El Islam es una forma de vida social

jutba3Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que os mantengáis unidos y aferrados a Su Cuerda, ya que ese es el camino del éxito y del triunfo en esta vida y en la Próxima.

Siervos de Allah, ciertamente en el Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, tenemos el mejor ejemplo a seguir en nuestras vidas, en todos y cada uno de los pasos que damos; no es un ejemplo únicamente para los actos de adoración, es un ejemplo para toda nuestra vida. Su carácter, su comportamiento, su trato con los cercanos y los lejanos, es un libro abierto al que debemos volver para saber cuál ha de ser nuestro comportamiento y nuestra forma de actuar.

Si estudiamos este libro, si nos fijamos en su vida, en los primeros años y expansión del Islam, nos daremos cuenta de que nuestro Din no va dirigido al individuo en particular, al individuo que vive aislado del mundo, sino que va dirigido al individuo que forma parte de una comunidad, que forma parte de una sociedad, al individuo que forma parte de algo más grande que su propio proyecto personal; y por esto decimos que nuestro Din, el Islam, es una forma de vida social que atañe a todos los miembros de una sociedad.

Por consiguiente, debemos comprender que, como musulmanes, de este tiempo y de esta tierra, tenemos una responsabilidad con la sociedad en la que vivimos, y que el Mensaje del Islam y de Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, lo que realmente hace es darnos las herramientas para poder construir y vivir en una sociedad. Por esta razón, como tantas veces hemos repetido en este mismo lugar, no podemos convertir nuestro Din en una serie de actos de adoración exclusivamente, no lo podemos convertir en algo mecánico, rígido, inflexible, ya que eso no es realmente nuestro Din. No es una religión, es una forma de vida.

Vemos a menudo a nuestro alrededor ─y realmente la gente de intelecto y de reflexión se da cuenta de ello, por eso Allah nos llama tantas veces en Su Libro a que reflexionemos─ que lo que se intenta, desde muchos medios, es precisamente esto, convertir nuestro Din en algo personal, en algo individual, en algo que no traspase los límites de uno mismo, en algo que en ocasiones ni siquiera llegue más allá de la propia familia. Y esto es lo que no podemos permitir, esto es lo que no podemos consentir, porque entonces la luz del Islam se irá apagando poco a poco hasta terminar viviendo sumidos en la oscuridad que nos rodea.

Ciertamente, como musulmanes tenemos una serie de responsabilidades: en primer lugar, con nosotros mismos; luego, con nuestras familias, y después con la sociedad en la que vivimos. Y estas responsabilidades nos atañen a todos. Todos somos responsables. Todos, a todos los niveles, tenemos algo que aportar. Todos formamos parte de la sociedad, y podemos y debemos sumar. Estas responsabilidades no son algo que podamos poner en los hombros de la gente de autoridad únicamente. No, no es así como se forman las comunidades y las sociedades. La mejor comunidad que ha surgido para el bien de los hombres, la comunidad de Medina Al Munawarah, no era únicamente el Muhammad, SAWS, la formaban también sus Compañeros, hombres y mujeres, ancianos y niños, y consiguieron lo que consiguieron porque todos iban en la misma dirección, remaban juntos hacia un mismo puerto. Tenían un guía, una autoridad que marcaba el camino y el resto remaban en esa dirección.

Por eso el Mensajero de Allah, en un esclarecedor hadiz, nos da una maravillosa metáfora de la vida en comunidad, poniendo como ejemplo una gente que va navegando en un barco, y dice: “Una gente se subió a un barco y se dividieron los sitios, quedando cada uno asignado a un sitio; uno de ellos comenzó a hacer un agujero en su sitio, en su parcela, y los demás le dijeron: ‘¿Qué estás haciendo?’. Dijo el hombre: ‘Es mi lugar, hago en él lo que quiero’. Si el resto de la gente se lo impide, él se salvará y todos se salvarán; pero, si se lo permiten, él se perderá y el resto se perderá”.

