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EL
PROPÓSITO DEL HOMBRE
Discurso pronunciado por
Sidi Muhammad Rahali Belbahloul
Mezquita Mayor de Granada
Lunes 11 de Julio 2005.


Bismillahi
ar Rahman ar Rahim
Alabanzas
a Allah el Señor de los mundos, a El le alabamos le recordamos
y le glorificamos como El merece ser glorificado. Y que la paz y
las bendiciones sean con el mejor de las criaturas, la luz de la
guía, el hombre perfecto, que vino para traer a la humanidad
entera la verdad, para sacarla de la oscuridad y llevarla a la luz.
Que Allah le conceda su paz y sus bendiciones y a su familia y a
sus compañeros, que fueron guías para otros y portaron
el estandarte del Islam y se distinguieron por su rectitud y por
la nobleza de su conducta y su excelso carácter.
Honorables hermanos, deseo reiterar mi agradecimiento a estos hombres
a quienes a Allah ha elegido y escogido y les ha guiado y les ha
sometido para emplearlos a Su servicio y al servicio de Su Din y
de Sus siervos, en esta tierra bendecida. Le pido a Allah que les
dé éxito, y que les dé la mejor de las recompensas,
y les agradezco la invitación que me han hecho y este honor
que me han concedido de poder asistir a este lugar puro, y luego
permitirme decir unas palabras con toda humildad, y le pido a Allah
que me dé en ellas Su ayuda y Su aceptación y que
sean sinceras por Su noble faz, y a todos nos dé el mérito,
la utilidad y el beneficio de ellas en esta vida y en la próxima.
Ha sido en realidad una sorpresa, así es que no tenía
nada preparado; pero le doy gracias a Allah en cualquier caso. ¿Cuántas
veces, palabras inesperadas han dejado una huella profunda en las
almas de los que escuchan? Son muchos los temas de los que debemos
hablar, así que, el hombre tiene que elegir, tiene que elegir
el tema que más se ajuste a la necesidad. Y yo creo que,
quizá el tema más importante de todos los que debemos
hablar y debatir, y al cual os llamo a que reflexionéis,
es que pensemos y reflexionemos sobre el propósito, el objetivo
y la razón de nuestra existencia en esta vida.
Allah, subhanahu wa ta’ala, ha distinguido a esta criatura
que es el hombre del resto de la creación, la ha hecho diferenciarse
del resto de las criaturas. Lo ha distinguido con el intelecto,
lo ha distinguido con la perfección de su constitución
física, dice el Corán: “En verdad hemos
creado al hombre en la mejor constitución” Y
dice también: “El os creó e hizo vuestra
imagen perfecta” Y dice, Exaltado sea: “Y
hemos honrado a los hijos de Adam, y los hemos hecho desplazarse
por la tierra y el mar, y les hemos proveído las cosas buenas
y les hemos preferido por encima de otros muchos de los que hemos
creado” Así pues, ¿en qué utilizamos
nuestro intelecto? ¿Para qué lo empleamos?
La primera cosa en la que debemos ocupar nuestro intelecto es en
la reflexión sobre la inmensidad de Allah, subhanahu wa ta’ala.
Y para ello, empezamos con nosotros mismos. Dice Allah, tabaraka
wa ta’ala: “Y en vosotros mismos, ¿es
que no reflexionáis?”
Luego, en nuestro alrededor. Como dice Allah: “Y cuántos
signos hay en los cielos y en la tierra ante los cuales ellos pasan
distraídos, y se apartan".
Por lo tanto, hay signos y pruebas en nosotros mismos. El hombre
ha de reflexionar acerca de ellos para que le guíen hacia
el camino, el camino que le conduce al Señor de los Mundos,
y después en el horizonte, “Les mostraremos
nuestros signos en el horizonte”. Hay manifestaciones
evidentes y externas, si el hombre piensa acerca de ellas con su
intelecto y se para a meditar, inmediatamente le llevan, le guían,
al Único, al Creador, el Que ha conformado las cosas y les
ha dado forma, Al-Bari, Al-Musawwir.
