La gente del Bien

yumuahMusulmanes, os exhorto a que tengáis taqwa de Allah, pues la taqwa de Allah es el núcleo de todo bien, es la causa de la baraka, es el origen de la misericordia, la luz en la oscuridad y el camino de cercanía a Allah en esta vida y en la próxima.

Siervos de Allah, sabed que la acción, la buena acción, hacer el bien y llamar a él, es uno de los pilares más importantes del mensaje transmitido por Sayiduna Muhammad, sallallahu alaihi wa sallam. Él no sólo llamaba a hacer la oración, a pagar el zakat, a adorar a Allah, a realizar el Hayy, no, llamaba también a hacer el bien, llamaba a la buena acción: “¡Vosotros que creéis! Inclinaos y postraos, adorad a vuestro Señor y haced el bien para que así podáis tener éxito”.

El valor del ser humano, la prueba de su nobleza e integridad, el distintivo de su rango y posición, el secreto de lo que encierra su pecho y su corazón, se encuentra en lo que es capaz de hacer por los demás. No es su riqueza, ni sus posesiones, ni su belleza, ni su inteligencia, ni incluso su mucha adoración y recitación del Corán; el verdadero distintivo es su entrega, su ayuda a los demás. De hecho Allah ha hecho que entre sus criaturas haya gente de bien, que ame hacer el bien, que ame prestar un servicio a los demás y esos son las puertas abiertas hacia el bien y hacia el Jardín. Por eso dijo el Mensajero Muhammad: “Entre la gente los hay que son puertas abiertas al bien y puertas cerradas al mal, y los hay que son puertas abiertas al mal y cerradas al bien. Bienaventurados los que Allah ha puesto las llaves del bien en sus manos, desgraciados los que Allah ha puesto las llaves del mal en sus manos”.

Lo ma’ruf es todo el bien que hace la persona y sus formas son muy diversas y extensas, no se pueden restringir y cerrar a algo determinado. Dar un respiro al que soporta una carga pesada, ayudar al que está en dificultad, pagar las deudas o perdonarlas, o ampliar el plazo del pago a los deudores, ser justo y generoso en tus negocios y tratos comerciales, cubrir las necesidades de los demás, retirar un obstáculo del camino, extender y propagar el saludo, recibir a tu hermano con una sonrisa, hacerle sonreír, aliviarle sus penas aunque sea solo escuchándole, visitarle cuando está enfermo, pedir por él cuando estornuda, acudir a su entierro y acompañar el cortejo fúnebre, dar buen consejo, enseñar al que no sabe, una buena palabra, cubrir las faltas y errores de los demás, proteger el honor de tus hermanos, no hacer públicas sus faltas, estrechar los vínculos de amistad y familia, reconciliar a dos que están enfrentados.

Todo esto es parte de hacer el bien, es parte del ma’ruf; y todo esto también es parte de la sadaqa; por lo tanto todo lo que produzca un beneficio a otros, todo aquello que sirva para ayudar, aliviar o incluso hacer sonreír a tu hermano, es parte del ma’ruf; así que nadie diga, no tengo dinero, soy pobre, no puedo hacer el bien, pues el que hace esto, está convirtiendo un océano en un gota. Uno de los frutos de llevar esto a la práctica, un fruto sobre el que muchas veces no pensamos, es que el hacerlo con sinceridad nos dará facilidad a la hora de afrontar las pruebas y dificultades de este mundo. Dijo el Mensajero Muhammad: “La sadaqa secreta apaga el enfado del Señor, estrechar los vínculos familiares aumenta la vida, y hacer el bien impide que te afecte el mal”.

Todos nosotros conocemos la historia del comienzo de la revelación, cuando el ángel Ŷibril se presenta en la cueva de Hira al Mensajero Muhammad y le dice “Iqra”. Tras este suceso el Profeta vuelve a su casa, temblando de miedo y de pavor, pensando que se había vuelto loco; entra y le dice a su mujer Jadiya, “cúbreme, cúbreme”. ¿Cómo consigue Jadiya calmar y reconfortar el corazón de su amado esposo? Lo hace recordándole el bien que hacía a los demás: “Por Allah que Él jamás te humillaría. Mantienes los lazos familiares, cargas con las dificultades de los débiles, asistes al pobre y al necesitado, honras a tus huéspedes, y te esfuerzas por solucionar los problemas que afligen a la gente”.

Él, sallallahu alaihi wa sallam, que es el mejor ejemplo que podemos tener, cuyas cualidades ya eran reconocidas incluso antes de la profecía, en el que confiaban incluso sus mas aférrimos enemigos para dejar sus riquezas, pues sabían que era una persona de bien, un hombre de ma’ruf, él, salla allahu alaihi wa sallam, solía decir: “La gente del ma’ruf en Dunia será la gente del ma’ruf en Ájira, la gente de lo detestable en Dunia será la gente de lo detestable en Ájira, y los primeros en entrar en el Jardín serán la gente del ma’ruf”.

