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LOS
MUSULMANES EN ESPAÑA
Sinopsis de la entrevista emitida en directo por el canal
Al Jazeera el domingo 23 de Septiembre 2007.
¿Cual es el número actual y la situación
de los musulmanes en España?
En primer lugar, no quisiera reducir esta entrevista a aportar
información disponible fácilmente en Internet,
en fuentes oficiales, en estadísticas publicadas
o incluso en enciclopedias, quizás con mayor exactitud
de lo que yo pueda saber o citar.
Quisiera aprovechar esta oportunidad para compartir reflexiones
con el deseo de que la reflexión nos ayude a entender.
Para la ummah es indispensable comprender, reconocer
los significados de la realidad que nos habla y tomar decisiones
en consecuencia, si es que queremos tener éxito.
Nuestro objetivo es tener éxito, los musulmanes buscamos
el éxito en esta vida y en la próxima y eso
le pedimos a Allah: “danos lo mejor de esta
vida y danos lo mejor de la próxima y líbranos
del tormento del fuego”.
El falah y el nayah son términos
muy presentes en el Coran: “Qad aflaha al muminun…”
“Es cierto que los que creen han tenido
éxito...”
“qad aflaha man tazzaka wa dhakara-sma rabbihi fa
sallah, bal tuziruna al hayatad-dunya wal ajiratu jairun
wa abaqa...” “Ha tenido éxito
quien se ha purificado a si mismo, recuerda el nombre de
su Señor y después hace el Salat. Sin embargo
preferís la vida perecedera, siendo así que
la vida venidera es mejor y mas duradera…”.
Este conocimiento pertenece a la sabiduría antigua,
esta registrado en las escrituras que les fueron reveladas
a Ibrahim y a Musa.
El éxito es la meta de los musulmanes en esta vida
y en la próxima, no el lamento ni la impotencia.
El adhan desde los alminares de todo el mundo cinco
veces al dia proclama ese llamamiento al éxito: ¡hay
‘alal Falah! ¡Acudid al éxito! Basta
ya de quejarse, Basta ya de lamentarse de lo mal que esta
todo de lo mal que están los musulmanes y de lo mal
que nos tratan, Busquemos el éxito en esta vida y
en la próxima.
Hecha esta aclaración, el numero de los musulmanes
en España se estima en millón y medio en este
año 2007. La población musulmana en España
esta en continuo crecimiento. Baste recordar que a finales
de los años 70 el número de los musulmanes
que vivían en España no alcanzaba los diez
mil.
Las condiciones en las que viven ese millón y medio
de musulmanes son muy semejantes a las de toda Europa, Occidente
y en realidad a las que padece la humanidad entera: una
época de gran oscuridad, dominada por la perdida
de la integridad individual, la destrucción del medio
natural, una economía cancerigena, un sistema de
distorsión descarado de la verdad en los medios de
comunicación, un individualismo generalizado, abandono
de las nobles cualidades y olvido de Allah. En pocas palabras:
un alejamiento cada vez mayor de la fitra, de la condición
natural y espontánea del hombre. Lo artificial, con
toda su complejidad tecnológica, levanta barreras
entre el hombre y su origen, entre el hombre y la verdad
desnuda de la existencia, teje velos espesos, ilusiones
y crea mundos virtuales que causan al ser humano enfermedades
físicas, mentales y espirituales.
En tales circunstancias no es de extrañar que mucha
gente busque guía y claridad y que las encuentre
en el Islam. En España y en Europa. En eso no hay
diferencia. La particularidad de España es la existencia
de un legado histórico de enorme riqueza en todas
las dimensiones del saber y la cultura, el periodo hispano
musulmán de Al Andalus.
Otra característica es lo reciente de la inmigración
musulmana, en comparación con las grandes naciones
europeas. Estas oleadas recientes de emigrantes al llegar
a España a menudo re-descubren sus propias raíces
y el valor del Islam y se dan cuenta de que la realidad
no es como se la imaginaban: sienten la alienación,
las carencias humanas y afectivas, y la soledad que ofrece
la sociedad capitalista.
Otro factor distintivo de España es la existencia
de comunidades relativamente grandes de musulmanes nativos,
su fuerte cohesión comunitaria y organización,
gracias a la existencia de autoridad reconocida entre nosotros,
la figura del Emir. También es peculiar de estas
comunidades un empeño continuo por la educación
de los niños y los jóvenes, y un énfasis
en recuperar la educación islámica tradicional.
¿Cuales son las principales dificultades
con las que se enfrentan los musulmanes de España?