Cuando el hombre alcanza a comprender estas realidades a las que
llegan muchos seres humanos a quienes Allah ha guiado, entonces
alcanza la humanidad perfecta y completa. ¿Qué significa
la humanidad perfecta? Es que el hombre se eleva por encima del
nivel de los animales, y es un ser humano en su comportamiento y
su conducta. Se eleva de las más bajas formas, y adopta todas
las formas de noble comportamiento, y se libera y se desprende de
todo carácter despreciable.
¡Cuánta gente camina sobre la tierra y tienen un nivel
inferior al de los animales!. Acerca de ellos, dice Allah, tabaraka
wa ta’ala: “Son como los rebaños, o quizá
más extraviados” ¿Es qué el
hombre puede estar satisfecho con un nivel más bajo que el
de los animales? ¿Qué es lo que nos hace diferentes,
por encima de los animales? Y en especial, cuando los animales recuerdan
a Allah, Exaltado sea, y le glorifican. Y aún más.
Hay criaturas inanimadas, que glorifican a Allah. Dice Allah en
Su libro: “No hay nada que no Le glorifique con Su
alabanza, pero no comprendéis su glorificación”.
Y dice en otra aleya: “Y le dimos a Daud de Nuestra
parte un favor, Oh montañas glorificad con él, y también
los pájaros” Es decir, que cuando Daud alababa
a Allah, le oían las montañas y las aves, y le devolvían
la alabanza. Por lo tanto, las montañas glorifican a Allah,
las aves glorifican a Allah. “Y ciertamente, entre
las piedras, las hay de las cuales surgen ríos, y las hay
que cuando se quiebran, sale de ellas agua, y hay otras que se caen
por temor de Allah” Así pues, ¿Cómo
puede el hombre conformarse con ser menos que estas creaciones sin
vida? cuando a él Allah le ha otorgado lo que no les ha concedido
a estas criaturas, que es el intelecto.
El hombre siempre es distinto, y deber ser noble, ensalzado. Y si
no es consciente de esta distinción, debe ponerse en manos
de los doctores y médicos del espíritu. Nos preocupamos
mucho por nuestra salud, y visitamos a los médicos para que
nos hagan chequeos, análisis, para saber si el nivel del
azúcar en nuestra sangre ha aumentado o disminuido. Y análisis
de sal y el de colesterol.
Cuando viajas en avión, pesas tu equipaje, porque temes que
no te permitan llevarlo todo o tengas que pagar para ello un precio
elevado al facturar... estás temeroso. De modo semejante,
tenemos que siempre poner en el peso nuestras acciones, por la mañana
y por la tarde: ¿están mejorando? ¿están
en el nivel propio de la humanidad? ¿o por el contrario están
por debajo del nivel que Allah le ha encomendado y enseñado
al hombre?
¿Cómo puede el hombre saber si está a la altura
del nivel humano, o si está por debajo de ese grado? Pues
los animales…, la vaca por ejemplo. La vaca es una criatura
sin intelecto, que pasta de la hierba y come pienso, produce leche,
mantequilla, y carne, y no hace daño a nadie. Entonces es,
en primer lugar, una consumidora, come. Después es productora,
produce cosas buenas. El hombre, cuando está a este nivel,
come por la mañana, come al medio día, toma la cena...
es un consumidor. Si trabaja, se convierte también en productor;
pero ese hombre puede que se comporte con una conducta deplorable,
cosa que la vaca no hace. Y siendo así es menos que la vaca.
¿En qué se diferencia entonces el hombre de ella?
La vaca puede encontrarse en un prado y obedeciendo a su apetito,
comer de la hierba. Por tanto, cuando el hombre se comporta así,
cada vez que siente instinto hacia algo que desea y le apetece se
lanza a ello, es igual que la vaca, o incluso menos que ella, porque
él tiene intelecto y la vaca no. ¿En qué se
diferencia entonces el hombre de una vaca? Se diferencia en que
él es capaz de dominar sus deseos, de controlar sus pasiones,
de contenerlas, cuando pueden suponer un daño para sí
mismo, para su sociedad o su familia. Ahí empieza entonces
a manifestarse el rango de lo humano.
