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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
LA RECTITUD Y SUS CONSECUENCIAS
JUTBA de 28 de Abril de 2006. 29 Rabi’ Al Awwal, 1427.
Imam: sheij muhammad kassabi Alhamdulillah.
Tened temor de Allah el Altísimo y os exhorto a ser
rectos en el camino de obediencia a Allah. Con la rectitud se alcanzan
las metas y objetivos y se dirimen las preocupaciones y las tristezas
y los temores de esta vida y los de la Próxima.
Dice Allah en Su Libro:
“Los que han dicho: “Allah es nuestro Señor”
y después han obrado rectamente con rectitud, no experimentarán
miedo ni tristeza”.
La rectitud (Al Istiqama) es una palabra que reúne todo lo
bueno. Es un signo de la sinceridad de las obras por Allah y de
que no se hacen con la mirada puesta en otro u otra cosa. La rectitud
es un grado alto por el cual el hombre alcanza todas las metas buenas
y todos los empeños y esfuerzos se completan y se realizan.
Al faltar la rectitud acuden las tristezas y los motivos de pesar.
La rectitud es una estación que no consiguen mas que los
que son firmes y serios en el empeño y lo hacen con sinceridad.
Por eso dijo el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le de
Paz:
“Sed rectos y no lo conseguiréis. Sed rectos y no seréis
capaces”.
(Hadiz de Imam Ahmad que relató Tauban, que Allah esté
complacido con ellos)
Muslim narró un hadiz que relató Sufyan Ibn Abdullah
Al Zaqafi, que dijo:
“Dije: “Mensajero de Allah, dime en el Islam
una palabra sobre la cual no tenga que preguntar después
de ti a nadie”. Me dijo: “Di: ‘He creído
en Allah’ y después sé recto””.
Y dijo Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él
y con su padre:
“No descendió sobre el Mensajero de Allah una
aleya que fuera más difícil y más incómoda
para él que la aleya que dice: “Así pues, sé
recto como se te ha ordenado”. (Surat Hud, 112) Cuando
se le preguntó por qué había encanecido dijo:
“Me ha hecho encanecer Hud y sus otras Suras hermanas”.
Aquel que se ha aferrado a la rectitud, Allah le preserva de todas
las causas de temor y le libera de todas las preocupaciones y ansiedades
porque a quien ha hecho de la Próxima Vida su principal preocupación,
Allah le unifica sus asuntos y le da en su corazón autosuficiencia;
y le hace llegar las cosas buenas de esta vida forzosamente.
La aleya sigue diciendo, que se le envían a quien es recto
ángeles que le dan buenas noticias en el momento de la muerte,
en la tumba y cuando Allah le resucite. Los ángeles le darán
seguridad para que no tenga temor a la muerte: “No temas que
tu recompensa te sea rechazada, tus acciones han sido aceptadas
y no temas por tus hijos ni por tu riqueza pues Allah se ha encargado
de ellas en vuestra ausencia” y le anuncian el Jardín
que Allah les ha prometido y que Allah el Altísimo se encarga
de todos sus asuntos en esta vida y en la Próxima; y le informa
de que Allah, gloria a El, y Sus ángeles serán su
amigo y aliados.
Por todo ello la rectitud es el único camino que hace coronar
las acciones del siervo en su Din (práctica de adoración)
y en su vida cotidiana con un éxito completo.
Las extrañas sensaciones y experiencias que sufren muchos
seres humanos en nuestra época a los que se les amontonan
las preocupaciones y las causas de ansiedad hasta llegar al punto
de la total desesperanza; y el desinterés que experimentan
por su trabajo y falta de seriedad y de compromiso en su actividad;
y los sentimientos de temor y de fracaso; y la impresión
de estar ahogados por pesadas deudas y acosados por enemigos...
todo ello es señal de la desintegración de su Aqida,
de su interioridad y su creencia; y signo de su carencia de firmeza;
y de que se ha apartado del camino de la rectitud y ha dejado su
adhesión a ella.
El Profeta, Paz y bendiciones de Allah con él, entró
una vez en la Mezquita y se encontró con un hombre de los
Ansar de Medina que se llamaba Abu Umama Al Ansari y le dijo:
“Abu Umama, ¿Qué te pasa que te veo
sentado en la Mezquita y no es la hora del Salat? (la oración
preceptiva). Dijo: “Las preocupaciones y las deudas
se han apoderado de mi Mensajero de Allah”. Dijo: “¿Quieres
que te enseñe unas palabras que si las dices Allah te quitará
las preocupaciones y te librará de las deudas?”. Dijo:
“¡Seguro! Mensajero de Allah”. Dijo: “Cuando
te llegue la mañana y cuando te llegue la tarde di: “Oh
Allah busco refugio en Ti contra la preocupación y la tristeza;
y busco refugio en Ti contra la incapacidad y contra la pereza;
y busco refugio en Ti contra la tacañería y contra
la cobardía; y busco refugio en Ti contra las deudas y contra
la opresión de los hombres””.
(De Abu Said Al Judri, lo narró Abu Daud, que Allah esté
complacido con ellos)
Este hadiz noble reúne las raíces de la Sharia (la
Ley Revelada) y también sus ramas; en él se mencionan
ocho características que están emparejadas de dos
en dos. La preocupación y la tristeza son compañeras.
