La debilidad del hombre

Musulmanes, os exhorto a tener taqwa de Allah, pues ese es el camino que lleva hacia el éxito.

Habéis de saber que Allah ha creado al hombre y ha hecho que parte de su naturaleza sea la debilidad, el hijo de Adam es débil, por más que este lo niegue e intente ocultarlo, por más que intente cambiar esa realidad, por mas que se empeñe en querer negar este hecho. El ser humano nace, crece, llega a ser anciano y muere. Y no tiene poder para permanecer en esta vida; lo que hace es pasar por ella y cuando le llega su hora se va, como se fueron los que le precedieron, sin que pueda hacer nada al respecto. Por eso dice Allah: “Y el hombre fue creado débil”.

Si reflexionamos sobre nuestros orígenes, sobre nuestra naturaleza, sobre nosotros mismos, nos daremos cuenta de que somos débiles, de que nuestro origen es el barro, la arcilla moldeable; y esa arcilla se convierte en el ser humano con el permiso, la voluntad y el poder de Allah, no por el nuestro, no por nuestro poder, sino por el de Allah, subhanahu wa ta’ala.

Y también, por mucho que pretendamos lo contrario, somos débiles en nuestro conocimiento, pensamos que sabemos mucho, algunos creen que lo saben todo, pero eso no es cierto, somos débiles en nuestro conocimiento, ya que el conocimiento del ser humano es escaso y está cubierto siempre por dos velos, el velo de la ignorancia que es anterior al conocimiento, y el velo del olvido posterior a la obtención de conocimiento. No conocemos el Mundo Invisible ni tampoco el futuro, no sabemos siquiera lo que va a pasar con nosotros en una hora; y no sólo eso, sino que además nuestra imaginación que también es débil y juega con nuestra debilidad, nos hace ver lo lejano como cercano y lo cercano como lejano; nos muestra el mal como si fuera algo bueno y el bien como malo, y es todo consecuencia de nuestra debilidad.

Por todo esto, uno de los grandes miedos del hombre en este mundo, uno de los asuntos que oprime su pecho y le hace entrar en estados de angustia y desesperación, uno de los asuntos que mas miedos provocan hoy en día, es la inquietud y el miedo ante la incertidumbre del futuro. Y esto, algo en lo que todos estamos sumidos por mas que pretendamos negarlo, no es más que una falta de reconocimiento de nuestra debilidad, es no reconocer que somos débiles y necesitamos de Allah, es una muestra de la mengua de nuestro Iman, de nuestra confusión y de nuestra falta de reconocimiento de que la fuerza y el poder pertenecen únicamente a Allah.

Uno de los signos de la debilidad del hombre, sobre el que debemos reflexionar, es su cambio constante, su continuo proceso de cambio. Nace débil, nace llorando porque llega a un mundo desconocido para él, nace en necesidad de otros porque no puede valerse por sí mismo, pasa por la niñez y llega a la juventud y la fortaleza, un estado en el que piensa que puede hacer lo que quiera y que es el mas fuerte; una fortaleza aparente, pues tras ese estado pierde la fuerza y vuelve a ser débil al llegar a la vejez donde vuelve a necesitar a los demás hasta que le llega el día de su muerte.

Allah informa al hombre de los estados de la vida y le hace ver que pasará por ellos, ─si es que llega a tener una larga vida─, y que no tendrá ningún tipo de fuerza ni poder para cambiar este camino que ha establecido para él. Dice Allah: “Allah es quien os ha creado de debilidad, y después de ser débiles os ha dado fortaleza, y después, tras haberla tenido, os dará debilidad de nuevo y vejez. Él crea lo que quiere y es el Conocedor, el Poderoso”.

Otro de los signos de la debilidad del ser humano es su pretensión de tenerlo todo bajo control, de dominarlo todo; pero esto no es mas que una ilusión, ya que luego no es capaz siquiera de dominarse así mismo, no es capaz de dominar y de controlar sus propias pasiones y apetitos, su propio nafs. Y esta debilidad está presente en el ser humano desde el principio de los tiempos, cuando nuestro padre Adam comió del fruto del árbol que Allah le había prohibido. El ser humano ha continuado siendo débil a lo largo de la historia, y muchos no han conseguido superar las pruebas que Allah les impuso porque no fueron capaces de reconocer su debilidad y la necesidad que tienen de Allah.

