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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
Mezquita Mayor de Granada

El comercio y los negocios


JUTBA de 8 de diciembre de 2006. 16 Dhul Qaidah 1427.
Imam Sheij Muhammad Al-Kasabi


Bismillah


Os exhorto y a mi mismo a tener Taqwa de Allah y a obedecerle, y a abstenernos de desobedecerle. Sabed que Allah, el Altísimo ha establecido las normas de la Sharia del Din y, por Su voluntad, El ha querido, que el Islam se caracterice por su universalidad. Es decir, que es adecuado y valido en todo lugar y época. El Din del Islam incluye tanto los actos de adoración como las transacciones y actividades de la vida mundana. El Din abarca todas las esferas de la vida. El Din del Islam une y no separa. Construye y no destruye. Es el medio de lograr los más nobles y dignos objetivos a los que el hombre puede aspirar.

Uno de los aspectos a los que la Sharia del Islam otorga una enorme importancia es el área de la riqueza y la esfera de las actividades económicas. En el Islam, esta esfera esta establecida en cimientos sólidos. En el Coran se explican con toda claridad, y así mismo en la Sunnah, sus principios y sus reglas. Quien se detenga a considerar cuales son esos principios y esas reglas, descubrirá que el Islam otorga una atención muy especial a los modos en los que se adquiere la riqueza: de modos lícitos, justos y correctos, que estén en armonía con las ordenes y mandatos de la revelación y que no sean contrarios a la ética y recta conducta que son propias de los musulmanes.

Dice Allah, el Señor de Poder y Majestad: “¡Oh los que creéis! No os devoréis las riquezas unos a otros injustamente, sino que el comercio sea por mutuo consentimiento”. (Surat An Nisa, 29)

En las amonestaciones auténticas de nuestro Profeta, paz y bendiciones de Allah sean sobre él, encontramos la siguiente: “No dará un paso ningún siervo (ante Allah) en el día del Levantamiento, hasta que haya sido interrogado sobre cuatro asuntos:” y entre ellos mencionó … “y su riqueza, cómo la obtuvo y en que la gastó”. (Hadiz de Tirmidhi, narrado por Abdullah Ibn Más´ud)

En lo referente a la normativa del Islam en el campo de las actividades económicas, es un hecho sobresaliente que la actividad económica no está desligada de la creencia ni de la moral. En esta esfera es dónde se realiza el Din correcto y completo, y las nobles cualidades de carácter. Las virtudes que son indicativas de la perfección y grandeza del Islam son más de las que se pueden enumerar. Pero entre las más importantes se pueden señalar la honestidad y la veracidad en los tratos y negocios. Estas dos virtudes son cualidades propias del creyente en toda circunstancia.

Dice Allah el Altísimo: “¡Vosotros que creéis! Tened temor de Allah y sed de los verídicos” (Surat Tawbah, 119)

(Los verídicos “siddiqin” son en primer lugar los profetas y después los rectos de entre los siervos creyentes, Y su opuesto son los falsos y los hipócritas). Y con respecto a la honestidad, dice Allah en su Libro Poderoso:

“Verdaderamente Allah os ordena que retornéis las cosas encomendadas a sus propietarios”.
(Surat An Nisa, 58)

Esta aleya insiste en resguardar y proteger las amanas, las cosas confiadas y depositadas y en devolver a cada uno lo que lícitamente le pertenece. Eso es la honestidad.

Pero estas dos cualidades, que son generales y propias del creyente en toda circunstancia, son específicamente esenciales en el área de los tratos, los negocios y el comercio. Dice el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sobre él: “El comerciante honesto y verídico estará con los profetas, los sinceros y los mártires”. (Hadiz Tirmidhi que transmitió Abdullah Ibn Umar, que Allah este complacido con él y con su padre).

