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La Mezquita en Europa,
Nuevas funciones para una nueva época

"La nueva Mezquita Mayor de Granada se ha construido poco más de quinientos años después de la rendición de Granada en 1492, un periodo muy largo y al mismo tiempo sólo una pausa en la memoria de los españoles. La apertura de la Mezquita ha coincidido con un surgimiento del Islam en occidente en general, y en Europa en particular, en el último cuarto del siglo XX y, más precisamente, con un momento de crisis y extremada sensibilidad acerca de todo lo relacionado con el Islam y en medio de lo que se presenta a simple vista como una grave confrontación, provocada por la dialéctica de los dos opuestos terrorismo y tolerancia.

Esta mezquita se ha establecido con un sentido de responsabilidad que va más allá de la mera atención a la comunidad musulmana local, con un entendimiento de que la sociedad quiere y merece conocer la verdadera realidad del Islam.

La mezquita de Granada y su significado

Para construir esta mezquita, en un lugar tan significativo, hubo que superar muchos obstáculos. Algunos fueron comunes a otros proyectos y a otras mezquitas: conseguir la financiación, dificultades técnicas con las licencias urbanísticas, incluso la aparición de personajes corruptos atraídos por la magnitud del proyecto… etcétera.

Pero lo específico de este proyecto tan significativo, ha sido la necesidad de remontar una resistencia, una animosidad obcecada en contra del Islam, arraigada desde hace 500 años en la ciudad de Granada. Había en la ciudad, y quizá contaban con respaldo en otros lugares del país, personajes ultraconservadores y reaccionarios, que se negaban vehementemente a la idea de que se construyera la mezquita. También agravaba esa hostilidad el emplazamiento tan visible y tan importante de la mezquita. Estas personas usaron presiones e influencia política, estratagemas legales y técnicas, intentando por todos los medios detener el proyecto. Emprendieron acciones legales que llegaron hasta el Tribunal Supremo y al final perdieron su causa. La inauguración de la mezquita, en Julio de 2003, fue un gran éxito para los musulmanes españoles y, sinceramente, creo que también para la ciudad de Granada y para la sociedad española en su conjunto.

Los musulmanes que frecuentan o visitan la mezquita sienten alegría, admiración y gratitud por la existencia de este remanso de tranquilidad en un lugar tan bello y por las posibilidades y servicios que la mezquita ofrece a la comunidad musulmana.

Para la gente de Granada y para las autoridades locales y regionales creo, que la mezquita del Albayzín, es motivo de orgullo y de respeto, y así nos lo expresan y nos lo demuestran muy a menudo. También parece que en Granada se está demostrando que la presencia de los musulmanes en la sociedad occidental no tiene que ser causa de fricciones ni de tensiones sino que está aportando una dinamización social y un enriquecimiento a la ciudad. Esto es perceptible a muchos niveles, desde la mejora del barrio, crecimiento del turismo, activación intelectual, la colaboración solidaria en asistencia a los necesitados y a los emigrantes y la existencia de un germen de reflexión y estudio que muestran respeto por otras formas de entender y vivir el mundo.

Terrorismo en Madrid, 11-M

La respuesta de los musulmanes de Granada fue categórica y fulminante. Un día después ya estaba publicado en la página web de la Mezquita un manifiesto con una condena tajante de estos crímenes atribuidos, injustamente, al Islam y a los musulmanes. Nosotros, igual que muchos analistas, le llamamos a este fenómeno terrorismo internacional y no “islámico”. Hemos denunciado que estos actos no pertenecen al modo de actuar de los musulmanes sino que, por el contrario, son crímenes severamente castigados por nuestra jurisprudencia. Por otra parte, la estrategia, la planificación, la financiación e incluso el personal implicados en estas operaciones, proceden del mundo capitalista y no del musulmán. Los objetivos de estos actos de terror son los musulmanes. Con el miedo que siembran estos asesinatos de gente inocente del modo mas salvaje, la estrategia del terror internacional busca justificar la invasión, la masacre, el asesinato selectivo, las torturas y el expolio de las riquezas de los musulmanes. El engaño, la estratagema y la falsedad de todo lo que rodea a este fenómeno del terrorismo internacional son muy sofisticados y se usan medios muy poderosos pero a la gente no se la puede tener engañada indefinidamente y la verdad se acaba destapando y sólo hace falta meditar y observar para descubrir que lo que difunden los medios de comunicación está saturado de retórica y encubre muchos secretos. En la comunidad musulmana nadie justifica, ni simpatiza ni siquiera tolera estos asesinatos. Los musulmanes somos los más enérgicos e insistentes en pedir que se busque a los culpables. Nos irrita el espectáculo de utilización política y partidista de estos trágicos sucesos y que no se aplique todo el rigor de la justicia en descubrir la trama y castigar a los culpables.

