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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
LOS DERECHOS DE LA MUJER
JUTBA de 10 de Marzo de 2006. 9 Safar, 1427.
Imam: Sheij Muhammad Kassbi
Alhamdulillah.
La sabiduría de Allah ha querido que la especie humana
proceda de una sola persona, de un solo ser primordial. El Libro
de Allah en muchas de sus aleyas, llama la atención sobre
esta realidad para que la gente no lo olvide. Una realidad que señala
la Unidad del Creador; y que El ha originado y formado al hombre
haciéndolo surgir de un origen único. De tal modo
que puedan convivir y reconocerse; y no competir y destruirse unos
a otros. Para que colaboren y no se enfrenten.
Dice Allah el Altísimo:
“¡Hombres! Temed a vuestro Señor que
os creó a partir de un único ser (nafs) –de
una única persona- y de él hizo surgir a su
pareja. Y a partir de ellos dos hizo proliferar a muchos hombres
y mujeres”. (Surat Nisa, 1)
Esta misma alocución se encuentra en el encabezamiento de
dos de las Suras del Corán: la Sura de las Mujeres (Surat
an Nisa) y la Sura de la Peregrinación (Surat al Hayy). La
primera es la cuarta Sura de la primera mitad del Libro. La segunda
es la cuarta Sura de la segunda mitad del Libro. En la primera de
las dos Allah pide que tengamos conciencia de Allah y temor de desobedecerle
pues El nos ha creado.
La creación de todos los seres humanos con todas sus variedades
raciales y particularidades de cultura, lengua y fisonomías...
es una prueba de la perfección de Allah, de Su sabiduría
y de Su poder.
La segunda alocución también empieza con un mandato
de tener conciencia de Allah y temor a rebelarse contra El y, en
este caso, por causa del conocimiento del fin del hombre.
Por tanto, el comienzo de las dos Suras respectivamente son una
indicación del origen y del final del hombre.
Lo primero que es obligatorio para un siervo es conocer y aceptar
la existencia de su Creador y conocer Sus Nombres y Sus atributos.
Todo cuanto vemos ante nosotros en este universo asombroso, empezando
por el prodigio de la propia criatura humana, no son sino signos
y señales que indican la Unicidad del Creador y Su Inmensidad
y Grandeza como Hacedor.
La bendición de la existencia, el regalo de haber sido creado,
conlleva la necesidad de cumplir con Sus mandatos y de cumplir con
Sus encomiendas y la sumisión a Sus órdenes.
La continuidad de las gracias y dones que el hombre recibe requieren
gratitud por nuestra parte y abandonar la rebeldía y negación
del Dador. El primero que ha delimitado con precisión los
derechos del hombre y ha establecido la obligatoriedad de la justicia
y la equidad; y ha prohibido la opresión, el abuso y la maldad,
ha sido el Noble Corán, el Libro de Allah, que no contiene
falsedad.
La Sura de las Mujeres que hemos citado, empieza con la orden de
tratar bondadosamente a las mujeres, a los niños, y a los
huérfanos; y de tener misericordia con ellos. Y también
la orden de darles sus derechos, preservar su riqueza para que ellos
la disfruten. Y algo similar encontramos al final de la Sura.
El Islam ha defendido siempre los justos derechos de la mujer y
le ha dado un lugar de respeto y una valoración tan elevada
como no se encuentra en ninguna tradición, ni cultura, ni
enseñanza distinta del Islam.
A cada uno le da lo que le pertenece en justicia, tanto al hombre
como a la mujer y a cada criatura.
Muy frecuentemente se encuentran personas que basan en su interpretación
de los derechos y deberes del ámbito familiar argumentos
para intentar demostrar la supuesta opresión o privación
de la mujer en el Islam. Por ejemplo, en los asuntos del divorcio,
la herencia y la poligamia, entre otros. Quien se para y considera
las normas de la Sharia (la Ley revelada) con una mirada equilibrada
y objetiva, encuentra que defienden los intereses y preservan la
dignidad y el valor de la mujer por encima de otros modelos jurídicos.
Sin embargo, cuando su examen se realiza con prejuicios negativos
y una intención pre-existente que ya ha enjuiciado el asunto
y una ignorancia del significado completo del Din (la práctica
de adoración), entonces hay personas que se dejan seducir
y arrastrar por argumentos que no son razonables ni verídicos.
No hay una sola cualidad o atributo propios de la mujer como esposa,
madre, hermana, hija, o simplemente musulmana, es más, incluso
simplemente mujer, que la Sharia del Islam no exija que sea respetada
y tratada con la más alta valoración.
Cuando Allah ordena el buen trato a los padres y hacerles el bien,
empieza por la mujer –la madre- y la menciona de manera especial
en reconocimiento de su abnegación y dedicación, por
las penalidades que padece en el embarazo, la lactancia y la crianza
de los hijos.
“Hemos encomendado al hombre que trate bien a sus
padres. Su madre lo llevó en el vientre fatiga tras fatiga
y fue destetado a los dos años. Sé agradecido conmigo
y con tus padres. A Mí has de volver”. (Surat
Luqman, 13)
“Y le hemos encomendado al hombre que haga el bien
a sus padres. Su madre lo llevó en el vientre con fatiga,
y con fatiga lo parió, durante su embarazo y la lactancia
treinta meses. Y al alcanzar la madurez, tras haber llegado a los
cuarenta años, dice: “¡Señor mío!
