Volveos a Allah y Él os perdonará

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah, pues la Taqwa es el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la próxima.

Siervos de Allah, ciertamente Allah, subhanahu wa ta’ala, en Su inmensa generosidad y misericordia, ha abierto y mantiene abiertas las puertas de la tawbah para que Sus siervos se vuelvan a Él en arrepentimiento y así los pueda perdonar con Su Perdón: “¡Vosotros que creéis! Volveos a Allah sinceramente para que vuestro Señor cubra vuestras maldades”. La tawbah, el volverse a Allah en arrepentimiento, esa puerta que Allah nos abre, no es, como mucha gente piensa, solo para los transgresores o los que cometen las grandes malas acciones. No, la tawbah es para todos los siervos de Allah; todos los creyentes están necesitados de la tawbah, por muy buenas que sean sus acciones, nadie está libre de necesitar la tawbah. El Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, nuestro ejemplo y modelo, él, cuyas faltas fueron perdonadas, se volvía a Allah cien veces cada día, y decía: “Oh gente, volveos a Allah, pues yo me vuelvo a él cien veces cada día”.

La tawbah real y sincera no son unas palabras que se pronuncian con la lengua; para que la tawbah sea aceptada es necesario cumplir una serie de condiciones y, cuando eso ocurre, cuando se cumplen las condiciones, la tawbah se convierte en algo que borra el mal que has hecho, ya que quien hace tawbah sincera inicia una nueva hoja, una hoja en blanco de su libro, puesto que el Mensajero de Allah dijo: “El que hace tawbah de un mal es como el que no ha hecho ese mal”.

La primera condición de la tawbah es la sinceridad; sin sinceridad no hay tawbah, y esta sinceridad significa volverse a Allah únicamente por Él, no por temor a algo o a alguien, no por miedo al qué dirán o pensarán de mí los demás. La tawbah es sinceridad, es volverte única y exclusivamente a Allah porque sabes que Él es el único que te puede perdonar, porque anhelas Su misericordia y temes Su castigo; te pones en Sus manos y lo haces únicamente por Él, y entonces tu tawbah es sincera y Él, subhanahu wa ta’ala, te perdona.

La segunda condición es el arrepentimiento, arrepentirte de lo que has hecho, sentir en tu interior que lo que has hecho es un mal, y este es el signo de la sinceridad de tu tawbah. No es llorar y flagelarte por el mal que has hecho hoy para al día siguiente volver a cometer la misma transgresión; el que hace esto está jugando con su Din y está deteriorando su relación con Allah; dice Allah: “Allah se compromete a aceptar el arrepentimiento solo en favor de aquellos que hacen el mal por ignorancia y luego, al poco, se vuelven atrás arrepentidos. A esos Allah les devuelve Su favor; Allah es siempre Conocedor y Sabio”.

Otra de las condiciones de la tawbah es abandonar la mala acción, cortar con ella, no volver a cometerla al cabo de poco tiempo; no hay tawbah si hoy me arrepiento de algo y mañana lo vuelvo a hacer. ¿Qué pensáis de alguien que hoy se arrepiente de hacer algo, y mañana, o pasado, o en una semana, vuelve a hacer lo mismo? ¿Puede creer alguno de vosotros que eso es volverse a Allah con sinceridad, que eso es un arrepentimiento sincero? El negligente, el necio, es el que sabiendo que está en manos de Allah, el que sabiendo que su plazo está fijado, no se vuelve a Allah, el que sigue cometiendo una vez tras otra el mismo acto de desobediencia hasta que su cabello se encanece, hasta que su final está cercano y ni siquiera en ese momento es capaz de volverse de a Allah. Dice Allah en un hadiz qudsi: “Oh hijo de Adam, tu cabello ha encanecido, tu espalda se ha doblado, tu vista se ha debilitado. Ten pudor de Mí, pues yo tengo pudor de ti”.

