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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
LA PLEGARIA
JUTBA de 8 de septiembre de 2006. 14 de Sha’ban de 1427.
Imam Hayy Bashir Castiñeira
Alhamdulillah.
¡os encomiendo y a mí mismo que tengáis temor
de Allah y que le obedezcáis y os prevengo de no cometer
actos de trasgresión y de contradecir sus mandatos.
Sabed, que Allah tenga misericordia de vosotros, que la plegaria
(As-Salat) es uno de los fundamentos del Islam más importantes.
De hecho el más importante después de los “Dos
Testimonios”.
La oración es la matriz de todos los actos de adoración
y es también la primera de las acciones del siervo por la
que se le pedirán cuentas en el Día del Levantamiento.
De tal modo que si su oración ha sido correcta todas sus
acciones serán válidas, pero si su oración
ha sido inválida, con ello se invalidarán todas sus
acciones.
El cumplimiento cabal de la oración fue la última
amonestación que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga
y le dé paz, hizo a sus Compañeros, a su Comunidad
en los últimos momentos de su vida. Dijo, que Allah le bendiga
y le dé paz: “¡La oración, la
oración...! y los que poseen vuestras diestras!”.
Es decir, no descuidéis el cumplimiento de la oración
y guardaos de causar injusticia o abuso a vuestros esclavos, sirvientes
o empleados.
El Libro de Allah ha calificado a los creyentes que cumplen con
la oración, como los que en su oración son humildes
y cumplen con ella en sus tiempos prescritos y cuyos pechos se ennoblecen
con los galardones del éxito y el triunfo. También
los ha clasificado como los que heredarán el Jardín
más alto del Paraíso: El Firdaus.
Dice el Altísimo:
“Habrán triunfado los creyentes, aquellos que
en su Salat están presentes y son humildes, los que de la
frivolidad se apartan, los que pagan el Zakat y los que preservan
sus partes privadas, excepto con sus esposas, o las que poseen sus
diestras, en cuyo caso, no son censurables. Pero quien busque algo
más allá de eso... Esos serán los transgresores.
Y aquellos que, en lo que se les confía en encomienda y que
cumplen con sus promesas y los que hacen cabalmente sus oraciones
preceptivas, éllos son los herederos. Los que heredarán
el Firdaus, y en el serán inmortales”.
(Sura al Muminún – 1-8).
Y También dice Allah, el Majestuoso:
“Esos que cumplen con su oración, a ésos, se
les honrará en Jardines”. (Sura al Ma’ariy
– 35).
En consideración de la enorme importancia que tiene la oración
en el Dín y de que ésta es la manera de ponerse frente
a Allah, se la ha denominado as Salat, que procede de una raíz
árabe que significa vínculo de unión, pues
el Salat, es el vínculo entre el siervo y su Señor.
La oración es la senda primordial para conocer al Señor
y conocerle es el propósito de la existencia.
Dijo:
“Y no he creado a los genios y a los hombres sino
para que me adoren”.
(Surat Ad-dariyat – 56).
En esta aleya el significado de Liya’budun, para que Me adoren,
es decir, para que Me conozcan.
Nuestra vida en este mundo tiene como objetivo llegar a conocer,
llegar a tener consciencia de Allah. El amor de Allah es la meta
y esta existencia, este mundo son pasajeros y van a desaparecer,
sin embargo, el amor por Allah perdurará.
Por eso Allah, el Excelso, hizo acudir al Mensajero de Allah, que
Allah le bendiga y le dé paz, a las más altas dimensiones,
por encima de los cielos, para allí, ordenarle la oración
y hacerla preceptiva a su comunidad, y eso ocurrió en la
noche del viaje nocturno y de la ascensión a los cielos,
como dijimos en el Jutba anterior.
Todos los preceptos y obligaciones del Din fueron revelados por
mediación de Yibril, excepto la oración (As Salat)
lo cual es un signo de su enorme importancia.
Cuando la oración le fue prescrita se le ordenó que
fueran cincuenta Salats cada día y es conocido como Musa,
la paz sea con él, le pidió a nuestro Profeta, que
Allah le bendiga y le dé paz, que suplicara a su Señor
una reducción para su comunidad, pues no serían capaces
de cumplir con ello. Y así se convirtieron en cinco oraciones
en la práctica pero siendo su recompensa la de cincuenta.
Esta fue una Misericordia de Allah con Sus Siervos y un favor procedente
de Él, Gloria a Él.
