Mi misericordia abarca toda cosa

MJUTBA 1usulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y que cada uno espere para el mañana lo que él mismo se haya buscado. Y temed a Allah, es cierto que Allah está informado de lo que hacéis”.

Siervos de Allah, ciertamente hoy en día, en estos tiempos en los que estamos viviendo, hay una cosa que necesitamos más que ninguna otra, en estos tiempos de oscuridad hay un aspecto que precisamos más que nunca, en estos mundos de confusión hay una luz que requerimos más que nunca; en el Día de la Rendición de Cuentas, cuando estemos ante Allah, sin intérprete ni traductor, habrá una cosa que necesitaremos más que nada y que será lo que realmente nos hará entrar en el Jardín: eso que precisamos hoy y que necesitaremos el Día de Mañana es la misericordia de Allah.

Esta misericordia de Allah, sobre la que el Mensajero Muhammad, SAWS, dijo: “Allah ha hecho la misericordia en cien partes. Ha reservado junto a Él noventa y nueve partes y ha hecho descender a la Tierra una parte. Esta es la que hace que las criaturas sienten compasión unas de otras y es la que hace que el caballo levante su pezuña para no pisar a su cría”.

La compasión, el buen trato que tenemos unos con otros, el perdón que nos concedemos y del que tan necesitamos estamos, la buena opinión que tenemos los unos de los otros y a la que tantas veces nos llaman Allah y Su Mensajero, el pasar por alto y cubrir las faltas de nuestros hermanos, las buenas palabras, el ayudar al necesitado, el aliviar la carga del que está en dificultad, una sonrisa en nuestro rostro, todo esto es parte de la misericordia de Allah. Y si queremos que Allah tenga misericordia con nosotros, si queremos que Allah nos cubra con eso que tanto necesitamos, lo primero que debemos hacer es ser capaces de implantar la misericordia en nuestras relaciones, ya que aquel que no tiene misericordia no puede esperar recibirla.

Os puedo asegurar que no hay bien más preciado en esta vida y en la Próxima que la misericordia de Allah. El hecho de que las puertas de la tawba estén abiertas para nosotros y podamos volvernos a Allah en arrepentimiento es parte de esa misericordia, y esto es un asunto tremendo y realmente maravilloso, ya que todos nosotros cometemos errores, todos nos equivocamos, una vez tras otra, en nuestra relación con Allah y en nuestra relación con las criaturas; pero las puertas de la tawba están abiertas para poder reponer ese mal que hemos hecho. Y lo que debemos comprender es que la tawba es para nosotros; no es para aquel al que hemos causado mal, no, la tawba es para que nosotros podamos limpiar ese mal que hemos cometido. ¿Acaso no debemos dar gracias a Allah por esta inmensa misericordia con la que nos ha cubierto?

Ibn ‘Abbas, que Allah esté complacido con él y con su padre, dijo: “Cuando descendió esta aleya: ‘Y Mi misericordia abarca toda cosa’, Iblis, maldito sea, se jactó y dijo: ‘Yo soy una cosa y me corresponde entonces una parte de Su misericordia, pues Allah jamás incumple Su Promesa’. Y los judíos y los cristianos también se jactaron, porque a ellos les abarcaba también la misericordia de Allah”.

Pero luego descendieron Sus palabras: “Y la escribiré para aquéllos que tienen temor y entregan el ẓakat —es decir, daré Mi misericordia a aquéllos que, temiendo asociarme con algo, no lo hagan y entreguen, paguen, el ẓakat—. “Y para aquéllos que creen en Nuestros signos”. Es decir, para aquellos que dan crédito a los signos de Allah.

Y entonces Iblis desesperó de Su misericordia y vio que esa puerta estaba cerrada para él. Pero los judíos y los cristianos dijeron: “Nosotros tememos asociar con Allah, entregamos el ẓakat y creemos en Sus signos, por lo que la misericordia nos cubrirá a nosotros”. Y luego descendió: “Aquellos que siguen al Mensajero, el Profeta no instruido. Es decir: aquellos que creen, siguen y aman a Muḥammad, SAWS. Y entonces los judíos y cristianos desesperaron, y quedó la misericordia exclusivamente para los creyentes.