Entre las condiciones de la tawbah está también el revocar el mal que se ha hecho, ya sea en tu relación con Allah o en tu relación con las criaturas. No se acepta el arrepentimiento si no se solventa el mal causado; si ha sido un mal material, como haber robado, apropiarse de una riqueza que no te pertenece, engañar en el comercio, en la venta o en la compra, es condición, para que la tawbah sea aceptada y el arrepentimiento sincero, que eso se devuelva.

Y si el mal ha sido causado con nuestra lengua, por mentir, calumniar, insultar, envidiar, odiar, despreciar, acusar, faltar al honor y al respeto a una persona, es totalmente necesario anular ese mal. El que lo haya hecho que se retracte de ello. El que haya insultado o mentido sobre una persona que arregle ese mal, que pida perdón; si has faltado al honor de fulano, ve a él y pídele perdón; si has dicho algo sobre mengano a una gente, ve a ellos y sé justo y valiente y di lo correcto, porque no hay nada peor que menospreciar el honor y desprestigiar a un hermano musulmán, y no hay tawbah sincera si ese honor que se ha empercudido y ensuciado no se limpia, si no se hace un esfuerzo por arreglar esa relación que se ha estropeado.

De esto estamos tremendamente necesitados en nuestros días; somos muy rápidos a la hora de criticar y desprestigiar a alguien, a la hora de insultar y faltar al honor de otros, a la hora de criticar y menospreciar a los que no hacen las cosas como nosotros…; y, por el contrario, somos muy lentos, por no decir incapaces, a la hora de anular el mal que hemos causado, a la hora de limpiar eso que hemos ensuciado, ese honor que hemos mancillado y esa posición que hemos rebajado. El que quiera que su tawbah sea sincera y aceptada que solvente el mal que ha cometido, pues si no lo hace, su tawbah no le servirá de nada y el día de mañana tendrá que rendir cuentas por ello ante el más veraz y más justo juez de entre los jueces.

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Dijo el Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam: “Ciertamente, Allah extiende Su mano durante la noche para que se arrepientan los transgresores del día, y extiende Su mano durante el día para que se vuelvan a Él los transgresores de la noche, y seguirá así hasta que el sol salga por el occidente”.

Este hadiz del Mensajero de Allah es una buena noticia para todos nosotros, es una buena noticia para que los que han cometido actos de desobediencia, para los que han transgredido y se han excedido en el mal, pues les dice no importa lo que hayáis hecho si os volvéis con sinceridad a Allah, y dice Allah en Su Libro: “Di: ¡Siervos míos, esos que se han excedido contra sí mismos, no desesperéis de la misericordia de Allah, es verdad que Allah perdona todas las faltas; Él es el Perdonador, el Compasivo!”.

Las puertas de la tawbah están abiertas para nosotros y se mantendrán abiertas hasta que dejemos este mundo. Eso es parte de la grandeza y la generosidad de Allah. Así pues, que nadie sea tan ingrato consigo mismo como para desaprovechar la oportunidad que Allah nos brinda de volvernos a Él en arrepentimiento y que nadie sea tan negligente como para pensar que no necesita hacer tawbah, que lo que él hace no está mal, que hay otros peores que él y que él no es tan malo. El que piense de esta manera que recuerde el ejemplo del Mensajero de Allah y que sepa que su orgullo y su arrogancia le estarán llevando a negarse a sí mismo la misericordia y el perdón de Allah.

Tened temor de Allah, siervos Suyos, y recordad continuamente el bien con el que Allah nos ha favorecido. No olvidéis nunca la misericordia que tiene con nosotros. No olvidéis nunca el inmenso favor de la tawbah y no dejéis pasar la oportunidad de volveros a Allah en arrepentimiento, pues cuando lo hagáis, cuando hagáis tawbah y pidáis perdón a Allah con sinceridad, cuando seáis y seamos capaces de reconocer nuestras faltas y dejar nuestro asunto en manos de Allah, veremos cómo Allah nos da apertura después de la estrechez, nos da facilidad después de la dificultad, nos aprovisiona desde donde no lo esperamos, y, en el día de la Rendición de Cuentas, veremos cómo nuestras faltas se han borrado por nuestra tawbah sincera y veremos cómo se abren para nosotros las puertas del Jardín.