Pero cuando el hombre no domina, entonces se vuelve preso de su
apetito, y por consiguiente, se convierte en un esclavo de el. ¿Y
cuántos son los que están presos? Han perdido su libertad
y se han convertido en esclavos de pasiones. Dice el Corán:
“No has visto a quien ha tomado como dios a su pasión?”
. Al enturbiarse su visión interna, piensa que se ha liberado
y que eso es la libertad. Ese es un error muy grave, y una equivocación
en la que cae mucha gente sin darse cuenta, sin ser conscientes.
El que piensa que la libertad consiste en permitirse a sí
mismo todo lo que le apetezca, sin distinguir entre lo que es lícito
y lo que está prohibido, ese se sale de lo humano, y pasa
a ser del grupo de las bestias, y además, le atribuye a Allah
como copartícipe su pasión, asocia con Allah la pasión,
y encima se cree que es libre, mientras que el verdadero hombre
libre es el que se eleva por encima de este grado bajo, indigno,
y hace de Allah su único Dios, cumple con Sus mandatos, y
se aparta y se abstiene de Sus prohibiciones... esto es lo que se
llama entre nosotros: Taqwa, el temor y consciencia de la presencia
de Allah..
Taqwa, en su significado original en la legua árabe,
en su raiz, quiere decir protección. Nosotros ahora, por
ejemplo, estamos en este edificio, que nos protege por arriba y
nos rodea por todos los costados, del sol durante el día,
del frío en invierno, del calor en verano, de la lluvia...
etc. Y también las vestimentas, como dice Allah:
“Y vestimentas que os protegen del calor, y vestimentas que
os protegen del daño” De un modo semejante,
el hombre, cuando tiene a su alrededor esta protección, la
protección de la taqwa, pone entre sí y el castigo
de Allah un muro que le circunda.
De la taqwa, se han dado varias definiciones, por ejemplo, Ali ibn
Abi Talib karramallahu wajhah, que Allah ennoblezca su faz, dio
la siguiente definición:
“Taqwa es miedo del Majestuoso,
actuar conforme con lo que ha descendido,
conformarse con poco
y estar preparado para el día de la partida”
Otros han definido taqwa como:
“Obedecer (a Allah) y no desobedecerle,
recordarle y no olvidarle,
agradecerle y no ser ingrato”
Así pues, cuando se dan en el hombre estos atributos, y adopta
esta conducta; en ese momento está en el rango de la humanidad,
el que el Islam quiere para él. Y con eso, manifiesta que
realmente ama a Allah y a Su Mensajero. Puesto que el Mensajero
de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él,
dijo: “Ninguno de vosotros cree, hasta que su deseo
esté de acuerdo con lo que yo he traído”
El hombre se ofrece voluntariamente a la obediencia, y disfruta
la obediencia, encuentra en ella placer y disfrute. Cuando se sumerge
en ella y la desea, encuentra en ella placer. Por el otro lado,
el hombre detesta la desobediencia y se aparta de ella. Hay una
gran diferencia entre el que sigue sus pasiones, que le embellecen
los actos de desobediencia, y el otro cuyas pasiones están
conformes con lo que ha traído el Mensajero de Allah, la
paz y las bendiciones de Allah sean con él, y para quien
las acciones de obediencia son hermosas y le hacen considerar las
de desobediencia abominables; éste ha manifestado amor por
el Mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallama, y su Iman se
ha mostrado completo, puesto que el Profeta, que Allah le dé
Su gracia y paz, se refirió en el hadiz al Iman, dijo
“Ninguno de vosotros cree (tiene Iman)...”
Es decir, que su Iman es incompleto, defectuoso. Y cuanto más
desciende el Iman, más desciende el grado de humanidad. Y
cuanto más asciende su Iman, más asciende su grado
de humanidad. Este Iman suyo, es lo que le hace amar lo que el Mensajero
de Allah trajo.