Quien persevera en el cumplimiento de las cinco oraciones se sitúa
bajo la protección de Allah y dentro del recinto resguardado
de Su Bendición. Y, además, tiene la promesa de Allah
de que lo perdonará.
Abu Daud, que Allah le cubra con Su Misericordia, relató
que ‘Ibada Ibn Samit, que Allah esté complacido con
él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le
dé paz, dijo: “Cinco oraciones ha ordenado
Allah, quien hace bien el wudu para sus oraciones y las realiza
en sus tiempos y hace bien sus inclinaciones (ruku) y está
presente en éllas con humildad, cuenta con la promesa de
Allah de que le perdonará. Y quien no lo hace de ese modo
no tiene con Allah ningún trato, si quiere le perdonará
y si quiere le castigará”.
Del mismo modo que la oración representa todas las dimensiones
de la adoración, también abarca todo cuanto el hombre
anhela y le preocupa de esta existencia y de la próxima.
Lo más extraordinario y grave que contiene la oración
es la conversación íntima con el Creador, Gloria y
Poder a Él. Y es entonces cuando el Señor escucha
a su Siervo y Le responde.
Ha narrado el Imam Muslim, que Allah tenga Misericorida con Él,
que Abu Huraira dijo: “Oí al Mensajero de Allah,
que Allah le bendiga y le dé paz, decir: “Allah, El
Exaltado, dice: ‘He dividido el Salat entre Yo y Mi Siervo
en dos mitades y Mi Siervo obtiene lo que Me pide. Cuando el Siervo
dice: “La Alabanza a Allah, el Señor de los Mundos”.
Dice Allah: “Mi Siervo Me ha Ensalzado”. Cuando sigue
diciendo: “El Clemente, el Misericordioso”. Dice Allah,
el Altísimo: “Mi Siervo ha hablado bien de Mí”.
Cuando dice: “Señor del Día de la Retribución”.
Dice Allah: “Mi Siervo me ha dado grandeza y Majestad”.
Y en otra ocasión dice: “Mi siervo reconoce su dependencia
y se confía en Mí”. Cuando dice: “A Tí
sólo adoramos y sólo a Tí pedimos ayuda”.
Entonces dice Allah: “Eso es el lazo que me vincula a Mi Siervo
y la línea divisoria. Y Mi Siervo obtendrá lo que
me pide”. Y entonces cuando dice: “Guíanos por
el Camino Recto, el Camino de los que has bendecido y no por el
de los que han merecido Tu Ira y tampoco el de los extraviados”.
Dice entonces: “Eso es para Mi Siervo. Mi Siervo obtendrá
lo que Me pide”.
La oración reúne todo lo bueno y por esa razón
el Profeta, que Allah le bendiga y le dé paz, cuando un asunto
le preocupaba se sumergía en la oración. Pues en élla,
encontraba su descanso y la frescura de sus ojos.
Dijo Anas Ibn Málik, que Allah esté complacido con
él: “Dijo el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga
y le dé paz: “Se me han hecho amadas de este
mundo las mujeres y los perfumes y, el descanso de mis ojos, lo
encuentro en el Salat”. En árabe la expresión
qurratu al ‘ayn “la frescura del ojo” indica todo
lo que produce alegría y felicidad.
Los Compañeros de la Primera Comunidad no consideraban kufur
(renegar de la fé) el abandono de ninguna acción,
excepto el abandono del Salat.
En el Libro de Allah se habla en términos de condena de un
grupo de seres humanos que abandonan el Salat y se dedican a perseguir
la satisfacción de sus apetitos y a esos se les amenaza con
el castigo del Fuego sino se vuelven arrepentidos y se apartan de
su error.
Dice el Altísimo, después de elogiar a los Profetas
y a los Siervos Rectos y después de hablar de ellos en los
más bellos términos, y como después de ellos
les siguió una generación que abandonó la oración
y se entregaron a sus apetitos y “ya se encontrarán
la perdición” (Surat al Mariam – 59).
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él y con
su padre, dijo: “Cuando dice abandonaron la oración
no quiere decir que la dejaran completamente. Lo que quiere decir
es que no la realizaban a su tiempo”.
Dice el Altísimo:
“¡Ay! De los que hacen la oración, que
cuando oran están distraídos y negligentes”.
(Surat al Ma’un – 4).
Es decir, los que descuidan el cumplimiento de la oración
hasta que se les pasa la hora.
Mucha gente se entretienen y se ocupan con sus quehaceres mundanos
y la búsqueda de ganancias y se distraen, con ello, del cumplimiento
de la oración y esa es la pérdida clara.