Toda cosa indeseada y dolorosa que le afecta al corazón o
bien es algo del pasado que causa tristeza, o bien es algo que se
piensa puede ocurrir en el futuro; y en ese caso causa preocupación
y ansiedad. Ambas cosas son incapacidad. Lo que ya ha pasado no
se soluciona con la tristeza, sino con Iman (creencia) y con paciencia
y con creencia en el Decreto divino; y lo que ha de ocurrir en el
futuro no se arregla con la preocupación ni con la ansiedad,
sino con los preparativos necesarios y procurando poner los medios
lícitos; y con confianza en Allah.
La incapacidad y la pereza también son compañeras.
Cuando el hombre deja las cosas que le son de beneficio y las abandona
es, o bien por impotencia, y en ese caso es incapacidad; o bien
es por falta de voluntad; y en ese caso es pereza. Y de ellas dos
se derivan la pérdida de todas las bendiciones y cosas buenas
y la venida de todas las malas. Como consecuencia se produce la
pérdida de la excelencia en su cuerpo, y esa es la cobardía;
y de la excelencia en su riqueza, y eso es la tacañería.
De la pérdida de excelencia en su cuerpo y en su riqueza
se derivan dos derrotas: la derrota en el terreno de los derechos,
y esas son las deudas -que son derechos que otros tienen (sobre
tu riqueza)-; y en el terreno de lo injusto, que es la opresión
que otros te imponen.
Todos estos acontecimientos negativos y perjudiciales son fruto
de dos defectos que son la incapacidad y la pereza.
* * * * * * *
Alhamdulillah.
Cuando el Profeta, Paz y bendiciones de Allah con él, entró
en la Mezquita y vio a este Sahabi sentado, solo, en la Mezquita
a una hora distinta de la hora de la oración –pues
el muslim sincero siente una conexión permanente y fuerte
con la Mezquita en tiempos de dificultad; cuando está bien
y cuando está a disgusto. Sin embargo, los degenerados y
los corruptos no conocen el camino a la Mezquita en ninguna circunstancia,
cuando están a gusto y felices se dirigen a los lugares de
juego y de indecencia; y cuando están tristes y apenados
van también a buscar en ellos consuelo. También los
hay que se dirigen a la Mezquita excepcionalmente (-estos son muchos
menos-) pero no para cumplir con sus obligaciones ni tampoco para
pedirle a Allah sino para intentar que le ayuden los siervos de
Allah en sus dificultades mundanas.
El Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
le preguntó porqué se encontraba en ese estado y en
ese sitio y le informó de que le tenían paralizado
las preocupaciones y las deudas. El Profeta, Paz y bendiciones de
Allah con él, le guió instruyéndole en la súplica
y aconsejándole buscar refugio en Allah en contra de esas
ocho características mencionadas. No hay duda de que los
Sahaba eran los más ciertos y conocedores de que el hombre
pide a Allah lo que anhela y desea después de haber puesto
por su parte todos los medios y haber cumplido con las causas que
hacen posible ese bien deseado y anhelado.
Ellos sabían que buscar refugio en Allah contra lo indeseado
e indeseable es después de haber puesto los medios para evitarlo
e impedirlo. Después de hacerlo ellos es cuando confiamos
a Allah, Glorificado y Enaltecido, nuestro asunto y en El nos apoyamos
para realizar y alcanzar aquello que queremos, y no en nuestros
actos ni en los medios en los que confiamos y en los que nos apoyamos.
Si después los asuntos se vuelven del revés y no son
lo que deseamos, entonces decimos:
“Allah es suficiente para nosotros y El es nuestro
mejor Guardián”. [Hasbunallahu wa niamal wakil]
Ibrahim, la Paz con él, después de haber cumplido
con los medios que se le habían ordenado, pues él
no había actuado con incapacidad ni impotencia dejándolos
y después que su enemigo [los asociadores idólatras
de su tiempo] lo prendió y lo arrojó a la hoguera,
dijo: “Hasbiallahu wa niamal wakil”; y esas fueron palabras
dichas en el momento y la situación exactas y así
se cumplió lo que esas palabras implican, es decir la victoria
por la asistencia de Allah.
Igualmente el Profeta, Paz y bendiciones de Allah con él,
y sus Compañeros en el día de la batalla de Uhud cuando
les dijeron: “Los hombres se han congregado contra vosotros,
temedles”. Se prepararon y se dirigieron a enfrentarse a sus
enemigos con todos los medios y preparativos a su alcance para defenderse
de ellos y después dijeron: “Allah es suficiente para
nosotros y El es nuestro mejor Guardián”. Así
fue como el poder de Allah intervino y vencieron a sus enemigos.
Por eso dice Allah:
“Quien tiene temor de Allah. Allah le da una salida
y le da provisión de donde no se lo espera. Y a quien confía
en Allah, El le basta”. (Surat Talaq, 2-3)
En estas palabras Allah, Glorificado y Excelso, menciona el temor
y la consciencia de Allah primero y la confianza y apoyo en Allah
después. La Taqwa implica poner los medios y las acciones
que se nos han ordenado; es entonces cuando el hombre confía
en Allah y entonces Allah le basta y le es suficiente.
A Allah le pedimos que nos asista y sea suficiente para nosotros
en los asuntos de nuestra vida y en los de la Próxima. Amin.
Que Allah bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad y a su familia;
y sus nobles compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día. Amín.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa sahbihi
wa sallam. Amín.
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