Y el sentir esto, sentir y percibir la fuerza de Allah y su Grandeza, y al mismo tiempo sentir la debilidad propia y aceptarla, es el camino del éxito, es nuestro camino como musulmanes creyentes, es el camino que lleva a Allah. Es una muestra del reconocimiento de la unicidad de Allah, significa que estás aceptando que Allah está por encima de ti, significa que has comprendido tu papel en este mundo y estás reconociendo la necesidad que tienes, que todos tenemos en todo momento y situación, de Allah subhanahu wa ta’la. Y una vez que hayamos sido capaces de reconocer todo esto, llegaremos al siguiente paso, que es aceptar y reconocer los dones que Allah nos da, las herramientas que pone a nuestra disposición, los medios que nos entrega, que son los que nos aportan la fuerza necesaria para vencer a nuestra debilidad, pero nunca esos medios, esas herramientas o esos dones, son los que nos dan la fuerza, si no que el poseedor de la fuerza y el que la entrega es unica y exclusivamente, Allah, subahanhu wa ta’ala.

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Ciertamente la debilidad es innata en el ser humano, y sin embargo el hombre puede llegar a dominarla y ponerla a su servicio cuando es consciente de su propia debilidad y la reconoce, porque en el momento en el que reconoce su debilidad, empieza a reconocer a su Señor, el que se conoce a si mismo, conoce a su señor.

Es por eso que el Imam Shafi’i decía: “No hay duda de que el ser humano es una criatura débil. Y quien reconoce su propia debilidad consigue ser recto con Allah”. Y el Mensajero de Allah, s.a.w.s., cuando un asunto se le ponía difícil, se dirigía a su Señor con esta súplica: “Oh Allah, yo me quejo a Ti de la debilidad de mis fuerzas, de mis pocos recursos, de mi impotencia ante los hombres”. Todo esto, es reconocer tu debilidad y al hacerlo, Allah te da Su fuerza.

Pero la debilidad es un arma de doble filo, por eso la debilidad lleva a mucha gente a la desviación, y también a la rebeldía, a la insolencia, a la imposición. Dice Allah: “Sin embargo, el hombre es insolente”. Esta insolencia se pone de manifiesto en muchas situaciones como, por ejemplo, el niño pequeño que es un tirano con sus compañeros de juego, o un hermano insolente con sus hermanos, un hombre que tiraniza a su esposa y se impone con fuerza a ella, o la mujer con los suyos, o un jefe con sus subordinados… ¿Pero sabéis cuál es la realidad de este asunto? Que cada vez que alguien se siente dominante, superior, poderoso, sólo está poniendo de manifiesto su propia debilidad.

Por mucha salud, conocimiento, riqueza, poder, autoridad o influencia que tenga una persona, por muy alta y elevada que nos pueda parecer esa persona, su verdadera naturaleza seguirá siendo débil, y siempre será débil a no ser que Allah le de fortaleza. Y esto es así porque esa persona que se cree superior, esa persona que se cree fuerte, no podrá volver a recuperar su posición, su conocimiento, su riqueza o su poder si Allah se los retira; y se los puede retirar, Allah nos puede retirar todo lo que tenemos, en el momento menos pensado, en menos de un abrir y cerrar de ojos, y volveremos entonces a nuestra debilidad. En consecuencia, no hay fuerza ni capacidad si no es por Allah.

Tened temor de Allah, no os aprovechéis de la debilidad de los demás. Ni os sintáis seguros ni arrogantes de vuestras fuerzas. Porque ciertamente no hay fuerza ni poder que no venga de Allah. Aferraos a Su Din, y buscad refugio en Su cercanía, pues ciertamente Él no es injusto con Sus amigos.