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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
LAS BUENAS Y LAS MALAS COMPAÑÍAS
JUTBA del 11 de Mayo de 2007. 23 Rabia II 1428
Imam: Sheij Muhammad Al-Kasabi
Alhamdulillah
¡Musulmanes!
Os encomiendo que seáis conscientes de Allah y que esteis
vigilantes a Su presencia y que os empeñéis en buscar
Su satisfacción y que tengáis sumo cuidado de no incurrir
en Su castigo. Sabed que el hombre es una criatura social por naturaleza.
Por su disposición innata el hombre se inclina y tiende a
la compañía y a la vida en sociedad con sus semejantes.
Esta convivencia, compañía y coexistencia ejerce sus
efectos sobre el pensamiento, y la conducta, el comportamiento que
el individuo adquiere. Puede llegar a ser la causa de su dicha y
éxito y también la causa de su desgracia y de su ruina,
tanto en esta vida como en la venidera. Y así lo indican
tanto la ley revelada como el intelecto, la realidad y la experiencia
constatable.
La compañía tiene una importancia muy grande en el
Din. Los mensajeros poseedores de firmeza (ulul-´Azm)
tomaron compañeros para sí mismos. Por ejemplo Isa,
la paz sea con él, dijo: “¿Quién
será mi auxiliar en la misión de llamar a Allah?”
(surat Assaf, 14)
Y nuestro Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, tomó
un compañero. Dice Allah el Altísimo: “Cuando
le dijo a su compañero: “No temas, Allah está
con nosotros””. (surat At Tawba, 40)
El, glorificado sea, nos informa de que nuestro Profeta tenía
un compañero; y dijo, las paz y las bendiciones e Allah sean
con el: “Si hubiera querido tomar como amigo intimo
de entre mi comunidad a alguien, hubiera tomado a Abú Bakr.
Sin embargo, el es mi hermano y mi compañero”.
(Hadiz de consenso)
La julla es la más alta dimensión del afecto,
la amistad y el amor que sólo se usa con Allah. El Profeta
solía visitar a su compañero Abú Bakr en su
casa cada día dos veces. Dice Aisha: “Mis padres desde
que yo tuve uso de razón estaban aferrados al Din del Islam
y no pasaba un día sin que nos visitara en los dos extremos
del día, por la mañana y por la tarde, el Mensajero
de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz”. (Bujari
y otros)
En la jutba de la semana pasada dijimos que la compañía
de gente mala es una de las razones que arrojan al hombre a la corrupción
y le hacen caer en hábitos dañinos como el consumo
de drogas y contagian actitudes viciadas y perniciosas, como cometer
transgresiones y no lamentarlo.
Allah ordenó a su Profeta que estuviera siempre en la compañía
de los rectos y que conviviera con quienes Le adoran y Le aman en
todos los estados y circunstancias. Y le prohibió frecuentar
a los que viven sumidos en el juego y entregados a las pasiones
y a los que viven en el olvido y en la distracción.
Dice el Altísimo: “Sé constante en la
paciencia en compañía de quienes invocan a Su Señor
en la mañana y en la tarde anhelando Su Faz y no apartes
de ellos tus ojos por deseo a los adornos de la vida mundanal y
no obedezcas a quienes hemos hecho que su corazón sea desviado
de Nuestro recuerdo, siguen su pasión y su asunto esta descarriado”.
(surat Kahf, 28) (amruhu furuta: sumido en el
mal y transgresor)
La compañía del hombre recto siempre conlleva una
ganancia y un bien, pues tal hombre te beneficiará en tu
din y en tu dunia. Te aconseja, te advierte contra lo que te perjudica
y te recomienda obedecer a Allah y mantener buenas relaciones de
familia, honrar a tus padres y te mostrará los defectos de
tu ego y te incitará a las nobles cualidades de carácter,
esto tanto por sus palabras, como por sus actos.
Te serán útiles el afecto y la súplica de una
persona recta mientras vivas y después de la muerte. Esto
es exactamente lo contrario de la compañía de los
pervertidos y los degenerados, pues en ella no encontrarás
más que perjuicio y daño. Tales compañías
te privaran del bien, te apartaran de el y te animaran a lo que
te perjudica en tu din y en tus asuntos mundanos.
