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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
EL INTELECTO
JUTBA de 25 de agosto de 2006. 30 Rayab al Ajira, 1427.
Imam: Sheij Muhammad Kassabi.
Alhamdulillah.
¡¡Creyentes! Tened temor y consciencia de Allah, el
Altísimo.
En la jutba anterior mencionamos algunas de las condiciones y estados
de la persona humana, el ego o nafs. También examinamos los
peligros que comporta cuando se le da rienda suelta a sus apetitos
y pasiones. La persona, el nafs, se inclina hacia los actos de desobediencia
y la satisfacción de sus apetencias. El responsable adulto
(mukallaf) debe encauzar correctamente su propia persona (nafs)
y purificarla, y elevarla desde la condición en la que se
inclina hacia la desobediencia y ordena el mal (amaratu bi su´)
hacia el estado en el que tiene consciencia y se reproduce a sí
misma (al lawwama). Y así hasta alcanzar el grado de una
persona que es definida en el Libro de Allah como tranquila o serena
(nafsul Mutma´inna) a la cual se le invita a entrar a la presencia,
la satisfacción de Allah y a Su Jardín.
Allah ha bendecido al hombre, favoreciéndole por encima de
todas las demás criaturas al dotarle del intelecto. Y le
ha otorgado la capacidad del discernimiento para preservar el equilibrio
y para evaluarse a si mismo y para evitar por medio de él
las causas de su propia destrucción. Para procurarse todas
las aspiraciones y anhelos que Allah ha puesto en su propia naturaleza
orientándolas en la dirección correcta para cumplir
con sus propósitos, con la misión, para la que fueron
creadas en la naturaleza humana, para satisfacer la razón
de su existencia.
El único ser de la creación dotado de inteligencia
es el hombre. La consciencia de su intelecto es que es al hombre
a quien se le ha impuesto la carga, amana, de la responsabilidad
(taklif) y al mismo tiempo el rango de Califa de Allah en la Tierra.
El intelecto es la facultad de distinguir entre la maldad y el bien.
En árabe la palabra `aql procede de una raíz que significa
ligar, atar, sujetar. El intelecto sujeta a su poseedor y le salva
de caer en la destrucción y de incurrir en las causas del
fracaso.
Por el intelecto conoce el hombre a Su señor con un conocimiento
completo y por él conoce la verdad y es capaz de seguirle
y por el reconoce la falsedad y puede apartarse de ella.
El intelecto es un instrumento natural, una facultad innata, y es
el medio de consciencia y de comprensión de que dispone el
hombre y que le permite dirigir su conducta y su propio comportamiento.
Es por el intelecto por lo que el hombre es responsable. El que
no tiene intelecto no tiene responsabilidad (taklif). Este es el
intelecto natural. Hay otro nivel del intelecto que es un grado
superior. Este es el intelecto natural al que además se une
el fruto de la adquisición de conocimientos, ciencias y reconocimiento
interno que le aportan guía y le conducen hacia una conducta
recta en esta existencia y hacia el éxito en la próxima
vida. A este se le llama el intelecto adquirido. Tal intelecto es
un desarrollo del intelecto natural. Cuando se utiliza se acrecienta
y cuando se descuida se debilita. Por él el ser humano se
eleva cuando se aferra a la verdad y se degrada cuando persigue
solamente sus pasiones (hawa).
El Islam le ha otorgado una importancia al intelecto que nunca le
concedió ninguna de las enseñanzas proféticas
anteriores ni de las revelaciones pasadas.
El intelecto por un lado es la causa de un honor especial del hombre
y la razón de su responsabilidad (taklif), por el otro lado
es la razón de que el hombre esté sujeto a la rendición
de cuentas y se le exijan responsabilidades por sus actos.
En el Corán se mencionan muchas veces las funciones del intelecto:
La meditación, pensar, reflexionar, contemplar y ponderar
las cosas hasta comprenderlas.
“Di: Mirad lo que hay en los cielos y en la Tierra
y las señales y sin embargo las advertencias no les sirven
a quienes no creen.”
“¿Es que no reflexionan acerca del Corán?
¿o que sus corazones están cerrojados?”
El Corán incita y encomienda al uso del intelecto en todas
sus funciones. El libro de Allah ha expuesto con claridad que quienes
se sirven de todas esas funciones del intelecto son los poseedores
de un núcleo interior (ulul-Albab) y los poseedores de la
capacidad de distinguir (ulun-nuha).
Dice Allah el Altísimo:
“Ciertamente que en la creación de los cielos
y la tierra y en la sucesión del día y de la noche,
y en la nave que surca el océano, beneficiando así
a los hombres y en el agua que Allah hace descender del cielo y
por ella hace revivir a la tierra después de estar muerta
y hace surgir en ella toda la variedad de las bestias y en los vientos
que soplan, y en las nubes que se desplazan entre el cielo y la
tierra... hay signos para gente que reflexiona”
(Surat Baqara 160).
Esta aleya y otras muchas similares en el Corán incitan a
los inteligentes a reflexionar sobre los signos manifiestos en el
universo, para deducir por medio de ellos la existencia y la unicidad
del Creador. Ese es el camino para tener iman en El y para aceptar
la vida próxima y para entender la necesidad de una rendición
de cuentas y la realidad de la recompensa y del castigo.