Infunde en mí que te agradezca el beneficio con el que me
has favorecido a mí y a mis padres y que lleve a cabo buenas
acciones que sean de Tu agrado y haz de mi descendencia recta. En
verdad a Ti me vuelvo y soy de los sometidos”. (Surat
al Ahqaf, 15)
Le preguntaron al Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah
con él:
“¿Quién tiene más derechos sobre
mi de todas las criaturas?”. Respondió: “Tu madre”.
Le preguntaron: “¿Y después?”. Dijo: “Tu
madre”. Y de nuevo le preguntó la misma persona: “¿Y
después?”. Y dijo, paz y bendiciones de Allah con él:
“Tu padre”.
Sobre las hijas y las hermanas dijo el Profeta Muhammad, paz y bendiciones
de Allah con él:
“Cualquiera de vosotros que tenga tres hijas o tres
hermanas y las trate bondadosamente, entrará en el Jardín
del Paraíso”.
(Hadiz de Tirmidhi y Abu Daud, que narró Abu Said al Judri,
que Allah esté satisfecho con ellos)
Sobre la mujer como esposa dice Allah en Su Libro:
“Y convivid con ellas como es debido y si algo os
disgusta tal vez detestéis algo en lo que Allah ha puesto
mucho bien”. (Surat An Nisa, 19)
Aquí Allah el Excelso encomienda al hombre ser bondadoso
con su esposa incluso cuando pueda sentir rechazo o enfado contra
ella.
Allah ha condenado a quien hace daño a una mujer insinuando
algo en contra de ella y dañando su reputación. Cuanto
más no será Su condena contra quienes la hacen daño
con algo aún peor, es decir físicamente.
“Los que acusan a las mujeres casadas, ocupadas con
lo suyo, las creyentes, esos serán maldecidos en esta vida
y en la próxima y tendrán un enorme castigo”.
Y esto se aplica también a la mujer que no es musulmana,
en toda situación y contexto, incluso en la guerra y cuando
se domina a otros en el combate.
Dijo el Profeta, paz y bendiciones de Allah con él:
“No matéis a un viejo débil, ni a un
niño, ni a una mujer”.
(Hadiz de Abu Daud que narró Anas Ibn Malik, que Allah esté
satisfecho con ellos)
¿Puede haber una consideración y un respeto a los
derechos y la valía de la mujer superior a todas estas normas?
¿Es el respeto a los derechos de la mujer de este calibre
en la sociedad que aboga por la igualdad de la mujer?
*
* * * * * *
Alhamdulillah.
Las naciones que alcanzan firmeza y estabilidad y una sociedad en
paz son las que establecen la justicia. Allah el Bendito y Altísimo,
ama la justicia y la ordena a Sus siervos; y derrama Su báraka
(bendición) sobre el que es justo, sin consideración
de su Din ni de sus creencias.
Del mismo modo que la opresión y la injusticia destruyen
la sociedad, minan la confianza entre la gente y sus gobernantes,
y corrompen la tierra; son causa de desgracia y de pesar para quien
las comete.
El Islam tiene en su misión el objetivo de establecer la
justicia y eliminar la injusticia.
La peor forma de injusticia es negar a Allah y asociarle falsas
divinidades; y después, causar daño a Sus siervos.
No hay modo en el que el hombre puede alcanzar la nobleza y la valía
con las que Allah le creó si no es poniendo en práctica
Su Ley; y no hay en esto ninguna diferencia entre el hombre y la
mujer. Si la hay, entonces nadie debe negar la opresión y
la injusticia que las mujeres sufren, causadas por quienes no esperan
encontrarse con Allah y no temen las graves consecuencias de lo
que hacen, sino que toda su preocupación es esta vida y este
mundo; y disfrutar de cuantos placeres le puedan proporcionar su
cuerpo o su riqueza. Entre ellos los hay que se dicen musulmanes
y otros muchos que no. Pero no hay nada en el Islam que justifique
esa conducta, ni la fomente; y se equivocan quienes culpan injusta
y falsamente al Islam de ser la causa de tales comportamientos.
¿Acaso quien obliga a la mujer a salir de su casa con todo
tipo de argumentos, que oscilan entre las promesas y las amenazas,
amenazándoles incluso con la burla y el desprecio, de un
modo forzoso y fuerzan a la mujer a desatender a su hogar y a sus
hijos?, pues en el Islam no hay nada que prohíba a la mujer
trabajar. ¿Acaso no es eso opresión y una imposición
a su libertad individual?
¿Acaso quienes permiten que la mujer, su cuerpo, su imagen...
sean mercancías que se compran y venden no son quienes las
maltratan y las vejan?
Si eso fuera todo, no sería tan grave... sin embargo, han
llegado a convertir a la mujer en menos aún que una mercancía
pues hacen de la mujer un reclamo publicitario, un medio de promocionar
y vender mercancías.
Quienes engañan a la mujer sumiéndola en la indecencia
y la conducta inmoral encubren su verdadera realidad, arropándose
en el concepto de una falsa libertad, hasta que su juventud se apaga
y su belleza se marchita; hasta que llega un día en el que
se prescinde de ella, sin haberla tratado con misericordia ni ternura
y sin posibilidad de encontrarlas al final de su vida. ¿Son
ésos quienes honran a la mujer?
Todos quienes han sido bendecidos por Allah con el don del intelecto
deben hacer uso de él y pensar seriamente; comparar y distinguir
entre lo sucio y lo puro, entre lo verdadero y lo falso. A Allah
le pedimos que seamos de ellos. Amín
Que Allah bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad y a su familia;
y sus nobles compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa
sahbihi wa sallam. Amín.
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