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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
EL BUEN USO DE LOS DONES DE ALLAH
JUTBA de 17 de Marzo de 2006. 16Safar, 1427.
Imam: Sheij Muhammad Kassbi Alhamdulillah.
¡Siervos de Allah! Os encomiendo y a mí mismo
tener temor y consciencia de Allah. Sabed que Allah ha hecho poblar
esta tierra al hombre y en ella le ha hecho Su califa, Su representante.
Le ha concedido todo cuanto le hace falta en ella y todo cuanto
le hace su vida llevadera y posible. Le ha facilitado desplazarse
por ella en la búsqueda de su provisión. Le ha ordenado
que preserve y guarde cuanto hay en ella en buen orden y le ha prohibido
extender la corrupción en la tierra.
“El es Quien ha hecho la tierra dócil y a vosotros
sometida. Así pues caminad por ella y comed de Su provisión.
Y a El es el retorno”. (Surat Al Mulk, ayat 15)
Establecer lo correcto en la tierra y protegerla, se realiza obedeciendo
a Allah y siendo agradecido con Sus dones, respetando la naturaleza
y acatando las leyes que la rigen. Al hacerlo, es decir al ser agradecido,
los dones permanecen y crecen.
Dice Allah el Excelso:
“Si hubieran creído las gentes de las ciudades, les
habríamos abierto las bendiciones del cielo y de la tierra”.
Y dice también:
“Y si hubieran caminado por nuestro camino rectamente
les daríamos de beber agua abundante y con ella les pondríamos
a prueba”. (Surat Al Yinn, 16)
La presencia de un don es al mismo tiempo una prueba. Esta es la
práctica de Allah que no cambia y no se altera.
Sin embargo, cuando el hombre se aparta del sendero recto, desobedece
y pretende alterar las leyes que gobiernan el universo y corromper
la Tierra, entonces las bendiciones se tornan en desgracias. La
Historia confirma este hecho y de ello nos da el Noble Corán
numerosos ejemplos.
El agua es la mejor de las bendiciones y de ella proceden los medios
de subsistencia y provisiones del hombre. Hay pueblos que cuando
han negado a Allah y a Sus Mensajeros, Allah el Excelso los ha destruido
por medio de esta bendición que es el agua y que se convirtió
para ellos en desgracia. Así, por ejemplo, el pueblo de Nuh
(Noé, la paz con él) ahogado en el Diluvio y el Faraón
y su pueblo.
La bendición del aire es uno de los mayores dones. Nadie
puede prescindir de respirar. Allah, gloria a El, nos informa de
que al pueblo de Ad, cuando negaron a Allah y rechazaron a Sus Mensajeros
los atormentó con el viento arrasador que los exterminó
completamente.
La riqueza es también un regalo de Allah para Sus siervos.
Por medio de ella se adquieren mercancías y se consiguen
objetivos; y con ella se compra también el Jardín.
Sin embargo, cuando el hombre se apropia de ella sin serle lícita
y la gasta en transgredir los límites de Allah; y no la da
a quienes tienen derecho a ella y pretende ignorar y se desentiende
de los pobres, los necesitados y los miembros de su familia y de
los derechos que tienen sobre su riqueza... Entonces la riqueza
es la causa de su perdición en esta vida y del tormento en
la próxima. Esto se refiere tanto a individuos como a sociedades:
gobiernos y pueblos. El Generoso Corán menciona el castigo
del pueblo de Shuaib (la paz con él), los Madyan, que tenían
la costumbre de apropiarse injustamente de la riqueza ajena y de
imponer a la gente tasas e impuestos injustos, así como practicaban
la extorsión y el engaño en los pesos y medidas de
las cosas. Cuando persistieron en todas estas prácticas Allah
los destruyó con un tormento doloroso, tremendo.
Otro caso es Qarún, a quien Allah le había favorecido
con una riqueza inmensa y, sin embargo, él era mísero
y arrogante, vanidoso de su propia persona y de su riqueza. Su final
fue que la tierra se lo tragó a él y a su mansión,
en una avalancha.
Por todo eso, encontramos en el Libro de Allah que Allah, gloria
a El, ordena al hombre recorrer la Tierra no sólo para disfrutar,
sino para reflexionar y meditar en profundidad sobre el destino
de los pueblos pasados. Sin duda que las comunidades del pasado
fueron más poderosas en sus civilizaciones que nosotros,
sus riquezas más abundantes, sus cuerpos más fuertes
y sus reinos más grandiosos.
Siempre encontramos que el final de los rechazadores, los corruptos,
los criminales y los opresores ha sido la destrucción y la
desgracia. Su final ha sido la ruina en este mundo y el fracaso
en la próxima vida. Después de haber sido tiranos,
corruptores en la Tierra y después de haber matado y causado
destrucción, pasaron a convertirse en cadáveres inertes
y sus residencias quedaron abandonadas y vacías, como si
no hubieran estado nunca ocupadas. Nadie los recuerda después,
si no es peyorativamente.
Ciertamente que el hierro es una bendición, que Allah ha
otorgado al hombre y esa bendición es especialmente manifiesta
en esta época. El hierro facilita muchas cosas en la vida
del hombre y le facilita alivio y descanso. Así mismo los
minerales que Allah, gloria a El, ha dispuesto en los interiores
de la Tierra y que en esta época Allah ha dado a los hombres
la habilidad de extraer y utilizar para tantos fines útiles.
