¿Cómo nos comportamos en las mezquitas?

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que Le obedezcáis en todo aquello que os ordene, pues este es el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la Próxima.

Siervos de Allah, ciertamente el ser humano olvida con mucha facilidad y es por eso por lo que es necesario recordar, ya que el recuerdo beneficia a los creyentes. Se nos olvida que el lugar en el estamos es una de las casas de Allah sobre la Tierra, pues ciertamente las mezquitas son las casas de Allah en la Tierra, son el lugar donde se Le adora, son el lugar en el que se reúnen Sus invitados y es aquí donde los invitados del Misericordioso obtienen paz y tranquilidad.

Al ser las mezquitas las casas de Allah, y al ser nosotros sus invitados, debemos saber que, lo mismo que en cualquier otra casa, hay unas reglas, un comportamiento y unos derechos que le son debidos al hogar y al anfitrión. Dijo el Mensajero de Allah en un hadiz qudsi transmitiendo de parte de Su Señor: “Ciertamente, mis casas en la Tierra son las mezquitas; los que Me visitan en ella son los que las llenan. Enhorabuena para el siervo que se purifica en su casa y me visita en la Mía, pues es una obligación para el huésped honrar a su invitado”. Así pues, el que de vosotros quiera ser un huésped de Allah que se impregne de las cualidades que se requieren del invitado.

Parte de la cortesía con la mezquita es sentarse en las primeras filas. Llegas y no te sientas detrás sino que se va llenando desde la parte delantera hacia atrás. No seáis de aquellos que llegan a la mezquita y se sientan en la parte de atrás apoyados en la pared, con las piernas estiradas, saludando a todos los que ya están sentados, sin ningún tipo de recato ni cortesía, como si estuvieran en el salón de su casa. ¿Acaso los que así actúan, están olvidando que están en la casa de Allah?

Ciertamente, es también parte de la cortesía andar por la mezquita con tranquilidad y humildad, con calma y sosiego; no se anda pisando fuerte, ni se corre en la mezquita, ni, como ocurre tan a menudo, se deja a los niños pequeños corriendo, jugando y gritando sin ningún tipo de control ni cuidado. Todas estas cosas son un signo de falta de cortesía. También es un signo de falta de adab entrar y molestar a los que ya están sentados en ella, entablando conversaciones, o molestar a los demás cada vez que suena tu teléfono; no hay nada más molesto y que te haga perder más la concentración y la presencia, que es una obligación del salat, que el pitido o el sonido del teléfono móvil. Estás en la casa de Allah, sé consciente de ello en todo momento.

Las casas de Allah, las mezquitas, son una condición para el Salat del Yumu’a, cualquier otra oración se puede realizar en otro lugar, pero no el salat del Yumu’a, que debe hacerse siempre en las mezquitas. Y el salat del Yumu’a que se realiza en las mezquitas también tiene un comportamiento y un adab que se ha de mantener en todo momento, por dos razones, por el lugar en el que estás, una de las casas de Allah y por el acto de adoración que estás realizando, el Yumu’a.

Parte de esa cortesía con la mezquita y con el Yumu’a es escuchar en silencio el jutba, prestando atención, con adab, sin molestar a los demás, sin hacer nada que pueda ser una molestia para los que están presentes en la mezquita, ya que si eso ocurre, es un perjuicio para ellos y para ti. No permitas que eso suceda, para que así no pase toda una semana sin haberte beneficiado de nada, ya que el jutba es la provisión del corazón, es la gasolina del corazón del creyente de una semana para otra.

Aunque no entiendas lo que el Imam está diciendo, debes mantener silencio, respeto, cortesía, debes estar como si estuvieras haciendo la oración, pues el jutba toma la posición de dos rak’at de dhuhur. Por eso el Yumu’a son solo dos rak’at, es decir, que mientras estás escuchando el jutba, tu comportamiento ha de ser como el del ma’mum que está en la fila de la oración. No hagas otra cosa, siéntate y escucha al imam; no entres saludando como si estuvieras en medio de una plaza, incluso, siguiendo el juicio de nuestro Imam, del Imam Malik, no hagas siquiera dos rak’at de saludo a la Mezquita, dale al Imam, al Jutba y al lugar en el que estás la importancia que merece.

