportamiento es un comportamiento que, por desgracia, vemos muy presente en nuestros días: hombres que se reúnen y empiezan a hablar de sus mujeres, de que hacen esto o lo otro, o dejan de hacer aquello o lo de más allá, “La mía hace esto”, “La mía hace esto otro”; igual que esas mujeres que se reúnen y empiezan a hablar de sus maridos, quejándose de lo que hacen sus maridos, que si hacen esto o lo otro, o dejan de hacer eso o aquello. ¿Acaso no os dais cuenta, hombres y mujeres, que cada vez que eso ocurre, con cada palabra que sale de nuestra boca divulgando lo que hace nuestra mujer o nuestro marido, se va rompiendo el vínculo que une al hombre con la mujer, un vínculo que debe estar basado en el perdón, la misericordia y la confianza?

Es muy fácil divulgar las faltas de los demás, ya sean las de tu marido, las de tu mujer, las de tu hermano; de hecho, es algo muy común, desgraciadamente demasiado común entre nosotros; pero es un mal comportamiento que debemos evitar. Si estás en una reunión en la que se comienza a hablar mal de alguien, cambia la conversación, pero si no puedes hacerlo, levántate y vete; no permitas que lo que se está diciendo allí llegue a tus oídos y afecte a tu corazón, ya que, si eso ocurre, estarás siendo cómplice de ello, y no solo eso, sino que además tu percepción y pensamiento sobre la persona de la que se está hablando cambiará y no le mirarás de la misma manera y no tendrás en él la misma confianza; y esto es lo que, ciertamente, rompe relaciones y divide matrimonios y comunidades.

Cubre las faltas de tu hermano, no las divulgues, no hagas público aquello que él no quiere que se sepa, porque el solo hecho de transmitirlo a alguien, el que salga de tu boca, ya es hacerlo público; no podemos permitir que eso salga de nuestra boca. Hombres musulmanes, no divulguéis las faltas y los secretos de vuestras esposas, no vayáis quejándoos de ellas a otros. Mujeres musulmanas, no divulguéis las faltas y los defectos de vuestros maridos, no habléis mal de ellos en presencia de otras mujeres; cubridlos y tened la mejor opinión posible porque, al hacerlo, Allah cubrirá vuestras propias faltas y defectos y os dará un lugar elevado en el Jardín en la próxima vida.

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Siervos de Allah, qué asombroso es el ser humano, qué increíbles somos, qué ingratos podemos llegar a ser a veces, y es que Allah nos intenta cubrir con Su misericordia y nosotros constantemente nos destapamos. Cuán necios somos que Allah intenta cubrir nuestras faltas y nosotros nos empeñamos en hacerlas públicas. Este es, ciertamente, uno de los signos que nos caracteriza y es una muestra de la enorme ignorancia en la que vivimos sumidos.

Si has hecho una mala acción, si tú mismo has cometido una mala acción, una acción dudosa, cúbrela, que quede entre ti y Allah; no la hagas pública, no te enorgullezcas de ella, no vayas a tus amigos y compañeros pavoneándote de lo que has hecho, no la publiques al mundo como si te sintieras orgulloso de ella ─sobre todo, si eso que has hecho es desobedecer a Allah o algo que no complace a Allah─. Siente dentro de ti que eso que has hecho no está bien y no lo publiques, no lo divulgues; si Allah te está protegiendo para no hacerla pública, no seas desagradecido haciendo público lo que has hecho, guárdalo para ti y que el asunto quede entre Allah y tú. Y será entonces cuando Allah, con Su infinita misericordia, te perdonará y limpiará esa mala acción.

Divulgar los secretos de los demás, las faltas que han cometido, o hacer públicas tus propias faltas, hacer público aquello que se debe mantener privado, es un signo de ignorancia tremendo y es un signo de falta de vergüenza, de falta de pudor. No tienes vergüenza de Allah, no tienes vergüenza de ti mismo, así que, qué te importa. Y tal y como dijo el Mensajero de Allah: “Ciertamente, de entre lo que le ha llegado a la gente de las palabras de los primeros profetas está: ‘Si no tienes vergüenza, haz lo que quieras’”.

Tened temor de Allah, siervos Suyos. Controlad vuestras lenguas. Guardad el honor de vuestros hermanos, de vuestras esposas, de vuestros maridos, de vuestros padres y vuestros hijos. Guardad y proteged vuestro propio honor y no hagáis público aquello que debe permanecer oculto. No rompáis vuestros matrimonios y vuestras familias divulgando lo que ocurre dentro de vuestros hogares. No rompáis vuestras comunidades divulgando las faltas que han cometido fulano o mengano, sino todo lo contrario: proteged a vuestros hermanos, cubrid sus faltas, y ocultad las vuestras, y entonces Allah cubrirá nuestros defectos en esta vida y en la próxima, y nos hará ser de los triunfadores en dunia y en ájira.