Una mezquita europea.

La mezquita de Granada, como todas las mezquitas, está abierta a todos los musulmanes y en ella rezan personas de todo el mundo, vaya eso por delante.

No obstante, es una mezquita europea porque la iniciativa del proyecto, la gestión de la construcción, los permisos, la financiación y las muchas y largas negociaciones con las autoridades, los vecinos y la opinión pública, todo ello ha partido y ha estado protagonizado por musulmanes españoles. El promotor y fundador de la mezquita fue desde el mismo inicio del proyecto, en 1980, Shaij ‘Abdal Qadir as-Sufi, fundador del mayor movimiento islámico en Europa y Occidente en la última parte del siglo XX.

Es europea también porque, entre los musulmanes que acuden regularmente a ella, hay musulmanes de Suiza, Inglaterra, Italia, Bosnia, Alemania y, naturalmente, muchos españoles, todos ellos residentes en Granada o en la región.

Pero lo mas importante es que la mezquita del Albaicín se ha construido con una intención y un propósito muy claros de establecer Islam en Europa, de aportar conocimiento relevante y una inspiración a la gente de Europa de cómo vivir, respuestas y soluciones a los dilemas de nuestra época y las necesidades apremiantes de nuestra sociedad. A eso se le puede dar el nombre de Da´wah, invitación al Islam, pero también se puede ver como responsabilidad política. No en el sentido del juego dialéctico de la democracia, sino en el sentido de responsabilidad social, como Jalifas de Allah con respecto a nuestro entorno y entre nuestros semejantes.

En ese sentido ha habido muchas mezquitas en Europa que se han fundado como clubes nacionales: la casa del emigrante, la casa de Turquía, Marruecos o Pakistán. El tiempo de estas “mezquitas nacionales” ya esta superado. Puede haber centros culturales o asociaciones nacionales de emigrantes que aspiren a servir a la comunidad de un determinado origen y a preservar su identidad y sus tradiciones y eso es positivo y legítimo pero la función de la mezquita ahora ya no puede seguir ligada a la identidad de un país lejano. La Mezquita como casa de Allah debe ser también la casa del Islam en esta tierra y no la casa de una nacionalidad.

La casa de Allah y del Islam


¿En qué sentido puede ser una mezquita casa del Islam en una tierra no musulmana? En el sentido de desempeñar una función útil en la ciudad donde está radicada. En el sentido de ser un lugar abierto y creativo, espiritual, intelectual y social.

Esas funciones se pueden atender con una recepción atendida por gente del país o que hablan la lengua del país con fluidez y con conocimiento coherente, y que es capaz de responder en todos los grados que sea necesario -desde el más simple al más alto- a preguntas o clarificaciones acerca del Islam. La mezquita debe ser una fuente de saber relevante para los musulmanes, esto es: las ciencias del Din; y al mismo tiempo un referente, una fuente de iniciativas fundamentadas en nuestro Din que aporten soluciones a nuestra sociedad local y global. No sólo estar ocupados con los dilemas y problemas de los “países islámicos”.