Si ama al Profeta, la paz y bendiciones de Allah sean con él,
con eso ama a Allah, y si ama a Allah, Allah le ama a él:
“Di, si amáis a Allah, seguidme y Allah os amará
a vosotros” Si Allah te ama, entonces es cuando ciertamente
estás en la alta estación, ensalzada y excelsa. Y
realmente Allah te ayuda yufawwidu laka en muchos
de tus asuntos. Allah es el que tiene control absoluto de este reino,
y El ha hecho del hombre un jalifa en la tierra, y el jalifa tiene
capacidad de acción porque representa a aquel a Quien está
substituyendo. Y por eso dice Allah, exaltado sea, en un Hadiz Qudsi:
“Mi siervo sigue acercándose a mí con sus actos
voluntarios hasta que llega un punto en el que Yo le amo, y cuando
Yo le amo, soy su oído con el que oye y su vista con la que
él ve y su mano con la que él ase y el pie con el
que anda”
Este es el significado de las palabras de Allah: “Yo
voy a poner en la tierra un jalifa (un representante mío)”
Quien tiene la ambición de alcanzar esta altura, esta posición
elevada, excelsa, tiene que ser un humano, no sólo un espécimen
de la raza adámica. Porque los hombres que pertenecen a la
especie humana son multitud; pero el verdadero hombre, en el sentido
humano, de esos hay pocos. “Los que creen y obran
rectamente, qué pocos son”
Y de aquellos de los que oímos hablar, los grandes maestros,
los que dan instrucción, los Shayjs de las tariqas, los Auliya’
amigos de Allah, los siervos de Allah rectos... a los cuales les
ha llegado la ayuda de Allah y Allah les ha dado éxito y
les ha ayudado en amarle, y Allah les ama a ellos… en ellos
se ha completado su grado de humanidad...
Allah ha depositado en ellos secretos que no ha dado a otros muchos
humanos. Éstos, cuando le piden a Allah, El les da, cuando
le suplican a Allah, El les concede sus peticiones, y cuando miran,
ven con la luz de Allah. Fijaos en el Jadir por ejemplo, cómo
Allah le mostró lo que iba a ocurrir en el futuro, un grado
que Musa, Moisés, siendo un Profeta de Allah, no había
alcanzado y le hacía ser su discípulo. Y el Jadir,
según la opinión más extendida no era un profeta,
y sin embargo Allah, subhanahu wa ta’ala, le dice a Musa:
Nuestro siervo Jadir tiene más conocimiento que tú.
Y dice Allah en el Corán refiriéndose al Jadir.
“Y le enseñamos de Nuestra parte un conocimiento”
¿Y cual era ese conocimiento?: era el conocimiento
de lo oculto, al cual no pueden acceder todos los hombres ni lo
aprenden, ni lo llegan a alcanzar todos los hombres. El Profeta
Musa, emprendió el camino en busca de este siervo sabio de
Allah para aprender de él. ¿Y quién le enseñó
al Jadir que había un tesoro escondido bajo la tierra que
llevaba allí siete generaciones? “Y el muro
era de dos jóvenes huérfanos de la ciudad y se encontraba
bajo él un tesoro oculto para ellos” Él
era extranjero en aquella tierra, ¿Quién le informó
de que allí había un tesoro y de que pertenecía
a estos dos huérfanos y de que Allah les daría una
larga vida para que se beneficiaran de ese tesoro? ¿Quién
le informó al Jadir de que aquel niño pequeño,
cuando se hiciera mayor iba a llevar a sus padres al kufr? Allah
le mostró estos secretos porque le amaba; y porque el Jadir
también amaba a Allah con un amor sincero y verdadero. Así
pues, él era el “hombre”, ésta es la humanidad
y ésta es la libertad.
Y al igual que Allah le otorgó al Jadir estas ciencias, también
se las ha otorgado a mucha otra gente en épocas pasadas y
nuestra época. Allah les ha honrado con este conocimiento
de lo oculto. Les ha enseñado de Su Presencia conocimiento,
les ha desvelado los estados de la gente en el presente, en el pasado
y en el futuro... Y ¿cómo alcanzaron este grado? A
través de su amor sincero por Allah, que constituye la verdadera
humanidad. Porque, como decíamos al principio, ¿cuál
es nuestro propósito en esta vida? ¿Acaso somos como
esa vaca nada más? Consumimos y producimos... ¿O hay
otros propósitos más elevados? No hemos sido creados
para ser como la vaca. Y algunos de los humanos son menos que la
vaca, no llegan al nivel de los animales domésticos, están
al nivel de las bestias, cuyo precio es más barato en el
mercado que el de la vaca y que son más desagradables a la
vista. Y el hombre, el que es humano, no puede aceptar quedarse
en ese estado.
