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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada
Purificar el corazon
JUTBA de 1 de diciembre de 2006. 9 Dhul Qaidah 1427.
Imam Sheij Muhammad Al-Kasabi
Bismillah
Siervos de Allah, tened
temor y consciencia de Allah, como merece ser temido y aferraos
al Islam como el que se afirma a un asidero firme y seguro.
Habéis
de sabes que la purificación de las almas
es uno de los propósitos por cuyo fin fueron enviados
los profetas. Dijo Allah, el Altísimo:
“El
fue quien les envió a los iletrados
(árabes) un Mensajero de ellos, salido de entre ellos
mismos, que les relata Sus signos, les purifica, y les enseña
el Libro y la Sabiduría, cuando antes estaban en un
claro extravío.” (Surat al Yumuah, 2)
“wa
yuzakkihim” los
purifica. Muy frecuentemente nos encontramos aleyas del Recuerdo
Sabio, el Coran que se dirigen al corazón y nos hablan
de su purificación de su
salud. Todas las variedades y formas del bien, tanto del iman
como la certeza, el Amor a Allah y el amor a Su Mensajero, el
amor por los rectos y por los creyentes y el Ihsan, la virtud,
y el Taqwa, y todas las demás nobles y encomiables cualidades
de la naturaleza humana no pueden darse más que en corazones
puros, limpios. Y no puede el corazón enturbiados por
el egoísmo, el rencor, la envidia, la enemistad y la mala
opinión hacia los siervos de Allah ser el receptor de
tales cualidades. Por eso el Jalil, amigo intimo de Allah, Ibrahim,
la paz sea con él, suplicaba: “y no me hagas
entristecerme en el día que sean levantados, el día
en que no serán de ninguna utilidad ni la riqueza ni los
hijos, solamente presentarse ante Allah, con un corazón
sano, limpio”. (Surat Shúara, 87)
El corazón
sano y limpio es el que esta libre de encubrimiento de la verdad (Kufr), la
asociación (Shirk),
la hipocresía (Nifaq) y las transgesiones y actos
de desobediencia a Allah (ma´asi)
. Nuestro profeta,
que Allah le bendiga y le conceda paz, tenia por costumbre repetir
esta súplica: “Y te
pido un corazón sano”. En el Hadiz de Tirmidi
contado por Shaddad Ibn Aws, que Allah este complacido con él:
Dijo el Mensajero de Allah en su oración suplicándole
a Su señor: “¡Oh Allah te pido firmeza
en mi asunto y la determinación en seguir un comportamiento
recto (Rushd) y te pido ser agradecido
con Tus dones y te pido adorarte correctamente y una lengua que
diga la verdad y un corazón sano, y te pido que me concedas
el bien que Tu conoces y busco refugio en Ti contra el mal que
Tu conoces y te pido perdón por lo que Tu conoces. Verdaderamente
que Tu conoces las realidades invisibles”.
Musulmanes,
es uno de los asuntos más graves y transcendentes
para el hombre apoyarse y buscar ayuda en la salud, integridad
y limpieza del interior. Los corazones sanos y el interior limpio
del alma se colman con taqwa de Allah y con Iman, y se desbordan
con bondad y excelencia (Ihsan) y de ese modo influyen en esa
persona haciendo salir de ella todo lo mejor y atrayendo hacia
ella lo mejor. Y por su efecto se reúnen en su vida las
cosas puras y le hacen desear el bien hacia los demás.
En si mismo encuentra descanso y los demás se saben a
salvo con el. Sin embargo, quien tiene un corazón turbio
y una conducta reprobable, los demás sufren por su causa
y en si mismo, él vive atormentado. El musulmán
no permite que en su corazón anide maldad ni resentimiento
hacia sus hermanos. Allah ha descrito a los habitantes del jardín
mencionando que sus pechos están limpios.
Dice Allah
el Altísimo: “y hemos
retirado de sus corazones el rencor”.
El
rencor, el resentimiento y el odio.
El Sahih de Muslim contiene
un Hadiz narrado por Abu Huraira que escuchó al Mensajero
de Allah, paz y bendiciones de Allah sean con él, decir: “Entraran
el jardín
un grupo de personas cuyos corazones serán como los corazones
de los pájaros”. Es decir, pechos limpios
de faltas y maldades y llenos de temor por Su Creador y confiados
en su Señor. Allah en Su libro elogia a los Ansar de Medina
por la limpieza de sus corazones y por su pureza y falta de rasgos
despreciables de carácter.
Dice el Altísimo: “Y
no sienten en sus pechos maldad, a causa de lo que se les
concedió,
y ponen por delante a otros antes que a sí mismos…) (Surat
Hashar, 9)
Es por ello que los Salihun y los mejores de todas
la comunidades que nos han precedido han dedicado el máximo
interés
a vigilar los estados de sus propios corazones para corregirlos
y para limpiarlos de las turbiedades. Allah ha establecido que
el éxito de sus siervos este estrechamente ligado a la
pureza de su interioridad (nafs).
