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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim

Mezquita Mayor de Granada

EL EGO
JUTBA de 18 de agosto de 2006. 23 Rayab al Ajira, 1427.
Imam: Sheij Muhammad Kassabi.


Alhamdulillah.



¡Oh creyentes! Os aconsejo la Taqwa de Allah. Tened temor de El que Allah tenga misericordia con vosotros.
Y sabed que uno de los signos que indican la existencia de Allah y Su unidad, es la creación del ser humano el cual es un mundo entero, independiente en sí mismo, compuesto del nafs, ruh corazón y el intelecto. Esta es un composición increíble, cuya realidad no es posible que los intelectos alcancen. Mencioné en la última Jutba que el hombre tiene enemigos, de los cuales debe protegerse y a los que debe combatir, y uno de esos enemigos, además uno de los más peligrosos, es su propio nafs que está entre sus dos costados. Debe luchar contra él y prestarle mucha atención, purificarlo y conducirlo a la adoración de su Señor. Y debe prohibirle de aquellos apetitos haram hacia los que se inclina. La palabra nafs está citada en el noble Corán unas 300 veces aproximadamente. La palabra nafs es un término compartido por varios significados, uno de ellos es: el significado total de la fuerza del enfado y los apetitos y de todas las cualidades reprobables del hombre, Los sabios de la ciencia del comportamiento (Ulama as-saluk), se han parado mucho en este significado. Y han hecho diferentes tipos de ejercicios interiores o prácticas espirituales, para acostumbrar al nafs al Adab y a las buenas cualidades de carácter para que se acostumbre a amar las acciones de bien, detestar la desobediencia y alejarse de ella.

Para poner en práctica las palabras de Allah en el Corán:

“Luchad por Allah con una lucha verdadera”.

El Imam al-Qurtubi dice comentando esta aleya:

“Quiere decir: Luchad contra vuestros nafs en la obediencia de Allah y rechazadlos en las pasiones y luchad contra Shaytan rechazando sus insinuaciones y contra los injustos rechazando su injusticia y contra los incrédulos rechazando su encubrimiento (Kufr)”.

Dice Allah en el Corán:

“Habrá triunfado el que la haya (su alma) purificado (de los errores) y habrá perdido el que la lleve al extravío”.


El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él, dijo:

“El muyahid (el guerrero) es aquel que lucha contra su nafs en la desobediencia de Allah”.
(Thirmidi)

Dijo uno de los Salihin:

“El peor de tus enemigos es tu nafs que está dentro de ti; porque el peligro de este enemigo es que se presenta como un enemigo amado y es de dentro, es parte de ti”.


Cuando Abu Bakr le pasó el Califato a Umar le dio como consejo:

“Lo primero de lo que te advierto es de tu nafs, el que está entre tus costados, porque todo nafs tiene apetitos, que si se los complaces, te pide cosas aún mayores”.

Cuando le preguntaron a Ibn Umar por el Yihad dijo:

“Empieza por tu nafs, el que está dentro de ti”.


El Yihad tiene distintos niveles, uno de ellos es el Yihad contra el ego; otro es el Yihad contra el Shaytan y por último está el Yihad contra los incrédulos y los hipócritas.
El fundamento del Yihad es el Yihad an-Nafs y en torno a él giran los demás tipos de Yihad.
Si el hombre es capaz de vencer a su nafs, esa victoria es la base para vencer a cualquier tirano, y el que es derrotado por su Nafs, y ha terminado siendo esclavo de sus apetitos, ¡cuánto más lejos estará de vencer a otros!
La lucha contra el ego no es un asunto fácil. Necesita de un trabajo constante, y de un control propio, porque hay instintos y apetitos que lo empujarán hacia el mal y si al ego se le da rienda suelta y se le deja satisfacer todos sus apetitos, ordenará la corrupción y embellecerá las desobediencias, como hizo al hijo de Adam, para que matara a su hermano y a los hijos de Yaqub para que arrojaran a su hermano pequeño Yusuf al pozo. Allah define al Nafs del hombre en el Corán con varias características:

- El nafs que ordena el mal (Que es el que siempre llama y se inclina hacia el mal y a los apetitos físicos.)
- El nafs que culpa o reprocha a su dueño tras haber caído en la desobediencia.
- El alma sosegada. Que es el que se ha tranquilizado con el recuerdo de Allah, la obediencia a El y amor por El.


No es que haya distintas almas, sino que es una que se presenta en distintos estados:
- El hecho de ser tranquilo es un elogio.
- El ordenar el mal es algo reprobable.
- Y la que culpa y reprocha entre las dos está a medio camino.

Por consiguiente quien descuida su nafs y lo deja a merced de sus pasiones, verá como se corrompe y se inclina hacia el mal.
Sin embargo, quien se preocupa por su Nafs y lo somete a rendir cuentas, y resiste contra sus pasiones y apetitos, hasta que pase del estado de “el nafs que ordena el mal” al de “culpar al dueño tras caer en la desobediencia” (la que reprocha mucho a Su dueño, de modo que cada vez que deje una acción obligatoria o haga una desobediencia le reprocha: ¿Porqué has hecho esto? Y ¿Porqué no has hecho esto?) Sigue elevándolo hasta que alcanza el grado de Alma Sosegada y es a esa a la que se invita a que entre en la Compañía de los siervos de Allah, satisfecha y satisfactoria, y esto requiere un largo yihad.
El Corán ha descrito la naturaleza del ego humano con toda claridad y exactitud, como no la ha descrito la psicología moderna, a pesar de todo el desarrollo y avance de la ciencia de la psicología. Nadie conoce mejor la realidad del nafs del ser humano que Su propio Creador.



* * * * * * *


¡Creyentes! el tema central tanto del Corán como de la Sunnah, en realidad, es el nafs humano, en su estado de soledad o de compañía; en su paz y en su guerra; en su dificultad y en su facilidad; en su estado de satisfacción y en el de ira; en su recompensa y en su castigo, y en todos sus estados. A el se dirige todo lo que hay en el Libro y la Sunnah. Y por eso, su asunto es inmenso. Por ello, los que son inteligentes, se esfuerzan en purificar el nafs y controlarlo. Para con ello alcanzar la felicidad en esta vida y en la próxima. Por lo que se refiere a los ignorantes lo que hacen es dejar a sus nafs seguir sus deseos hasta que les dominan, y llegan a un punto en que no distinguen entre lo que les beneficia y lo que les causa daño; ni entre el bien y el mal.

El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él, dijo:

“El inteligente- es el que se hace la cuenta a sí mismo (a su Nafs) en esta vida y actúa para lo que hay después de la muerte.
Y el loco es el que sigue los apetitos de su nafs y espera de Allah que le salve”.

(Thirmidi)

Dijo Umar Ibn al-Jattab, que Allah esté complacido con él:

“Haced las cuentas a vuestros nafs antes de que se os pidan a vosotros las cuentas, y preparaos para la rendición de cuentas. La cuenta, en el Día del Levantamiento, es ligera para el que se ha hecho las cuentas a sí mismo en esta vida”.

Se ha transmitido que Maimún Ibn Mihrán dijo:

“No llega el siervo a ser consciente de Allah hasta que no se hace las cuentas a sí mismo, de manera más estricta que se las hace un comerciante a su socio”.

Y un sabio dijo:

“El nafs (ego), es como un socio desleal, si no le haces las cuentas, se queda con tu riqueza”.


Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa sahbihi wa sallam. Amín.

 






 

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