Quien se confía en Allah, él le basta

jutba3Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que Le obedezcáis, pues ciertamente este el camino del éxito y el triunfo en esta vida y en la Próxima.

Siervos de Allah, ¿qué es dunia? ¿qué es este mundo en el que vivimos, este mundo de realidades y de espejismos, este mundo que nos absorbe y nos intriga, este mundo que deseamos y ambicionamos, este mundo en el que nos esforzamos y al que dedicamos gran parte de nuestras vidas, este mundo del que tantas veces hemos oído decir que no es más que un paso hacia el Próximo, que no es más que una ilusión o un espejismo… pero que realmente es en el que estamos?

Ciertamente, el mundo de dunia, este mundo en el que estamos, tiene un componente del que no podemos olvidarnos nunca ─un componente del que no podemos ser ajenos─, pues es el asunto central de dunia, la piedra angular sobre la que se edifica, o sobre la que mucha gente edifica, el mundo irreal de dunia. Y esta piedra angular para tantos, este asunto del que ninguno de nosotros podemos vivir descuidados pero que tampoco podemos hacer que nuestras vidas giren en torno a él y que todos nuestros pasos estén marcados por él, es la provisión.

Y este asunto tan importante de la provisión solo puede comprenderse de una manera, solo hay un camino para comprender la realidad de la provisión, y es que la provisión pertenece a Allah, que la provisión de cada uno de nosotros está escrita y que Él te la da en la medida que Él quiere. No depende de que hagas más o menos, teniendo siempre que esforzarte cada vez más y más; Allah te la entrega en la medida de tu sinceridad a la hora de buscarla, en la medida de la sinceridad en tus acciones, en la medida en la que te conduces en este mundo de dunia, en la medida en la que tus prioridades en este mundo están claras, en la medida de la sinceridad en tu Taqwa ante Allah; por eso Allah dice en Su Libro: “Y a quien teme a Allah, Él le da una salida. Y le provee desde donde no lo espera”.

Esta aleya es real y verídica y su significado también es real y verídico. A quien teme a Allah para no desobedecerle, a quien teme a Allah y pone entre Él y lo prohibido una barrera, a quien teme a Allah siguiendo la Sunna, a quien teme a Allah en cada uno de sus acciones, a quien es consciente de Allah en todo momento y situación, a quien teme a Allah buscando Su provisión, a quien teme a Allah haciendo lo que debe hacer, Él le da una salida de toda aflicción, de toda dificultad y opresión en esta vida, del castigo y el tormento en la Próxima; Él le provee desde donde no lo espera, usando los medios que Él quiere, pues esta es la promesa de Allah y Allah jamás incumple una promesa.

Todo lo que hacemos, cada paso que damos, cada acción que realizamos, proviene de Allah. No olvidéis nunca esto, porque esta es la base de nuestro asunto. Por consiguiente, el que no confía en Allah, el que no reconoce el poder de Allah, el que no conoce la grandeza de Allah, el que no es capaz de asimilar la realidad de Allah respecto a los seres humanos, malgasta su vida corriendo detrás del mundo efímero de dunia; piensa que depende de él y se entrega a dunia, y entonces es cuando dunia le atrapa. El que actúa de esta manera le ha dado a dunia, le ha dado a la provisión y su búsqueda y deseo de ella, una estación que no le pertenece y ha rebajado a Allah de la posición en la que merece estar.

Esto es lo que desgraciadamente vemos tan a menudo en nuestros días cuando se pierde el significado de las cosas, cuando se vive sumido en la ignorancia, cuando se pierde el sentido de por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo; y esto es realmente parte de lo que causa la depresión y la desesperación. Ese tipo de enfermedades, que conducen a la angustia, ocurren cuando das a las cosas, a la riqueza, a la provisión de dunia, a otras personas, sean quienes sean, el lugar que no les corresponde, ya que el gran problema de que esto ocurra es que quien lo hace elimina a Allah de la operación, se entrega y da poder a otros que no son Allah, busca la ayuda de otros que no son Allah y termina, y esto es lo peor de todo, y, oh Allah, te pedimos que nos libres y nos protejas de ello, convirtiendo su relación con Allah en una serie de movimientos y recitaciones que hace en momentos determinados del día y de la noche, y olvida lo principal: “A quien teme a Allah, Él le da una salida. Y le provee desde donde no lo espera”.

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Ciertamente, son muchas las ocasiones en las que el ser humano se plantea y se cuestiona muchas cosas. Se cuestiona por qué está haciendo esto o lo otro o por qué está dejando de hacer aquello o lo de más allá. Hacer esto, cuestionarte a ti mismo las cosas, preguntarte a ti mismo, reflexionar sobre tu asunto, sobre a dónde voy, a dónde llevo a mi familia, qué es lo que quiero, la provisión, mi riqueza, mi tiempo, mi sinceridad, a quién quiero complacer, etc., es algo fundamental en nuestras vidas. Es un ejercicio que muchos de nosotros, que todos nosotros, deberíamos hacer en determinados momentos de nuestras vidas, pues es lo que nos hace poner las cosas en su sitio y lo que nos permite continuar hacia delante con firmeza y convicción.

A la hora de reflexionar con profundidad, el ser humano tiende a preguntarse muchas cosas y esto es algo bueno y loable en nuestro Din. Que nadie piense que el preguntarse las cosas, el reflexionar sobre tu asunto es algo malo; todo lo contrario, es totalmente necesario. Y es en esos momentos de reflexión donde el ser humano tiene que aferrarse a algo, donde debe recordar algo, y debe hacerlo con mucha sinceridad, porque si no lo hace, dunia y el miedo a la provisión se apoderarán por completo de él. En ese preciso momento es donde debe recordar el núcleo central del conocimiento de Allah. Es donde debe recordar lo más importante de nuestras vidas. Es donde debe aferrarse al asidero firme e inquebrantable, que es: “A quien se confía en Allah, Él le basta”.

Al que se confía en Allah, Él le basta. El que confía en Allah con una confianza verdadera, es decir, el que reconoce el verdadero poder de Allah, el que reconoce que todo depende de Allah, el que reconoce que el verdadero actor es Allah, es capaz de superar las dificultades, es capaz de vencer el miedo a dunia y a la provisión, es capaz de entregarse verdaderamente a Allah. Y entonces ya nada le importa, porque ha llegado a comprender que su único objetivo en la vida es complacer a Allah, subhanahu wa ta’ala.

¿Qué más puede desear alguien que está realmente entregado a Allah y al que Allah le promete Su protección y amparo? ¿Qué más puede ambicionar aquel que está complacido con Allah y por ello Allah está complacido con él? ¿Qué puede haber mejor en este mundo que comprender y asimilar en nuestras vidas lo que es la confianza en Allah, una confianza que nos basta y es suficiente para nosotros? ¿Qué mal puede recibir, qué mal puede afectar a aquel que ha tomado a Allah como Protector y Allah lo cubre con Su manto y Protección? ¿Qué más puede desear aquel que por su confianza, por su búsqueda de complacer solo a Allah, se convierte en uno de los amados de Allah, y Allah se convierte para él en los oídos con los que escucha, en los ojos con los que ve, en las manos con las que agarra, en los pies con los que camina, y Allah le abre todas las puertas del Jardín y le dice: “Ven, reúnete con los mejores de mis criaturas, reúnete con mis Profetas y Mensajeros, disfruta de todo lo que desees, pues todo es para ti, por haberte entregado a Mi”?