Bismillah
¡Musulmanes! Os encomiendo y a mi mismo, a tener temor
de Allah. Sabed que la aceptación de los acciones esta
supeditada a la sinceridad de la intención hacia Allah,
el Altísimo. Y que esas acciones están ligadas
a la adoración y a la Unicidad.
Dice Allah el Altísimo: “Y no se les ha
ordenado sino que adoren a Allah ofreciéndole a El el
Din con sinceridad”.
Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con el, “Quien
deja este mundo y su condición es de adoración
con Allah y de adoración a El sin asociarle nada, cumpliendo
con la oración y dando su Zakat, cuando muere, Allah
esta satisfecho con él”. (Hadiz de Anas
ibn Malik que recogió Ibn Mayah)
Puede que dos personas realicen en apariencia la misma acción
y que el esfuerzo y la dificultad sean iguales sin embargo uno
obtiene por esa acción recompensa y el otro no tiene recompensa.
O incluso, puede que por esa misma acción este granjeándose
un castigo. Según sean las intenciones y los objetivos
que cada uno persiga. Dejar de hacer algo para que los demás
digan es Riya´ (ostentación) y hacer algo para lo
que digan los demás es Shirk (asociación), y la
sinceridad es estar libre, por el regalo de Allah, de ambas cosas.
A uno de los hombres rectos, le preguntaron: “¿Cuál
es la cosa más difícil para el ego?” dijo: “la
sinceridad, por que en ella no tiene ninguna participación
ni papel”. Umar ibn Al Jattab, que Allah esté complacido
con él, pasó por donde estaba Muadh ibn Yabal,
que Allah este complacido con él y dijo: “¿Cuál
es el método de esta comunidad? ¿Qué es
lo más característico de esta Ummah?” Dijo
Muadh: “Son tres y ellas son las cosas salvadoras: la sinceridad,
(ijlas) la condición natural (fitra) y la oración
(salat), que es la millah, la obediencia y la protección.
Dijo Umar,: “Has dicho la verdad”.
Quien hace su intención sincera y verdadera, aunque solo
la haga para si mismo en su interior, Allah le cubrirá en
los asuntos que hay entre él y el resto de los hombres.
En el corazón no se pueden reunir la sinceridad junto
al anhelo de ser elogiado por otros y el deseo de poseer lo que
ellos tienen, de la misma manera que no se pueden reunir el agua
con el fuego en un solo sitio. La sinceridad es un camino claro
y recto. Quien lo reconoce está libre de Shaytán
y de sus ejércitos pues ese camino esta vigilado bajo
la protección de Allah. Shaytán no alcanza a extraviar
a los siervos de Allah sinceros.
Uno de los hombres rectos dijo: “Todo en este mundo es
ignorancia excepto el conocimiento que hay en él, y todo
conocimiento es una desgracia para quien lo tiene si no actúa
de acuerdo con él excepto el que se convierte en acción.
Y la acción excepto la que tiene sinceridad, y la sinceridad
en las acciones debe hacer sentirte inseguro de ellas hasta que
sepas si tu acción fue aceptada o no”.
Dijo Imam al Yunaid: “La sinceridad es un secreto que
sólo Allah y el siervo conocen. No la conoce ni el ángel
y por lo tanto no la puede registrar, y no la conoce el Shaytan
y por tanto no puede aminorarla, ni tampoco el deseo vano del
hombre y por tanto no puede desviarlo”. Por esa razón,
el creyente no puede permitir que nada le aparte ni le distraiga
de la sinceridad en todas las acciones, sinceridad con su Señor
y que se aparte y se distancie de hacer las cosas para ser visto
o para ganar reputación o por hipocresía.
Quien se impone a si mismo el adab, cortesía, consigue
adorar a Allah con sinceridad. No conoce realmente lo que es
la ostentación más que el sincero, y sabe realmente
lo que la hipocresía más que el creyente sincero
y no sabe realmente lo que es la ignorancia más que el
sabio, y no sabe realmente lo que es la transgresión más
que el obediente.
En el Sahih se ha relatado que el profeta, paz y bendiciones
de Allah con él, dijo:
“Hay tres cosas que no le cuestan al corazón
del creyente: la sinceridad de las acciones con Allah, obedecer
a la gente de autoridad y aferrarse a la comunidad”. (Hadiz
de Tirmidhi).
Estas tres cosas purifican el corazón del creyente del
rencor y el resentimiento. La turbiedad que más llena
de resentimiento el corazón es el Shirk y salirse de la
obediencia y el fraude y salirse de la compañía
de los musulmanes y la deslealtad hacia ellos. Estas tres cosas,
llenan el corazón de rencor, resentimiento, y lo hacen
enfermar. La cura de estas tres cosas es la sinceridad, la buena
intención, buena disposición, buen consejo y ser
firmes en la rectitud. Y sin ninguna duda el morir en la senda
de Allah como mártir es una de las mejores acciones posible
y la más ardua para el ego. Igualmente la adquisición
de conocimiento y enseñarlo, así como gastar la
riqueza en buenas obras, pero a condición de que se haga
con intención sincera y por una razón recta. Sin
embargo, si la intención es mala cuando se realizan cualquiera
de estas acciones y el propósito es otro distinto de la
Faz de Allah, entonces esas son obras de la gente del Fuego,
que Allah nos libre y nos proteja.