Este hadiz es una enseñanza tremenda para nuestros días; y entre las cosas que nos enseña, podemos ver esto de lo que estamos hablando: que debemos estar unidos, que tenemos una responsabilidad en el mundo en el que vivimos, y que esa responsabilidad traspasa los límites de lo individual, es algo común, es algo colectivo. No debemos caer en el error de pensar que en mi parcela puedo hacer lo que quiera, y nada más importa. No podemos pensar en que yo estoy bien y mi familia está bien y que lo que ocurra después no es un asunto mío. Esa no es la enseñanza del Islam. Eso es egoísmo. Ese no es el ejemplo de Muhammad. Eso es individualismo y falta de compromiso, y el que entienda el Din de esta manera, ciertamente no ha comprendido nada del Din del Islam.

En una ocasión Sayiduna Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, en un jutba, dijo: “Oh gente, ciertamente vosotros recitáis esta aleya: ‘¡Vosotros que creéis! Ocupaos de vosotros mismos. Nadie que se extravíe podrá perjudicaros si estáis guiados’. Y al hacerlo, le dais un significado que no es realmente el suyo, pues yo he escuchado al Mensajero de Allah decir: ‘Si la gente ve un munkar y no lo cambia, poco falta para que Allah les castigue a todos’”. Este es realmente nuestro Din. Este es realmente el ejemplo de Muhammad. Es algo común, es colectivo, en el que todos colaboran para el bien y el crecimiento común.

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Siervos de Allah, ciertamente es muy importante que comprendamos esto de lo que estamos hablando: que nuestro Din es algo social, no individual. Todos y cada uno de nosotros debemos empaparnos de lo que realmente es nuestro Din para luego tener la capacidad de transmitirlo, en primer lugar, a nuestros hijos, a nuestras familias; pero no podemos quedarnos en eso únicamente, debemos hacer un esfuerzo para llegar más allá, debemos llegar a la gente que nos rodea. Esto es parte de nuestra responsabilidad como musulmanes de este tiempo y de este lugar.

La forma de hacerlo en primer lugar, el primer paso que debemos dar, es poner en práctica en nosotros mismos las cualidades, el comportamiento, el compromiso del Mejor de la creación; pero de una forma práctica, implantándolo en nuestras vidas, sin que se quede únicamente en palabras bonitas. Debemos llevarlo a la práctica, día a día, esforzándonos en ser mejores cada día, pues al hacerlo, aunque al principio pueda parecernos que no, yo os puedo asegurar que, al hacerlo, aunque sea muy sutilmente, estaremos transformando y mejorando nuestra sociedad.

Todos y cada uno de nosotros tenemos esta responsabilidad. Allah nos ha hecho Sus califas en la Tierra y, al hacerlo, ha puesto sobre nuestros hombros la responsabilidad de mejorarnos a nosotros mismos y a lo que hay a nuestro alrededor; y nunca, jamás, que nadie lo permita, pues si lo hace estará caminado por un camino muy oscuro, nunca podemos decir: “Yo ya he cumplido, yo hago mi salat y eso es suficiente para mí. Yo ayuno, mi mujer y mis hijos ayunan, y eso ya es suficiente; llevo a mis hijos a un par de horas a clases de Corán, y eso ya es suficiente; hago lo justo y necesario, y con eso ya he cumplido…”. El que piense de esta manera, el que crea que ya ha alcanzado la meta, el que crea que por hacer las cuatro cosas que hemos mencionado ya ha cumplido, que sepa que solo le queda ir hacia abajo, y lo peor de todo es que, en su descenso, arrastrará a los que le rodean.

Pero esto no es lo que queremos, y a esto no os estoy llamando, y no tengáis ninguna duda de que, si nos entregamos, si nos comprometemos, si cumplimos con nuestra responsabilidad, Allah nos ayudará y estará con nosotros. No penséis ni por un momento que este camino no lleva a buen puerto. Encontraremos dificultad, muchas. Tendremos que sobrepasar obstáculos, muchos; pero no dudéis de que Allah nos ayudará y que, si somos capaces de comprometernos y si realmente deseamos lo mejor para nosotros, para nuestras familias y para nuestra sociedad, entonces Allah nos abrirá todas Sus puertas, nos cubrirá con Su misericordia y nos hará ser de los triunfadores en esta vida y en la Próxima.