La comunidad musulmana debe activar, además de la oración, que es el cimiento de la vida de los musulmanes, otras realidades de la vida social y económica como el zakat, los awqaf, el dinar y el dirham. Establecer el zakat significa que hay una comunidad y que hay autoridad porque el zakat no es limosna piadosa, eso también existe en el Islam y se llama sadaqah pero es diferente del Zakat. El Zakat es un acto social que requiere una autoridad legítima que lo recoge. El Zakat representa el flujo natural que va desde los mas favorecidos hacia los mas necesitados, es por tanto un fenómeno social y comunitario que indica la existencia de un Islam fuerte y sano. Establecer los awqaf para financiar la propia mezquita y otras necesidades y servicios de la comunidad. En Granada la comunidad musulmana acuñó y puso en circulación hace más de diez años monedas de oro y plata de acuerdo con el peso y la denominación que han sido tradicionales desde los primeros días del Islam: el dinar y el dirham. Estas son las unidades de cambio mencionadas en el Corán, en la sunnah y en la jurisprudencia; y tienen funciones tan esenciales en el Islam como la evaluación y pago del Zakat, uno de los cinco pilares, el pago de la di´a, o indemnización por homicidio involuntario, el pago de la dote en el matrimonio y otras muchas. Estas iniciativas que inciden en el área de lo económico, son las contribuciones más importantes que los musulmanes podemos aportar en una época dominada por la avaricia destructiva de las instituciones financieras y políticas del capitalismo.

El zakat no es, propiamente dicho, un asunto de la mezquita sino una prioridad de los musulmanes de este tiempo y en todo lugar. Este pilar del Islam afecta al asunto más acuciante y mas grave de este tiempo: el sistema financiero. El salat y el zakat aparecen inseparablemente ligados en el mandato de Allah en el Coran. EL zakat, la recolección del zakat por parte del Emir de los musulmanes y su distribución entre los beneficiarios, los mas pobres y desfavorecidos y necesitados de la comunidad, es el acto mas importante en la microescala local de cada comunidad, para recrear una comunidad musulmana auténtica con todos los elementos del Islam. Recordemos que “quien muere sin estar vinculado con la autoridad de un emir muere la muerte de la época de la ignorancia”. A la macroescala global este acto simple de la recolección del zakat es la vía para la restauración de la soberanía del Islam y su restablecimiento en la posición predominante que le corresponde. El modelo orgánico es comenzar por lo mas cercano.

Otro asunto esencial es cómo administrar la mezquita. La legislación waqf de la mezquita exige que la propiedad jamás pueda ser vendida, ni hipotecada, ni alquilada; que la mezquita está abierta a todos los musulmanes sin distinción de nacionalidad, origen o afiliación y, también, que toda la actividad de la mezquita estará conforme con la ley del país.

La mezquita sirve a una comunidad musulmana. La Comunidad tiene un Emir. Hay una sociedad cívica musulmana, escuela, comercio, negocios, publicaciones, jóvenes, actividades de la vida de los musulmanes que la mezquita no puede reemplazar, del mismo modo que, una organización burocrática, no puede reemplazar la autoridad natural de un Emir. La persona que administra la mezquita puede ser otra persona como el nadhir del waqf, pero en ese caso el nadhir esta bajo la autoridad del Emir.

Las mezquitas en Dar al Islam han sido tradicionalmente independientes, regidas por un waqf o bien instituidas por el Emir o el Califa, pero en cualquier caso el jutbah, el inicio del Ramadán, la responsabilidad de los nuevos musulmanes, la fecha de los dos ‘Id, son atribuciones que recaen sobre la autoridad del Imam, que en jurisprudencia islámica es sinónimo del Sultán o el Emir. Ahora, en los países no musulmanes, hace falta un iytihad, una nueva formulación de límites, funciones y objetivos de la mezquita. Yo señalaría algunos puntos: La mezquita no puede estar cerrada de espaldas a la sociedad, ni ser un coto nacional o racial. La mezquita tiene que ser un foro de encuentro, tener publicaciones y actividades vertidas hacia el exterior, relaciones públicas, mensajes candentes y una presentación atractiva del Islam. Segundo la mezquita debe estar bajo la autoridad de un Emir o autoridad cívica musulmana. Tercero la mezquita tiene que ser un centro de educación y preservar el conocimiento del fiqh restaurando su significado original que es el de discernimiento. Además de todo esto, como es natural, la mezquita debe servir a la comunidad musulmana en los asuntos naturales como matrimonios, ayuda al necesitado y al viajero, etc.

