El din del Islam

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah, a que le obedezcáis y le adoréis, pues ese es el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la próxima.

Siervos de Allah, ciertamente el Islam, nuestro din, nuestra forma de vida, es un din para toda la humanidad, un din que nos ha llegado para alcanzar la felicidad eterna, tanto interna como externamente, es un din que nos ordena las buenas acciones y el buen comportamiento, prohíbe la idolatría y la hipocresía, nos advierte sobre el mal carácter y el mal comportamiento; nos ordena el Salat, el Zakat, el ayuno y visitar la casa de Allah, nos ordena el buen trato a los padres y estrechar los vínculos familiares; nos llama a alimentar a los demás, a tener buenas palabras, a ayudar los que precisan de ayuda, y todo ello envuelto con el manto de la sinceridad y la buena opinión.

Nos llama a alejarnos de todo aquello que pueda perjudicarnos, que es todo lo que Allah ha prohibido, nos llama a poner límite y freno a nuestras pasiones y apetitos, y nos llama a que si no hemos sido capaces de hacerlo, nos volvamos a Allah en arrepentimiento y pidamos su perdón. Nos llama también a alejarnos de los ingratos e ignorantes, los que buscan sembrar la enemistad y la corrupción en la Tierra, nos llama a alejarnos del odio y de la oscuridad aferrándonos todos juntos a la cuerda de Allah, siguiendo su libro claro e imitando al mejor de la creación, Muhammad, SAWS.

El Islam es un din, una forma de vida para toda la humanidad y todos los tiempos, los árabes y los no árabes. El Islam no está sujeto a fronteras ni a nacionalidades, a culturas ni costumbres; no es solo para los del oriente, como tampoco lo es solo para los de occidente, no se pasa a formar parte de este din por tu lugar de origen o nacionalidad, si no que se entra en este círculo pronunciando la ilaha illa Allah, muhammadun rasululah, y el que lo hace es uno de nuestros hermanos, es parte de la Ummah de Muhammad, es parte de la Ummah del Islam.

El Islam es el din del pasado y del presente, y lo será también del futuro hasta el Fin del Tiempos, ya que Allah lo protegerá a pesar de la gente, a pesar de, en muchos casos, los propios musulmanes; por eso hemos de recordarnos continuamente que el que se suba a este barco, el que se suba al barco del Islam, se contará entre los salvados y por el contrario, el que renuncié a él habiéndolo conocido, el que se aleje de él sabiendo lo que es, y son muchas las formas que hay de alejarse de él, será de los mas extraviados e ignorantes, y entonces ni mil excusas le salvarán el Día de la Rendición de Cuentas; dice Allah en Su Libro: “Y quien desee otra práctica de Adoración que no sea el Islam, no le será aceptada y en la Última Vida será de los perdedores”.

Ciertamente el Islam es un din que no está restringido a un lugar y a un tiempo, y esto es importante que lo sepamos, es para todo tiempo y todo lugar; es el din del oriente y el occidente, del norte y del sur, de los negros y los blancos, de los ricos y los pobres. En el Islam somos todos iguales como los dientes de un peine, el lugar de origen no tiene nada que ver, la procedencia y la lengua no es importante. De hecho la única preferencia, la única diferencia que hay entre nosotros es por la Taqwa y la obediencia a Allah: “Y en verdad que el más noble de vosotros ante Allah es el que más Le teme”.

El Islam es el din de la virtud y las buenas noticias, como dijo el Mensajero de Allah: “Haced las cosas fáciles y no las hagáis difíciles, dad buenas noticias y no espantéis”; es el din de la amplitud y la misericordia, en él no hay oscuridad ni extremismo, es el din de la apertura y la luz, el din de la justicia y el equilibrio, mediante él Allah abrió los corazones, iluminó los pechos y purificó los nufus; es un din que abarca todo el bien posible y que niega todo el mal posible, tanto en la creencia como en la sharia’, en la acción y en el comportamiento.

El que se aferra al Islam y lo lleva a la práctica con sinceridad es uno de los felices y triunfadores, uno de los que no tendrá que temer ni se entristecerá, sobre él descenderá la calma y el sosiego, le cubrirá el manto de la misericordia, los ángeles le rodearán y pedirán por él, y si abandona este mundo en este estado de obediencia, Allah le promete el Jardín, con deleites maravillosos al alcance de su mano, en compañía de los profetas, de los awliyá y de los salihin.

Musulmanes, aferraos a vuestro din, pues no hay nada mejor en esta vida y en la próxima, absolutamente nada, ni riquezas, ni posesiones, ni títulos, ni posición social, ni hijos, ni mujeres, no hay nada como el Islam, aferraos a él con los dientes si fuera necesario y no os apartéis de él hasta dejar este mundo, pues Allah nos ha escogido, a todos y cada uno de nosotros nos ha favorecido con el mejor de los regalos y nos pide que nos mantengamos unidos a la cuerda del Islam: “Allah os ha elegido la práctica de Adoración, no muráis pues sin ser musulmanes”.

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Musulmanes, el Islam es el din de Allah: “Realmente la práctica de Adoración ante Allah es el Islam”, es el din que Allah ha escogido y ha preferido para la mejor de las comunidades y es el din, es la forma de vida, de la fitra, del estado más natural del ser humano; y de hecho cuando la persona es capaz de eliminar los velos que tiene a su alrededor, cuando es capaz de retirar los apetitos y los defectos de uno mismo, reconoce que el Islam es el din de la verdad: “Mantén tu rostro sin apartarlo de la Adoración primigenia, como ḥanif. La marca original de Allah, con la que ha marcado a los hombres al crearlos. No se puede reemplazar la creación de Allah. Ésa es la forma de Adoración genuina, sin embargo la mayoría de los hombres no sabe”.

Todo lo que Allah y Su Mensajero nos ordenan, todo lo que el Islam hace obligatorio, es un bien y es una misericordia para nosotros, aunque no seamos capaces de verlo, aunque sea duro y amargo para los nufus, difícil para los cuerpos y requiera de esfuerzo, y todo lo que Allah nos prohíbe es porque encierra un mal para nosotros, aunque no seamos capaces de verlo, a pesar de que sea fácil y apetecible para el nafs, por eso el Mensajero de Allah dijo: “El Jardín está rodeado de cosas desagradables (duras, difíciles, que requieren de esfuerzo) y el Fuego está rodeado de apetitos”.

El bien está en obedecer a Allah y a Su Mensajero, el mal está en desobedecerles. Cuán afortunado es el que está complacido con Allah como señor, con el Islam como din y con Muhammad como profeta y mensajero; ese es uno de los escogidos, es uno de los afortunados, es uno de los triunfadores. Buenas noticias para él, pues ante él se abrirán las puertas del jardín, y entrará en él, donde disfrutará de deleites que los ojos no han visto, los oídos no han escuchado y los corazones no han siquiera imaginado.