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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
LA MISERICORDIA DEL MENAJERO DE ALLAH
JUTBA de 23 de Marzo de 2007. 03 Rabi´ Awal, 1428.
Imam: Sheij Muhammad Al Kassbi
Bismillah
¡Musulmanes! Os exhorto y a mi mismo a tener Taqwa de Allah,
pues ciertamente ése es el camino que se acerca al bien y
se aleja del mal.
Musulmanes, sabed que Allah, ha beneficiado a la gente de la tierra,
en un mes bendecido como éste, con el nacimiento de Su Profeta
Muhammad Ibn Abdullah, que Allah le bendiga y le conceda paz, al
que Allah bendijo con innumerables cualidades.
Y nosotros debemos, como musulmanes, agradecer a Allah este inmenso
regalo. Debemos incrementar nuestras buenas acciones y recordarlo
en todo momento. Y debemos estudiar y comprender su Sira, para tomarla
como ejemplo y guía en nuestra vida, en nuestras palabras
y en nuestras acciones, porque él, que Allah le bendiga y
le conceda paz, alcanzó y llevó a cabo todas las adoraciones
y practicas de nuestro Din, y los beneficios de las acciones así
como la baraka de sus palabras.
Y él, es el ejemplo de todo siervo y el ejemplo del que pide
Allah, para el sabio y para quien siga el camino de los musulmanes.
Y él es el ejemplo para los padres, para las mujeres, para
los negociantes y para todos y cada uno de los estados por los que
pasa el ser humano.
Dice Allah subhanahu wa taala en la surat Al Ahsab:
“Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso
ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Último
Día, y recuerda mucho a Allah”.
Y sabed que el estado en el que se encuentra el creyente hoy en
día, es un estado de debilidad, de separación y de
seguimiento de las malas acciones y, por ello, debe implorar que
se levanten y se presenten la gente de inteligencia y conocimiento.
Porque ciertamente, lo que escuchamos y lo que vemos, es un signo
claro para que nos volvamos a Nuestro señor, que nos esforcemos
en nuestro Din y que imitemos la Sunna de nuestro mensajero, para
que, con ello, nos llene de misericordia y que retire de nuestro
camino lo que nos perjudica.
Y no hay duda de que las enfermedades de los musulmanes no tienen
cura, excepto si no es siguiendo e imitando en todo al Mensajero,
al que Allah, ha enviado como misericordia para toda la gente.
Como dice Subhanahu wa Taala en la surat de los Profetas:
“Y no te hemos enviado, si no como misericordia para
todos los mundos”.
Nuestro profeta no fue enviado para un grupo de gente determinado,
sino que fue enviado para toda la humanidad, para los hombres, para
los genios, para los animales, para las plantas, para los ríos
y océanos y para todo lo que hay en el universo.
Y su carácter misericordioso no le abandonaba en ningún
momento, en ninguna de las situaciones. Su misericordia, abarca
al grande y al pequeño, al cercano y al lejano, al creyente
y al Kafir.
Vamos a mencionar y recordar algunos de estos casos:
El primero es su misericordia con la gente:
“Se ha relatado de Anas Ibn Malik, que Allah esté complacido
con él, que dijo: Estábamos en la mezquita con el
Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, cuando
un beduino vino y empezó a orinar en la mezquita. Los Sahaba
reprocharon y desaprobaron el acto. Pero el Profeta dijo: “No
le interrumpáis”. Cuando acabó lo mando
llamar y dijo. “Estas mezquitas no son un lugar para
la orina ni las heces, ciertamente, son para recordar a Allah, hacer
el Salat y recitar el Corán”. Y ordenó
a un hombre, que viniera con agua y lo limpiara” y, el beduino
impresionado por el comportamiento del Profeta, entró en
el Islam. Este Hadiz fue transmitido por Muslim.
También, está presente su misericordia con las mujeres
que, en su naturaleza, abarcan una gran cantidad de cosas pero,
en cambio, su paciencia y fuerza es menor y él, conocedor
de esto, no les ordenaba sino acorde con sus posibilidades.
