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Cléricos / Laicos
por Sidi Karim Viudes

Bismilahi Ar-Rahmani Ar-Rahim

Introducion
El Islam no es "religión" en el sentido cristiano de la palabra. Los musulmanes no admiten casta sacerdotal, ni clero, ni reconocen ámbito sacro, vedado a los profanos, privilegio exclusivo de los burócratas de "los
misterios divinos". El conflicto actual entre sociedad laica y ley religiosa no afecta realmente a los musulmanes. Ese es un conflicto antiguo entre la Iglesia (las iglesias) y el Estado. Un conflicto de hecho ya superado porque la Iglesia ha perdido la batalla y ha quedado superada por una forma de organización social mas sofisticada -la sociedad laica aconfesional y humanista- a la que ahora sirve sin ninguna vergüenza, a cambio de conservar algunos de sus antiguos privilegios.

Cléricos / Laicos
El concepto griego de “kleros” se introdujo en el latín eclesiástico a través de la traducción griega de la Biblia conocida como la de “los setenta”. En ella la palabra “kleros” expresa el estatus social privilegiado de la tribu de levi como “porción” o “Heredad del Señor” dentro del resto de las tribus de Israel.

Desde muy pronto entre los cristianos se establecieron dos categorías -castas- de fieles: los clérigos, es decir, según el concepto bíblico, “los pertenecientes a Dios”´; y los laicos “el pueblo”. Así fue como desde su mismo origen, el dicasterio pontificio estableció dos clases de cristianos: Los Funcionarios que vivían de la administración eclesiástica y el Pueblo que tenía que vivir a la buena de Dios.

Obedeciendo a la lógica de todo sistema burocrático dentro de la entelequia pontificia; abandonada por los emperadores cristianos en favor del obispo de Roma; se fueron estableciendo subclases clericales según el principio empresarial –imperial- de división del trabajo y reparto de funciones. Así pronto junto a los obispos –epi-scopos: superinspectores, aparecen diaconos encargados de asuntos de los templos –sacerdotes- encargados de la administración sacramental, ... etc.

Con el tiempo el sistema siguió multiplicando sus funciones burocráticas tanto en Oriente –Bizancio- como en Occidente –Roma-. En Occidente, por ejemplo, tenemos los subdiaconos, acólitos, exorcistas, lectores, ostiarios, curas –curatores: cobradores de diezmos, censos y prevendas-. Más tarde aparecieron los diferentes grados de jurisdicción o “privilegios de honor”... patriarcas, primados, arzobispos, metropolitanos, párrocos ... a los que vinieron a añadirse los diferentes privilegios concedidos dentro del dinámico grupo monacal: abades, priores, frays, doms ... economos, oblatos, mínimos ...

Desde el año del decreto de Milán año 313 en el que se devolvió a la Iglesia cristiana los bienes incautados durante los cuarenta años de dictadura de Diocleciano, el Dicasterio Imperial Pontificio no ha hecho sino crecer y multiplicarse al modo burocrático. Propiedades y privilegios eclesiásticos llegaron así a constituir una “comunidad de derecho público” con derecho a poseer y administrar. Esto significa en la práctica derecho de amortización, exención de cargas militares y fiscales ... facultad legislativa, tribunales aparte ...

En lo que nos atañe como españoles, es necesario saber que la alianza sacrosanta del trono de España y la iglesia romana, es producto de toda una serie de ajustes funcionales –dentro del sistema trinitario indoeuropeo- para conservar e incrementar los intereses de las tres castas clásicas: guerreros, propietarios, sacerdotes- por medio de un equilibrado reparto de funciones y beneficios.

Desde los reyes católicos –fundadores del estado moderno- la intervención regia en las libertades feudales –de las que la iglesia participa- se hacen cada vez más notorias –vg: patronato de granada e indias- Con los austrias aparece el “exequator”: visado regio de las disposiciones pontificias ... etc.

El clero apoya a la corona que mantiene “bajo secuestro” bajo temor de anatema. La corona modera al clero con la amenza de sustraer la iglesia española de la obediencia de Roma. De esta mútua transacción de poder las iglesias y las órdenes religiosas obtienen enormes beneficios que se materializan en inmensas riquezas: rentas, beneficios, sinecuras... patrimonio inmobiliario y mobiliario, tesoros artísticos y numerarios...

El hundimiento del “antiguo régimen” fue fatal para el crecimiento vegetativo del clero: de doscientos mil miembros a prinicipios del siglo XIX pasaron a cincuenta mil en 1859.... Ante ésta manifiesta pérdida de vigor que siguió a las disposiciones desamortizadoras, la iglesia –que es el nombre de éste fenómeno burocrático endógeno- no ha hecho más que adaptarse a los “nuevos tiempos”: Rerum Novarum ...

Como musulmanes esta no es nuestra historia sino la historia que contradecimos:
Nuestro Profeta laico –ummi- dijo: “No más Césares ni más Cosroes ...” El Corán nos advierte IX-31: “Han tomado a sus doctores y sacerdotes (clérigos) como señores en vez de Allah ...” y Allah es nuestro Amigo Protector ...


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