La misma sinceridad que es obligatoria en los tratos con los musulmanes, también es obligatoria en los tratos con los que no son musulmanes, con todos los seres humanos. Por esa razón, cuando los musulmanes fueron verídicos, correctos y honestos en sus tratos comerciales en épocas pasadas, su conducta motivó la entrada de multitud enorme de pueblos y naciones en el Islam. Hasta el punto de que algunas de ellas se transformaron por completo y aceptaron el Islam en masa y de ello hay varios ejemplos bien conocidos. Esto es exactamente lo contrario de lo que hacen hoy en día algunos, que aprovechan toda ocasión y medio para engañar y defraudar en sus tratos y transacciones a los musulmanes y a los no musulmanes, pensando que eso es astucia y habilidad para enriquecerse. Al contrario, lo cierto es que todo fraude y engaño representa una pérdida y una ruina en su Din y en su existencia en esta vida, y de paso, ahuyentan a los hombres del Din del Islam. Pues piensan que esa conducta de un musulmán es la realidad del Islam y asocian el fraude, la estafa y el soborno con las sociedades musulmanas.

Siendo precisamente lo contrario: El Din del Islam esta libre de esas formas de actuar y ordena la veracidad, la honestidad y la integridad en las transacciones y prohíbe causar daño a los demás, tanto si son musulmanes como si no. La honestidad en sí misma es una virtud y un bien. El musulmán tiene que aferrarse siempre a ella. Tanto cuando tiene tratos con los musulmanes como cuando los tiene con los Kafir; cuando son con el amigo y cuando son con el enemigo.

Dijo el Profeta, paz y bendiciones de Allah con él: “Devuelve lo que te han dejado en confianza a quien te lo dejó y no traiciones a quien te traicionó”. (Hadiz de Tirmidhi, relatado por Abu Huraira).

Nuestra Sharia también se caracteriza por dos rasgos: la facilidad y la benevolencia, tanto en las compras y las ventas como en todas las demás transacciones. Dijo, paz y bendiciones de Allah sobre él: “Allah tiene misericordia con el hombre benevolente, que cuando vende es benévolo, y cuando compra también. Benévolo cuando paga, benévolo cuando cobra”. (Hadiz de Bujari relatado por Yabin Ibn Abdullah). (“Samhan” benevolente, amable, gentil, correcto; lo contrario de brusco, miserable, cicatero y mal educado).

Esta facilidad y benevolencia en los tratos se muestra de muchas maneras: dar tiempo al que no puede pagar, extenderle el plazo y todas las expresiones de paciencia y dar respiro a la otra parte. Esto siempre y cuando sea posible al acreedor esperar, es decir, que no este el mismo en una situación apurada.

Dice Allah, el Excelso: “Y si su situación es apurada dadles un respiro hasta que les resulte fácil”. (Surat Al Baqara, 228).

Se relata que Hudaifa bin Yamani, que Allah este complacido con él, que era conocido como el guardian de los secretos del Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sobre él, dijo: “Se hizo venir ante la presencia de Allah a uno de sus siervos a quien Allah le había dado riqueza. Le dijo, gloria a El, ¿Qué hiciste con ella en el mundo? Dijo: “Señor, me diste riqueza y me dediqué al comercio entre los hombres y me comporté con ellos con indulgencia, le hice las cosas fáciles al que estaba en aprietos y le di más tiempo al que tenía dificultades”. Dijo Allah el Poderoso y Majestuoso: “Esa manera de actuar es más propia de mi que de ti, así pues sed indulgentes con mi siervo”. (les ordena a los ángeles).

Otro aspecto es aceptar la devolución de una mercancía que has vendido, aceptar la anulación de una compra cuando el comprador te lo pide por haberse dado cuenta de que ya no la necesita. Otra de las cualidades propia del creyente en los tratos es que toda transacción este firmemente basada en la aceptación y la satisfacción completa por ambas partes. En el Islam es una condición necesaria para la validez de un trato que ambas partes estén completamente satisfechas con las condiciones del acuerdo para que a nadie se le obligue a una transacción que no le convence o que se le quite a nadie nada sin que el lo acepte.

Dice el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sean con él: “La venta debe ser de mutuo acuerdo”. (´An taraadin) (de conformidad y aceptación por ambas partes) (Hadiz de Ibn Maya, relatado por Abu Said Al Judri, radi Allah anhu). Todo esto es porque la riqueza es respetada y tiene su santidad: es una de las cinco necesidades básicas que la Sharia del Islam protege: la vida, la creencia, la propiedad, la salud y el honor.

Dijo el Profeta, paz y bendiciones de Allah con él: “No le es lícito a un musulmán tomar en posesión la propiedad de un hombre, si no es con su total consentimiento”. (Hadiz del Imam Ahmad Ibn Hambal). Es por este principio por lo que el Islam ha prohibido las transacciones que implican injusticia o falta de equidad por una de las dos partes. Por ejemplo, que el rico retrase sus pagos, el que puede y tiene y ha cumplido su plazo y no paga: eso es opresión e injusticia.

Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sean con él: “Quien toma en su posesión la riqueza de otro con la intención de devolverla, Allah le ayudara a devolverla. Y quien la toma con el propósito de malgastarla, Allah le malograra a él”. (Hadiz de Bujari)

Otro de los rasgos del carácter del musulmán en el comercio y los tratos es la prohibición del fraude y el engaño en todas sus manifestaciones: “Quien defraude en los tratos no es uno de los nuestros” (Hadiz de Muslim). Imam Malik en el Muwatta dice: “No le esta permitido a un musulmán vender una mercancía sabiendo que tiene un defecto, sin informar de él”. En el Islam es obligatorio hacer saber al comprador los defectos o deficiencias del producto que se vende, si son conocidas para el vendedor.

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Alhamdulillah

¡Musulmanes! Uno de los principios del Din primordial, Hanif, en lo relativo a las transacciones, es la prohibición de todo negocio, trato y transacción que sean contrarios a la buena hermandad y afecto entre los musulmanes y todo lo que provoca la enemistad y el enfrentamiento entre los musulmanes.

Por esa razón el Profeta, paz y bendiciones para él, prohibió pisarle la venta a otro cuando ya esta vendido, pisarle la compra a quien ya ha comprado y pujar por una mercancía cuando otro ya ha ofrecido un precio, como prohibió pedir a una mujer que ya ha pedido otro hombre en matrimonio. También prohibió la venta haciendo intervenir a un falso comprador para convencer y atraer a un comprador verdadero. Y también prohibió aprovecharse de la necesidad ajena para hacer ganancias. Por el contrario encomendó aliviar la necesidades del necesitado.

Dijo el Profeta, paz y bendiciones con él: “El musulmán es hermano del musulmán, no lo oprime y no lo deja abandonado cuando lo necesita, y quien se preocupa de las necesidades de su hermano, Allah se preocupa de sus necesidades…” (Esta es una parte de un hadiz largo de Muslim).

Aprovecharse de la necesidad de una persona en apuros, tanto para controlar por completo el negocio, como para imponer condiciones que son perjudiciales para él, estas son formas de actuar contraria a la ética y al carácter del Islam y de su gente. La Sharia del Islam ha prohibido el monopolio. Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sobre él: “No acapara y monopoliza más que el pervertido”. (Hadiz de Muslim). (Ihtiqar: acaparar para hacer subir los precios).

El Ihsan, la más excelente bondad y sinceridad, es uno de los fundamentos sobre los que se levanta la Sharia del Islam. Una de las expresiones del Ihsan en las transacciones es devolver una deuda mejorando lo prestado, sin que ellos estuviera estipulado. Pues si esta estipulado entonces eso es usura. Dijo el Profeta, que las bendiciones de Allah sean sobre él: “Los mejores de vosotros son los mejores al pagar”.

Otro de los cimientos del Islam en la materia de los negocios es hacer las cosas a conciencia. Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sobre él: “Allah ama que cuando uno de vosotros hace algo lo haga bien hecho”. (Hadiz de Baihaqi). (Itqan: precisión, exactitud, excelencia y calidad).

También es una cualidad del Islam pagar su salario al empleado en su totalidad cuando ha terminado su trabajo. El empleado tiene obligaciones y derechos. Entre sus obligaciones está cumplir con su trabajo y no malgastar los recursos de su empleador, y al empleador le corresponde cuando es musulmán tratar a su empleado como a su hermano, pagarle su salario y ayudarle en su trabajo si le ha pedido algo que supera sus capacidades.

Dijo el Profeta, paz y bendiciones de Allah sobre él: “Yo seré en el día del Juicio el litigante que exija los derechos a favor de tres… uno de ellos es el asalariado a quien no se le pagó su salario”.

Tened temor de Allah, siervos de Allah y haced que vuestros negocios y vuestros comercio sean prueba de vuestro Din.

Y que Allah bendiga a nuestro guía y maestro el Profeta Muhammad, y a su familia y compañeros y a todos quienes les siguen con sinceridad hasta el Último Día. Amin.




 

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