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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
LOS LÍMITES DE ALLAH
JUTBA de 28 de julio de 2006. 2 Rayab al Ajira, 1427.
Imam: Sheij Muhammad Kassabi.
Alhamdulillah.
Después de agradecerle a Allah y alabarle; dice un hadiz
relatado por Nu´ma ibn Bashir que el Profeta, que Allah le
dé su Gracia y Paz, dijo:
“El ejemplo del que respeta los límites de Allah y
el que los traspasa, es como aquellos que echan a suertes el lugar
a ocupar en un barco, a algunos les toca la cubierta y a otros el
piso bajo, los que están abajo, si necesitan agua tienen
que pasar por encima de los que están sobre ellos, y piensan:
“podíamos abrir un agujero en nuestra parte sin avisar
a los de arriba”. Así que, si los de arriba se lo impiden,
triunfan y se verán beneficiados todos”. (Hadiz
recogido por Bujari).
Este noble hadiz nos da una imagen de lo que es la sociedad, y nos
resume la guerra que hay entre la verdad y la falsedad, y entre
el Bien y el Mal.
Y pone en claro la necesidad que tiene la gente, de los que guían
y se guían en sí mismos, para librarla del mal final.
La palabra barco es un símbolo de la vida, indica temblor,
inestabilidad; la vida es como este barco, que se ve afectado por
las acciones, exteriores y de dentro, y el peligro y el desorden
interiores son más peligrosos que los exteriores.
No se le dará la seguridad al barco, si todo el que está
dentro no tiene un sentimiento de responsabilidad y cumple con sus
deberes. Si no es así, el naufragio será el destino
de todos.
Así es la vida, hay pensamientos destructores que no pueden
llevar a ningún bien. Este barco es querido por los que lo
montan, ya que se lo echan a suertes. Y si cada persona posee en
el barco una parte, todos tenemos que hacer nuestra parte para que
nos se hunda.
El dueño de una propiedad privada tiene que mirar por el
beneficio común. Como el que tiene una casa en su propiedad,
es suya,- pero no debe de perjudicar a sus vecinos.
Los beneficios generales siempre están compartidos. Es un
derecho de la sociedad el que viva en seguridad y paz.
El hadiz divide a la gente en dos tipos: la clase alta y la clase
baja. La clase alta: son aquellos que ponen en práctica las
órdenes de Allah y se apartan de sus prohibiciones y animan
a la gente al Bien, ellos están en lo más alto del
barco. La clase baja: son los que transgreden las órdenes
de Allah y viven para llenar sus ambiciones y deseos, no se preocupan
por el destino del barco, ni por la seguridad de su gente, son los
que pretenden llamar a la libertad, hacer lo que quieres, sin ningún
orden ni restricciones. Este hadiz describe la verdadera libertad
de una manera simple, sin ninguna complicación. No se pueden
traspasar los límites con la excusa de la libertad. Pues,
la sociedad es como un solo cuerpo, todos los órganos trabajan
y actúan para el bien del cuerpo. Los pies caminan y la mano
trabaja. La boca come, el estómago digiere, el cerebro piensa,
y así... cada órgano cumple con la misión que
se le ha encomendado para que el cuerpo reparta los beneficios para
cada miembro según su necesidad. Y si hay un miembro del
cuerpo la aflige una enfermedad, todos los demás se ven afectados
y se unen para combatirla.
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Sacamos en conclusión del noble hadiz que lo que tiene que
predominar es el espíritu de unidad entre la gente del barco.
Se deben respetar los derechos de la gente, se deben tener muy en
cuenta las obligaciones, y sobre todo llevarlas a cabo, tanto las
del Din como las sociales. Preocuparse del vecino, ayudar al necesitado,
esforzarse para servir a los demás. Ali Ibn Talib, que Allah
esté complacido con él, le dijo a su hijo Hasan en
uno de sus consejos que le dio: “prefiere a tu hermano antes
que a ti”, establecer la justicia, debemos apresurarnos a
hacer el bien sin esperar a que comience otro. Y no debemos esperar
con todo eso el agradecimiento inmediato.
Lo que el mundo vive, de guerras, corrupción, injusticias
por motivos no convincentes, es una prueba de que los que están
en la parte superior del barco no impiden a los que están
bajo ellos. Debemos comportarnos ante estas situaciones con responsabilidad.
No para estar satisfechos con ello, sino que expresamos nuestro
enfado con una inteligencia que sea propia de nuestro Din. Debemos
aprender a tratar nuestras diferencias, y a cómo expresar
nuestro enfado y rechazo sin perjudicar a inocentes ni a nosotros
mismos, ni a los países en los que vivimos. En nuestro Din
hay medios pacíficos de expresar el enfado.
Se ha transmitido en un hadiz, que la orden del Profeta (paz y bendiciones
de Allah sean con él) al enfadado; si estaba de pie era que
se sentara, y si se encontraba sentado, que se recostara hasta que
se calmara, y no actúe en un estado de ira donde no piensa
lo que hace ni tiene en cuenta las consecuencias.
Que Allah bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad y a su familia;
y sus nobles compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día. Amín.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa
sahbihi wa sallam. Amín.
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