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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim

EL CAMINO DEL EQUILIBRIO
JUTBA del 8 de Junio de 2007 22 Yumad I 1428
Imam: Sheij Muhammad Al-Kassbi

Bismillah
¡Musulmanes! ¡Os encomiendo que tengáis taqwa de Allah! Sabed que Allah, el Altísimo, dictó la ley del Din del Islam y quedó satisfecho con la Sharia para la última comunidad, sello de las comunidades humanas. Y distinguió al Din del Islam por encima de todo cuanto el mundo contiene.

Es el Din para todo el mundo. Es el Din del Oriente y del Occidente. Es el Din del árabe y del no árabe. Es el Din del pasado, del presente y del futuro. Es el camino que se adecua a todos los hombres, sea cual sea su época y sea cual sea su lugar.

El camino del Islam se caracteriza por el equilibrio y la equidad en todos sus aspectos y dimensiones. Tanto en la creencia como en la conducta, en las transacciones y en las cualidades de carácter. El musulmán reúne en su persona lo bueno de esta existencia y también lo bueno de la próxima, y la ganancia y rectitud en ambas.

El musulmán se dedica con la acción de su cuerpo a los medios de esta vida y con su corazón confía en Allah.

Ese es el camino recto. A Allah le pedimos, cada vez que realizamos nuestro salat, le pedimos a Allah el “sirat al mustaqim”; que nos guíe por el camino recto: “Ihdinas-sirata-l-Mustaqim”

Ese camino pasa por medio de los dos extremos: la transgresión de los límites y el incumplimiento de las obligaciones (Al Ghulu, At-Tafrit).

Es por eso que los enemigos del Din, los shayatines de entre los humanos y de entre los genios, invitan a desviarse del camino recto y ancho, y adornan y hacen parecer atractivo inclinarse hacia esos dos extremos: Al Ghulu (transgredir los límites) y Al Tafrit (incumplir las obligaciones); y ambos extremos son iguales en mal y perjuicio.

El tener una posición equilibrada e intermedia se logra adoptando las normas de la Sharia, y haciendo coincidir el cumplimiento de lo que le es debido a Allah (Huqquqillah) y lo que le es debido a los hombres (Huqquqin-nas), sin dejar de cumplir lo que es obligatorio y sin negarle a nadie sus derechos.

A Allah le pedimos refugio de caer en lo que algunos pretenden, que es equiparar esa posición intermedia y equilibrada con el abandono de toda obligación y restricción (permisividad) y el abandono de las normas de la Sharia, y seguir a los extraviados que viven sin normas, sin guía y sin límites.

En lo que respecta a la creencia, el Islam sostiene una posición intermedia y equilibrada entre las comunidades humanas. No da la espalda a Dios (ateismo) ni tampoco admite ídolos (paganismo), sino que consiste en adorar a Allah, el Único.

En lo que respecta a los Nombres y Atributos divinos, tiene una posición equilibrada entre los que atribuyen corporeidad y forma a la divinidad y los que rechazan las manifestaciones, los actos y los atributos divinos.

En lo referente al decreto y al destino, el Islam tiene una posición equilibrada e intermedia entre los fatalistas y los que afirman el libre albedrío absoluto y niegan la existencia del decreto de Allah.

En lo referente al Iman, confianza en Allah y en el no-visto, tiene la posición media entre quienes no creen en la necesidad de las acciones y quienes dicen que sin acciones no hay fé (Al jawariy).

Y en la adoración tiene una posición media entre las exigencias del espíritu y las del cuerpo. No es ascético o monacal ni es materialista, sino que complementa los opuestos y es moderado.

En la dimensión de la conducta y de las cualidades de carácter, mantiene un equilibrio entre las necesidades del individuo y las necesidades de la sociedad, y mantiene la posición intermedia entre el intelecto y las emociones. Así, la educación y la crianza son procesos en los que se enseña a equilibrar ambas cosas, bajo la luz y el ejemplo profético.

Dijo el Profeta Muhammad, que Allah le bendiga y le conceda paz: “Tu Señor tiene derechos sobre ti; tu persona tiene derechos sobre ti; tu familia tiene derechos sobre ti. Dale a cada uno que tenga un derecho, lo suyo”. (Hadiz que relató Abu Yuhaifata, que Allah esté complacido con él, y que está recogido por Bujari)

En la actividad económica el Islam establece el balance, el equilibrio, entre la libertad del individuo y la sociedad. Respeta la propiedad privada y la defiende, a condición de que no ocasione daño al bien de la sociedad. La posición de la Sharia islámica es intermedia entre el capitalismo, que le da todos los derechos al individuo en detrimento del bien social, y el socialismo que priva al individuo de sus derechos de propiedad, en base a la defensa del bien de la sociedad.