Dice el Altísimo,
después
de pronunciar once juramentos: “Tendrá éxito
quien la haya purificado y fracasara quien la haya llevado
al extravío”. (Surat Asshams)
Se cuenta
que uno de los gnósticos de Allah, Abdullah
Al Aramani, dijo: “Pasé en una ocasión por
uno de mis viajes por donde estaba un monje en su ermita. Me
dijo: “Musulmán, ¿Cuál es en vuestra
religión el camino más corto hacia Allah?” le
dije: “Llevarle la contraria a tu nafs”. El monje
volvió a su ermita. Cuando estaba en Meca realizando el
Hayy me encontré a un hombre que me dirigió el
saludo en las inmediaciones de la Casa de Allah. Le dije: “¿Quién
eres tu?” Me dijo: “Soy el monje”. Le dije: “¿Como
has llegado hasta aquí?” Me dijo: “Por lo
que me dijiste. Le ofrecí a mi nafs el Islam
y lo rechazó y por ello supe que era la verdad, entonces
acepté el Islam y le lleve la contraria a mi nafs.
Ahora he tenido éxito y me he puesto a salvo”.
Que
Allah nos dé pureza, salud y limpieza en nuestros
corazones.
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Alhamdulillah.
Doy
testimonio de que no hay más Dios que Allah y de
que Muhammad es su Siervo y Mensajero, que Allah le bendiga y
le conceda paz.
Los poseedores de corazones limpios y de pechos
sanos no buscan ni investigan lo que se contiene en el pecho
de los demás,
y no se dedican a procurar conocer los secretos ajenos, sino
que piensan bien de los siervos de Allah y se esfuerzan por
pasar por alto y por buscar disculpas a los demás, y piensan
bien mientras no se demuestre lo contrario. Dijo Al Fudail
Ibn Ayad, que Allah tenga misericordia con él,: “No
alcanza su meta el que ha llegado por haber hecho muchas
oraciones y mucho ayuno, sino que lo ha alcanzado gracias a la
generosidad interior de su alma y por tener un corazón
sano y por su buena disposición y buen consejo a la comunidad”.
En los dos Sahih se contiene el relato de Yarir Ibn Abdullah
que Allah este complacido con él, que dijo: “Le
di mi promesa de lealtad (bai´a) al Mensajero
de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, de que cumpliría
con la oración, pagaría el Zakat y que tendría
lealtad y buen consejo para todos los musulmanes”.
Le
preguntaron al Profeta, paz y bendiciones de Allah sean sobre él: “¿Cuál
es el mejor de los hombres?. Dijo: “Quien tiene
un corazón puro y una lengua veraz”. Le
dijeron: “Sabemos lo que quiere decir la verdad con
la lengua, pero ¿cómo es el corazón
puro?”.
Dijo: “El corazón que tiene conciencia
y esta limpio, no contiene maldad y no contiene rencor, ni
envidia, ni odio”. (Hadiz de Ibn Maya y Baihaqi).
¡Siervos
de Allah! El musulmán debe preocuparse
de que su corazón este sano y su pecho este limpio
de crueldades más de lo que se preocupa por la salud
de su cuerpo. Pues la buena salud del cuerpo le puede ser
de utilidad en esta vida, pero la buena salud de su corazón
será la
causa de su felicidad en esta vida y en la próxima.
Así pues,
que luche en su alma y se oponga a su nafs para rechazar
los peligros que conducen a la envidia y que haga de tener
buena opinión de los demás su rasgo dominante
de carácter, y que se habitúe a la benevolencia,
la indulgencia hacia los demás y a responder al mal
con bondad.
Dijo Allah el Excelso: “Y los que
contienen su ira y perdonan a los hombres. Allah ama a los
que hacen el bien”. (Surat Ali Imran, 134).
Una de las cosas que entristecen y causa dolor al corazón
es ver a los musulmanes alcanzando el colmo de la ignorancia
y la mala intención
de unos contra otros, violando la inviolabilidad (hurma)
de su hermano y hablando de el lo que sabe y lo que no
sabe y que esto lo haga por competición para ganar
alguna ganancia de este mundo pasajero, y no sabe que la
santidad del creyente es más sagrada para Allah
que la santidad de la Ka´abah. Y el asunto llega
más allá de
los límites cuando unos musulmanes se atreven a
declarar Kafir a otros. Y estas son realidades y actos
criminales a los que nos tienen acostumbradas las noticias.
Estas acciones no sirven para el beneficio de los musulmanes,
ni son de ningún
provecho para nuestro Din.
A Allah le pedimos que dé Su
ayuda a los musulmanes para que tomen conciencia y retornen
a la práctica correcta
de su Din, que consiste en la misericordia y la justicia
y en abstenerse de causar daño y de transgredir
los derechos de los demás, y a El le pedimos que
haga nuestras acciones rectas y nuestros corazones sanos
y los de todos los musulmanes.
Y que Allah bendiga a nuestro
guía y maestro el Profeta
Muhammad, y a su familia y compañeros y a todos quienes
les siguen con sinceridad hasta el Último Día.
Amin.
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