Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
EL MES DE RAMADAN Y
LA PERFECCIÓN DEL ISLAM
JUTBA de 22 de september de 2006. 28 de Sha´ban de 1427.
Imam Sheij Muhammad Al Kasabi
¡Siervos de Allah!, os encomiendo y a mi mismo que tengamos
taqwa de Allah. Sabed que honrar al huésped y tratar con
generosidad al invitado entre la gente del Islam es uno de los
atributos que señalan un Iman completo.
El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él, dijo:
“Quien crea en Allah y en
el Último Día que
sea generoso con su invitado. Y quien crea en Allah y en el Último
Día que mantenga los lazos de familia. Quien crea en Allah
y en el Último Día que diga el bien o que guarde
silencio”. (Hadiz de Abu Huraira narrado por Bujari y Muslim)
Después de un día o dos llegará un invitado
noble que los corazones de los creyentes han estado esperando y
ante el cual tienen altas expectativas, ese invitado es el mes
de Ramadán. En ese mes descendió la Revelación
del Corán, y es el señor de los meses, el mes del
ayuno, del Corán y de la oración nocturna. En este
mes Allah ha hecho obligatorio el ayuno y voluntaria la oración
nocturna. En este mes se abren las puertas del Jardín del
Paraíso y se cierran con él las puertas del Fuego.
En este mes los shaytanes más grandes y dañinos están
encadenados. Es el mes de la misericordia, del perdón y
de la salvación del Fuego. El mes de la paciencia y de los
actos de generosidad y compasión con los necesitados.
Ayunar en el mes de Ramadán es obligatorio para quien cumple
con las siguientes condiciones:
- Ser musulmán.
- Ser adulto.
- Estar en su sano juicio.
- Tener capacidad y fortaleza física.
- Estar residente y no de viaje.
- Y estar libre de los impedimentos de pureza como la menstruación
y la hemorragia del parto.
Nuestro Profeta, paz y bendiciones sean con él, solía
anunciarles las buenas noticias de la llegada de este mes noble
a sus compañeros y explicarles sus bendiciones y sus méritos,
para que estuvieran bien dispuestos a recibirlo y para que ganaran
el beneficio que en él se contiene. Cuando empezaba Rayab,
dos meses antes de Ramadán, decía, paz y bendiciones
de Allah con él:
“¡Oh Allah! Bendícenos en el mes de Rayab y
en el de Shabán y haznos alcanzar con vida el mes de Ramadán”.
Y los primeros predecesores de la comunidad musulmana, al
Salaf as Saleh, solían utilizar ese mismo dúa.
Y era su costumbre prepararse para la llegada del mes bendito
de Ramadán con anterioridad, a veces de varios meses.
Cuando terminaba, se lamentaban y entristecían de su partida
también durante varios meses, pues sus corazones saboreaban
la grandeza de los significados que les eran recitados y del
mensaje contenido en el mes de Ramadán y así hacían
que su año entero fuera igual que Ramadán.
Entre los signos externos de sus preparativos para recibir este
mes era que lo primero que pensaban era el dinero con el que iban
a pagar sus alimentos a la hora de romper el ayuno y de la comida
de la última parte de la noche, sahur, si era una riqueza
lícita o no. Pues sabían perfectamente que Allah
es Puro y solo acepta lo que es puro. Y existe el dicho que se
nos ha transmitido:
“Quien come de lo
halal (lícito) sus
miembros obedecen, aunque no lo quiera y quien se alimenta de
lo ilícito sus
miembros cometen desobediencia (a Allah) aunque quiera lo contrario”.
La gran mayoría de la gente hoy día cuando se acerca
Ramadán se dedican a preparar variedades de dulces y se
esmeran en la preparación de recetas de comida y de bebida,
y nadie puede prohibirles a los siervos de Allah las cosas lícitas
y deliciosas que El ha dado como sustento y alimento. Sin embargo
el mes de Ramadán existe precisamente para liberarnos de
la dependencia de nuestros apetitos y deseos de comida y de bebida.
Con ello la adoración del musulmán se torna sincera
por Allah, Señor de los mundos.
Es por esto que todo musulmán debe disponerse a recibir
y prepararse para cumplir con el mes de Ramadán, un mes
que Allah ha hecho como característica específica
de esta Ummah. Esta disposición y preparación deben
consistir en cumplir con sus actos de adoración de la mejor
manera posible, como por ejemplo el Salat en Yamaah (congregación)
en la mezquita, especialmente Salat As Subh (al alba)
y procurando no faltar a la oración nocturna (Tarawih),
también procurando proteger su ayuno y guardarlo de todo
lo que lo invalida y lo arruina. Una de las cosas importantes con
las que el musulmán se dispone para la llegada del Ramadán
es poner su corazón en paz con todos sus hermanos y no permitir
que quede ningún conflicto ni rencilla sin resolver; y no
insultar ni ofender a nadie.
Dijo el Profeta, que Allah le bendiga y le de paz:
“El ayuno es una barrera
(una coraza y protección)
así pues, que el ayunante no diga obscenidades ni indecencias
y que no actúe con ignorancia y violencia. Y si una persona
le ataca o le insulta que diga: ‘estoy ayunando, estoy ayunando’”.
(Hadiz de Bujari y Muslim narrado por
Abu Huraira)
Por todo lo dicho, cuando llega el mes de Ramadán la sociedad
musulmana experimenta una oleada de purificación, limpieza,
humildad ante Allah, de Iman (creencia) en el pecho y
de una disposición favorable hacia las buenas acciones y
la generosidad y para despojarse de las maldades y de la frivolidad.
