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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
HONRAR Y RESPETAR AL PROFETA MUHAMMAD
JUTBA de10 de febrero de 2006. 11 Muharram, 1427.
Imam: Sheij Muhammad al Kasabi. Bismillah
ar Rahman ar Rahim:
¡Creyentes! Tamim ad Dari, que Allah esté complacido
con él, narró que el profeta, la paz y las bendiciones
de Allah sean sobre él, dijo:
“Ad-Dinu, an Nasihat”. “El din es fidelidad”.
Dijimos: “¿A quién?”. Dijo: “A Allah,
a Su libro, a Su Mensajero, y a los líderes de los musulmanes
y al común de ellos”.
Este hadiz es uno de los hadices que contiene principios sobre los
que se asientan las normas del Din.
Al Nasihat es una palabra que significa querer el bien y la rectitud
al mansuh, al aconsejado.
La Nasihat abarca todos los atributos del Din, tanto del Islam como
del Iman y del Ihsan.
Se narra de Abu Darda, que Allah esté complacido con él
dijo:
“No hay Islam sin obediencia. No hay bien más
que en la comunidad (yama´ah). Y la fidelidad es con Allah,
con el Califa y con el común de los creyentes”.
Al Nasihat con Allah es creer en El (Iman) con certeza y sin vacilaciones
y atribuirle lo que El se ha atribuido a Sí mismo y describirle
como El se ha descrito a Sí mismo. Esto se refiere a Sus
atributos, sin negar aquellos que tienen semejanzas con los atributos
que conocemos de las criaturas, sin asignarle parecido ni semejanza,
y desconectando de El todo lo que es impropio de Su Divinidad, y
cumplir con todas las obligaciones que El ha impuesto de la forma
más perfecta y completa posible. Este es el grado del Ihsan,
la más alta estación del Din. No se realiza al Nushu
(fidelidad) con Allah si no se cumplen esas exigencias.
Y esto no se da si no antepone el siervo el amor por Allah a su
amor a sí mismo. Puede que le lleguen a un hombre las circunstancias
en las que no pueda cumplir, o no le sean obligatorias las obligaciones,
pero no se elimina nunca de su corazón su fidelidad con Allah.
Y esto consiste en lamentar y arrepentirse cuando cae en error y
falta. Y en poner la intención (si recupera la salud o las
circunstancias que le devuelven su capacidad y su libertad) en cumplir
lo que Allah le ha ordenado y en abstenerse de lo que El le ha prohibido.
Si no es así, entonces no era fiel en su corazón a
Allah.
La prueba de su fidelidad verdadera es que si se le presentan dos
cosas: una para su persona y otra para su señor, empieza
por cumplir la que le corresponde a su Señor y deja en segundo
lugar la que le corresponde a su propia persona.
Dijo al Fudail Ibn Iyad, uno de los sabios de las primeras generaciones,
del siglo II de la hégira, que Allah esté satisfecho
con él:
"El amor es mejor que el miedo. ¿Acaso no ves que si
tienes dos sirvientes uno que te ama y el otro que tiene miedo de
ti, el que te ama de los dos te es fiel por el amor que te tiene
tanto cuando estás como cuando estás ausente y el
que te tiene miedo, puede que te sea fiel cuando estás presente
debido al temor que te tiene y puede que te engañe cuando
estás ausente y no te sea fiel?”.
La
Nasihat (fidelidad) con el Libro de Allah consiste en creer
(Iman) en lo que contiene y actuar conforme a sus mandatos y prohibiciones;
haciendo lícito lo que el Corán hace lícito
y haciendo ilícito lo que el Corán hace ilícito.
Y creer en sus matáforas y parábolas y esforzarse
en meditar acerca de sus significados. Y adoptar la interpretación
de las aleyas de la gente de la Sunnah (el bello ejemplo del Mensajero,
la paz con él).
Nasihat (fidelidad) con el Mensajero de Allah, paz y bendiciones
sean sobre él, consiste en confirmar y reconocer la autoridad
de su mensaje y comprometerse activamente con la practica de su
ejemplo (Sunnah) y con la trasmisión de ella a la gente.
Y consiste también en respetarle, elogiarle y honrarle.
Y ser amigo de quienes le aman y ser enemigo de quienes le odian
y le faltan. Y preferir el amor por él, paz y bendiciones
de Allah con él, por encima del amor a cualquiera de los
seres creados, incluidos la propia riqueza y la propia familia.
Dijo el profeta (paz y bendiciones de Allah con él):
“No
es un verdadero creyente ninguno de vosotros hasta que yo le sea
más querido que sus padres, sus hijos y toda la humanidad”.
(Hadiz de Anas Ibn Malik, que Allah esté complacido con
él, y lo recogen los dos Shayjs)
La
Nasihat con los líderes de los musulmanes, a quienes Allah
les ha dado la autoridad y el gobierno, se manifiesta obedeciéndoles,
no rompiendo con ellos y amando y procurando su rectitud, su justicia
y su buena guía. También se expresa con los deseos
de reunir a la gente en torno a ellos y detestando las divisiones
en la Ummah y recordándoles a los hombres las buenas cualidades
de sus dirigentes y absteniéndose de propagar sus fallos,
defectos y de concentrarse únicamente en ellos. Hacer éso
sólo conduce a la división y a la discordia. Y pedir
a Allah por ellos para que les haga rectos y les guíe por
buen camino. Y anhelar que triunfen en establecer la obediencia
de Allah.
