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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
RECUERDO PARA LA MAYORIA
JUTBA del 1 de Junio de 2007 15 Yumad I 1428
Imam: Sheij Muhammad Al-Kassbi
¡Musulmanes! A vosotros y a mi mismo os encomiendo estar alerta,
despiertos y conscientes de las consecuencias de no obedecer a Allah.
Sabed, que Allah sea con vosotros Misericordioso, que el musulmán
siempre necesita tener cerca a quien le recuerde, necesita que se
le recuerde de Allah el Altísimo, para que su espíritu
se tranquilice y su nafs se serene y su corazón se vuelva
sensible.
De ese modo se puede librar de los estados de negligencia y de olvido
y se puede poner a salvo de los defectos de su persona. Si estos
estados y defectos persisten durantes sus ocupaciones mundanas es
posible que se le escape, se le olviden o descuiden aquellos asuntos
que son fundamentales y necesarios en su Din, de los que
ya tiene conocimiento pero que olvida al sumergirse en sus asuntos.
Toda persona que disfruta de la naturaleza innata del Imán,
en su forma natural, cada vez que se le ofrece una amonestación
la acepta y despierta. Si se abandona la naturaleza innata del Imán,
entonces la persona se ve dominada por sus pasiones y apetitos,
se aleja de la verdad.
El Noble Corán cumple precisamente esa función, la
de ser recordatorio. El Noble Corán se llama “dhikr”,
es decir recordatorio, en diversas aleyas (más de doscientas
veces) en sus diversas formas verbales y nominales derivadas de
la raiz: dh-k-r.
El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él, no fue
enviado sino para recordarles a los hombres a Su Señor y
para mostrarles lo que le fue revelado. “Recuérdales,
ciertamente que tu eres un recordador, y no tienes control sobre
ellos". (Surat Al Gashia,
20)
Dice Ibn Massud, que Allah esté complacido
con él: “El Profeta que Allah le bendiga y le conceda
paz, nos amonestaba unas veces y algunos días en ocasiones
apropiadas para no cansarnos y para no hacernos sentir pesimismo
”. (hadiz de Muslim)
El beneficio de la amonestación es para los creyentes, los
que tienen taqwa y los que se vuelven a Allah reconociendo
sus errores.
Dice
Allah el Altísimo: “Y no se dejará amonestar
más que el que se vuelve arrepentido con sinceridad”.
(Surat Ghafir, 13)
“Hazles recordar pues el recuerdo es útil para
los creyentes”. (Surat Al Dhariyat,
55)
“Hazles recordar por medio del Corán a quienes
tienen temor de mi advertencia”. (Surat
Qaf, 45)
A la asistencia a la oración del Yumuah Allah la
ha llamado Dhikr (recordatorio).
Dice
Allah en Su Libro: “Vosotros que creéis, cuando
se llame a la oración del día del Yumuah apresuraos
al recuerdo de Allah”. (Surat Al Yumuah,
9)
Esto se debe a que en el jutba, y también en la propia oración
en congregación del viernes, se contiene recuerdo, consejo,
exhortación y recuerdo de Allah, el Señor de Poder
y Majestad.
El musulmán se prepara para el Yumuah desde el jueves,
lavando su ropa, librando su corazón de las ocupaciones mundanas
y dedicándose a volverse a Allah arrepentido (tawba)
y a pedirle perdón (istighfar) y al recuerdo y glorificación
de Allah (tasbih) y orando cuanto le resulte posible de
la noche previa al Yumuah, salat y recitación del
Corán y poniendo la intención de dirigirse temprano
a la mezquita. Cuando llega a la mezquita está completamente
dispuesto y receptivo para escuchar y para que lo que va a escuchar
le afecte, tanto las advertencias del Libro de Allah como las palabras
del Mensajero de Allah. Preparado y receptivo para la presencia
de aperturas e inspiraciones en su corazón procedente de
la misericordia divina.
Nuestro Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él,
pronunció como Jutba del Yumuah, repetidas veces, el surat
Qaf. Esta surat fue revelada en Meca que trata de los cimientos
de la creencia, la unidad divina, el mensaje profético, el
levantamiento de los muertos. También trata del origen de
la creación y habla del Jardín y del Fuego.
Esta es una surat de una enorme potencia e impacto sobre quien la
escucha, que hace al corazón zarandearse, y provoca extraordinarias
reacciones y causa también temor. En la surat al
Qaf hay elementos que son motivo de esperanza y ánimo
y otro que causan sobrecogimiento y miedo.