Esto es por una misericordia de Allah con Sus siervos.
A Allah le pedimos que nos colme en este mes de bendiciones y
de dones y gracias internas y externas, que nos guíe y nos
de Su ayuda y Su éxito.
* * * * * * *
Alhamdulillah.
Siervos de Allah. Cuando llega el mes de Ramadán, cosa
que va a ocurrir dentro de muy pocos días, como todos los
invitados éste es un invitado que está de paso, cada
uno de nosotros ha de preguntarse: ¿Cómo he preparado
y que he dispuesto para la llegada de este invitado? Y es necesario
que durante el mes del ayuno ponga fin a cualquier hábito
despreciable o mala conducta al que esté acostumbrado, como
inicio de un arrepentimiento, de una renovación y de un
retorno a Allah sinceros y verdaderos; quizá así Allah
le perdone sus faltas y le libre en este mes de baraka (bendición),
del Fuego.
Si eres de los que cometen faltas y errores –y todos lo
somos– vuélvete a Allah en este mes del perdón
y rectifica lo que debas rectificar aprovechando esta oportunidad,
pues Allah es Quien acepta la renovación después
de las malas acciones de Sus siervos y perdona sus faltas.
¡Tú que no honras a tus padres, tú que has
cortado las relaciones con tu familia! Ramadán te invita
a purificarte de las impurezas en el trato así como de las
separaciones dañinas.
¡Tú que consumes drogas o que bebes bebidas embriagantes!
Ten en tu interior temor de las consecuencias de tus actos y del
castigo de Allah.
¿Qué beneficio te aportan esas cosas ilícitas?
Ninguno. Únicamente ansiedad, angustia, miseria y humillación,
malestar y fracaso en tus asuntos, dureza en tu corazón
y distancia de todas las bondades y nobles cualidades; y la acumulación
de todos los defectos y malas conductas.
El mes de Ramadán presenta una ocasión espléndida
para librarse de las malas conductas, de los hábitos innobles
y para adoptar las nobles y buenas acciones.
No dejes que se te escape esta ocasión y que tengas que
lamentarte y sentir remordimiento cuando ya no te sirva el lamento
ni el remordimiento.
¡Tú que te enriqueces y te alimentas con la práctica
de la usura! Hasta cuando piensas seguir desafiando a tu Señor
y declarándole la guerra. ¿Es que no sabes que tú eres
débil y que Aquel a quien te enfrentas es el Poseedor de
todas las cosas y a El has de retornar?
¡Tened temor de Allah siervos de Allah! Sabed que la creencia
correctas del Islam representa la forma más excelsa y perfecta
de rectitud, de justicia, y recta guía que el mundo ha conocido.
Bajo su inspiración y protección han vivido los
musulmanes y los no musulmanes durante largos siglos una vida segura,
tranquila y dichosa. Es esta guía la que ha concedido derechos
civiles y derechos religiosos plenos tanto a quienes la han seguido
como a quienes han discrepado de ella en base a la Palabra de Allah:
“No hay compulsión
en el Din (la
practica de adoración)”. (Surat Baqara,
256)
Lo que el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él,
trajo a la humanidad, es la bondad y la misericordia a toda la
especie humana:
“No te hemos enviado más que como una misericordia
para todos los mundos”. (Surat Al Anbiya, 107)
Quien considera la historia del Islam con objetividad, tiene que
dar testimonio de ello y reconocerlo.
¡Musulmanes! Si alguien actúa con maldad hacia el
Islam en sus palabras no respondais en contra con maldad en vuestras
acciones. Sabed que el estado de debilidad y de opresión
que padecen los musulmanes está causado por sus propias
faltas, por su propio alejamiento del Din de Allah y por su negligencia
al cometer actos de transgresión y desobediencia.
Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él:
“El creyente ve sus faltas como si fueran montañas
que pueden caerse sobre él y aplastarle; y sin embargo
el corrupto ve sus faltas como si fueran una mosca que le revolotea
en la nariz y cree que las puede espantar con un gesto de la
mano”.
(Hadiz de Bujari)
Hassan al Basri escribió a Umar Ibn AbdulAzziz, que Allah
esté complacido con ambos, diciéndole:
“Quien se hace cuentas a sí mismo, gana y
obtiene beneficio. Quien es negligente en hacerse a sí mismo
las cuentas, fracasa y pierde. Quien mira hacia el final (las
consecuencias) de las cosas, se pone a salvo. Quien cumple con
los actos de obediencia, ése es el mejor. Quien obra con
magnanimidad y benevolencia, obtiene tesoros. Quien recapacita,
ve con claridad. Quien ve con claridad, entiende. Quien entiende,
tiene conocimiento. Cuando sientas remordimiento, abandona lo
que ha causado el remordimiento. Cuando no sepas, pregunta. Cuando
te enojes, contrólate. Has de saber que las mejores obras
son aquellas que tu ego no desea y tú se las impones”.
El ayuno es una imposición que al ego no le agrada y, por
eso, el ayuno es expresión de paciencia y perseverancia.
Quien tiene paciencia y es constante, está protegido y tiene éxito.
Que Allah bendiga a Su siervo y Mensajero Muhammad y a su familia;
y sus nobles Compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala alihi wa
sahbihi wa sallam. Amín.
|