La dificultades propias de la época: la adoración
de falsos ídolos como el dinero y el sistema, la
obsesión por dunia, (ambiciones e ilusiones mudanales),
el descuido de lo esencial y la preocupación por
lo secundario. Los problemas interiores del hombre son los
mas persistentes y difíciles de superar.
Las dificultades que el entorno social presenta son la ignorancia,
la cultura del olvido y de la distracción, el kufr
manifiesto y explicito que se manifiesta en la doctrina
humanista del laicismo, y la ofensiva militante contra el
Islam.
Para los musulmanes que vivimos en un entorno de estas características
existen dificultades prácticas como el aislamiento,
la falta de espacios dignos, las escasas ocasiones de formación
y de enseñar a nuestros hijos. Sin embargo cada una
de esas dificultades representa una oportunidad: la falta
de compañía nos ofrece la oportunidad de establecer
comunidades. La falta de espacios nos invita al esfuerzo
conjunto por construir mezquitas. La falta de enseñanza
nos recuerda la necesidad de asistir a las reuniones de
conocimiento allí donde las haya y de crearlas si
no existen. La preocupación por la educación
de nuestros hijos nos debe llevar a establecer escuelas
propias y a defender nuestras casas y nuestras comunidades
como fortalezas del iman en Allah, de la integridad en el
comportamiento y de conocimiento profético.
¿Cuales son las principales actividades, proyectos
y aspiraciones de los musulmanes de España?
Yo creo que la principal aspiración de los musulmanes
de España y de Europa es el establecimiento pacifico
del Islam en el continente. Tener mezquitas que representen
con dignidad a la comunidad musulmana. La mezquita no son
muros ni ladrillos. Lo importante de las mezquitas es que
estén llenas, y que la luz, la calidad humana y la
coherencia de los musulmanes que las llenan irradie a la
sociedad. Eso no es fácil. Requiere una energía
y un empeño titánicos y heroicos. Sin ese
espíritu no hay esperanza. Los musulmanes tenemos
que aportar soluciones y no problemas, alternativas viables.
No escondernos, no basar nuestra actitud en el rechazo a
la sociedad materialista y decadente que nos ha tocado vivir.
Siguiendo la instrucción de nuestro profeta Muhammad,
que Allah le bendiga y le conceda paz, que dijo:
“ Bash-shiru wa la tunafiru, ya-ssiru wa tu’as-siru.”
“Dad buenas noticias y no espantéis,
haced las cosas fáciles y no las hagáis difíciles”.
Las buenas noticias que la gente esta deseando oír
son la regeneración de los valores, y de la justicia
en la sociedad. Para poder ser portadores de un mensaje
que tenga efecto necesitamos primero una fortaleza interior
que se logra con la oración, el dhikr de Allah, el
estudio, la profundidad en la reflexión. Y necesitamos
también fortaleza comunitaria. Reconocer a la gente
de autoridad y de conocimiento; lealtad, trabajo conjunto,
y dejar de lado el egoísmo y las rencillas. La mano
de Allah está con la yama’ah, es decir la baraka,
la protección y la asistencia divinas están
allí donde la gente esta unida por lazos de amor
y de lealtad.
Si estos requisitos se dan, entonces podemos empezar a hablar
de los asuntos reales: el propósito de la existencia
que es adorar, conocer y agradecer al Creador, de la economía,
o mejor dicho de los límites de Allah en las transacciones,
y podemos identificar y rechazar los ídolos falsos
de la sociedad materialista y tecnológica que esclavizan
con gran eficacia al hombre moderno. Y por ultimo transmitir
la sabiduría profética en todas sus dimensiones
de creencia, carácter y conducta individual y social
que son el camino del Islam. Pero como dice el proverbio
árabe: quien carece de una cosa no puede compartirla
con otros.
Los objetivos deben ser claros, y los proyectos bien gestionados.
El primer objetivo de los musulmanes en España y
en Europa es preservar nuestro din y el de nuestros hijos.
Para ello precisamos de comunidades cohesionadas, mezquitas
dignas, allí donde estemos establecidos y tiempo,
lugares y personas dedicadas a la instrucción en
las ciencias del din.
Nuestro objetivo necesario es afianzar a nuestras jóvenes
generaciones en el Islam. Para ello necesitamos escuelas,
un ambiente de conciencia y discernimiento en nuestras casas
y, también para este objetivo, un entorno comunitario
generoso y activo que proteja y fortalezca la identidad
musulmana de nuestros jóvenes. Desde esa base se
puede llamar a la gente al Islam. Mantener una interacción
intelectual, cultural, política, comercial y de vecindad
con la gente de nuestra sociedad.