Abu Huraira, que Allah este complacido con él, dijo: “Oí al
Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él, decir: El
primero de los hombres que será juzgado el Día
del Levantamiento será un hombre que murió mártir,
que se le hará comparecer, se le mostrarán las
bendiciones que recibió durante toda su vida y él
las reconocerá. Después se le preguntará: “Que
hiciste con esas bendiciones?”. Dirá: “Luche
por tu causa y alcancé la muerte como un mártir”.
Dirá: “Mientes. Luchaste para que se dijera de ti
que eras valiente y efectivamente eso es lo que se dijo de ti”.
Después se le ordenará que sea arrojado de bruces
en el fuego. Y un hombre que aprendió el conocimiento
y lo enseñó a otros y que aprendió el Corán.
Se le hará comparecer, se le mostrarán las bendiciones
que recibió en su vida y el las reconocerá. Dirá: “¿Qué hiciste
con ellas?” y el responderá: “Aprendí el
conocimiento y me dediqué a enseñarlo y recité el
Corán para ti”. Dirá: “Mientes. Aprendiste
para que se dijera de ti que eras sabio y recitaste el Corán
para que se dijera de ti: “¡Qué buen recitador
es!”, y así ocurrió”. Y se ordenara
que sea arrojado de bruces en el fuego. Y un hombre a quien Allah
le ha dado amplitud y riquezas de las más diversas formas
se le hará comparecer y se le mostrarán las bendiciones
que recibió en vida y él las reconocerá.
Y Dirá: “¿Qué hiciste con ellas?”.
Dirá: “No dejé una sola forma de gastar sin
dar de mi riqueza por tu causa”. Dirá: “Mientes.
Lo hiciste para que se dijera de ti: “¡Qué hombre
más generoso!” y efectivamente eso es lo que decían
sobre ti. Después se le ordenara que sea arrojado de bruces
en el fuego”. (Hadiz de Muslim).
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Alhamdulillah
Tened temor de Allah y haced que vuestras acciones sean sinceras
por El y para El. Quien pide que se le reconozca lo bueno que
ha hecho, o lo eche en cara, deja de merecer agradecimiento.
Y quien se pavonea y presume de sus buenas acciones ha perdido
su recompensa.
Muhammad Bin Sirih, escuchó a un hombre decirle a otro: “Hice
por ti tal y tal cosa”, le dijo Ibn Sirih: “Cállate,
pues una buena acción deja de ser buena cuando pides que
te la tomen en cuenta”. Quien recibe un favor que sea agradecido
y quien lo da que no presuma ni lo eche en cara.
Se ha relatado del Mensajero de Allah, paz y bendiciones de
Allah sean con él, que dijo: “Guardaos de
presumir de algo bueno que hayáis hecho por otro, porque
anula el merito y destruye la recompensa”. Y después
relato la aleya que dice: “Vosotros que creéis,
no anuléis el merito de vuestras sadaqat (donaciones)
echándolas en cara o despreciando y haciendo daño
(a quien le diste) (Surat al Baqara).
Cuando Allah sabe que las donaciones son echadas en cara Allah
no las acepta. Nuestro Señor gloria a El, es puro y sólo
acepta lo puro y lo que se hace con total sinceridad por Su Noble
Faz.
Esforzaos, que Allah tenga misericordia con vosotros por hacer
acciones rectas y tened mucho cuidado de que Shaytán,
vuestro enemigo, no las arruine por medio del echarlas en cara
y haciendo daño y despreciando a otros porque les habéis
hecho un bien. Antes de que realicéis una acción,
Shaytán esta intentando interponerse entre ti y tu recompensa,
ya sea para que no lo hagas, o para anular su mérito.
Pero si te sobrepones a tu ego y superas la insinuación
de Shaytán y consigues hacer la buena acción con
intención sincera, entonces –aun así– Shaytan
persiste intentando que su mérito se arruine haciéndote
presumir, o echar en cara, lo que has hecho o despreciar y hacer
daño a quien le hiciste el bien.
El Shayta es quien desvía al hombre, arruina sus buenas
acciones convirtiéndolas en motivo de ostentación,
reproche y desprecio a otros. Guardaos y protegeos de el, que
es vuestro enemigo. Como Allah os ha advertido que lo hagáis.
Dice, gloria a El: “Es cierto que Shaytán
es enemigo para vosotros. Tomadlo pues como enemigo”. (Surat
Fatir, 6)
Allah nos ha hecho saber que Shaytán es un enemigo manifiesto
y declarado, y nos ha relatado su historia con nuestro padre
Adam a quien hizo ser expulsado del Jardín, y cómo
se ha dedicado con empeño a distraernos y desviarnos antes
de nuestra propia existencia y tan pronto como hemos venido a
la existencia. Y nos cuenta en el Corán que citan juró desviar
y extraviar a toda la especie humana. Y cómo el hombre,
a pesar de ser causa de su distracción, lo toma como amigo
y le obedece en lo que le propone.
Dice uno de los rectos: “¡Qué cosa tan extraordinaria
que uno desobedezca a Quien le hace el bien, conociendo Su bondad,
y obedezca al Maldito, sabiendo que es su enemigo!”.
A Allah le pedimos que nos conceda pureza de intención
y sinceridad en todas nuestras acciones y nos guarde de las insinuaciones
y tretas del Shaytán.
Y que Allah bendiga a nuestro guía y maestro el Profeta
Muhammad, y a su familia y compañeros y a todos quienes
les siguen con sinceridad hasta el Último Día. Amín.