La fuerza del creyente

jutba3Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que os mantengáis pacientes en la adversidad y firmes en vuestra adoración, pues este es el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la Próxima.

Dijo el Mensajero, al que Allah colme de bendiciones, en un hadiz transmitido por Muslim: “El creyente fuerte es mejor y más amado por Allah que el creyente débil, y en ambos hay bien. Preocúpate de aquello que te beneficie y busca ayuda en Allah y no te sientas incapaz y, si algo te aflige, no digas: ‘Si hubiera hecho tal cosa, habría pasado esto o aquello’, sino di: ‘Allah lo ha decretado y ha hecho lo que ha querido’. Porque el decir ‘si hubiera’ abre la puerta a la acción de shaytán”.

Siervos de Allah, ¿dónde está nuestra fuerza?, ¿dónde reside nuestra fortaleza? No es la fuerza física, no es la determinación, tampoco es una gran cantidad de riquezas, ni una gran familia. Nuestra fuerza como musulmanes reside en nuestra creencia, en nuestro Iman, en nuestra aqidah. La persona que es firme en su Iman, la persona que hace de su Iman su asidero para soportar los momentos de prueba y de dificultad, es mejor y más amada por Allah que la persona que en los momentos de dificultad cae en la desesperación y en el cuestionarse por qué le están ocurriendo esas cosas.

La persona que tiene un Iman fuerte ─siendo el Iman algo que crece y que mengua, crece con las buenas obras y la corrección del carácter y el comportamiento y mengua con la desobediencia y el mal comportamiento─ es aquella que realmente reconoce que es un Siervo de Allah, es quien cree realmente en Allah, el que confía en Él, el que eleva todos sus asuntos a Él, el que es consciente de que Él, subhanahu wa ta’ala, está con él dondequiera que se encuentre, en todo momento y lugar. Y esta persona sabe también que Allah lo protege, que es su compañero, que le vigila y lo ampara. ¿Acaso hay fuerza en este mundo, acaso hay amparo y refugio mejor que el que Allah nos brinda con Su inmensa Generosidad?

Si el creyente tiene fortaleza en su Iman, si está fortalecido con aquello que cree, su transitar en esta vida estará cubierto con la bendición de Allah; verás que vive como una persona libre, y esta es la verdadera libertad, no la que pretenden vendernos por la televisión; verás que vive sin sentirse atrapada por dunia, como un viajero en su caminar hacia la Próxima. Las desgracias no le hacen perder la esperanza; las alegrías no le hacen perder el agradecimiento, y no solo eso, sino que, al ser fuerte en su Iman, estará alcanzando el bien más preciado de este mundo, estará alcanzando la cúspide de este mundo, estará alcanzado el amor de Allah, subhanahu wa ta’ala.

“Preocúpate de aquello que te beneficie, busca ayuda en Allah y no te sientas incapaz”. Estas palabras del Mensajero de Allah son un auténtico tesoro para nosotros, pues en ellas nos indica qué es lo que debe preocuparnos, qué es lo que debe ocupar nuestro tiempo, qué es lo debe llenar nuestro anhelo, y es aquello que sea de beneficio para nosotros, aquello que nos sea de provecho bien en dunia o bien en ájira. Pero recordad siempre que el beneficio de dunia es corto y limitado, y el beneficio del ájira es eterno, no tiene final.

Ocuparnos de lo que nos beneficia puede ser un camino muy difícil en ocasiones; de hecho, lo es, porque puede haber momentos de dificultad, momentos de dudas, momentos de disminución de la esperanza y la ambición, momentos en los que vemos que es mucho más fácil seguir el camino que siguen los demás, dejarnos llevar en una mera imitación de lo que hacen otros, sin preocuparnos de nada, sin cuestionarnos las cosas; fulano hace eso y le va bien, pues yo lo hago también, aunque no me beneficie. Eso es lo sencillo, eso es lo fácil, seguir a los demás sin cuestionarnos nada, ser unos borregos más de la manada, pero ese es el gran peligro de nuestros días… Y ¿acaso no sabemos que el Jardín está rodeado de cosas duras y difíciles para el nafs?