Dice Allah:
“Oh vosotros que creéis que no os distraigan
ni vuestras riquezas, ni vuestros hijos, del Recuerdo de Allah.
Quienes lo hacen esos son los perdedores” (Surat
al Munafiqún – 9).
Los comentaristas dicen que lo que quiere decir en esta aleya el
Recuerdo de Allah, es el cumplimiento de las cinco oraciones diarias.
Esta advertencia va dirigida a quienes se olvidan de hacer la oración
hasta que ya ha pasado su tiempo. Ahora bien, quien la abandona
por completo, ese ya no tiene parte en el Dín del Islam.
Dijo ‘Umar, que Allah esté complacido con él:
“Quién abandona el Salat ya no tiene parte ni sitio
en el Islam”.
La posición del Salat en el Dín es como la posición
de la cabeza en el cuerpo. Allah explica en Su Libro como la gente
del Fuego preguntan por qué razón han entrado en el
Fuego y una de las razones es que abandonaron la plegaria obligatoria.
Dice el Excelso y Altísimo:
“¿Qué os ha arrojado al Saqar? Dirán:
No éramos de los que rezaban y no dábamos de comer
al pobre y discutíamos con los charlatanes y negábamos
la realidad del Día de la Retribución”.
(Surat al Mudazzir – 41).
Hay gente que cuando enferman dejan de hacer la oración durante
su enfermedad y que esperan hasta recuperar la salud para retomar
sus oraciones. Esta es una equivocación enorme, una ligereza
e inconsciencia y un exceso por su parte y consiste en dejar el
Salat, que es la piedra angular del Islam. Siendo así que
Allah dice:
“Ciertamente la oración constituye una prescripción
en tiempos establecidos”.
(Surat an Nisá – 103).
¡Y quién le puede asegurar al enfermo que no le va
a llegar la muerte mientras sufre esa enfermedad y le encuentra
que ha abandonado la oración y se le escribe en su libro
un mal final como conclusión de su vida! ¡Qué
Allah nos proteja y nos libre de ello!
La oración es obligatoria para el musulmán mayor de
edad, adulto, siempre que esté en posesión de su juicio.
Y no deja de ser una obligación en ningún caso. Sin
embargo su realización es de acuerdo a sus posibilidades.
Si puede la realiza de pié con todos sus movimientos. Si
tiene un impedimento y no puede, entonces la hace sentado. Si tampoco
puede hacerla sentado entonces, acostado.
Si puede hacer la ablución con agua, la hace y si no hace
Tayammum (purificación con arena limpia). Allah no impone
a Sus Siervos nada que no puedan cumplir y de lo que no sean capaces.
Dice Allah, el Altísimo:
“Tened temor de Allah, tanto como podáis”.
Nuestro Profeta, que Allah le bendiga y le dé paz, dijo.
“Si os ordeno algo, cumplidlo en tanto como podáis”.
No olvidemos que todas las cosas tienen un espíritu y que
el espíritu que anima internamente el Salat es la humildad.
La oración en la que no hay humildad y presencia del corazón
es como un cadáver inanimado, sin espíritu.
Uno de los Salihin dijo: “Reúne tu presencia
de corazón en tres situaciones, cuando recitas el Corán,
cuando haces el Salat y cuando recuerdes la muerte. Si no reúnes
la presencia de tu corazón en esas tres situaciones, entonces
pídele a Allah que te conceda un corazón pues es que
no tienes corazón”.
Le preguntaron a Hatim al Asami, uno de los seguidores de las primeras
generaciones (hijos de los Sahaba): “¿Cómo es
tu humildad en la oración?”. Dijo: “Cuando me
pongo en pie y pronuncio el takbir para entrar en la oración
me imagino que estoy frente por frente a la Ka’aba y que bajo
mis pies está el estrecho puente del Sirat, que el Jardín
está a mi derecha, que el Fuego está a mi izquierda,
que el Ángel de la Muerte está justo detrás
de mi y que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le dé
paz, observa mi oración y que ésa es la última
oración de mi vida. Entonces pronuncio el takbir con sobrecogimiento,
recito reflexionando en profundidad, me inclino (ruku) con humildad
y me postro (suyud) con humildad y hago que mi oración consista
en temor de Allah y esperanza en Su Misericordia. Después
termino pronunciando el Salam y no sé si se me habrá
aceptado o no”.
A Allah le pedimos que acepte nuestras oraciones y que nos reúna
con los que hacen la oración con humildad sincera.
Wa salla Allahu ‘ala sayidina Muhammad wa ‘ala alihi
wa sahbihi wa salam.
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