El Mensajero de Allah dijo: “Si le dices a a tu compañero “cállate” mientras el imam está dando el jutba es considerado lagw (palabras ociosas o fuera de lugar), y quien haga eso (quien parlotee durante el jutba) es como si no tuviera Yumu’a”. Únicamente el hecho de decir al que está al lado nuestra que se calle, solo decirle “shhh”, ya es considerado lagw, y quien lo hace, el valor de su Yumu’a se pierde. ¿Qué pensáis entonces de aquellos que llegan tarde y entran como si entraran en una cafetería, saludando a diestro y siniestro?

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Musulmanes, lo que debemos tener presente cuando estamos en la mezquita, sea para el Yumu’a o para cualquier otra oración, para obtener el conocimiento, para reflexionar, etc, es que nada de lo que hagamos debe suponer una molestia para los demás. Por ejemplo, un acto de tanta recompensa como hacer dos rak’ats de sunna o cuatro o los que sean, ya sea antes o después de la oración, para que no sea vuelva en tu contra, y para no ser una molestia para los demás, no lo hagas en la parte de atrás de la mezquita o en el paso de las puertas, hazlo delante, pegado a la pared, especialmente cuando la mezquita se llena como hoy, así no serás una molestia para lo que quieran salir.

Parte del abab con la mezquita y con el salat del Yumu’a en concreto es acudir con tiempo a la oración y al jutba. Y, ciertamente, parte de lo que hace que el corazón se entristezca es ver como al comienzo del jutba la mezquita está medio vacía y que la gente entra en la mezquita cuando el Yumu’a ya ha empezado, es más, cuando quedan apenas algunas frases del jutba y los du’as. ¿Es que acaso no sabes que el jutba del Yumu’a sustituye a los dos primeros rak’at del salat de dhuhur y que escucharlo desde el principio es algo requerido y loable?

Dijo el Mensajero, saws: “Cuando llega el día del Yumu’a los ángeles se paran en la puerta de la mezquita a anotar la gente que va entrando; cuando se sienta el imam, dejan de anotar y acuden a escuchar el Recuerdo”. ¿Acaso no deseas, no te alegraría que tu nombre fuera anotado y registrado por los ángeles? No te niegues a ti mismo esta gran recompensa; sé de los que acuden con tiempo a la mezquita para el día del Yumu’a, acude a la primera fila, haz dos rak’at antes de que salga el imam, recuerda a tu Señor mientras esperas, recita el Corán, reflexiona sobre el reino de Allah. Acude a la mezquita antes de que haya empezado el jutba.

Tened temor de Allah, siervos Suyos; recordad el valor y la importancia del Salat del Yumu’a y recordad que el Salat del Yumu’a solo puede hacerse en las mezquitas, se hace en las casas de Allah. En este noble día Allah abre todas sus casas en el oriente y en el occidente de la Tierra para que miles, millones de personas, entren en ellas, y Él se convierta en el anfitrión de todos nosotros, un anfitrión al que adoramos, al que respetamos, al que amamos, un anfitrión que requiere de nosotros buen trato y cortesía, un anfitrión que ama recibir en sus casas a sus invitados, un anfitrión que manda a sus nobles ángeles a las puertas de sus casas para recibirnos; pero que lo que más ama, es que esos invitados cumplan con el adab y la cortesía. Hoy podemos hacerlo, hoy Allah nos da esa oportunidad en este día bendecido, y para conseguir Su Misericordia, Su Bondad y Su Perdón, lo que tenemos que hacer es comportarnos en las mezquitas con el respeto y la cortesía que Allah nos exige. Y recordad siempre: Él es nuestro anfitrión; nosotros somos Sus invitados.