Por ejemplo iniciarte en el habito de fumar, en el consumo de drogas
y en las indecencias que se inician por esa senda que una vez que
se emprende ya no tiene fin. Por ejemplo: maltratar a los padres
y romper con la familia. Esa es la compañía que te
oculta tus defectos y te invita a la conducta irresponsable tanto
por sus palabras, como por sus actos, como por sus estados. Con
esa compañía también tiendes lazos con otros
individuos cuyo conocimiento has de lamentar.
El Haqq, gloria a El, nos informa que el injusto se lamentará
en el Día del Juicio de haber tomado por amigo y compañero
a quien estando extraviado y desviado fue la causa de su propio
extravío y de su desviación.
Dice el Altísimo: “Y en el día en el
que el injusto se morderá las manos. Dirá: ¡Ojala
hubiera tomado el camino junto al Mensajero! ¡Hay de mí!
¡Ojalá no hubiera tomado a fulano como amigo!. Me extravió
del recuerdo después de haberme venido. El Shaytán
es para el hombre una decepción”. (surat
Furqan, 27)
Esta aleya fue revelada acerca de ´Uqba ibn Abi Muayed
que era amigo de Ubay ibn Jallaf. ´Uqba
decidió aceptar el Islam pero su amigo Ubay se lo
impidió. Y el significado es general aunque la causa de esta
aleya particular sea específica.
“Los amigos ese día se convertirán en
enemigos, excepto los que tenían taqwa”. (sura
Zujruf, 67)
Es decir, serán enemigos uno del otro en el Día del
Levantamiento y se culparán mutuamente de su desgracia, es
más, muy posiblemente su amistad no perdure en esta vida
pues no esta fundada en cimientos verdaderos. Sin embargo los rectos
y los que tienen taqwa siguen unidos y vinculados y su
relación les aporta utilidad y beneficio en esta vida, y
en la próxima.
Un error en el que caen algunos, especialmente entre los jóvenes
que aun no han acumulado suficiente experiencia de la vida es decir:
“A mi no me afecta la compañía de la gente corrupta,
y no me influencia juntarme con gente mala”. Eso no es verdad.
Lo que es seguro es que la naturaleza de un individuo malo le roba
la buena naturaleza a su compañero.
Las malas compañías cuando se convierten en permanentes
y duraderas dejan en la personalidad sus huellas y en la medida
de sus huellas negativas y dañinas ocasionan el alejamiento
de los rectos y de la luz de la verdad.
Fíjate en Abú Talib, el tío del Profeta,
como murió en el Kufr, a causa de sus compañeros
a los que frecuentaba y con quienes se juntaba cuando le dijeron:
“¿Acaso vas a renegar de la religión de Abdul
Mutalib?” Y en ella murió.
Y el Mensajero de Allah ha confirmado esta realidad y ha clarificado
como le afecta a una persona sentarse en compañía
de otros, tanto de manera positiva, si es una compañía
recta, como de manera negativa, si es una compañía
pervertida.
Él, paz y bendiciones de Allah sean sobre él, comparó
a la buena compañía con el comerciante de perfumes,
cuando te sientas con él puedes conseguir una de estas tres
cosas: o te da algo de almizcle o le compras algo de lo que tiene
o, como mínimo, disfrutas de su buen olor. Y comparó
la mala compañía con la compañía del
fogonero, cuando te sientas en su compañía puede hacer
que se te queme tu ropa, o que respires un humo maloliente que estropea
tu cuerpo y tu vestido.
El que se junta con malas compañías se perjudica por
la influencia de tal compañía. Dijo el Mensajero de
Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz: “El
ejemplo de la buena compañía y la mala compañía
es como el hombre que lleva almizcle y el herrero que sopla en la
fragua. El que lleva almizcle puede que te de algo como regalo,
puede que se lo compres o puede que al menos sientas el perfume
agradable. Por otra parte el herrero puede causar que se te queme
tu ropa o como poco respirarás un olor desagradable”.
