|
|
Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
HABLA EL BIEN O GUARDA SILENCIO
JUTBA de 13 de Abril de 2007. 24 Rabi Al Awal 1428
Imam: Hafid Ahmed Bermejo
Alhamdulillah
“Todas las palabras que pronuncia el hijo de Adam,
son en su contra y no a su favor, excepto cuando ordena el bien,
cuando prohíbe el mal o cuando recuerda a Allah”.
(Hadiz relatado por Umm Habiba y que recogen Tirmidhi e Ibn Maya)
Creyentes, tened taqwa de Allah, pues los que temen a Allah
serán parte de aquellos que logran el éxito al final
del camino.
Musulmanes, sabed que Allah, en su Misericordia, ha elevado al ser
humano por encima del resto de los seres vivos, al haberlo dotado
con la capacidad del habla, uno de los grandes dones por los que
tenemos que estar agradecidos a nuestro Señor.
Esta capacidad de hablar con la que Allah nos ha honrado, es posible
gracias al uso de la lengua. La lengua y el lenguaje son lo que
hacen posible al hombre expresar lo que siente en su corazón,
lo que le permite dar a conocer sus pensamientos y lo que hace posible
que se comunique con los demás seres humanos.
Pero, del mismo modo que el uso de la lengua es una gran bendición,
también, es una gran responsabilidad, pues Allah, subhanahu
wa ta’ala, ha prometido a aquellos que hagan buen uso de la
lengua, la gran recompensa del Yannah. Pero también
ha anunciado que, aquellos que utilicen esta capacidad de hablar
para murmurar, difamar, calumniar y hacer daño a otras personas,
éstos tendrán como morada el castigo del Yahannam.
Y prueba de ello es el hadiz que hemos mencionado antes,
en el que el Profeta, a quien Allah bendiga y le conceda paz, nos
anuncia que todas nuestras palabras, todas las palabras que pronunciamos,
serán escritas en contra nuestra; es decir, no obtendremos
ningún beneficio de ellas, a no ser que estas palabras sean
para instaurar el bien que Allah nos ha ordenado, sean para prohibir
el mal que Allah nos ha prohibido, o sean para recordar a Allah.
Y en esta última forma del habla –el recuerdo constante
de Allah– será en la que encontraremos mayor beneficio.
Y para cercioraos de ello, fijaos en este hadiz que relata
Bisru Ibn Abdullah, que Allah esté complacido con él:
“Dijo un hombre al Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga
y conceda paz: ‘Las obligaciones del Islam se me hacen pesadas,
infórmame de algo que me sirva de agarre y asidero’.
Le dijo el Profeta, a quien Allah bendiga y conceda paz:
“Que tu lengua esté siempre húmeda con el recuerdo
de Allah”.
(Hadiz de Tirmidhi e Ibn Maya)
Este hadiz es una prueba clara de la importancia que da
el Islam a la palabra. Y tanto es así, que para el hombre
al que se le hacen duras y difíciles las obligaciones del
Islam, la solución que le da el Mensajero de Allah, que Allah
le bendiga y le conceda paz, no es otra sino que “su lengua
esté siempre húmeda con el recuerdo de Allah”;
que esté constantemente recordando a Allah, que su lengua
no cese de recordar y mencionar a Allah, puesto que este es el origen
y el camino que lleva al éxito.
Las formas de cumplir lo ordenado por Allah, son muchas; pero la
mejor y más beneficiosa es el recuerdo de Allah.
El musulmán no reza, ni paga el zakat, ni ayuna, ni ordena
el bien o prohíbe el mal, y no se aleja de las cosas dudosas
y de las cosas prohibidas, sino recordando y mencionando a Allah.
Por eso, creyentes, debemos estar recordando a Allah constantemente
y agradeciéndole el regalo del Islam, el regalo del Mensajero
de quien en este mes celebramos su nacimiento; y debemos agradecer
a Allah con sinceridad el regalo del habla, porque gracias al habla
podemos ordenar el mandato de Allah y podemos obedecer sus prohibiciones.
Musulmanes: tal y como hemos visto, las buenas palabras son acciones
que serán escritas a nuestro favor; y este será nuestro
tesoro en el Yaum Al qiyama. Y no cabe duda de que quien llegue
a ese día con algo a su favor será mejor que quien
no lo haga.
Pero quien de vosotros vea que es mejor guardar silencio, –porque
si no lo hace acabará cayendo en la indecencia–, es
mejor que se calle y controle su lengua, para con ello no perjudicarse
a si mismo; pues el silencio para guardarse de mencionar el mal
es mejor que la palabra.