Otro punto importante, es la Misericordia con la que trataba y educaba
a sus hijas. Dijo el Profeta que Allah le bendiga y le conceda paz:
“Quien proteja y trate a sus hijas con el bien, tendrá
una protección contra el fuego”.
Y Él, aconsejaba y ordenaba a los hombres en lo referente
al buen trato con sus mujeres y su misericordia con ellas. Y dijo,
que Allah le bendiga y le conceda paz: “Tratad con
buenas acciones a vuestras mujeres, pues en ello se encuentra el
bien”.
El Profeta hacía el bien con su familia y sus mujeres, tanto
es así, que se arrodillaba para que su mujer pudiera apoyarse
en él y subir al camello con facilidad. Y cuando venía
a él su hija Fátima, se levantaba, la cogía
de la mano, la besaba y la sentaba en el lugar en el que él
había estado sentado.
Otro hecho que cabe destacar, era su misericordia hacia los animales.
“Entró el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda
paz, al huerto de uno de los Ansar y encontró allí
a un camello, que cuando vio al Mensajero, se entristeció
y comenzó a lamentarse. El Profeta se encaminó hacia
él y le acarició la cabeza entre las orejas. Y dijo:
“¿Quién es el dueño de este camello?
A lo que un joven de los Ansar dijo: es mío Oh Mensajero
de Allah. Y le dijo: ¿Acaso no temes a Allah por
este camello sobre el que Allah te ha hecho dueño?, pues
él me ha indicado que tu le maltratas”.
El Mensajero de Allah, era la misericordia personificada para toda
la humanidad.
Tened temor de Allah siervos suyos, y esforzaos en conocer la vida
de Nuestro Profeta, en seguir su Sunna, en hablar de su carácter,
y en imitarle en ello para ser de los triunfadores en esta vida
y en la próxima.
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Alhamdulillah
¡Musulmanes! Como hemos visto, entre las cualidades del Profeta
que Allah le bendiga y le conceda paz, se encuentra por mayor grado
de todas, la misericordia, y por ello era querido y amado por sus
compañeros, y lo sigue siendo hoy en día por todo
aquel que le sigue.
Y es obligatorio para todo musulmán, el imitarle en esta
cualidad.
Primero ha de ser misericordioso consigo mismo, que no cometa los
actos que conducen al castigo del fuego.
Que sea misericordioso con su familia, que les ayude y les facilite
todo lo que necesiten para este mundo y el siguiente.
Que sea misericordioso con sus hijos, que les haga amar el imán,
que le haga amar el din, que les transmita el amor por la vida del
Profeta que Allah le bendiga y le conceda paz.
Que sea misericordioso con sus padres, que sea obediente con ellos,
en todo lo que no vaya en contra del mandato de Allah, que haga
el bien con ellos en todo lo que esté en su mano, que no
haga el mal en ellos, ni siquiera con una sola palabra. Y como dice
la aleya: “que baje sobre ellos el ala de la humildad
procedente de la misericordia”.
Sé misericordioso con tus vecinos, ya sean musulmanes o no
y no los desprecies, ni a ellos ni a sus hijos aunque sea sólo
con una mala mirada.
Sé misericordioso con la gente con la que trabajas, no te
enfades con ninguno de ellos y no los menosprecies.
Sé misericordioso con todos los siervos de Allah, y quiere
para ellos lo que quieres para ti mismo.
Con esto seréis, hermanos musulmanes y hermanas musulmanas,
de los que aman al Profeta e imitan sus cualidades de carácter
y de los que merecen su intercesión el Día del Levantamiento.
Y pedimos a Allah subhanahu wa taala, que nos haga ser de ellos.
Y que Allah bendiga a nuestro guía y maestro el Profeta Muhammad,
y a su familia y compañeros y a todos quienes les siguen
con sinceridad hasta el Último Día. Amin
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