Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
PACIENCIA Y YIHAD EN RAMADÁN
JUTBA de 13 de octubre de 2006. 20 de Ramadán de 1427.
Imam Sheij Muhammad Al Kasabi
Alhamdulillah.
¡Siervos de Allah! Temed a Allah en todos los tiempos y
momentos; y sed agradecidos con El por cuantas oportunidades, celebraciones
y momentos os ha concedido para hacer el bien y disfrutar de Su
báraka (bendición). Aprovechad las estaciones y las
ocasiones de báraka que se llenan con los actos de obediencia
y abandonad las cosas prohibidas. Sabed que el ayuno es una escuela
que instruye y educa al musulmán que está ayunando,
con una instrucción correcta y sana; y le entrena y le hace
acostumbrarse a las nobles características de conducta y
de carácter.
El ayuno fortalece la capacidad de gobernarse a uno mismo, e incrementa
la fuerza de voluntad para capacitarle en dominar los apetitos
de su ego (nafs) más bajo y animal; y para sobreponerse
a las pasiones de su mente. La escuela del ayuno promueve la competencia
entre los creyentes en superarse unos a otros en buenas obras.
Quizá una de las cualidades más importantes de todas
cuantas el ayuno enseña sea la paciencia (sabr),
en todas sus formas y el esfuerzo (yihad), en todas sus manifestaciones.
La paciencia es de
tres tipos:
Paciencia en la adoración
de Allah, es decir constancia y perseverancia en su cumplimiento.
Paciencia contra las
desobediencias a Allah, es decir fortaleza para no caer
en ellas.
Paciencia con los decretos cuando son dolorosos,
es decir tener paciencia cuando el Destino decretado
por nuestro Creador no nos es agradable para aceptarlo
y no rebelarnos contra él.
El ayuno verdadero
que encomienda al ayunante a cumplir con todas las condiciones
de un ayuno completo, incluye las tres clases de paciencia. Cuando
el hombre adopta la paciencia tiene garantía
de lograr éxito en su vida y de aportar un gran bien como
individuo a su comunidad. Ahora bien, el yihad, significa en resumen
y abreviadamente: “esforzarse por poner en alto la Palabra
de Allah”.
El yihad se practica con las personas, con la riqueza, con el
conocimiento, con la autoridad, con la reputación y con
todos los medios legítimos.
El yihad puede adoptar diversas formas como el perdón,
la paciencia, la sabiduría, la buena exhortación,
la discusión o el debate con las mejores palabras, apartando
lo que causa daño a los musulmanes y defendiendo la noble
Sharia (la Ley Revelada), y todo cuanto signifique poner en lo
más alto la Palabra de Allah, Enaltecido y Excelso.
La forma más importante y la primera de yihad (yihad
al akbar) es contra el ego, consiste en instruir, educar
y acostumbrar a la propia persona a respetar los mandatos de
Allah y abstenerse de las cosas prohibidas por El, Enaltecido
y Excelso; buscando con ello combatir las insinuaciones de Shaytán,
maldito y lapidado, y las imaginaciones o inclinaciones de la
mente que conducen al mal o que ordenan el mal. Esta forma de
yihad es la más importante porque consiste en poner la
Palabra de Allah en lo más alto, en tu propia persona,
en primer lugar. Esta forma de Yihad es obligatoria para todos
y cada uno de los hombres y mujeres en edad adulta [Fard
ayn ´ala kulli mukallaf]. Este yihad es el cimiento
de cualquier otra forma de yihad posible. Este yihad no cesa
jamás, mientras no termine el plazo de vida del musulmán.
Hay un yihad que se practica en el seno de la sociedad, para poner
la Palabra de Allah en su lugar: ordenando lo correcto, impidiendo
y denunciando lo incorrecto, de acuerdo a la responsabilidad individual
que cada persona ostenta, y conforme a sus posibilidades; y también
según las condiciones y circunstancias que son bien conocidas;
y también con los modales y cortesías adecuados para
lograr resultados positivos.
Yihad en el seno de la sociedad es soportar el daño que
te hacen y auxiliar al desgraciado por alguna penalidad que le
aflige, como enfermedad, pobreza u otros. También respetar
al mayor y tener misericordia con el pequeño; darle a cada
uno lo suyo; y especialmente cumplir con los padres, los parientes
y familiares, y los vecinos; y quienes tienes bajo tu tutela directa
o que dependen de ti directamente.
También es yihad en la sociedad dar buen consejo, en privado
y en público, a los individuos y también a los grupos.
Hacer súplica (Dua) por todos los musulmanes, tanto
en secreto como manifiestamente, para que Allah los guíe,
los rectifique y los perdone. También es yihad desear para
ellos todo lo bueno que deseas para ti mismo, o como mínimo
abstenerte de causarles daño y hacerles estar a salvo de
tu lengua y de tu mano.
Si consideramos la vida del Mensajero de Allah, Paz y bendiciones
de Allah con él, y las de sus Compañeros encontramos
que para ellos el yihad consistía en todo cuanto hemos mencionado
y mucho más. El Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de
Allah con él, combatió yihad con la gente de Mecca
por medio del Corán, la llamada y la invitación y
la indulgencia bondadosa; y siendo firme en lo que Allah, gloria
a El, le ordenaba. Asimismo los nobles Compañeros. Cuando
Allah les permitió la hégira (hiyra) bendecida,
defenderse y defender sus derechos y presentar cara ante quienes
les habían expulsado de sus hogares y les habían
oprimido, sin derecho ni justicia, por la sola razón de
decir: “Allah es nuestro Señor”. Entonces lograron
victorias contundentes. La primera de estas victorias fue la que
tuvo lugar en la batalla de Badr, una ocasión a la que se
denomina en el Noble Corán “el día del discernimiento
o de la discriminación” (yaum al furqan).