Dice Allah: “No he creado a los hombres y a los genios
sino para que me adoren”
Es con esa adoración sincera, como estamos cumpliendo con
nuestra misión en esta existencia, para la cual hemos sido
creados.
Y la adoración (‘ibadah), no es como pretenden ahora
algunos, que la quieren encerrar en el Mihrab de la mezquita y en
el Salat, o en el Zakat o en el Hayy o en el ayuno de Ramadhan;
sino que la adoración es más extensa y más
completa, la ‘ibadah abarca todas las dimensiones de la vida,
todo movimiento que haces es ‘ibadah si tu acción es
sincera por Allah, y toda quietud cuando es sincera por Allah, también
es adoración. Toda acción que sale de ti, todo movimiento
del corazón o del cuerpo, si es conforme a la Shari’ah,
es obediencia y por lo tanto es adoración; pero si es contraria
a la Shari’ah, entonces es desobediencia.
El que cuando se mueve y cuando se queda quieto siempre sigue la
obediencia y sigue la Shari’ah, y su acción es completamente
sincera por Allah, la hace sin esperar nada a cambio en esta vida
ni en la próxima. Es decir, que adora a Allah porque Él
es el merecedor de adoración. Ese, entonces, es el hombre.
Y esa es la razón y el propósito por el que hemos
sido creados. Y quien no tome este sendero, se ha desviado del camino
recto.
Le pedimos a Allah que nos inspire a lo que es acertado y correcto
Que nos infunda la Sabiduría
Que nos guíe al camino del éxito
Y que nos de el bien
Y nos facilite la compañía de Sus siervos
Que nos haga ser de Sus siervos rectos
Que eleve nuestro nivel en esta existencia (Dunia) y en la próxima
(Ajirah)
Y que nos haga ser la mejor vanguardia de la mejor comunidad
Y que nos haga ser un beneficio para esta Ummah
Y para estas moradas en esta tierra, en esta sociedad y para toda
la humanidad
Oh Allah, te pedimos en este momento bendecido, que extiendas entre
nosotros Tu misericordia y Tu Favor
Te pedimos que recompenses a Shayj AbdulQadir y le des salud y una
larga vida y le hagas de Tus siervos rectos
Oh Allah, te pedimos que recompenses a todos Tus siervos Salihin
Que recompenses por nosotros a nuestro señor Muhammad, paz
y bendiciones sobre él,
Que trajo esta luz, trajo este bien, vino como guía, por
él Allah nos guió y por lo que hizo descender sobre
él
Allah, recompénsale por nosotros con la mejor de las recompensas
Allah, recompénsale por nosotros con la mejor de las recompensas
Allah, recompénsale por nosotros con la mejor de las recompensas
Oh Allah, haznos caminar sobre las huellas de sus pasos
Y haznos agarrarnos enérgicamente a su Sunnah
Haznos ser de sus seguidores,
Haznos ser de los que defienden el Din y la Ummah
Oh Allah, perdona y bendice y da Tu gracia
a los compañeros de nuestro Profeta Muhammad
Y a la familia de nuestro maestro Muhammad
Y a los seguidores de nuestro señor Muhammad
Allah, perdona a nuestros vivos
Y a nuestros muertos
Y los presentes
Y a los ausentes
Y a todos los que tienen derecho sobre nosotros
Ámín
Gloria a Tu Señor, el Señor del Poder,
por encima de lo que Le atribuyen,
Que la paz sea con los mensajeros,
Y todas las alabanzas le pertenecen al Señor de los mundos.
Mezquita Mayor de Granada
Lunes 11 de Julio 2005.
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