Esta misericordia de Allah, que abarca todas las cosas, que es más grande, más amplia que Su castigo, como Él mismo afirma en un hadiz qudsi, es para nosotros, es nuestra. Es para los creyentes que tenemos Taqwa, entregamos el zakat, creemos en los signos y seguimos y amamos al mejor de la creación, Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam. ¿Somos conscientes de lo que esto significa? ¿Os habéis parado a pensar, aunque sea un instante, lo que esto quiere decir?

Así pues, es obligado para todos nosotros alabar a Allah por la creencia con la que nos ha honrado y por haber incluido nuestro nombre entre los creyentes, a pesar de las dificultades que podamos sufrir; y es obligado para nosotros pedirle que pase por alto nuestras faltas. Por eso Yahia Ibn Muadh solía decir: “¡Dios nuestro! Nos has hecho descender una misericordia y nos has honrado con esa misericordia que es el Islam; así pues, cuando hagas descender sobre nosotros cien misericordias, cómo no habremos de esperar Tu perdón”.

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La misericordia de Allah es algo de lo que nunca debemos desesperar, ya que eso es lo que hacen los incrédulos; a lo que nunca podemos renunciar, ya que eso es lo hacen los hipócritas, y que nunca debemos olvidar, ya que eso es lo que hacen los que niegan a Allah. La misericordia de Allah es algo real, es una promesa de Allah, y Allah jamás incumple Sus promesas. Y es la Misericordia de Allah y no otra cosa, es Su misericordia y no otra cosa, la que nos hará alcanzar nuestro gran deseo, que es la entrada en el Jardín en la Próxima Vida.

Lo que determinará nuestra entrada y posición en el Jardín −realmente no son nuestras obras, no son nuestras acciones−, lo que ciertamente determina que entremos en el Jardín, es la misericordia de Allah. Incluso el Mensajero Muhammad no entrará en el Jardín por sus obras, sino que lo hará por la misericordia de Allah. Dijo SAWS: “Ninguno de vosotros se salva por sus obras”; dijeron: “¿Ni siquiera tú, Mensajero de Allah?”. Dijo: “Ni siquiera yo, a menos que Allah me cubra con Su misericordia”. ¡Oh Allah, te pedimos que nos cubras con Tu misericordia!”.

Esta misericordia es nuestro gran regalo. Es una misericordia que, si fuéramos sinceros con nosotros mismos, si fuéramos capaces de ver más allá de nuestros propios ombligos, veríamos que nos cubre constantemente; el estar en este lugar y en esta hora es parte de la misericordia de Allah; el estar vestidos es parte de la misericordia de Allah; el tener con qué llenar nuestros estómagos, sea mucho o sea poco, es parte de la Misericordia de Allah; nuestras familias, nuestros hijos son parte de la misericordia de Allah; el agua de la lluvia que cae del cielo es parte de la misericordia de Allah; el sol que ilumina los cielos y la Tierra es parte de la misericordia de Allah; la oscuridad que nos cubre en la noche es parte de la misericordia de Allah; nuestra existencia y tener el universo a nuestra disposición es parte de la misericordia de Allah; el seguir a Muhammad es parte de la misericordia de Allah, y por encima de todas las cosas, el que seamos musulmanes, con el poder y responsabilidad que eso conlleva, es por la misericordia de Allah.

¿No somos acaso, por todo ello, por todo esto, los seres más afortunados del planeta? ¿No debemos acaso, por todo esto, ser agradecidos? ¿No debemos acaso, por todas estas bendiciones, devolver el bien que hemos recibido? ¿Y cómo se devuelve este bien? Con dos cosas, mediante dos asuntos: con la obediencia a Allah, y esto significa agradecimiento −somos agradecidos con Allah por medio de la obediencia−, y con la misericordia entre nosotros. Este es el secreto, esta es la llave, si queremos que Allah nos siga cubriendo con su Misericordia, como lo viene haciendo hasta ahora, debemos ser misericordiosos, debemos tener misericordia y compasión entre nosotros: “Si tenéis misericordia con los que hay en la Tierra, tendrán misericordia con vosotros los que están en los Cielos”.