El hombre debe ser agradecido con estas bendiciones y obedecer a
Allah en su utilización, al servicio de lo que es provechoso
y benéfico para la humanidad.
De lo contrario estas bendiciones se convertirán en una desgracia,
que afectará tanto a las tierras verdes como a las secas.
Esta misma ley de la existencia que se aplica a las comunidades
y a los pueblos y naciones, también se aplica a los individuos.
Los dones que Allah, gloria a El, le concede al hombre son incontables
e innumerables. Los miembros de su propio cuerpo son, en sí
mismos, bendiciones. Y todas las bendiciones exigen y merecen gratitud
La gratitud en este caso es ponerlos al servicio del propósito
para el que fueron creados, buscando con ello complacer al Señor
y Creador que los dio.
Nuestro Profeta, paz y bendiciones de Allah con él, dijo:
“Todo huesecillo del cuerpo debe dar sádaqa cada día
en el que el sol sale. Poner concordia entre dos es sádaqa.
Ayudar a otro a cargar los bultos sobre su cabalgadura o ayudarle
a subirse o a descargarle sus equipajes es sádaqa. Y la buena
palabra es sádaqa. Y todo paso hacia la oración es
sádaqa. Quitar un obstáculo del camino es sádaqa”.
(Hadiz de Abu Huraira, radialahu an, recogido por los dos Sheijs
Bujari y Muslim, que Allah esté complacido con ellos)
Otros dones de Allah son: el conocimiento, la educación y
la cultura, la inteligencia, la influencia entre los hombres, el
poder, la habilidad y los oficios que uno domina...
Todas las cosas que Allah ha puesto al alcance y servicio del hombre
son dones. Si en ellas se opone al Mandato de Allah, no debe extrañarse
de que se conviertan en una desgracia y en la causa de su propia
destrucción.
Y el creyente sufre también penalidades, sin duda. Sin embargo,
en el caso del creyente las penalidades y sufrimientos son expiación
por sus faltas y un medio de elevar su grado ante Allah.
Hay quienes no diferencian entre las penalidades que el creyente
padece y el castigo del kafir (el incrédulo) y del injusto.
El asunto del creyente es siempre bueno, incluso cuando padece una
contrariedad. Y por el contrario, el injusto opresor, aunque piense
que se encuentra en la mayor comodidad y disfrute, está en
el mal más grave. Porque el verdadero valor de los asuntos
se mide por su conclusión; y las acciones se evalúan
por su final. [Al ‘Amal bil Jawaatin].
El inteligente es el que se examina y se juzga antes de que le examinen
y le juzguen. Y el dichoso es el que se deja amonestar y toma en
consideración el buen consejo que otros le dan.
*
* * * * * *
Alhamdulillah.
La vida del creyente tiene un propósito y su objetivo es
nítido y definido. Y cuanto hace y cuanto deja de hacer tiene
una dirección y un propósito y lo hace con seguridad
y confianza.
Puede que a veces le acaezca la debilidad y se desvíe de
la firmeza y la seriedad; pero en cuanto recuerda a su Señor
y lo menciona con su lengua y le pide perdón, entonces recupera
el camino y perfecciona su conducta y retorna a su objetivo.
Allah el Excelso nos ha ordenado ser equitativos y moderados en
todos los asuntos. Nos ha prohibido los excesos y las miserias –es
decir, excedernos o quedarnos cortos-, también el despilfarro
y la tacañería. Esto, no sólo en lo que se
refiere a la riqueza sino también en los actos de adoración
y en otros aspectos de la vida del hombre.
Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sobre él:
“Actuad con propósito e intentad ser moderados. Madrugad
y haced el bien en la tarde; y dedicad una hora por la noche. El
que tiene prudencia y moderación tiene éxito”.
(Hadiz de Abu Huraira, radialahu an, recogido por Bujari, Muslim,
Nasai, Ahmed e Ibn Maya, que Allah este complacido con ellos)
Cuando el hombre se abstiene de los actos de transgresión,
especialmente aquellos que causan daño a otros y corrompen
la sociedad y la tierra, sólo le queda al hombre cumplir
con los actos de adoración. Y al hombre no se le pide más
que lo que está en su capacidad y en eso el Islam es fácil.
El Din es facilidad. Lo importante es la continuidad, la perseverancia
y la regularidad. No excederse en nada, ni siquiera en los actos
de adoración.
Reconciliar a la gente es una de las mejores sádaqas (lo
que se da a los demás con generosidad). Propagar los conflictos
y sembrar la discordia son de las más perversas maldades
que el hombre puede cometer.
Ayudad y Allah os ayudará. Transmitid a la gente lo que les
alegra y no les ahuyentéis. Los pasos a la Mezquita son sádaqa
y una buena palabra es sádaqa.
Que Allah nos haga ser de los que agradecen Sus dones y los utilizan
en la búsqueda de Su complacencia y de Su satisfacción.
Amín.
Que Allah bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad y a su familia;
y sus nobles compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día. Amín.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa sahbihi
wa sallam. Amín.
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