El inteligente es aquel que oculta su lengua tras su corazón
y que, cuando va a hablar, consulta primero con su corazón.
Y si lo que va a decir va en su contra, entonces se calla.
El ignorante es aquel que antepone su lengua a su corazón
y que, cuando habla, lo hace sin pensar, diciendo lo primero que
se le ocurre y sin preocuparse de las consecuencias.
El gran testimonio de todo esto, y la gran y clarividente prueba,
es el hadiz en el que Nuestro Amado Profeta, paz y bendiciones de
Allah sean con él, delimitó con precisión la
línea que separa la necesidad de guardar silencio y la obligación
de hablar, cuando dijo: “Quien crea en Allah y en
el Ultimo Día, que diga el bien o que guarde silencio”.
El creyente debe ser consciente de que Allah está junto a
él en todo momento, y por eso ha de estar vigilante constantemente
de lo que dice su lengua. Como dice en el la Surat al
Qaf: “No pronuncia ni una palabra sin que
tenga un vigilante atento junto a él”. (Qaf,
18)
Musulmanes, sed de aquellos que se esfuerzan en establecer con el
lenguaje la Sunna del Mensajero de Allah, a quien Allah
bendiga y conceda paz y sed de aquellos que buscan agradar a Allah
por medio de la palabra.
Y pedimos a Allah, que nos dé la capacidad de que cuando
hablemos, lo hagamos para establecer Su mandato; y que nos dé
fuerzas para recordarle constantemente y asi poder ser de los que
en el Ájira, estemos en el Jardín.
************
Alhamdulillah
¡Vosotros
que creéis! Abandonad muchas de las suposiciones. Es cierto
que algunas de ellas son delito.
Y no os espiéis unos a otros ni habléis mal de otros
cuando no estén presentes. ¿Acáso le gustaría
a uno de vosotros comer la carne de su hermano muerto?
Os resultaría horrible. Y temed a Allah pues realmente Allah
acepta a quien se vuelve a Él y es Compasivo. (Surat
de los Aposentos Privados, 12)
¡Musulmanes! Prestad atención a la advertencia que
Allah, nos hace en esta aleya. Nos ordena que abandonemos las suposiciones,
que nos alejemos de caer en ese delito que es la suposición.
Y también nos ordena que no nos espiemos unos a otros, que
no intentemos desvelar los secretos de nuestros hermanos musulmanes.
Y Allah, subhanahu wa ta’ala,
compara este acto de espiarse con comer la carne de tu propio hermano
muerto, algo que es horrible para todo ser humano. Y temed a Allah,
temed su castigo, tened conciencia de que Él todo lo ve,
todo lo oye y todo lo sabe. Y volveros a Él en Tawba, pues
ciertamente Allah es compasivo con quien se vuelve hacia Él.
En un extenso hadiz en el que el Sahaba Muadh Ibn Yabal,
preguntó al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le
conceda paz, sobre algo que le hiciera entrar en el Yannah
y le alejara del Yahannam. El Profeta, que Allah le bendiga
y le conceda paz, después de hablarle de las obligaciones
del Islam y de haberle aconsejado el ayuno extra, la sadaqa y el
salat en medio de la noche etc., me preguntó: (porque el
hadiz lo narra Muadh en primera persona) ¿Acaso quieres
que te informe de la base de todo esto? Dije: ¡Por
supuesto Mensajero de Allah! Y cogiendo su lengua entre los dedos
me dijo: ¡Guárdate de esta! Le dije:
“Mensajero de Allah, ¿es qué también
se nos va a pedir cuentas por lo que decimos?”. Me dijo: “¡Que
tu madre te pierda! ¿Qué es lo que hará que
los hombres sean arrojados de bruces al Fuego sino lo que cosechan
sus lenguas?”. (Hadiz de Tirmidhi)
Creyentes, guardad bien vuestra lengua, guardaos de pronunciar lo
que no aprueba vuestro corazón, guardaos de caer de bruces
al Fuego por lo que cosechan vuestras lenguas.
En este hadiz, el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz,
enseña a Muadh que la base sobre la que se asienta nuestro
Din es la protección y la contención de la lengua.
La lengua es el músculo más firme del cuerpo y, por
pequeño que sea, utilizarlo de forma incorrecta puede ocasionar
un enorme castigo.
Así pues musulmanes, protegeos de vuestra propia lengua y
estad siempre en guardia ante ella.
Pedimos a Allah que nos dé fortaleza y una gran himma para
controlar nuestra lengua.
|
|