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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
EL
DESAPEGO
JUTBA del 10 de Agosto de 2007
Imam: Hafid Ahmed Bermejo
Musulmanes,
os encomiendo que tengáis temor de Allah en todo momento
y situación, puesto quien Le teme constantemente será
de aquellos que cosecharán el éxito.
Sahl Ibn Saad, As Saidi, que Allah esté complacido
con él, relató que un hombre se presentó ante
el Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz y dijo:
¡Oh Mensajero de Allah! Indícame una acción
que al hacerla, Allah y las personas me amarán. Le dijo,
que Allah bendiga y conceda paz: “No desees la vida
mundana y Allah te amará, y no desees las posesiones de la
gente y ellos te amaran". (Hadiz relatado por Ibn
Mayah)
Fijaos en este hadiz, en cuanta sabiduría encierra y cómo
con pocas palabras da dos consejos muy importantes. El Mensajero
de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz, da una indicación
a este hombre; pero no son consejos solo para él, sino para
toda su Ummah, para toda su comunidad, para todo aquel
que le siga y que aprenda y escuche sus consejos.
El primero de estos dos consejos es el desapego, desapegarse de
los bienes materiales de este mundo.
El Zuhd es algo que Allah, glorificado sea, menciona repetidamente
en Su libro. Dice El Misericordioso en la Surat Al Ala,
la Surat del Altísimo:
“Sin embargo preferís la vida de este mundo,
cuando la Última es mejor y de mayor permanencia”.
Dice también en la Surat de la Mujeres, Surat An Nisa:
“Di: La posesión en disfrute de esta vida es
poca cosa; la última Vida es mejor para quien se guarda (de
desobedecer a Allah) y no se os hará ni una brizna de injusticia”.
Dice Subhanahu wa ta’ala también en la Surat del Trueno,
Surat Ar ra´ad:
“Se contentan con la vida de aquí; pero en
relación a la última, esta vida no es más que
un disfrute efímero”.
Y como estas, son numerosas las aleyas en las que Allah,
gloria a El, reprocha a los que solo tienen ojos para esta vida,
para los placeres y disfrutes que contiene, olvidándose por
completo de aprovisionarse de buenas acciones para el día
en el que tengan que rendir cuentas.
Fijaos en la historia de Qarun, cuando dice Subhanahu
wa ta’ala, en la Surat al Qasas, la Surat del
relato:
“Y apareció ante su pueblo con sus adornos; entonces
dijeron los que querían la vida de este mundo: ¡Ojalá
tuviéramos lo mismo que se le ha dado a Qarun, realmente
tiene una suerte inmensa! Y dijeron aquellos que habían recibido
conocimiento: ¡Ay de vosotros! La recompensa de Allah es mejor
para el que cree y actúa con rectitud, pero no la consiguen
si no los pacientes. Entonces hicimos que la tierra se lo tragara
junto con su casa y no hubo ninguna guardia que pudiera socorrerle
fuera de Allah ni pudo defenderse a sí mismo. Los que el
día anterior habían ansiado su posición, amanecieron
diciendo: ¡Como acrecienta Allah la provisión a quien
quiere de sus siervos o la restringe! De no haber sido porque Allah
nos agració nos habría tragado la tierra. ¡Que
cierto es que los incrédulos no cosechan éxito! Esa
es la morada de la última vida que concedemos a quienes no
quieren ser altivos en la tierra ni corromper. Y el buen fin es
para los que tienen temor”.
Creyentes, no dejéis que los placeres de esta vida os cieguen,
no seáis esclavos de Dunia, no os dejéis
llevar por los apetitos, sabed que nuestro propósito en esta
vida es adorar a Allah con conocimiento y hacer la mayor cantidad
de buenas acciones para estar preparados para el día del
retorno a vuestro creador.
Pero el Zuhd no significa que abandonemos este mundo. No,
ni mucho menos. No significa que renunciemos a todo y nos olvidemos
incluso de nosotros mismos. Hemos de buscar lo mejor de este mundo,
lo mejor de Dunia.
Dice Allah. Glorificado y exaltado sea, en la Surat al Baqara,
en uno de los dúas más famosos y repetidos:
“¡Señor nuestro!, danos lo bueno en esta vida
y lo bueno en la última, y líbranos del castigo del
fuego!”
Es natural buscar lo mejor de esta vida, hemos de buscar la provisión
y procurarnos lo mejor, pero tenemos que hacerlo con mesura, sin
que se lleve todos nuestros. Sin embargo, la meta de la vida humana
es adorar a Allah, complacerle, cumplir lo que nos ha ordenado,
rechazar lo que nos ha prohibido e incrementar nuestras buenas acciones
para así, con la Misericordia de Allah, poder tener el inmenso
regalo del Jardín.
Relató Abi Dhar al Gifari: Dijo el Mensajero de
Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz: “El desapego
(el Zuhd) en esta vida no es dejar aquello que Allah ha
hecho licito, ni lo es tampoco despilfarrar la riqueza. Lo que realmente
es el Zuhd en esta vida, es que no pienses que lo que está
en tus manos es mejor que en lo que está en manos de Allah.
Y que tengas paciencia en la desgracia, ansiando la recompensa cuando
la desgracia permanece y el beneficio que por ella obtengas”.