Orden en la mezquita

La mezquita necesita dos cualidades principales: limpieza y puntualidad. La limpieza es esencial “la limpieza es la mitad de la creencia” dijo el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le dé paz. Un lugar de oración es obligatorio que esté puro. La puntualidad es la sabiduría de las cinco oraciones “las oraciones, para los creyentes, son citas fijas” dice el Corán. El muecín es el responsable de la puntualidad llamando a la oración cada día en sus tiempos fijados. El Imam dirige la oración en sus tiempos establecidos y los musulmanes saben que el mérito y la recompensa de la oración en congregación es muy grande. Cuando el Imam está ausente, por viaje o enfermedad, siempre hay sustitutos que atienden a la oración en su tiempo. La mezquita tiene vigilantes a todas las horas del día, dispuestos a atender y recibir a quien llegue y a hablar con los visitantes que deseen información. También se encargan de la limpieza y el mantenimiento. En una mezquita tradicional el nadhir del waqf vela por el mantenimiento, la limpieza, el pago al personal y el orden. En nuestra situación la Fundación puede nombrar o emplear a un director gerente que asuma esas funciones. De nuevo volvemos a la importancia de la responsabilidad personal ligada a la autoridad que también se personaliza en un Emir o líder de la comunidad y en consecuencia a la importancia de la comunidad como el entorno natural del musulmán y el medio por el cual los musulmanes pueden transformar el deprimente y angustioso mundo privatizado del capitalismo.

Los criterios para elegir al Imam

Conocimiento profundo del fiqh de las ‘ibadat y de las mu’amalat, del Corán, el tafsir y la lengua árabe.. en una palabra un faqih en el más alto sentido de la palabra; del calibre más elevado posible para que, además de atender correctamente a las tareas de su cargo, pueda ser también maestro, consejero, asesor y referencia en los casos de duda, disputa o desconocimiento.

En segundo lugar, buen carácter que una los corazones y reconcilie y atraiga a la gente. Una personalidad noble y benevolente que sea aceptada, respetada y amada por toda la comunidad. Otras características como la capacidad de gestión, negociación, representación política o incluso capacidad de acción pública en medios de comunicación… etc. Si concurren son una ventaja pero no son necesarios ni esenciales en la figura del Imam, pues la comunidad debe tener su líder cívico que ostenta esas funciones de representatividad pública y política y el Imam en nuestra posición sunni no es el líder sino que ejerce sus funciones por delegación y está debajo de la autoridad del Emir. Este punto es de gran importancia para no desvirtuar y no desviarse de un Islam fuerte y correcto.

La excepción en este caso puede también ser la confirmación de la regla: que el Emir sea la persona mas cualificada para ejercer también de Imam.

Qué ofrece la Mezquita

Para los musulmanes de Europa, la Mezquita de Granada, es un lugar tan especial y tan bello que, aunque pequeño, tiene mucho que ofrecer. Visitarla es una inspiración, es un lugar idóneo de encuentros, conferencias y seminarios. Las personas que han estado implicadas en su construcción tienen una experiencia singular, acumulada durante veintitrés años ininterrumpidos, de negociación con la sociedad y con las autoridades para lograr una mezquita cediendo a las exigencias de la ley y la convivencia sin renunciar a ninguno de sus objetivos y funciones.

Pero por encima de todas estas cosas creo que, la Mezquita de Granada, es un hito, una señal para caminantes, un faro que señala la ruta del Islam en el futuro. Un Islam basado en comunidad y no en individualidad, un Islam que presenta alternativas existenciales y espirituales a la tiranía del pensamiento único capitalista y a la práctica generalizada de la usura que ahora domina el mundo. Una comunidad de hombres y mujeres comprometidos espiritualmente con la obediencia y la adoración de Allah sin dejar que su existencia sea definida por los poderes del consumismo, ni de la televisión y de las doctrinas kafir sino por el amor a Allah y la gratitud por el regalo de la vida. Esta huella no es de Granada, sino de Medina, no es producto de una cultura o de una nación, sino inspiración que procede del Creador, y la necesidad de ese referente en nuestra época es mas grande que nunca.


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