En ese día se separaron y se diferenciaron, se hicieron
claramente distintos la verdad y la falsedad. Esta fue la primera
vez que el Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
tuvo que enfrentarse en combate armado, que Allah le bendiga y
le dé Paz. Y tuvo lugar en un día 17 de Ramadán,
del mes de Ramadán el año segundo posterior a la
hiyra (la emigración a Medina).
En el mes de Ramadán tuvieron lugar la conquista de Mecca
y Ayn Yalut (la victoria contra los mongoles, hasta entonces invencibles,
en el siglo III de la hégira) y otras victorias de los musulmanes.
Otros de los rasgos que el ayuno aporta y en los que educa al
musulmán es la generosidad, la virtud y la bondad hacia
los demás, así como proteger los vínculos
de familia.
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él y con
su padre, dijo:
“El Mensajero de Allah era el más generoso
de todos los hombres y cuando llegaba Ramadán y le visitaba
Yibril era cuando practicaba más la generosidad; y era
su encuentro con Yibril cada noche de Ramadán para enseñarle
el Corán. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga
y le conceda Paz, era ciertamente más rápido en
dar y ofrecer lo bueno que el viento constante y suave”.
(Hadiz compilado por Bujari)
La generosidad se manifiesta gastando de la propia riqueza, dando
sádaqa y haciendo el bien a otros.
Dijo el Profeta, Paz y bendiciones de Allah con él:
“Cada huesecillo del hombre tiene que dar sádaqa
todos los días que alumbra el sol. Reconciliar a dos es
sádaqa, ayudar a un hombre a subirse a su montura o ayudarle
a descargar su equipaje de ella es sádaqa, la buena palabra
es sádaqa, cada paso que das hacia la oración es
sádaqa, y retirar un obstáculo del camino es sádaqa”.
(Hadiz de Abu Huraira, que Allah esté satisfecho con él,
recogido por Bujari y Muslim)
Una práctica en la que se unen la generosidad, la bondad,
la virtud y la protección de los lazos de consanguineidad
es dar de comer al que ha estado ayunando.
Dijo el Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él:
“Quien da de comer a uno que estaba ayunando se gana la
misma recompensa de su ayuno y sin embargo no le disminuye al ayunante
en nada su propia recompensa”. (Hadiz que relató Zaid
Ibn Jalid Al Yuhani y que recoge Tirmidhi)
También el buen trato a los padres.
Dijo Abu Huraira, que Allah esté complacido con él:
“Llegó un hombre
al Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
y le preguntó: “¿Quién
tiene más derecho a que le trate bien entre todos los seres
humanos?”. Dijo: “Tu madre”. Dijo: “¿Y
después?”. Dijo, Paz y bendiciones de Allah con él “Tu
madre”. Dijo: “¿Y después?”. Dijo: “Tu
madre”. Dijo: “Y después?”. Dijo: “Tu
padre””. (Recopilado por
Bujari y por Muslim)
Anas Ibn Malik, que Allah esté complacido con ambos, dijo: “Le
oí al Mensajero de Allah, Paz y bendiciones de Allah con él,
decir: “Quien quiera que su provisión sea amplia o
que su vida se prolongue, que mantenga los lazos de sangre con
su gente”.
* * * * * * *
Alhamdulillah.
Uno de los rasgos de carácter que son distintivos del ayuno,
y que consigue el que ayuna, es la sinceridad. ¿Por qué?
Porque los actos de adoración se hacen visibles y manifiestos
y cuando las acciones se manifiestan abiertamente pueden convertirse
en actos aparentes solamente. Cuando los actos se realizan para
que otros te vean no tienen validez ni son aceptados. A eso se
le llama el ‘shirk al asghar’ o la forma menor
de asociación con Allah.
Todas las acciones que el hombre emprende en las que no tiene
como propósito la Faz de Allah y cuya intención es
ganar reputación –que se diga y que se hable acerca
de uno-, ésas son acciones rechazadas.
Dice Allah, Señor de Majestad y Poder, en un hadiz Qudsi:
“Yo soy el menos necesitado de que se me asocie;
quien realice una acción en la cual Me asocia a otro distinto
de Mi, los dejo a él y a su asociado”.
(Hadiz que recoge Muslim)
El ayuno es, de todas las acciones de adoración a Allah,
la más próxima a la sinceridad y la más lejana
a la apariencia y la ostentación. ¿Por qué?
Porque sólo Allah la conoce y sólo El la ve. Por
eso el Real, Enaltecido y Excelso, se la ha apropiado y ha explicado
que la recompensa del que ayuna es Suya.
Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él:
“Todo acto del hijo de Adam es recompensado cuando es bueno,
multiplicado por diez veces (incluso) hasta setecientas veces.
Dice Allah el Señor de Poder y Majestad: “Excepto
el ayuno. El ayuno es Mío y Yo lo remunero. (La persona
que ayuna) deja por Mi sus pasiones y apetitos, y su comida”.
El que ayuna tiene dos alegrías, una cuando rompe el ayuno
y otra alegría cuando se encuentra con su Señor.
El aliento de la boca de quien ayuna es más agradable para
Allah que el perfume del almizcle”. (Hadiz de Abu Huraira,
que Allah esté satisfecho con él, narrado por Bujari
y Muslim)
Y que Allah
bendiga a Su Siervo y Mensajero Muhammad. Y a su familia, y sus
nobles compañeros y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día.
Wa salla Allahu ‘ala sayidina Muhammad wa ‘ala
alihi wa sahbihi wa salam.
|