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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim

Mezquita Mayor de Granada

SOBRE EL ORGULLO
JUTBA de 17 de febrero de 2006. 18 Muharram, 1427.
Imam: Sheij Muhammad al Kasabi.

Alhamdulillah.

¡Musulmanes! Tened temor de Allah, pues quien teme a Allah, Allah le protege. Sabed que todo lo bueno de esta vida y de la próxima está vinculado a la obediencia a los mandatos divinos, y el sometimiento a Sus leyes. Y todo el mal se reúne en la arrogancia y la prepotencia del alma humana que se niega a reconocer la verdad y adorar a Allah. La sabiduría divina, al hacer surgir sobre la tierra la especie humana y a los genios, ha determinado que se les ponga a prueba en la sinceridad de adorar a Allah.

“Quien somete su faz y obra acciones de bien tendrá la más bella recompensa y quien se enorgullece y por su orgullo es incapaz de ser humilde ante Allah su morada será el fuego junto con los arrogantes ensoberbecidos”.

Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él, en el hadiz Qudsi:

“Dice Allah el Señor de Poder y Majestad: El orgullo es Mi manto, la Inmensidad es Mi vestido, quien intente despojarme de una de ellas y apropiárselas, le arrojaré al Fuego”. (Hadiz de Muhsin, Abu Daud e Ibn Maya, que narró Abu Huraira)

La arrogancia es un defecto de carácter. La forma más odiosa de arrogancia (Kibr) es la arrogancia con Allah, obstinándose en no reconocer la verdad y exigiendo la libertad absoluta. El primer fundador de la rebeldía y la desviación fue Iblis el maldito, a quien los ángeles ordenaron postrarse ante Adam y se negó. Fue su orgullo lo que le impidió postrarse.

Dijo Allah, el Excelso:

“Cuando dijimos a los ángeles: postraos ante Adam, y se postraron excepto Iblis que se negó y se ensoberbeció y fue de los infieles”.
(Surat Baqara, 34)

Si el hombre se reviste con alguna de estas características peligrosas éstas provienen sin duda del Shaytan, maldito y lapidado, y por eso el Profeta nos enseñó a pedir la protección y buscar el refugio de Allah contra el Shaytan, maldito y lapidado.

Ibn Mas´ud cuenta que oyó al Profeta, paz y bendiciones de Allah con él, que se encomendaba a Allah y buscaba el refugio en contra de Shaytan, maldito y lapidado, en contra de sus susurros e inspiraciones malignas, contra su escupitajo (las incitaciones a la deshonestidad y a la indecencia, las melodías, poesías o imágenes que incitan a la indecencia) y contra su soplo (la arrogancia y el orgullo). Hadiz que recogieron Ahmed, An Nasai e Ibn Maya.

El enorgullecerse es una de las características de los habitantes del Fuego.

Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él:

“¿Queréis que os informe acerca de la gente del Fuego? Son los discutidores y los polemicistas que discuten ardientemente con falsedad; el brutal y grosero en su conducta; y el arrogante y orgulloso”. (Hadiz de Bujari y de Muslim)

El orgullo es un vicio despreciable en todos los hombres, pero es aun más despreciable cuando se manifiesta en los pobres. El orgullo es negar la verdad y oprimir a la gente. Vestir bien y comer bien no es signo de orgullo.

El Profeta Muhammad, paz y bendiciones de Allah con él, dijo:

“Hay tres a los que Allah no les habla, no les mira y no les purifica y que sufrirán un tormento espantoso: El viejo adúltero, el gobernante mentiroso y el pobre arrogante”. (Hadiz de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narrado en la colección de Imam Muslim)

La humildad y el sometimiento a la verdad son atributos de los habitantes del Jardín.

Dijo el Profeta Muhammad, paz y bendiciones de Allah con él:

“Quien se humilla ante Allah un grado, Allah le eleva un grado; y así sucesivamente hasta hacerles estar registrados en el libro de los virtuosos en el más alto lugar del Jardín, y quien se ensoberbece o se enorgullece ante Allah un grado, Allah le rebaja en un grado; y así sucesivamente hasta degradarle a lo más bajo de los bajos”. (Hadiz de Umar Ibn Al Jattab, que Allah esté complacido con él, que recogen Ahmed e Ibn Maya)

El creyente es humilde ante los mandatos de Su Señor y al hacerlo se siente libre y considera ésa la auténtica libertad. En la medida de su ascenso en la perfecta adoración y sometimiento (ubudiyyah) a Allah, en esa medida se libera su persona de los susurros de Shaytan, maldito y lapidado, y de la esclavitud a los apetitos. Allah el Bendito y Altísimo, ordenó a Su Mensajero que tratara a sus compañeros con humildad y a tener carácter amable.

“Y baja tu ala
(se amable, humilde) con los creyentes”. (Surat Hiyr, ayat 88)

Esta expresión árabe de “bajar el ala” es sinónimo de buena compañía, buen trato, amabilidad y humildad en las relaciones con otros. La obediencia al Profeta, paz y bendiciones de Allah con él, es obligatoria y es un aspecto de la obediencia a Allah. Y Allah ha hecho obligatorio obedecer al Mensajero, imitarle y seguir su ejemplo, como ha hecho obligatorio tratar bondadosamente a los padres y respetarlos a ellos y a los mayores en edad y conocimiento. Y todos estos rasgos implican ser humildes ante Allah.

* * * * * * *

La fidelidad y la práctica de las normas del Din confieren al musulmán un sentido de responsabilidad por todo cuanto hace y por lo que deja de hacer tanto en las creencias como en las palabras y en los actos. En cada uno de estos tres aspectos hay restricciones precisas que expresan esa responsabilidad y el musulmán es consciente de que tiene que rendir cuentas, no sólo ante la sociedad y la autoridad, sino ante Allah el Altísimo, el que conoce la traición del ojo y lo que se oculta en los corazones, en el pecho del hombre.

La responsabilidad del musulmán tiene normas. Por ejemplo: Se antepone siempre el bien de la colectividad al bien personal, si están contrapuestos. Cuando las opciones son todas dañinas y perjudiciales, se elige la menos dañina, la menos perjudicial. Tiene preferencia evitar y rechazar la corrupción sobre establecer la virtud o hacer el bien y beneficencia. Esto es una indicación clara de que nuestro Din es la máxima expresión del orden y la disciplina, si se practica como Allah ha ordenado. El hombre tiene permiso para actuar libremente dentro de los límites de la Sharia y no tiene libertad para despreciar, burlarse ni hacer mal.

Le preguntaron al Profeta, paz y bendiciones de Allah con él:

“¿Cuál es la causa principal que hace a los hombres acabar en el Fuego?” Dijo: “Las dos huecas; la boca y los genitales”. (Hadiz recogido por Ibn Mayah)

“¿Y acaso se arrojará a la gente de bruces al Fuego por otra cosa más que por lo que han pronunciado sus lenguas?” (Hadiz recogido por Tirmidhi)

La reputación de los demás y su buen nombre son inviolables y sagrados igual que la vida y la propiedad. No debe el musulmán preocuparse sólo por sus acciones, sino también por sus palabras cuando habla.

Que Allah bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad y a su familia; y sus nobles compañeros; y a todos cuantos le sigan con sinceridad hasta el Último Día.


Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa sahbihi wa sallam. Amín.

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