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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim


INMERECIDOS HONORES PARA LOS RENEGADOS

JUTBA de 22 de Junio de 2007. 6 Yumada II 1428
Imam: Sheij Muhammad Al Kassbi

 

¡Musulmanes!
Allah creó el Jardín y la hizo morada eterna para Sus amigos y creó el Fuego y lo dispuso como morada definitiva de quienes Le niegan y Le encubren. Y para que ambas moradas se colmen de habitantes, el Jardín fue rodeado de cosas indeseables y el Fuego rodeado de pasiones.

Y cada una de ellas cuenta con quienes invitan y promueven hacia ese destino. El primero en invitar al Jardín es Su Creador.

“Allah invita a la Morada de Seguridad y guía a quien quiere por el camino recto”. (Surat Yunus, 25)

Dijo Yahya Ibn Muadh acerca de esta aleya: “¡Hijo de Adam! Allah te ha invitado a la Morada de Paz y Seguridad, mira tu como le respondes. Si le respondes desde tu existencia en este mundo, entrarás en ella. Y si respondes desde la tumba, entonces ya es demasiado tarde. La has perdido”.

Después del Creador, los Profetas y los Mensajeros han invitado a sus pueblos a que avancen por el camino de la verdad que conduce al Jardín. Dice Allah el Altísimo: “Y los hemos hecho guías que guían por Nuestro mandato”. (Surat Al Anbiya, 73)

Esto significa que en los actos de obediencia y las buenas obras, ellos son modelo y que son ellos quienes indican el camino de la transacción con Allah. A la cabeza de todos ellos esta nuestro Profeta Muhammad, paz y bendiciones de Allah sean sobre el, a quien su Señor le habló con estas palabras: “Tu guías ciertamente al camino recto” (Surat Shu´ara, 52)

Dijo el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz; “Ciertamente la parábola de mi comunidad y la mía, es como un hombre que ha encendido un fuego que atrae a las polillas y a los mosquitos hasta meterse en él y yo soy quien tira de vuestros vestidos mientras estais lanzados en medio del fuego”. (Hadiz de Muslim)

Después de los Profetas y los Mensajeros, los muminin y los rectos les siguen, invitan al Jardín. Por esa razón, la buena palabra tiene importancia en el Islam. ¿Por qué? Porque afecta e influencia, tiene su recompensa y su efectividad consiste en la facultad de hacer cambiar. La buena palabra es inmortal y no perece. Los que llaman a la verdad son los mejores en el uso de la palabra.

Dice Allah el Altísimo: “¿Quien tiene mejores palabras que quien llama a Allah y obra rectamente y dice: Yo soy de los que estan sometidos?”. (Es decir sometidos a Allah y obedientes a su mandato)

No hay ninguna época que no tenga Su llamamiento al bien incluso en los tiempos en los que el mal alcanza su colmo. El Corán nos narra la historia del creyente de la familia del Faraón que llamaba a su gente del bien con sabiduría y con constancia en las condiciones más difíciles. “¡Pueblo mío! Cómo puede ser que yo invite a la salvación mientras vosotros me invitáis a mi al fuego” (Surat Ghafir)

Y nuestro Profeta encomendó a su comunidad que invitaran al bien y al Jardín. Dijo paz y bendiciones de Allah: “Quien llama a la guía tiene la recompensa igual a la recompensa del que le sigue y sin restarle al otro nada de su propia recompensa. Y quien llama al extravío tiene tanta responsabilidad y delito como quien le sigue, sin con ello restarle al otro nada de su culpa”. (Hadiz narrado por Abu Huraira y transmitido por Muslim)

Por lo dicho, todo aquel que llame a la acción recta, acción vinculada al derecho de Allah o a los derechos de Sus siervos, es un guía recto. Y todo aquel que dé un consejo en el Dín, o en asuntos mundanos para conducir al Dín, es un guía recto. Y todo el que en su conocimiento o en sus acciones se conduce rectamente y sirve de modelo que otros imitan, ese es un guía recto.

Y todo aquel que se adelanta a otros en realizar una buena acción u obras de beneficio entra también en esa categoría. Igualmente todo aquel que ayuda a otro a realizar actos de virtud o a la taqwa de Allah.

Por lo que se refiere a los promotores y voceros que invitan al camino del mal que conduce al fuego, su líder es Iblis, el Maldito. Y tiene sus ejércitos numerosos de entre los genios y los hombres. Y tiene diversos instrumentos de seducción y de engaño. Entre ellos las falsas artimañas y los falsos argumentos. Esta forma de engaños, que tanto peligro representan, no son algo nuevo. Son tan antiguos como la especie humana. Se utilizan en contra de los guías rectos y en contra de la rectitud de los seres humanos. Los primeros objetivos de los argumentos falsos son los propios profetas, después aquellos los que les siguen y así sucesivamente.

