Nunca olvides lo que tienes

JUTBA 1Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y hablad acertadamente. Él hará buenas vuestras acciones y os perdonará las faltas. Y quien obedece a Allah y a Su Mensajero ha triunfado con gran éxito”.

Ciertamente, el ser humano es un ser asombroso, un ser que es capaz de lo mejor y de lo peor, capaz de amar y de odiar, capaz de construir y de destruir. Es un ser con buenas cualidades, que, al ponerlas en práctica, asciende en grados, y malas cualidades, que, al llevarlas a la práctica, desciende hasta los lugares más perversos. Pero si, por encima de todo, tuviéramos que mencionar una característica del ser humano, es que es olvidadizo, se olvida, por eso en lengua árabe el ser humano es insan, porque yansa, porque ‘olvida’.

Este olvidar, tan propio de los hombres, tiene su punto de partida y origen, tiene su base, en el hecho de que olvida los dones, olvida las bendiciones que ha recibido, olvida todo aquello que Allah le ha dado, que es tanto que no se puede contar ni enumerar. La existencia, la vida, la respiración, la provisión, el que Allah haya hecho que toda esta creación haya sido establecida para recibir al ser humano, es parte de lo que Allah nos ha dado; el que estemos en esta hora bendecida y en este lugar bendecido es parte de lo que Allah nos ha dado y por lo que deberíamos estar agradecidos.

Pero olvidamos, somos seres humanos y el ser humano olvida. Y es muy común ver a nuestro alrededor gente que no es capaz de percibir lo que tiene, que olvida la inmensa cantidad de bendiciones de las que disfruta y ha disfrutado, y que luego, por pasar un momento de dificultad, un periodo de prueba, olvida todo lo que ha recibido y acusa a Allah de ponerle en dificultad. Y esto es algo primordial que no se nos puede olvidar: las dificultades o las pruebas por las que pasemos a lo largo de nuestra vida no pueden llevarnos a olvidar todo lo que tenemos y hemos recibido.

Es necesario que cada uno de nosotros reflexione, que sea sincero consigo mismo y que se dé cuenta de todo lo que tiene, pues el que sea sincero en esta reflexión será capaz de pasar los momentos de prueba y saldrá reforzado de ellos en su Imán y en su confianza, ya que será consciente de que haga lo que haga, pase por lo que pase, sea lo que sea, Allah no le ha abandonado. Y el que no olvide esto que sepa que está caminando por el camino de los Awliyá y los Salihin, el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la próxima.

Ciertamente, el reconocer lo que Allah te ha dado, el ser capaz de parar un momento la vorágine de este mundo en el que vivimos sumidos, el levantar la cabeza un instante, el salir de nuestro egoísmo y preocupaciones diarias y reflexionar sobre todo lo que tenemos, es uno de las mejores actividades que se pueden realizar, porque el que lo hace, si es sincero, terminará reconociendo todo lo que Allah le ha dado, y terminará diciendo: “Alhamdu lillah, alhamdulillah wa shukru lillah”.

Reconocerá y será agradecido. ¿Y sabéis qué es lo que obtendrá por ser agradecido? Obtendrá aún más, mucho más, más bendiciones se derramarán sobre él, recibirá más amor de Allah. Es un amor que en momentos puede manifestarse como pruebas, como periodos de dificultad; pero el reconocer lo que tienes, valorarlo y dar gracias a Allah por ello, ser agradecido por ello, hará que recibas todavía más: “Si sois agradecidos, os daré aún más; pero si sois desagradecidos…, es cierto que Mi castigo es intenso”.

Ser agradecidos con Allah por todo lo que nos ha dado es una fuente de incremento y abundancia. Y el agradecimiento a Allah es reconocer que todo lo que tienes proviene de Allah, ya sea bueno o malo. Todo lo que posees, todas las bendiciones que tienes, vienen de Allah; esta es la primera parte. Y la segunda parte del agradecimiento ─y esta es la más importante y dura, porque implica acción─ es emplear lo que Allah te ha dado en aquello que a Él, subhanahu wa ta’ala, Le complace.

Al que Allah le haya dado conocimiento, que reconozca que ese conocimiento viene de Allah y lo emplee en aquello que ama Allah. Si a alguien le ha dado riqueza, que la use en complacer a Allah. Si a otro le ha dado el don de una elocuencia que llega a los corazones de la gente, que la emplee en aquello que complace a Allah, en unir y no en separar. Si tiene el don de poder aconsejar a su hermano y aliviarle de un peso en su corazón, que lo haga, pues eso es parte de la misericordia y es parte de lo complace a Allah. Si tienes la posibilidad de invitar a gente a tu casa, hazlo, pues es un regalo de Allah y el agradecimiento es emplearlo en lo que complace a Allah. Todo esto es parte del agradecimiento, todo esto es necesario. Es necesario que nos lo recordemos continuamente unos a otros, ya que es mucho lo que tenemos. Somos unos privilegiados. Debemos darnos de cuenta de ello. Somos tremendamente afortunados. Pero el ser humano olvida con rapidez y hay que hacerle recordar: “Y haz recordar, porque llamar al recuerdo beneficia a los creyentes”.

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Siervos de Allah, cuán necesitados estamos en nuestros días de reconocer lo que tenemos, cuán necesitados estamos de recordar lo que somos, cuánta necesidad tenemos de reflexionar sobre cuál es nuestro camino y nuestra meta. Y, por último, una vez que hemos hecho esto, qué importante es ser capaces de reconocer y de agradecer. Es mucho lo que tenemos. Es mucho por lo que debemos estar agradecidos.

El bien que tenemos, lo que hemos recibido, proviene de Allah, no hay duda en esto; pero Allah utiliza en ocasiones a otras personas para hacernos llegar Su bien, por lo que es totalmente necesario, también, que reconozcamos ese bien que nos hacen las personas y que seamos agradecidos por ello.

Ciertamente, es muy fácil exigir y pedir, pero muy difícil reconocer y agradecer, y esto es lo que de verdad diferencia a una persona de otra: la persona exigente e injusta es la que quiere que otros cambien, la que quiere que otros hagan cosas por él, la que quiere que otros sean agradecidos con él, pero la que no es capaz de reconocer, de ver y agradecer los esfuerzos que hacen los demás por él.

Y este asunto es la base de todo: el ser capaz de ver y reconocer el bien y el esfuerzo que hacen por ti los demás; pero si esto no está establecido en una relación, ya sea matrimonial, comunitaria, de amistad o del tipo que sea, es muy difícil, por no decir imposible, poder construir, ya que cómo se puede construir sobre la base de que una de las dos partes (en algunas ocasiones las dos) no es capaz de reconocer el bien que recibe de la otra y ser agradecido por ello. Si no valoras y reconoces los esfuerzos que hace la otra parte, que hace tu mujer, que hace tu marido, que hace tu compañero, que hace tu hermano, entonces no hay nada que hacer, pues no hay agradecimiento posible.

Y la base del agradecimiento es reconocer, en primer lugar, lo que Allah te da, y, luego, reconocer y valorar lo que las criaturas hacen por ti. Esto es lo que confiere fortaleza y unión a toda relación. Es el núcleo de la vida matrimonial. Es ese elemento necesario para la creación de una familia y una sociedad. Es la base de la vida comunitaria. Y, por encima de todo, es la base de tu relación con Allah.