Por eso, en esas dificultades que pueda haber en tu camino, agárrate a ese asidero que no te fallará jamás: busca la ayuda de Allah, porque si Allah te ayuda nada podrá contigo; pero hasta que llegue esta ayuda no desesperes, no te sientas impotente, no te sientas incapaz; sigue luchando, continúa hacia delante, apóyate en Allah y en la gente de Allah, en la gente que ama a Allah. Y entonces se te podrán aplicar las palabras que dijo Sayiduna Hud a su pueblo: “¡Gente mía! Pedid perdón a vuestro Señor y dirigíos a Él; enviará el cielo sobre vosotros con abundantes lluvias y añadirá fuerza a vuestra fuerza. No os apartéis como los que hacen el mal” (Hud, 52).

La paciencia es fuerza. La perseverancia es fuerza. El adab es fuerza. Y no podrá soportar las desgracias y las dificultades sino aquel que sea fuerte y confíe en su Señor. La misericordia es fuerza, ya que no la concede sino aquel que tiene un nafs desprendido. La justicia es fuerza, ya que no la aplica sino aquel que posee poder. La indulgencia es fuerza; la rigidez es debilidad. La amabilidad es fuerza; la rudeza es debilidad. La buena opinión es fuerza; la mala opinión es debilidad. La generosidad es fuerza; la avaricia es debilidad. La humildad es fuerza; la vanidad es debilidad. Esforzarse por la causa de Allah es fuerza, recordar a Allah es fuerza; no hacerlo es un síntoma de debilidad.

No somos débiles. Los musulmanes no somos débiles. Tenemos una fuerza que nadie posee, una fuerza que reside en una creencia firme y correcta, una fuerza que nos hace no desesperar, no caer en la impotencia. Poseemos una fuerza que, cuando realmente seamos conscientes de lo que significa, ninguno de los asuntos pasajeros de este mundo nos podrá afectar y estaremos caminando firmes en nuestro camino hacia Aquel que, por ser fuertes en nuestro Iman, nos ha prometido Su amor. ¿Y acaso hay amor mejor que el amor de Allah?

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El hadiz del que estamos hablando hoy termina diciendo: “Si algo te aflige, no digas: ‘Si hubiera hecho tal cosa, habría pasado esto o aquello’, sino di: ‘Allah lo ha decretado y ha hecho lo que ha querido’. Porque el decir ‘si hubiera’ abre la puerta a la acción de shaytán”.

El creyente es el que vive tranquilo, satisfecho y complacido con lo que Allah, subhanahu wa ta’ala, ha decretado para él. No sirve de nada estar pendiente de lo que ya ha pasado en nuestra vida. No sirve de nada entristecernos por lo que ya ha ocurrido y por lo que hemos perdido en dunia.

No debemos abrir la puerta al shaytán lamentándonos por el pasado, pensando en qué hubiera ocurrido si se hubiera hecho una cosa u otra. El pasado es un libro al que mirar para aprender de cara al futuro, no al que mirar para lamentarse por lo que has hecho o has dejado de hacer. Si algo en el pasado ha sido desobediencia a Allah, vuélvete a Él en tawba y pídele Su perdón; si te ha acontecido alguna desgracia, pídele a Allah paciencia y Su misericordia; si has hecho una buena acción, pídele a Allah Su aceptación.

Lo que ya ha ocurrido ya ha pasado. El pasado pasado está; y tú estás ahora en el momento en el que vives, en el presente. Esta es tu hora. Este es tu momento. No cargues sobre tus hombros el peso de tu pasado, y mucho menos cargues sobre tus hombros el peso del pasado de tus padres. Libérate de ese peso, no te corresponde, no es tuyo, ni siquiera el de tu propio pasado. Aprende de él, toma lecciones, pero no te cargues con ese peso.

En la aceptación de lo que ha ocurrido, encontrarás tranquilidad y sosiego; y en la fuerza del Iman, en la fuerza de tu creencia, encontrarás valentía y firmeza ante lo que está viniendo y ha de venir. Si empleas los medios que Allah pone a tu disposición, si te confías a Él y buscas Su ayuda, encontrarás Su aceptación y serás uno de Sus amados.

Esta es nuestra meta, este es nuestro objetivo, convertirnos en los amados por Allah, subhanahu wa ta’ala. Debemos ser fuertes y firmes para conseguirlo. Debemos ocuparnos con lo que pueda darnos beneficio, buscando la ayuda de Allah, confiándonos a Él en todo momento y situación, sin sentirnos impotentes, sin sentirnos incapaces, luchando por conseguir nuestras metas y dejando de lado el pasado, no volviendo atrás en el tiempo, sino más bien caminando, firmes y fuertes, confiando en Allah y yendo siempre hacia delante.