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PROPÓSITO DEL DOS DE ENERO
Como es sabido, cada dos de Enero se celebra en la ciudad
de Granada la Toma de la ciudad por los Reyes Católicos,
es decir, la rendición del último reino musulmán
de la península ibérica y el fin del periodo
de la civilización islámica de Al-Andalus.
Con este motivo Hajj Abdul Karim Viudes, (miembro de mas edad
de la Comunidad islámica en España, entidad
religiosa registrada en el Ministerio de Justicia con el número
52-SG) ha dirigido la siguiente carta a los medios de comunicación.
COMUNICADO
Como Decano de la Comunidad Islámica en España
deseo manifestar que nuestra comunidad jamás ha entrado
en la dialéctica demagógica que se suscitó
en nuestra ciudad a principios de los años ochenta
como oposición al gobierno socialista de entonces que,
con ánimo de integración, facilitó, a
los musulmanes de Granada, el acceso a los Jardines del Partal,
para la celebración de la Fiesta del Cordero. A partir
de este hecho concreto se empezaron a levantar banderas con
ánimos de crispación.
Ajenos a esta política, los españoles de religión
musulmana, venimos denunciando desde hace más de treinta
años, las graves idolatrías que dimanan de doctrinas
tales, como el nacionalismo racista, el pavorismo terrorista,
el futurismo y su antítesis tradicionalista y tantos
otros modernismos que, en cascada, han ido a dar en el presente
nihilismo que, si del lado musulmán asoma como herejía;
del occidental lo hace como impiedad. El “yihadismo
salafista” de los modernos asesinos suicidas que siguen
la doctrina herética de los malditos “takfiris”
tiene su correspondiente par cristiano en la desesperación
que demuestran los asesinatos como una forma de entretenimiento
y porque sí. La diferencia estriba en que, si el “takfirismo”
suicida, se expande por medio de agentes subversivos secretos,
el cinismo contracultural se propaga abiertamente tanto en
los medios de comunicación más prestigiosos,
como en cómics, vídeo-juegos, películas
violentas, exhibiciones de arte... etc. El alcohol, las drogas,
el satanismo, la brujería, la extravagancia, el aperreo,
la suciedad, el malvivir... etc., son signos del feísmo
bestial que rompe, corrompe y ensucia las zonas ciudadanas
donde acampan estas llamadas “tribus urbanas”.
La vida no cambia si no cambiamos de vida.
Según el modo musulmán de ver la existencia,
la razón de este evidente extravío es que, en
la sociedad que vivimos, el anhelo más acuciante del
ser humano está socialmente reprimido. La Belleza y
la Perfección, por lo visto, no son “comerciales”.
El feísmo en el arte, la inmundicia de la telebasura,
la maldad, la vulgaridad y el terror como atractivos comerciales
en el cine, son signo de desesperación.
Pero el deseo de un Ideal de Belleza y Perfección inscrito
en el genoma humano, jamás podrá saciarlo ni
el sexo, ni el poder, ni la comida. Y aún menos una
triaca combinada que nos autoafirme en logros eróticos,
sociales o gastronómicos. ¡Por no hablar de usuras
y fraudes o venenos y drogas destructivos!
El remedio a esta dolencia sólo se encuentra en la
Realidad Ultima de la Creación: el Creador y Evolucionador
del Universo, el Unico Poseedor de todas las cualidades de
Poder, Saber, Hacer, Verdad, Belleza y Perfección.
La idea fuerza que atraviesa la historia musulmana es el esfuerzo
(yihad) individual por zafarnos de la idolatría del
Poder. Esto explica la inestabilidad histórica de las
sultanías y la permanencia invariante la forma de vivir
de los musulmanes y las musulmanas que practican la oración
y se vuelven al Altísimo en buenas obras hechas con
vistas a la Eternidad. Esto es el Islam, y no lo que quiere
hacer ver la canalla terrorista. Es la práctica y no
la ideología la que nos protege de sueños románticos
tan ajenos al Islam como pueden ser la Idolatría de
la “Nación Andaluza”, un Himno o una Bandera.
Como es evidente, los musulmanes, dada la situación
mundial que nos aflige, no estamos, de momento, para fiestas.
Pero, con todo, sirva esta carta como felicitación
de Pascuas y que los festejos “ad urbe condita”
transcurran en paz y buen humor. Y, a imitación de
nuestro Profeta (que la paz y las bendiciones de Dios sean
sobre él) nos despedimos con nuestros mejores deseos
de obtener lo bueno de Esta Vida y de la Otra, librándonos
del fuego en el Más Allá y de la esclavitud
de la Deuda Hipotecaria en este mundo endeudado. Y con esto:
PAZ a todo el que actúe de buena voluntad.
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