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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
LOS MILAGROS DEL MENSAJERO
JUTBA de 21de Abril de 2006. 22 Rabi’ Al Awwal, 1427.
Imam: hayy bashir castiñeira Alhamdulillah.
Allah, Tabaraka wa Taala, ha querido por Su Sabiduría
mostrar milagros y prodigios en las vidas de Sus Enviados y Profetas,
de manera que fueran una prueba clara para los creyentes y un desafío
para los incrédulos; y para que no tuvieran manera de negar
su profecía y supieran que su mensaje su misión procedían
de Allah.
Estos fenómenos se han mostrado en los Profetas de Allah
–la Paz con ellos-, en diferentes formas, como por ejemplo:
dar vida a los muertos, convertir un bastón en una serpiente;
y hacer salir una camella de una roca [con el Profeta Salih, la
Paz con él] entre otras.
A nuestro Maestro y Profeta Muhammad, Paz y bendiciones de Allah
con él, es al que Allah le concedió un más
abundante número de estos prodigios; quien trajo el mensaje
más claro y la prueba más evidente. El mayor milagro
que Allah, Subhanahu wa Taala, puso en sus manos, Paz y bendiciones
de Allah con él, es el Noble Corán que es Su palabra,
la cual abarca innumerables aspectos distintos todos ellos milagrosos,
como: su elocuencia en lengua árabe, el orden de las palabras,
la explicitud [de fenómenos manifiestos y ocultos] y muchos
más. Algunos de los cuales vamos a ir mencionando más
adelante, inshaAllah.
El Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
tuvo que desafiar con estas Palabras a un pueblo que había
alcanzado el más alto desarrollo de la elocuencia en su lengua,
como no lo habían hecho antes otros pueblos ni lo han hecho
después; y no pudieron responder, imitar, ni desafiar a la
majestad del Generoso Corán. Ni entonces, ni después
ha podido nadie hacer una réplica, ni tan siquiera parecida,
del Noble Corán.
El Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
recitaba delante de ellos las Palabras de Allah:
“Dicen: Lo ha inventado. Dí: traed una Sura
como él y llamad a quien podáis fuera de Allah si
sois veraces”. (Surat Yunus, 38)
Y otras aleyas del Corán de contenido similar.
También el Noble Corán revela asuntos ocultos o desconocidos
y otros que no habían ocurrido aún en el tiempo de
su Revelación y más tarde se han hecho realidad, tal
y como se había Revelado. Como el Bendito Ayat de Allah:
“Entraréis en la Mezquita inviolable si Allah
quiere a salvo, con la cabeza afeitada o los cabellos recortados
y no tendréis nada que temer”. (Surat Al Fath,
27) Esta fue una profecía que anticipó la conquista
de Mecca y al hecho de que los musulmanes realizarían la
visita a la Casa de Allah y a que no habría derramamiento
de sangre.
O la aleya del Surat Ar-Rum (Los Romanos), en la que Allah dice,
refiriéndose a ellos:
“Pero ellos, a pesar de su derrota vencerán
dentro de algunos años”.
La derrota hace referencia a cuando los bizantinos fueron derrotados
por Cosroes, rey de los persas. Y ciertamente, algunos años
después, los bizantinos vencieron a los persas.
Y Sus palabras, Enaltecido y Excelso:
“Cuando llegue la victoria de Allah y la conquista,
y veas a la gente entrar por grupos en la adoración de Allah”.
(surat An Nasr)
Todo lo que prometió el Corán en estas aleyas y en
otras muchas de hecho ocurrió. Como la conquista de Meca,
la victoria de los bizantinos sobre los persas o la entrada al Din
(la práctica de adoración: Islam, Iman, Ihsan) de
pueblos, tribus y naciones enteras. Llegaron a entrar en el Islam
varias tribus enteras al mismo tiempo, hasta que el manto del Islam
cubrió gran parte de la Tierra en muy pocos años a
pesar de que en la época en que descendió el Corán
los mushrikun (asociadores idólatras) estaban en plenitud
de fuerza y poder e hicieron todo lo que estaba al alcance de sus
manos para acabar con los musulmanes que eran muy inferiores al
principio en número y medios.
Otra de la cosas prodigiosas que hay en el Bendito Corán
son los relatos de las naciones anteriores, de los pueblos antiguos
hasta las primeras generaciones humanas. Sobre sus leyes, lo que
ocurrió entre ellos y sus Profetas y otras cosas sobre las
que no tenían conocimiento más que, de forma parcial,
algunos de los sacerdotes y eruditos de los Libros Revelados anteriores
al Corán que habían dedicado la vida al estudio de
las Escrituras.
Esa es una prueba más de que el Corán procede de Allah,
Alabado y Excelso, puesto que el Mensajero de Allah, Paz y bendiciones
de Allah con él, no entró nunca en una escuela, ni
recibió ninguna formación académica. Su pueblo
sabía perfectamente que ni leía, ni escribía.
No había nadie que lo desconociera entre su gente.
El Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
se dirigía a las Gentes del Libro (‘Ahl Al Kitab’:
los judíos y cristianos) con las palabras de Allah Todo-Poderoso:
“Dí: Si es verdad lo que decís traed
la Torá y recitadla”. (Surat Al Imran, 93)
Otro rango especial del Noble Corán es que Allah, el Conocedor
de lo manifiesto y de lo oculto, se ha hecho cargo de preservarlo,
ha prometido ser Su Guardián. Allah, gloria a El, dice en
el Corán:
“Nosotros hemos hecho descender el Recuerdo y somos
sus Guardianes”.
(Surat Al Hiyr, 9)
Desde que descendió este Libro hace más de catorce
siglos, como ha sido prometido, no ha cambiado ni ha variado ni
siquiera en una sola letra. ¿Se puede decir eso de los Libros
Revelados anteriores? Evidentemente, no
De los milagros de otros Profetas, la Paz con ellos, no nos queda
más que sus historias transmitidas hasta hoy. Sin embargo,
el Corán está aún entre nosotros y permanecerá
hasta el Día Final, si Allah quiere.
Otro de los milagros que acontecieron en vida del Mensajero de Allah,
Paz y bendiciones de Allah con él, fue la partición
de la luna en dos cuando los Quraysh le dijeron: “Si es verdad
lo que dices, haz que la luna se parta en dos”, y así
ocurrió pero, a pesar de haberlo visto con sus propios ojos,
siguieron sin creer y dijeron que era magia.
Allah dice en el Corán:
“La hora se acerca y la luna se ha partido en dos”.
(Sura de la Luna)
También, el que saliera agua de entre sus dedos y la hiciera
abundante por su Baraka y su Dua al Creador.
Relata Anas, que Allah esté satisfecho con él:
“Ví al Mensajero de Allah, era la hora del salat al
Asr, la gente necesitaba agua para el wudu (la ablución menor
con agua requerida para el Salat) y no la encontraban, le llevaron
al Profeta –Paz y bendiciones de Allah con él- el agua
para una persona poder hacer wudu, introdujo su mano en el recipiente
y les dijo que hicieran wudu”. Dice Anas: “Ví
el agua brotar de entre sus dedos, hicieron la ablución hasta
el último de ellos”. Le preguntaron: “¿Cuántos
erais?”. Dijo: “unos trescientos”. (Hadiz)
Y esto se repitió en la batalla de Hudaibiyah y en otras
ocasiones, siendo presenciado por grandes grupos de gente.
Otro milagro que aconteció fue hacer multiplicarse la comida
y saciar el hambre de muchos con la comida de unos pocos.
Relató Talha, que Allah esté satisfecho con él,
que el Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
repartió y dio de comer a ochenta personas de unas hogazas
que trajo Anas, que Allah esté satisfecho con él,
bajo su brazo.
En la batalla del foso el Mensajero de Allah, Paz y bendiciones
de Allah con él, dio de comer a mil personas, a todos los
que participaron en la batalla del foso, con un Sa’ (medida
igual a cuatro mudd de peso) de cereal y una cabra.
Otro milagro que Allah hizo manifestarse durante su vida, Paz y
bendiciones de Allah con él, fue el de la palmera que lloraba.
En los primeros tiempos de Medina, la Mezquita tenía unas
características muy rudimentarias y simples. El Mensajero
de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él, daba el Jutba
del Yumu’a (viernes) de pie; y entre los dos Jutbas se apoyaba
en un tronco de palmera que había en la tierra del suelo
de la Mezquita.
Según fueron asentándose los musulmanes en la bendita
ciudad de Medina y tomando fuerzas, la Mezquita se fue reformando
y mejorando. En el caso concreto del mimbar fue una mujer de Medina
quien encargó que se hiciera y se donara a la Mezquita del
Profeta, Paz y bendiciones de Allah con él. Cuando el Mensajero
de Allah estaba dando el primer Jutba sobre el nuevo mimbar, el
tronco de palmera comenzó a emitir un sonido similar al llanto
de un niño o la cría de un animal.
Todos los que estaban en la Mezquita lo pudieron escuchar con claridad.
El Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
guardo silencio por un tiempo, bajó del mimbar, se dirigió
a la palmera, y la acarició consolándola como una
madre consuela a su hijo, hasta que dejó de sollozar y quedó
en silencio.
Entonces el Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
prosiguió con el Jutba y más tarde ordenó que
se enterrara el tronco bajo el mimbar.
Otro de los prodigios que Allah quiso mostrar a través de
él, Paz y bendiciones de Allah con él, fue la curación
de los enfermos, al igual que el profeta ‘Isa el hijo de María,
la Paz con él. Hay varios ejemplos en su vida que se han
transmitido. Uno de los más conocidos es el del ojo de Qatada.
Qatada era un Sahabi (Compañero), que Allah esté complacido
con él, que luchó en la batalla de Uhud y fue herido,
de tal manera que un ojo salió de su cuenca se le desprendió
y quedó colgando. En ese estado, fue al Mensajero de Allah,
Paz y bendiciones de Allah con él, y se lamentó ante
él.
Le dijo: “Mensajero de Allah, tengo una esposa, con la que
me he casado hace poco tiempo, y soy joven”. El Mensajero
de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él, con su mano
colocó el ojo de vuelta a su lugar, y Qatada vio con ese
ojo mejor que con el otro, hasta el día en que murió.
Que Allah bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad y a su familia;
y sus nobles compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día. Amín.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa
sahbihi wa sallam. Amín.
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