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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
EL VINCULO CON LA MEZQUITA Y LA YAMA´AH
JUTBA de 29 de Junio de 2007. 13 Yumada II 1428
Imam: Sheij Muhammad Al Kassbi
¡Musulmanes!
Os exhorto y a mi mismo a ser conscientes de Allah. Una de las razones
para estar agradecido a Allah por Sus muchos dones, es el vivir
–por cuarto año consecutivo- el aniversario de la apertura
de esta mezquita, sobre la cual Allah ha derramado su bendición.
Esta mezquita, que genera en el corazón de todo musulmán
alegría y dicha, pues la mezquita está siempre fuertemente
ligada al corazón del musulmán y también por
el honor y el respeto que las cosas sagradas e inviolables de Allah
tienen para el creyente.
En particular esta mezquita representa una serie de signos y significados
que son motivo de esperanza y causan optimismo y una expectativa
luminosa para el futuro. La mezquita tiene una posición central
en la vida del musulmán, es la piedra angular de su existencia
cotidiana en lo referente a sus asuntos mundanos y a los de su Din.
A ella va y de ella regresa siempre, en toda tarea y actividad.
La mezquita en si misma es un don y es una misericordia, y ello
no sólo para los musulmanes si no para toda la gente. Pues
de la mezquita no sale más que lo que aporta bien y contribuye
al interés de la sociedad en su conjunto. Allah, el Glorioso,
ha hecho de las mezquitas Sus casas en Su tierra y las ha vinculado
a Si mismo, con una vinculación que indica su rango y su
enorme dignidad.
A quienes las llenan y las construyen Allah los ha declarado que
son creyentes. Dice:
“En verdad que quienes llenan las mezquitas son los
que creen en Allah y en el Último Día y establecen
la oración y pagan el Zakat y no temen más que a Allah”.
(Surat Tawbah, 18)
Y El, glorificado sea, ha prometido derramar Su generosidad sobre
todos aquellos que visitan Su casa. Abu Huraira,
que Allah esté complacido con él, ha relatado que
el Profeta, paz y bendiciones de Allah dijo: “A quien
se dirige a la mezquita o regresa de ella Allah le dispone en el
Jardín un lugar de residencia cada vez que va o regresa de
ella”. (Hadiz de consenso)
A la mezquita se le concede un gran respeto e importancia en el
Islam. El musulmán va a ella para cumplir con su oración,
para aprender y para otras razones de utilidad.
El nombre mezquita en árabe, “masyid”
es el lugar de postración y la postración es la más
noble de las acciones del Salat. Por la postración esta el
hombre en la posición de mayor cercanía a su Señor.
En las mezquitas el interior de la persona se purifica y su ser
se limpia. El creyente experimenta serenidad y amplitud al dirigirse
en su intimidad a su Señor. Se dirige a El con la inclinación
(ruku`), con la postración (suyud), con
la recitación (tilawah) y con la súplica
(dua).
El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean sobre el, incluyó
en la lista de quienes serán protegidos por la sombra del
trono de Allah en el Día del Levantamiento al hombre cuyo
corazón está ligado a las mezquitas: cuando llega
la hora del Salat surge el anhelo y el deseo de dirigirse a ella,
y cuando la oración ha terminado, su corazón permanece
con una vinculación a la mezquita.
La mezquita ha jugado un papel importantísimo en guiar, recordar,
corregir y educar a la gente y en fortalecer el sentimiento de compromiso
y en entrenar a los fieles en la acción comunitaria la congregación
y la armonía social que el Islam predica y en preservar la
unidad de los musulmanes, no sólo en lo externo, sino también
en la realidad y esencia verdaderas.
Una prueba de ello es la oración en congregación (yama´ah)
y los objetivos de largo alcance que persigue. No hay duda que la
oración en congregación cinco veces cada día,
la oración del Yumuah y los dos salats
del Eid, sirve para que el musulmán sienta y perciba
que él o ella son uno, junto a muchos otros como él.
