Debemos adoptar una posición activa para establecer el Din

jutbah BashirMusulmanes:

Os exhorto, y a mí mismo, a que tengáis taqwa de Allah.

Dijo el Mensajero de Allah (saws): “El Islam comenzó como algo extraño y volverá a ser algo extraño. Qué excelentes son/qué buenas nuevas para los extraños”. Le preguntaron: “¿Y quiénes son los extraños, oh Mensajero de Allah? Dijo: “Los que corrigen/arreglan/hacen lo correcto cuando la gente corrompe”.

La situación que vivimos la minoría musulmana de España es muy similar, en muchos aspectos, a la situación que vivieron el Profeta (saws) y sus Compañeros en los primeros días del Islam. Somos una pequeña proporción de la población, adorando a Allah como único Dios y Creador, rodeados de una sociedad que no lo hace. En los tiempos de la primera comunidad, los musulmanes se encontraron rodeados principalmente de mushrikún que se dedicaban a adorar ídolos fabricados por ellos mismos.

En el caso de nuestra situación hoy día, estamos inmersos en una sociedad con un cristianismo católico altamente disuelto –que se deshace–, con una juventud arrastrada al ateísmo más perdido –fruto de la falta de guía– y con muchas manifestaciones también de shirk, aunque no tomen la misma forma del que había en Meca en la época de yahiliyyah: en lugar de otorgar poder y divinidad explícitamente a estatuas de piedra y madera, hoy día hay muchos que dan poder al sistema financiero, al dinero sin más, a la clase política, a la ley institucional y a otros elementos incluso más abstractos.

Nosotros estamos sumergidos en el centro de una sociedad con estas características. Esta es la situación de la mayoría de sociedades occidentales que, además, están dominadas, en muchos casos, por fuerzas que obran en contra de la expansión del Islam y muy frecuentemente en contra de los musulmanes directamente. Mirad los acontecimientos recientes –de hace solo pocos días– en los Estados Unidos, con el nuevo dirigente que ahora tienen. Y mirad el empeño que ponen algunos medios de comunicación por denigrar y manchar el nombre del Islam.

Por lo que a nosotros respecta, lo que debemos hacer, la forma de vida que debemos adoptar, es la misma que adoptaron el Profeta y los Sahaba en los primeros días: la de tomar una posición activa, la de esforzarse de manera permanente por establecer el Din y transmitírselo a nuestros hijos. Debemos luchar (yihad) en el sentido del esfuerzo. Vamos contra la corriente, como los salmones que suben un río, que, si dejan de esforzarse un solo momento, la corriente se los lleva. Así estamos nosotros.

De hecho, el residir en dar al kufr, para los musulmanes, es lícito, según los ‘ulamá, estando justificado por estar estableciendo el Din del Islam en dicha tierra. Por lo tanto, tenemos la obligación de establecer el Din. No es solo el mero sobrevivir, debe ser más que esto: hay que ir hacia adelante, transmitir el mensaje de la luz del Islam a los que nos rodean. Y, en realidad, en eso mismo está nuestra salvación y nuestra supervivencia: en el esfuerzo y el da’wah, en el crecimiento. Porque si no, nos arrastra la corriente hacia abajo. Y si no hay crecimiento, habrá inevitablemente decrecimiento.

Allah dice:

“¡Por el tiempo! Realmente que el hombre está en pérdida, excepto aquéllos que creen, obran rectamente y se encomiendan la verdad y se encomiendan la paciencia”.

Y recordad que éste es un surat que los compañeros solían recitarse al separarse, por su inmensa importancia y por lo que contiene de significado. Y sobre el que Imam Al Shafi’i dijo: “Si solamente hubiera descendido Surat al-Asr, hubiera sido suficiente”.

Hay quien piensa que el establecimiento del Din en esta tierra y estos tiempos es una utopía, un ideal que nunca llegará. Y se conforman con hacer los cinco salat y ayunar en Ramadán. Imaginaos qué hubiera podido lograr el Mensajero de Allah si hubiera pensado de este modo. Sin embargo, en veintitrés años de profecía consiguió, con el permiso de Allah, inundar toda la península arábiga con la luz de este Din Hanif y prendió la mecha que hizo que, en menos de cien años, el Islam llegara a gran parte del mundo civilizado y conocido hasta entonces.

Es cierto que existe el hadiz que trasmitió Ibn Umar en el que dice: “Un hombre le preguntó al Mensajero de Allah: ‘Si hago las cinco oraciones y ayuno Ramadán, ¿entraré en el Jardín?’. Dijo: ‘Sí’”.

Debemos tener en cuenta que este hombre estaba en el seno de una comunidad en expansión –la mejor comunidad− y en compañía del mejor de la creación, que Allah le dé Su gracia y paz.

Nosotros estamos en una situación en la que no debemos relajarnos y en la que, si nos limitamos a nuestro quehacer diario y nos contentamos con hacer las cinco oraciones…, corremos el peligro de disminuir, de ir a menos, y de que acabemos haciendo todos los salats por la noche juntos o, aún peor, al final, dejándolos. Que Allah nos libre de ello.

Si no hay expansión, hay contracción.

Dijo el Profeta: “El iman está creciendo o decreciendo”.

Así pues, musulmanes, esforzaos por no caer en mecanizar los actos de adoración, bajando así las expectativas. Tened altas miras y buena opinión de Allah, que todo lo puede.

Dijo el Profeta en un hadiz qudsi: “Allah dice: Yo estoy según la buena opinión que el siervo tenga de mí”. Allah tiene poder sobre todas las cosas. Esto tiene que ver con lo que estuvo tratando el imam en este mismo mimbar hacer dos semanas. Nosotros tenemos poca capacidad, y la que tenemos es porque Allah nos la ha prestado. Pero Él es Todopoderoso y Altísimo. Por ello, acostumbraos a repetir el du’a del Mensajero de Allah:

“Oh Allah, en ti pido refugio de la preocupación y la tristeza;

en ti busco refugio de la incapacidad y la pereza;

en ti busco refugio de la cobardía y la tacañería,

y en ti pido refugio del abrumar de las deudas y la opresión de los hombres”.

Wa lá hawla laná wa la quwwata illa billah.

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Musulmanes:

Parte de la expansión del Din, de la cual debemos esforzarnos por ser parte, es la búsqueda continua de conocimiento. El conocimiento es lo primero. Los ‘ulamá se han puesto de acuerdo en que el conocimiento precede a la palabra y la acción, basándose en la aleya en la que Allah dice: “Sabe que no hay más dios que Allah” (Surat Muhammad).

Hay que buscar el conocimiento recto, el conocimiento del Din y el conocimiento útil tanto para esta vida como para la próxima.

Y ese conocimiento es esencial e imprescindible para la expansión de la que hemos estado hablando en la primera parte del jutba, porque si no está ese conocimiento correcto del fiqh y del Din se pueden terminar cometiendo barbaridades en nombre de la expansión del Islam como los atentados que a menudo presenciamos, donde se acaba con la vida de inocentes –a veces incluso de mujeres y niños–, o como las atrocidades que perpetran algunos en Siria, Iraq y otros lugares con esa misma bandera.

Oh Allah, danos un conocimiento útil. Oh Allah, concédenos una alta himmah por Ti, haznos tener una buena opinión de Ti y permítenos tener altas miras en lo que concierne al Din. Amin.