El Imam al Qurtubi relata, cuando comenta esta aleya de la Surat
al Baqara, el dicho de uno de los sabios que dijo:
“Todo cuanto existe en el macrocosmos (el universo)
tiene un paralelo que se asemeja en el microcosmos (el ser humano).
Por eso dice Allah: “... y en vosotros mismos ¿es qué
no lo veis?”.
(Surat Dariyat 21)
Los sentidos del hombre son más excelsos y nobles que los
astros luminosos. Y el oído y la vista entre ellos tienen
el rango del Sol y la luna en lo que se refiere a percibir gracias
a ellas. Si no fuera por ellos no alcanzaríamos a percibir
nada.
Los miembros del cuerpo humano retornan a su forma mineral y pertenecen
a la tierra cuando muere.
Y toda la humedad, los líquidos corporales y el sudor pertenecen
al medio acuático.
Y de la naturaleza del aire son la respiración y el espíritu.
Y de la naturaleza del fuego es la bilis que difunde el calor al
cuerpo. Las venas y las arterias son semejantes a los ríos
que surcan la tierra. Y su hígado se asemeja a los manantiales
de los que fluyen en arroyos y alimentan a los ríos. La vejiga
es como el mar, pues en ella desembocan los líquidos corporales.
Los cabellos y el vello corporal son como la hierba y las plantas
que crecen sobre la superficie de la tierra. Además el hombre
con su voz modula con su caja vocal todas las voces de los animales
y realiza con sus miembros las acciones que son capaces de realizar
todos los animales.
Así pues, el microcosmos y el macrocosmos son la creación
de un solo Hacedor. “No hay más dios que El”.
Si encontramos que Allah elogia a los poseedores de un núcleo
interno (ulul Albab) y les promete el Jardín, también
encontramos que condena a gente que niegan la verdad y se ciegan
y se quedan sordos y no quieren reconocerla y se empeñan
en la ignorancia y la perdición, y a esos los amenaza con
el castigo.
Dice:
“Ciertamente que las peores bestias para Allah son
los mudos, los sordos que no utilizan su intelecto”.
(Surat Al Anfal, 22)
Y aquí el sentido de sordos y mudos no es sensorial sino
que es figurado, es decir, los individuos que se niegan a oír
y no quieren reconocer la verdad. O bien que la oyen pero no la
confirman con sus lenguas. Sus oídos se han vuelto incapaces
de escuchar la verdad y sin embargo son perfectamente capaces de
escuchar falsedades y calumnias.
Estos oídos son definidos como sordos en el Noble Corán,
y la lengua que sólo se usa para mentir y para difundir falsedad,
se considera muda. Cuando les define como que no utilizan su intelecto
quiere decir que sus pensamientos no les reportan beneficio. El
Corán los considera bestias y así se dirige a ellos,
como a los animales de rebaño, por seguir sus pasiones y
por haber descuidado la facultad del intelecto por la cual Allah
diferenció al hombre de los animales. Incluso más
bajos y más extraviados pues los animales y las bestias cumplen
con el propósito para los que fueron creados y no están
sujetos a rendir cuentas en el Día del Levantamiento.
* * * * * * *
¡Creyentes!
En el Islam se concede una enorme importancia al intelecto. Una
de las condiciones por las que un ser humano tiene que asumir las
obligaciones de la Sharia, es la facultad del intelecto. Uno de
los propósitos de la Sharia es precisamente la preservación
del intelecto, guardándole de su desaparición o de
su debilitación.
Y esto es uno de los cinco elementos necesarios para los cuales
existe la Sharia, o para cuya preservación se establece la
Sharia (El Din, la integridad física, el intelecto, la riqueza
y el honor).
Una de las normas de la Sharia que tiene como objeto preservar el
intelecto es la prohibición de consumir bebidas alcohólicas,
y todas las formas de sustancias intoxicantes y las drogas y el
rechazo de las ideas desviadas y las creencias corruptas, la más
grande de todas las cuales es atribuirle a Allah socios o partícipes
en los atributos de la divinidad. También atribuirle a Allah
características o rasgos impropios Su Inmensidad y de Su
Gloria, como corporeidad, forma, simbolismo y todas estas son creencias
derivadas que se han afirmado y se siguen manifestando en nuestros
tiempos así como otras igualmente muy extendidas. Por ejemplo
el creer, o que acepte, o difunda cualquier defecto o imperfección
en cualquiera de los enviados y Profetas de Allah, que Allah les
de paz y bendiciones, y en particular al Sello y culminación
de todos ellos, paz y bendiciones de Allah sean con él. Así
mismo quien propaga infamias y atribuye defectos y maldades a los
predecesores rectos de nuestra Ummah y a los Imam y los sabios de
nuestra comunidad, a través de quienes nos ha llegado el
Din y por cuyos esfuerzos y sacrificios nos ha transmitido el mensaje.
Y no hay duda que en esta campaña están empeñados
los enemigos del Din del Islam para intentar atribuir defectos,
deficiencias a nuestros guías y maestros, para crear dudas
acerca de su rectitud y sus acciones. Y con ello desearían
desligar y separar a la comunidad musulmana de aquellos que les
trajeron la luz.
Y no lo conseguirán, por el poder y con el permiso de Allah.
Pues Allah, gloria y alabanzas a El, se ha comprometido a preservar
el Din.
“Nosotros hemos hecho descender el Recuerdo y nosotros
nos encargamos de protegerlo”
(Surat Hiyr).
Wa
salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa sahbihi
wa sallam. Amín.
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