Este hacer el bien del que estamos hablando, tiene tres condiciones que lo hacen ser aceptado por Allah y que da los frutos que hemos mencionado; y están tomadas del Hadiz en el que el Mensajero Muhammad, dijo: “No es completo el ma’ruf sino reúne tres condiciones: Apresurarse en hacerlo, empequeñecerlo (es decir, no hacer ver que es algo muy grande) y ocultarlo (no alardear de ese bien que has hecho)”. Y esto es clave, pero es algo en lo que desgraciadamente muchos de nosotros caemos, el bien que hagamos, debe ser sincero por Allah, no podemos hacerlo esperando recibir algo a cambio y no debemos alardear de ello y andar viviendo durante años por el bien que le hice a Fulano o Mengano y luego incluso echárselo en cara. Por eso Allah dice en Su Libro: “Una palabra conveniente y perdón, es mejor que una dádiva acompañada de agravio”.

Hacer el bien, cumplir con el ma’ruf no se debe comprender como que tenemos que ser buenos y ya está, que tenemos que ser muy buenos, muy píos y muy religiosos, poniendo siempre la otra mejilla y diciendo oh hermano oh hermano, ya aji ya aji, no, esto es un entendimiento incorrecto y muy alejado del verdadero significado del ma’ruf. Hacer el bien implica también ordenarlo puesto que, de hecho, el hacer el bien y ordenarlo, es lo que hace que la Umma del Islam sea la mejor de las comunidades que ha surgido para el bien de los hombres: es ordenar lo reconocido como bueno y llamar a la gente a ello. Eso es lo que nos hace diferentes y eso es lo que hizo que los Sahaba alcanzaran lo que alcanzaron; competían entre ellos por el bien y nosotros, hoy en día, no podremos avanzar si no somos capaces de aplicar esta cualidad entre nosotros, si no somos desprendidos, si no somos como un solo cuerpo, que se apoya mutuamente en todas las facetas del bien.

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Siervos de Allah, ciertamente la sinceridad en la intención eleva la acción y la engrandece hasta hacerle alcanzar cotas impensables de recompensa. Y es posible que el hombre, basado solamente en su intención, alcance la recompensa del que hace la acción si el primero ha tenido un impedimento para hacerla. Por esta razón no debemos nunca menospreciar el valor de las intenciones, ni debemos dejar nunca de intentar hacer el ma’ruf, aunque al final no seamos capaces de hacerlo, pues es posible que esa intención, si es sincera, tenga mas valor ante Allah que la acción en sí. De hecho la intención es el corazón de la acción, es el núcleo, es el alma, es lo que le hace, ser aceptada por Allah o no serlo.

Dijo el Mensajero de Allah en un conocido hadiz: “Ciertamente Dunia tiene cuatro categorías (de personas). Un siervo al que Allah le ha dado riqueza y conocimiento, y la emplea (la riqueza) en temer a Su Señor, estrechar los vínculos y saber que Allah tiene derecho sobre ella, esto le hace alcanzar las estaciones más elevadas. Un siervo al que Allah le ha dado conocimiento pero no le ha dado riqueza y es sincero en su intención. Este dice: Si tuviera riquezas haría lo mismo que fulano; tiene la misma intención y por eso tendrá la misma recompensa. Un siervo al que Allah le ha dado riqueza pero no le ha dado conocimiento; este derrocha su riqueza sin conocimiento, no teme a Allah, no la emplea para estrechar los vínculos y no sabe que Allah tiene derecho sobre ella; este está en los niveles más detestables. Y un siervo al que Allah no le ha dado ni riqueza ni conocimiento, pero dice: Si tuviera riquezas haría lo mismo que fulano (el tercero) y sólo por su intención, estará en el mismo nivel detestable”.

Tened temor de Allah siervos suyos, sed sinceros en vuestra intención y recordad que las acciones son por las intenciones. Aprovechad este mundo de Dunia para anotar en vuestro libro lo que os salvará en el Día de la Rendición de Cuentas, un día en el que el sol se acercará a la gente hasta que parezca que está sobre ellos a algo más de un kilómetro, y la humanidad sudará según hayan sido sus acciones. En algunos el sudor llegará hasta los tobillos, en otros a las rodillas, en otros a la cintura y en otros llegará hasta la boca. Ese día lo que nos salvará será el bien que hayamos hecho y a Allah le pedimos que nos haga ser de aquellos que hacen el bien y se alejan del mal. Amin.