¿En que medida se ha preservado el legado
de ocho siglos del Islam en España y como influye
ese pasado en vuestra situación presente?
La herencia de Al Andalus es enorme. Su contribución
en todas las ramas del saber pasó a la Europa del
Renacimiento y constituye los cimientos del posterior desarrollo
científico que le ha dado hegemonía a la civilización
occidental actual.
Ese legado pasó a la Ummah en forma de conocimiento
útil, del que aun nos beneficiamos. Los grandes eruditos,
ulema, awliya, salihin y sabios de Al Andalus dejaron tras
de sí un legado de conocimiento, recopilado en tratados,
poemas y volúmenes que abarcan una extensa variedad
de ciencias, y un ejemplo con sus vidas, que siguen teniendo
un lugar preeminente en el bagaje de la comunidad musulmana
de todo el mundo.
A los españoles les han quedado las piedras, los
monumentos, los nombres de muchas de sus ciudades, ríos,
montañas y apellidos (cuyos significados desconocen)
y un registro histórico que ahora, cinco siglos después,
empiezan a reconocer como una civilización gloriosa,
avanzada, justa y luminosa. La mayoría de los intelectuales
españoles han redescubierto la grandeza del periodo
de Al Andalus. Los legatarios de la Inquisición,
que unificó España como país, por el
método atroz del genocidio y el exterminio, son ahora
una minoría marginal, gracias a Allah.
Esta recuperación de la memoria histórica
de Al Andalus, que ha tenido lugar en la parte final del
siglo XX, predispone de un modo mas positivo a los españoles
cultos hacia el Islam. Todo pueblo se siente orgulloso de
sus raíces y de su pasado glorioso y -por mucho que
los nacionalistas católicos se empeñen en
negarlo- el Islam es una parte principal del legado y de
la historia España. En cualquier caso, las generaciones
del pasado cosecharon con sus vidas frutos acordes con sus
acciones y nosotros tendremos que dar cuentas de nuestros
actos, no nos valen como pretexto ni las buenas ni las malas
acciones de la gente de hace tantos siglos. Nuestro reto
es ahora, en nuestro tiempo.
¿Cómo ve el futuro de la comunidad
musulmana en España?
Vivimos en una época excepcional. Es un momento de
cambios históricos profundos. La presencia y el arraigo
de los musulmanes en España y en Europa es un hecho
innegable. Los musulmanes no podemos desperdiciar la oportunidad
histórica que tenemos. No debemos renunciar a nuestra
dignidad por ninguno de los dos extremos que se nos ofrecen:
el del fundamentalismo terrorista y el de la mansa sumisión.
Son dos modelos que el sistema fomenta, dos fenómenos
que le sirven y le fortalecen. Por un lado el fanatismo
criminal de lunáticos enemigos de todo el mundo,
cuyo principal mensaje es declarar guerras y cuya practica
es la violencia en palabras y en actos.
Por otro lado el Islam esotérico, privado, individualista
y sin ningún impacto social. Nuestra comunidad es
una comunidad intermedia, nuestro camino es el camino del
medio, ambos extremos están desviados.
La mejor protección contra el extremismo terrorista
es el conocimiento. El caldo de cultivo del terrorismo es
la ignorancia. Necesitamos instrucción y una enseñanza
correcta, restaurar la educación islámica
de raíz, original. El remedio contra la herejía
es la ortodoxia.
Por otro lado es indudable que desde hace unos años,
en algunos países de Europa, los musulmanes están
siendo muy acosados y atacados. Existe un acoso en la educación,
en las leyes, y en la imagen distorsionada que se proyecta
continuamente sobre nosotros. Para protegernos y para defendernos,
los musulmanes de Europa necesitamos estar unidos. Todas
las iniciativas de colaboración, coordinación
y cohesión entre nosotros, mas allá de los
contextos nacionales, bajo el amparo de las instituciones
comunitarias. Mas allá tambien de las diferencias
secundarias, los musulmanes tenemos una unidad fuerte que
debe plasmarse en el terreno organizativo. Esos son nuestros
retos.
Dicho esto, veo un futuro muy esperanzador para el Islam
en España y en Europa. Sin lugar a dudas los musulmanes
jugaran un papel principal en el futuro de mi país
y serán una referencia en Europa. Aportaran soluciones,
no problemas, ni tampoco quejas, y traerán una renovación
a la sociedad que no tiene nada que ver con la imagen falsa
que ahora se proyecta. Eso es lo que espero y lo que sinceramente
pido a Allah que nos permita realizar.
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