(Hadiz de Abi Musa Al Ashari, recogido
por Bujari y por Muslim).
Es por esta causa que el dador de la Ley, el Profeta, ha ordenado
la compañía del que es creyente y del que es consciente
de Allah (at taqiy). “No seas compañero
más que del creyente y que no coma de tu comida más
que el que es consciente de Allah”. (Hadiz
de Abú Said Al Judri, recogido por Tirmidhi,
Abú Daud y Ahmed Ibn Hambal).
Y por otro lado advirtió del peligro de juntarse con gente
que no tiene taqwa y prohibió hacerse ompañero
y compartir con él la comida por que el compartir la comida
es causa de afinidad y de afecto entre los corazones de quienes
la comparten.
A Allah le pedimos que nos ponga con la compañía de
los rectos y que nos haga tener amor por los creyentes, verídicos,
sinceros. Y que nos aleje de la maldad, de su gente y de los corruptos.
Y que nos libre de las indecencias tanto las manifiestas como las
ocultas. El es Poderoso y Capaz de ello.
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Bismillah
¡Musulmanes! No sé como puede vivir quien no tiene
a un compañero al que ama por Allah, con cuyo espíritu
experimenta afinidad y armonía y no sé como puede
vivir alguien sin tener un hermano que le ama y en secreto pide
por él y siente felicidad cuando se menciona su nombre y
experimenta descanso y bienestar cuando le visita y cuando se junta
con él.
Nuestro Profeta, paz y bendiciones de Allah con él, dijo:
“El más perfecto de los creyentes en su Iman
(creencia) y el más excelente de ellos en carácter,
es el amable, el que es de trato fácil, el que trata con
gentileza y se deja tratar con gentileza. Y no hay bien alguno en
quien no es gentil y no deja que se le trate con gentileza”.
(Hadiz relatado por Abú Said Al Judri,
recogido por Imam Ahmed, y Al Tabarani).
La armonía y la afinidad entre las personas son resultado
del buen carácter y la noble conducta. Y la separación,
la división y el rencor entre personas son el resultado del
mal carácter y la conducta indigna. El buen carácter
origina el afecto recíproco y la afinidad y el buen entendimiento.
El mal carácter provoca el enfado recíproco, la envidia
y darse las espaldas.
El creyente es amable, flexible, afectuoso y benigno. Su corazón
tiene espacio para los grandes y para los pequeños de sus
hermanos musulmanes. El desgraciado es quien carece de tales sentimientos
y hace que todas sus relaciones estén construidas sobre el
interés y el beneficio personal.
Muhammad Ibn Wasí, que Allah esté complacido
con él, dijo: “No lamento perder de esta vida más
que tres cosas. Un compañero que cuando me he extraviado
me ha puesto recto. Una oración en congregación en
la que yo estaba distraído, pero por ser responsabilidad
del Imam he ganado su recompensa. Y una porción de dunia
que nadie me ha reprochado y de la cual Allah no tiene nada que
recriminarme”.
No obstante, la compañía de ese tipo de amigos y de
compañeros no es fácil de lograr. No lo logran más
que quienes se han esforzado en conseguirlos y que, cuando los encuentran,
se aferran a ellos para no perderlos.
Tened consciencia de Allah, siervos de Allah, y esforzaos en juntaros
y con compañeros de recta conducta y de buen carácter
y elegid lo más excelente y lo que es útil de todo
cuanto contempláis, escucháis, leéis, pues
esas también son compañías (libros, peliculas,
programas de televisión y radio, etc) y todo lo que pueda
representar para vosotros una ayuda en vuestro din y al buen curso
de los asuntos de vuestra vida. Y por el contrario tened mucho cuidado
de no juntaros con los depravados y de no frecuentar la compañía
de los que tienen conducta despreciable. Sólo ocasionan perjuicio
y sólo causan lamento y arrepentimiento.
A Allah le pedimos que nos inspire la rectitud que nos guíe
a nosotros y a nuestros jóvenes a la honestidad, la veracidad
y las buenas obras y a la compañía de los que hacen
el bien y cosechan el éxito.Amín
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