En materia del gasto, la posición media del Islam, entre el despilfarro y la tacañería, se concreta en las palabras de Allah: “Y aquellos que cuando gastan no despilfarran y no son agarrados, si no que son equilibrados entre las dos.” (Surat Al Furqan, 67)

Con ello se está afirmando que si el despilfarro es malo también lo es la tacañería y el retener. Gastar en lo haram también es despilfarro, aunque sea poca cantidad.

Nuestro modo de vida ha ordenado la vida económica en la sociedad. Ordena al musulmán gastar y ser generoso para participar con su riqueza en los movimientos y necesidades de la vida. Peri sin abrir tanto la mano que pierda de vista sus propias necesidades.

Dice Allah, el altísimo: “No cierres tu mano junto a tu cuello*, ni tampoco abras la mano completamente quedando reprobado desnudo” (Surat Al Isra, 29) *expresando la impotencia para gastar

Este es el equilibrio que la Sharia establece para nosotros, por la guía sabia del Señor. El musulmán, y la umma en su conjunto, están necesitados de este equilibrio y moderación para remediar numerosas desviaciones en diversos campos.

Tened temor de Allah y estad vigilantes de vuestros actos. Siervos de Allah, sabed que una sociedad sana se compone de individuos sanos. Cuando el individuo está sano garantiza la salud y rectitud de su familia, de su comunidad y de su umma.

Aferraros, que Allah tenga misericordia de vosotros, al sendero claro, y esforzaos, combatid a vuestro ego y a vuestras pasiones. No seáis de los que ponen sus apetitos en la posición rectora: lo que se ajusta a sus apetitos en el Din, lo toman, y lo que no se ajusta a sus apetitos lo abandonan. Y tened cuidado, guardaos del extremismo, la severidad y el fanatismo, ya que ese camino conduce a la destrucción.

A Allah le pedimos que haga firmes nuestros pasos en la certeza y la rectitud, y que nos libre de caer en los precipicios del error y el extravío.

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¡Musulmanes! Una de las formas injustas de traspasar los límites es tener mala opinión de los siervos de Allah.


Allah nos ha prevenido y advertido acerca de esto cuando dice: “Vosotros que creéis, absteneos de muchas de las opiniones. Ciertamente que algunas opiniones son delito”. (Surat Huyurat, 16)

El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Guardaos de la sospecha, pues la sospecha es la palabra más falsa”. (Hadiz de consenso relatado por Abu Huraira)


La raíz de la mala opinión es el engreimiento, la vanidad y el desprecio de los demás.


Dice el hadiz: “Cuando oigais decir a un hombre ‘la gente está arruinada’ sabed que él es el más arruinado de todos ellos”.


El amor y el enojo deben ser por Allah y estar libres de intereses materiales y personales. Nuestro Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Quien da por Allah y retiene por Allah, y ama por Allah y se enoja por Allah, ese ha completado su iman”. (Hadiz de Muadh, Ibn Anas recogido por Al-Hákim)


En el amor y el odio también es preciso tener moderación y equilibrio.


Dijo el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz: “Ama a tu amado sin exagerar ya que puede que un día llegue a convertirse en tu odiado, y odia a quien odias sin exagerar ya que puede que un día llegue a convertirse en tu amado”.
(Hadiz relatado por Abu Huraira y Ali y transmitido por Tirmidhi)

En la comida y la bebida la Sharia ordena la moderación. Dice Allah:
“Comed y bebed y no os excedáis. Allah no ama a los que se exceden” (Surat Al Araf, 31)


Estos son tan sólo algunos ejemplos de cómo el Din del Islam adopta la posición equilibrada en todas las cosas. El que siga los textos del libro de Allah y los hadices de nuestro amado profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, encontrará que el Islam se sustenta sobre la justicia y el equilibrio. En el Día del Levantamiento Allah levantará la balanza de la justicia para hacer rendir cuentas a sus siervos.


“Aquellos cuyo plato de la balanza sea pesado*, esos serán los que tengan éxito” (Surat Takazur y Surat AlAraf) *con buenas obras


A Allah le pedimos que nos haga ser de los que tienen éxito; que nos haga firmes con la palabra; firmes en esta existencia y en la próxima vida y que nos de un buen final y nos incremente después de éste.


Que Allah bendiga a nuestro Guía y Maestro Muhammad y a su familia y a sus compañeros. Amin



 

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