Todo esto siempre y cuando el gobernante no ordene a la gente desobedecer
a Allah, pues no hay obligación de obedecer a una criatura
cuando ordena la desobediencia al Creador.
“La
ta´ati li majluqin fi ma´siatil Jaliq”
Y ellos deben, a su vez, aconsejar y ser fieles a sus súbditos.
Allah ha informado en Su Libro, de los profetas que aconsejaron
y fueron fieles a sus pueblos. El primero fue Nuh, también
Salih y otros.
La fidelidad con la generalidad, con el común de los musulmanes
se expresa relacionándose con ellos con sinceridad y guiándoles
al bien y amando para ellos lo que amas para ti mismo y detestando
para ellos lo que tú detestas para ti mismo.
Y teniendo compasión y ternura con ellos. Manifestando misericordia
hacia los pequeños y respeto hacia los mayores. Absteniéndose
de practicar con ellos el fraude, la mentira y la traición.
El profeta explicó que los musulmanes tienen derechos unos
para otros; entre ellos que cuando te pide uno consejo, debes darle
consejo. (Hadiz de abu Huraira que recogen Bujari y Muslim):
“El consejo debe darse con amabilidad, buenas palabras
y en privado. Pues el consejo en frente de otros avergüenza
y puede ofender. Para dar buen consejo es obligatorio y es requisito
necesario que el que da consejo piense que existen grandes posiblidades
de que su consejo será tomado en cuenta y que se sienta a
salvo de daño al hacerlo. Si teme por sí mismo al
dar consejo, no es obligatorio que lo dé”.
Uno de los Sahaba dijo:
“Ciertamente que los siervos de Allah que Allah ama
más son aquellos que hacen que Allah sea amado por Sus siervos
y hacen que los siervos de Allah sean amados por El. Y propagan
por la tierra el buen consejo”.
¡Que Allah nos haga estar entre ellos!
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* * * * * *
¡Creyentes!
Bujari y Muslim nos han transmitido que Abu Musa, que Allah esté
complacido con él, nos relató que el Mensajero de
Allah dijo:
“¡Oh Abdullah Ibn Qais! ¿Quieres que
te indique unas palabras que son tesoros del Jardín del Paraiso?”
Dijo: “Por supuesto, Mensajero de Allah, ¡que mi padre
y mi madre te sirvan de rescate!” Dijo: “Di: La hawla
wala quwata illa billah”: “No hay fuerza ni hay poder
excepto de Allah”.
En este hadiz observamos como se dirigían los compañeros
al Profeta Muhammad, que Allah le bendige, le conceda paz. Siempre
estaban dispuestos a sacrificar, y así lo manifestaban, lo
más querido y valioso que existiera en sus vidas y sus propiedades,
antes que permitir que el menor daño o perjuicio le ocurriera
al Mensajero de Allah, hasta el punto de ofrecer a su propia madre,
a su propio padre en rescate si hiciera falta. Estas son las máximas
expresiones de amor y de respeto imaginables. No se trata simplemente
de palabras. Estas son realidades históricas que ocurrieron
y que pusieron en práctica y demostraron con sus vidas.
Dice el refrán:
“La verdad es aquello que incluso los enemigos reconocen
que es verdad”.
Un hombre que actuó como mensajero de la tribu de Quraish
en las negociaciones de Hudaibiyah (Urwatu Ibn Mas´ud Al Zaqafi)
nos cuenta lo que presenció y le dejó asombrado. Dijo:
“Por Allah, no salía de su boca una gota de
saliva que no se apresurara uno de sus compañeros a tomarla
con su mano y extenderla por su cara y por su piel.
Si les daba una orden, la cumplían sin demora. Cuando realizaba
la ablución se disputaban el agua que había tocado
su cuerpo. Cuando él hablaba, ellos bajaban sus voces en
su presencia. Y no se atrevían a mirarle fijamente a la cara,
por respeto”. Se dirigió entonces Urwatu a su gente
y les dijo: “¡Pueblo mío!, por Allah que he estado
en las cortes de los reyes y estuve en presencia del César
y de Cosroes en Persia y el Negus en Abisinia y no he visto nunca,
lo juro por Allah, a un rey que sea reverenciado como reverencian
a Muhammad sus compañeros”.
Así pues los compañeros del Profeta Muhammad, que
Allah le bendiga y le conceda paz, alcanzaron la más alta
expresión de reconocimiento, amor y reverencia por su Profeta.
Así es también el amor y el respeto de los creyentes
por el Mensajero de Allah.
Reverenciar al Profeta se manifiesta con el seguimiento de su sunnah.
Después de aquella generación continúa el amor,
la reverencia y el engrandecimiento del Mensajero de Allah.
Todas las comunidades han ensaltado y venerado a sus Profetas y
Mensajeros. Pero los musulmanes cuando expresan su enojo por la
causa de Allah y por la causa de Su Mensajero no traspasan los límites,
ni tampoco cuando expresan su amor y su reverencia por Allah y Su
Mensajero; no lo hacen incurriendo en aquello que enoja a Allah
y que repudia y rechaza el Mensajero de Allah.
Que Allah bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad y a su familia;
y sus nobles compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa
sahbihi wa sallam. Amín.
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