Todo Profeta ha sido objeto de falsas argumentaciones y acusaciones que gente de su pueblo utilizó para atacarle y desprestigiarle. Por ejemplo Nuh, la paz sea sobre el, fue acusado por su pueblo de mentiroso, de buscar poder, de estar extraviado, de estar loco.

Musa, la paz sea sobre él, igualmente fue acusado de ser un hechicero, “Este es un mago experto que quiere haceros salir de vuestra tierra por medio de su magia. Así pues ¿qué ordenáis?” (Surat Shu´ara, 34)

Estas y otras argumentaciones injustas fueron utilizadas contra Musa. Y ninguna de las acusaciones falsas, ni de los argumentos falaces utilizados por quienes querían anular la misión de los profetas tuvo efecto. El Shaytán las afianzó en el corazón de sus seguidores y todas ellas eran mentira y una prueba y tribulación para los profetas. Y Allah en Su Libro los defiende de tales ataques.

Dice el Altísimo: “Así mismo, no vino antes de ti ningún mensajero que dijeran de él: es un mago o un loco”.

Es decir esta es una tradición. Si miramos cuales son las causas de estas argumentaciones falsas encontramos que lo que más las provoca, desde sus orígenes, es la envidia , el orgullo y el odio contra el objeto de las acusaciones. O la pretensión de estar por delante y la incapacidad de aceptar que otro haya sido el pionero.

El Dín prohíbe que se hagan acusaciones falsas y que se inventen falsas argumentaciones pero también prohíbe escucharlas y seguirlas y compartir o participar en ningún modo en difundirlas. Y en el Dín se clarifica que la consecuencia, de una cosa como de la otra, siempre es penosa y dolorosa para su autor.

Dice Allah: “¡Oh los que creéis! Si os viene un individuo corrupto con una información, tomad precauciones, no vaya a ser que causéis daño a alguien por ignorancia y después lamentéis lo que habéis hecho”. (Surat Al Huyurat, 6)

Las acusaciones falsas tienen consecuencias muy dañinas, pues causan confusión en las mentes, extravían la opinión general apartándola de la verdad e incitan al conflicto y al enfrentamiento entre la gente y manchan la buena reputación de los inocentes. El Islam no permite la creación de falsas acusaciones y argumentaciones falaces.

Dice Allah: “Quienes inventan la mentira son aquellos que no creen en los signos de Allah y esos son los mentirosos”. (Surat An Nahl, 105)

Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sean sobre el: “Ciertamente que vuestra sangre, vuestra riqueza y vuestra reputación son sagradas de uno para otros. Cualquier hombre que acuse a otro musulmán con algo de lo que él es inocente, y le hace sufrir por ello vergüenza en esta existencia, Allah está en su derecho de arrojarle al castigo del Fuego hasta que haya expiado en él compensando el daño de sus palabras”. (Hadiz de Tabarani)

 

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¡Musulmanes y musulmanas! Si somos conscientes de las peligrosas consecuencias en esta vida y en la próxima, de argumentar y acusar falsamente, deseamos apartarnos y alejarnos de tales acciones reprobables. No pertenecen a la conducta honorable propia de los musulmanes. Debemos estar firmes y tomar precauciones cuando nos llegan argumentos de ese tipo. Y en esta época más que nunca estamos expuestos a multitud de argumentos y de opiniones falsas y malignas.

A menudo, estas cuentan con el respaldo, la financiación y la protección de instituciones públicas y privadas, que llegan hasta el punto de conceder condecoraciones en el pecho y gestos de honor a los más grandes criminales y renegados. Y esto lo hacen sin tomar en cuenta en absoluto la dignidad y el respeto que merecen los musulmanes y sus asuntos sagrados.

¿Pero quien podrá proteger a tales individuos del castigo de Allah en el Día del Levantamiento? En el día en el que su líder y dirigente, el maldito y lapidado, se declare libre de ellos y cuando – como un pregonero – se alce entre ellos como nos informa el Corán: “Dirá Shaytán, cuando el asunto esté ya decidido: Allah os prometió la verdad y yo os prometí y no cumplí con vosotros”. (Surat Ibrahim, 23)

Tened taqwa de Allah, siervos de Allah, y responded a la llamada de Allah y del Mensajero cuando os llaman a lo que os da vida y procurad, cada uno de acuerdo con su energía y posibilidades, llamar a la senda de la verdad. Y que cada uno empiece por si mismo y por su familia y así la llamada será aceptada y tendrá baraka.

Y que Allah bendiga a nuestro Maestro Muhammad, a su familia y a sus nobles compañeros.



 

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