Miembro de una yama´ah, comunidad, de la que debe
preocuparse, y con cuyo interés y bien común debe
estar comprometido. El Din no permite que el musulmán viva
por y para sí mismo exclusivamente. Sino que el Din le exige
al musulmán que viva codo con codo con sus hermanos, incluso
en el momento más profundo y más intimo de su plegaria.
Y le pide al musulmán tomar ayuda y beneficio de su comunidad
y prestar ayuda y beneficio a sus hermanos.
Un individuo no puede sentir su propia fuerza ni su efecto o influencia
sobre el entorno sino pertenece a una yama´ah, agrupación
o comunidad, recta y sana.
Dijo Hassan Al Basri, que Allah le cubra con su misericordia:
“Creyente, nunca dejarás de obtener de la mezquita,
como mínimo, cinco ventajas:
- La primera, el perdón de Allah que borra tus errores anteriores.
- La segunda, que tengas acceso al bien que puede aportarte un hombre
recto, a quien amas por Allah.
- La tercera, conocer a tus vecinos y saber cuando uno de ellos
esta enfermo, cuando una ha muerto.
- La cuarta, librar tu vista y tu oído de la haram
(ilícito). (En esta época y en este país más
que en otros momentos y lugares es verdadera esta observación).
- La quinta, puedas escuchar una aleya que te sirva de
guía.”
El Profeta paz y bendiciones de Allah sean con él, expresó
que desearía quemar las casas de quienes se quedan en ellas
y no acuden a la congregación. Dijo:
“Si no fuera por las mujeres y los niños (que las utilizan)
ordenaría prender fuego a sus casas”.
Lo que estas palabras expresan es que cumplir con la oración
en congregación en una de las casas de Allah es una marca
distintiva de los musulmanes. Y el abstenerse de acudir a la congregación
es una marca distintiva de los hipócritas. El musulmán
no queda satisfecho nunca con la trayectoria que pueda llevarle
a la hipocresía (nifaq). Y no se conforma perdiendo
el gran bien del que nos informó el Profeta, paz y bendiciones
de Allah sean con el, cuando dijo:
“¿No queréis que os informe como borra
Allah las faltas y como eleva en grados?. Dijeron: “¡Por
supuesto, mensajero de Allah!”. Dijo: “Hacer
el wudu concienzudamente, en condiciones difíciles, dar muchos
pasos hacia las mezquitas y esperar después de un Salat al
siguiente. Ese es vuestro Ribat! (lo repitió
tres veces)”. (Es decir la vigilancia y total disposición
y entrega al Din de Allah). Hadiz relatado por Abu
Huraira y transmitido por Muslim.
De aquí podemos deducir la gran importancia y el enorme valor
del Salat en nuestro Din. La oración, por su propia
naturaleza, educa a quien la practica en la seriedad y el empeño
a fondo en los asuntos individuales y en los colectivos. La oración
no enseña a la gente a vivir de ilusiones y vanas esperanzas.
En el Hadiz también hay una mención a la
necesidad de estar en Ribat en la senda de Allah. Ribat
es compromiso, y constancia y empeño serio y profundo en
el Din.
El Mensajero de Allah, con estas palabras, encomienda a los musulmanes
que no abandonemos el Ribat en ninguna circunstancia y
explica que cualquiera puede participar de la inmensa recompensa
del Ribat y del Yihad al cumplir con tres requisitos:
- Hacer el wudu concienzudamente, cuando las condiciones
son difíciles.
- Caminar a pie, distancias largas para ir a la mezquita.
- Esperando después de una oración hasta la próxima.
Es decir, esta forma del Ribat está relacionada
con la oración y la asistencia a la mezquita.
En esta instrucción hay una señal muy clara de que
si queremos preservar lo que tenemos debemos mantenernos vigilantes
en Ribat en la senda de Allah y si queremos preservar nuestras
mezquitas, precisamos el Ribat en la senda de Allah. Y
no podemos perfeccionar completamente ese Ribat y no seremos
capaces de cumplir con el como es debido si no perfeccionamos nuestra
sinceridad en la presencia de Allah.