Algunos de los compañeros memorizaron esta surat de oírsela
recitarla al Mensajero de Allah desde el mimbar, de lo
mucho que lo recitaba. Umm Hisham bint
Hariza que Allah esté complacida con ella, dijo:
“Solíamos tener un horno en común con el Mensajero
de Allah durante un periodo de dos años o de un año
y parte de otro, y no aprendí “qaf wal Quran al
Mayid” (Surat Qaf) más que de
la lengua del Profeta. Y solía recitársela a la gente
los viernes desde el mimbar cuando se dirigía a ellos pronunciando
el jutba". (hadiz de Muslim)
¡Mis hermanos amados por Allah! A nadie se le oculta que procuro
que lo que os digo sea lo más general posible, que sea adecuado
y relevante para la mayoría, tanto si es ordenar el bien
como prohibir el mal. No es propio del Imam cuando se sube al mimbar
dirigirse a un individuo concreto. En algunas ocasiones viene a
mi una persona y me dice: El tema del jutba de hoy tenia la solución
al problema que estoy sufriendo. Y después me felicita y
elogia lo que decía el Jutba. Ese mismo día
viene otra persona y contradice lo que dijo el anterior completamente.
Por lo que a mi respecta, no me alegro por lo que me dijo el primero
pues lo que digo no lo digo como mi propia opinión, ni me
molesta lo que me dijo el segundo, pues si lo que he dicho era correcto
y apropiado, es por Allah, y a Él le son debidas la gracias
y el elogio, y si es lo contrario, pues es por mi causa y obra del
Shaytan.
A Allah le pide que nos inspire lo que nos guíe por buen
camino y que nos inspire a retornar sinceramente a El arrepentidos
por nuestros errores y que nos haga firmes en todo ello.
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¡Musulmanes!
Un maestro le preguntó a su discípulo: “¿Cuánto
tiempo hace que estas en mi compañía?” Dijo:
“Hace treinta y tres años”. Dijo: “¿Y
que has aprendido de mí en todo este tiempo?”. Dijo:
“Ocho asuntos”. Dijo el maestro: “¿Has
pasado una vida entera junta a mi y sólo has aprendido ocho
cosas?”. Dijo: “No he aprendido más que esas
ocho y no quiero mentir”. Dijo el maestro: “Dime que
son esas ocho cosas que deseo escucharlas”.
Dijo el discípulo: “La primera es que consideré
la creación y vi que cada uno tiene un amado al que ama y
que cuando va a la tumba, el amado se separa de él. Por consiguiente
hice que las buenas acciones fueran mi amado, porque cuando yo entre
en la tumba ellas entrarán conmigo.
La segunda cosa es que consideré las palabras de Allah el
Altísimo: “Por lo que respecta a quien tuvo
temor de la rendición de cuentas ante Allah y se prohibió
a su propia persona obedecer a la pasión, para ese, el Jardín
será su refugio”. Y entonces combatí
a mi nafs y le acostumbré a dominar su pasión
a se habituó a la obediencia a Allah.
La tercera: Mire a esta existencia y vi que todo el que tiene algo
de valor, lo guarda e intenta no perderlo. Entonces observé
las palabras de Allah el Altísimo: “Lo que
vosotros tenéis desaparece y lo que está junto a Allah
es duradero”. Y cada vez que tuve en mi mano algo
de valor se lo encomendé a Allah para que Él lo guarde
junto a Él.
La cuarta: Consideré la creación y vi que todos se
enorgullecían de su riqueza, o de su puesto, o de su linaje.
Después me fijé en las palabras de Allah el Altísimo:
“Ciertamente que el más honorable de vosotros
ante Allah es el que tiene más taqwa”.
Así pues adopté la taqwa para poder ser honorable
ante Allah.
La quinta: Observé la creación y vi como unos se maldicen
y se reprochan a los otros. Y observé que el origen de todo
ellos es la envidia. Entonces consideré la palabra de Allah,
Señor de Poderío y Majestad: “Nosotros
hemos dividido entre ellos su sustento en la vida de este mundo”.
Y entonces abandoné la envidia y me aparté de la gente,
y supe que el reparto lo hace Allah.
La sexta: Observé la creación y vi como unos se dañan
a otros y como unos se enfadan con otros y luchan unos contra otros.
Después me fijé en las palabras de Mi Señor:
“El Shaytan es enemigo vuestro, así pues tomadlo
como enemigo”. Y deje la enemistad de las criaturas
y me concentré en ser enemigo únicamente del Shaytan.
La séptima: Observé la creación y vi que cada
uno se esfuerza hasta el agotamiento y se humilla para obtener su
provisión y en algunos casos se adentra en lo que no esta
permitido. Entonces consideré las palabras de Allah, Señor
de Poder y Majestad: “Y no hay ni una bestia sobre
la tierra que no tenga su provisión garantizada por Allah”.
Entonces supe que yo soy una más de esas bestias y entonces
me ocupé de lo que le debo a Allah y deje lo que a mi me
hace falta a El.
La octava: Observé la creación y ví que todas
las criaturas dependen y confían de otras criaturas semejantes
a si mismas, uno para su riqueza, otro para su trabajo, otro para
su salud, otro para su puesto. Entonces me fijé en las palabras
de Allah el Altísimo: “Para quien confía
en Allah, El le basta”. Y entonces abandoné
la confianza en lo creado y me esforcé en poner toda mi confianza
en Allah”.
Dijo el maestro: “Que Allah te bendiga hijo”.
Y que Allah bendiga a nuestro guía y maestro el Profeta Muhammad,
y a su familia y compañeros y a todos quienes les siguen
con sinceridad hasta el Último Día. Amín
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