(Hadiz relatado por Ibn Mayah)
Musulmanes, lo que está en manos de Allah es más fiable
que lo que uno mismo posee. Esta realidad solo se alcanza con una
absoluta y plena confianza en Allah, con la certeza de que es Él
Quien todo lo da y Quien todo lo quita, el que da la vida cuando
quiere y da la muerte cuando quiere. El que da la enfermedad y da
salud. El que da la dificultad y luego la facilidad. El nos dará
a cada uno nuestra provisión en la medida de nuestras necesidades.
Dice el Altísimo en la Surat Hud:
“No hay ninguna criatura en la tierra cuya provisión
no recaiga sobre Allah”.
Ansiar la recompensa por alguna desgracia que te aflige también
se consigue con una fuerte confianza en Allah. Es decir, que cuando
a algún creyente le sobrevenga una desgracia, como pueden
ser la pérdida de sus bienes o la muerte de un ser querido,
que su mayor deseo sea obtener la recompensa por lo que ha perdido
y lamentarse ni desear no haberlas sufrido, puesto que esto ya había
sido decretado por Allah.
El verdadero Zuhd, de esta y de todas las épocas,
es apartarse de todo aquello que nos pueda llevar a asociar algo
con Allah. Y también desapegarnos y alejarnos de las costumbres
y los vicios cuyas últimas consecuencias sean llevarnos a
desobedecer a Allah y cometer transgresiones.
Musulmanes, debemos esforzarnos, y tenemos que hacerlo cada día,
a cada instante, en ser de aquellos que tienen la certeza de la
vida después de la muerte, y por tanto de aquellos que creen
en el castigo y en la recompensa en esa otra vida. Si lo hacemos,
estaremos siguiendo el camino de quienes nos han precedido, el camino
de los Mensajeros y el camino de nuestro amado Profeta Muhammad,
que Allah le bendiga y le conceda paz.
En nuestras vidas tenemos que recordar constantemente las palabras
del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz cuando
dijo: “Este mundo es la prisión del creyente
y el paraíso del Kafir” (Hadiz relatado
por Musilm)
Y a Allah le pedimos que haga que nuestra prisión sea en
esta vida y el paraíso en la Otra, esa vida en la que, con
Su permiso, seremos Inmortales, ¿Y acaso no es esta la mejor
de las recompensas?
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Creyentes, el segundo consejo que nos da el Mensajero de Allah en
el hadiz con el que hemos comenzado, es no desear las posesiones
de la gente, porque si no las deseas ellos te amaran.
Absteniendonos de desear que tienen los demás; seremos respetados
y amados por ellos. Pero esto no basta: tenemos que llegar más
allá, debemos intentar llegar al grado de poner en práctica
el Hadiz en el que el Mensajero de Allah dice:
“No cree uno de vosotros mientras no quiera para su hermano
lo que quiere para si mismo”. (Transmitido por Bujari
y Muslim)
Por su propia naturaleza, el ser humano siempre desea para sí
mismo lo mejor. El creyente, además, lo desea también
para sus hermanos. Por esta razón, hermanos musulmanes, debemos
esforzarnos en dar lo mejor de nosotros mismos a los creyentes,
en hacer lo posible para ayudarles, en atender a los necesitados,
a los enfermos, a los que estén pasando malos momentos…
¿Acaso si alguno de nosotros estuviera pasando dificultades,
no nos gustaría que vinieran nuestros hermanos a ayudarnos?
¿No querríamos que se preocuparan por nosotros y nos
ayudasen, cada uno en la medida de sus posibilidades? ¿Pero
cómo podéis pensar que esto se puede conseguir si
en vez de desear el bien para nuestros hermanos, lo que deseamos
es tener sus posesiones y sentimos envidia de lo que poseen los
demás?
Agradeced a Allah lo que os ha dado a cada uno de nosotros, y agradecedle
tambien que haya favorecido a nuestro hermano, porque así
él también podrá ayudar a los demás.
Ayudarse unos a otros y desearse el bien es lo que fortalece y une
a la sociedad, es lo que hace que se incremente en número
y en fuerza la Yama’ah. Un grupo fuerte demuestra que hay
cooperación de unos con otros, que existe la ayuda mutua,
que se piensa en los demás antes de que en uno mismo.
El verdadero creyente es el que se alegra cuando su hermano esta
alegre y se entristece cuando su hermano esta triste. El que tiene
el corazón puro y limpio y libra su corazón de odio
y de envidia hacia sus hermanos. La persona que tiene envidia en
su corazón detesta que los demás estén en una
situación mejor que la suya, porque lo que de verdad anhela
es ser superior a los demás en todos los aspectos.
Si hacemos el bien a los demás y ayudamos a nuestros hermanos
musulmanes, estaremos obedeciendo al Profeta. Si nos esforzamos
por hacerlo y lo conseguimos, seremos amados por Allah y seremos
amados por la gente. Y entonces completaremos nuestro Iman y con
el permiso y la Misericordia de Allah, seremos de los que obtienen
el gran regalo del Jardín.
Y pedimos a Allah, subhanahu wa ta’ala, que nos dé
fuerzas para ayudar a nuestros hermanos y que nos de paciencia para
no desear los bienes de los demás.
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