Los pies que no se dirigen a la mezquita, y los pies que no están
firmes en una línea ante la presencia de Allah durante la
oración en yama´ah no podrán mantenerse
firmes ante las fuerzas de los apetitos y de tal modo no serán
tampoco capaces de mantenerse firmes frente a quienes desafían
la seguridad de su din, de su carácter, de sus cosas inviolables
y de su buen nombre. Si deseamos seguir en el camino de nuestros
predecesores virtuosos encontramos que ellos sacaban fuerza y se
fortalecían para la victoria por medio de la constancia y
perseverancia en acudir a las causas de Allah.
Said Ibn Al Musayib, que Allah esté complacido con
él, solía acudir a la mezquita antes del adhan, y
esa fue su costumbre durante más de treinta años.
Acerca de él contó Ibn Abi Shaiba, que Said
Ibn Al Musayib dijo: “Nunca llamo el adhan a la mezquita
el muadhin durante treinta años sin encontrarme yo en la
mezquita”.
Yahya Ibn Ma´in dijo; “No faltó a la
hora del mediodía en la mezquita Yahya Ibn Said
durante cuarenta años”.
Abu Hatim Al Asam dijo: “Perdí una oración
en yama´ah y me expresó su pésame Abu
Ishaq únicamente. Su hubiera perdido un hijo me
hubieran dado el pésame diez mil o más. Porque para
ellos las desgracias en el Din son insignificantes en relación
a las desgracias de este mundo”.
Estos son algunos ejemplos de la importancia que los rectos predecesores
le concedían a la oración y a su vinculo con la mezquita.
A Allah le pedimos ser de los que frecuentan las mezquitas y las
llenan y de los que son sinceros en todos sus actos y palabras.
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¡Musulmanes! Cuando Allah, gloria y alabanzas a El, dignifica
la mezquita, expresa su alto rango y pone en los corazones de los
creyentes un vinculo con su pureza y santidad declarando la mezquita
el mejor y más puro lugar de la tierra, ello es debido a
la sinceridad y pureza de intención del musulmán en
su servicio y adoración de El solo y sin nada que se le asocie.
Dice el Altísimo:
“Y las mezquitas son de Allah no invoquéis en ellas,
a nadie junto a Allah.” (Surat Al Yinn)
La mezquita tiene una misión y una función muy alta.
Por ello es nuestra responsabilidad ¡congregación de
musulmanes! proteger esta fortaleza y refugio de tan inmensa importancia,
la mezquita, y ser perseverantes en acudir a ella, guardar en nuestros
corazones su veneración y respeto.
Esta protección exige, en primer lugar, que los responsables
de la mezquita, quienes están en una posición visible,
o dirigente o de responsabilidad en cualquiera de sus aspectos sean
los primeros en observarla . Y esta protección de la mezquita
es una obligación también de todos cuantos acuden
a ella y de todos los musulmanes, sean quienes sean.
La mezquita representa la fachada, la cara visible de los musulmanes
y especialmente en este país y en las circunstancia actuales.
Por ello es necesario que por nuestra parte aportemos todo cuanto
contribuye a un mayor resplandor y luminosidad de ese rostro visible
del Islam. Y que evitemos todo lo que dañe y perjudique a
corto plazo o a largo a la mezquita. Debemos mantener su limpieza,
su buen estado, llenarla, y salvarla para que ese espacio vuelva
a ser en el futuro lo que fue en el pasado.
La gente esta mirando a los musulmanes y los consideran como una
unidad, como una sola y única realidad. Todas las actividades
y actitudes de los musulmanes tanto en la mezquita como fuera de
ella reflejan lo que la mezquita representa, tanto para bien como
para mal.
Todo musulmán debe sentir esta responsabilidad y considerarse
como parte de la yama´ah, de la comunidad musulmana. Pues
la gente le van a considerar siempre de ese modo aunque el mismo
no tenga tal convencimiento. Si los enemigos necesitan grandes esfuerzos
y son constantes en sus ataques, Allah no defraudará a quienes
confían en El, Le obedecen y Le aman.
Y que Allah bendiga al Profeta Muhammad, a su familia, a sus compañeros
y a todo aquel que le siga hasta el Dia del Juicio.
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