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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim


LO QUE ALLAH ELIGE ES EL BIEN

JUTBA de 31 de Agosto de 2007
Imam: Sheij Muhammad Al Kassbi


Musulmanes, os encomiendo tener Taqwa de Allah.

Sabed que lo bueno es aquello que Allah elige para Su siervo. Pues El sabe mejor que el siervo lo que le beneficia y tiene más misericordia con el que su propia madre. Así pues, el siervo debe obedecer a su Señor en Sus mandatos y en Sus prohibiciones y estar satisfecho con lo que El le decreta, pues, debido a su propia debilidad, el hombre no sabe lo que se le oculta, sólo conoce lo externo y manifiesto y las realidades ocultas a la vista sólo Allah las conoce.

¡Cuantas veces una desgracia se convierte en bendición! Por esa razón, cuando el creyente tiene obediencia no conoce la desesperación ni la amargura. Su vida es siempre buena, con serenidad en su corazón. Por el contrario, los que tienen debilidad en su Iman, viven en estado de desconcierto y frustración aun cuando tengan riquezas inmensas.

El creyente atraviesa a lo largo de su vida cotidiana por acontecimientos en los cuales el piensa que el bien esta en una cosa y se revela que era lo contrario. Y otras veces, hay algo que detesta y le desagrada y, sin embargo, descubre que en ello había para él un gran bien.

A esto se refiere la Noble Aleya del Libro de Allah:

“Quizás detestéis algo y es bueno para vosotros y quizás améis algo y sea malo para vosotros y Allah sabe cosas que vosotros no sabéis”. (Surat Baqara, 216)

Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con el: "¡Que extraordinario es el asunto del creyente! Todo cuanto le acontece encierra bien para él. Si le acontece algo que le agrada, lo agradece. Y eso es bueno para él. Y si le aflige un mal, tiene paciencia. Y ello es bueno para él. Y esto no le pasa mas que al creyente". (Hadiz relatado por Shuaib al Rumi y transmitido por Muslim)

Es indudable que aquello que Allah elige para Su siervo es bueno para él. Si el creyente pudiera contemplar las realidades ocultas del no visto, sólamente elegiría lo que le acontece, tanto para el como para otros. Esto significa que la enfermedad es buena para el enfermo, la salud es buena para el sano, la pobreza es buena para el pobre, la riqueza es buena para el rico, quien no ha podido tener hijos, eso es bueno para él; quien ha tenido muchos hijos, eso es bueno para él. Si esta norma se aplicara en todos los asuntos, descubriría el hombre que el bien se encuentra siempre allí donde Allah le ha puesto y en lo que El ha escogido para él. Lo que hoy no alcanza a comprender, debido a las limitaciones de su entendimiento, llega a comprenderlo con el paso del tiempo.

Reflexionemos en algunos ejemplos de esta norma, en los que resulta difícil para el intelecto apreciar como el bien estaba en ello:

Nuestro padre, el padre de la humanidad, Adam, la paz sea con el, desobedeció y comió el fruto del árbol con lo cual se le hizo descender a la condición de penalidades de este mundo. En su apariencia, lo que ocurrió fue que Adam, la paz sea con el, perdió algo superior y cayó en unas circunstancias pésimas y detestables. Sin embargo, el resultado fue todo lo contrario, pues Allah lo perdono, lo eligió y le hizo Profeta y de sus gentes hizo surgir Profetas y Mensajeros, sabios, mártires, rectos, muyahidun, sinceros, adoradores…etc.

Cuanta distancia hay entre la palabra de Allah:

“Habitad tu y tu esposa el Jardín y alimentaos en el a gusto”.

Y sus palabras:

“Y entonces su Señor lo eligió, lo perdono y lo guió…”

En la primera situación tenia morada, comida y bebida, lo cual es la condición de la mayoría de los seres humanos, que no tienen otra aspiración, ni otra expectativa; mientras que su segunda situación es una condición de gran valía y un estado elevado y noble: elegido, guiado, encomendado con la misión profética.

Por lo que respecta a Nuh, que Allah derrame sobre el la Paz, fue perseguido y maltratado durante un periodo de novecientos cincuenta anos por causa de su mensaje y su llamada a Allah. El tuvo paciencia y esperó la recompensa de Allah y siguió invitando a la gente a reconocer el Tawhid (la unicidad) de Allah por la noche y por el día, en público y en secreto, hasta que Allah le dio a el éxito y el fracaso a sus enemigos.

Cuando a Ibrahim, la paz sea con él, se le arrojo al fuego, lo encontró fresco e inofensivo. Y fue salvado y protegido por Allah de sus enemigos y Allah le dio a él sabiduría e hizo que su Din (creencia) permaneciera generación tras generación vivo en la tierra.

Lo mismo es el caso de Yusuf, la paz sea con el, cuando su padre lo eligió entre sus hermanos por amor hacia el, eso se mostraba en apariencia como algo bello y, sin embargo, esa preferencia y ese amor de su padre por él fueron la causa de que sus hermanos lo dejaran abandonado en el pozo. Su abandono en el pozo aparecía como una desgracia para el. Sin embargo, Allah había dispuesto en Su Decreto que había de encontrarle un grupo de gente que lo llevaría hasta el palacio del Asís de Egipto. Parecería, en su apariencia, que haber sido adoptado por el Rey de Egipto era una buena cosa para el. Sin embargo, esta circunstancia fue la que le hizo estar expuesto a los intentos de seducción de la esposa del Rey y fue la razón de verse encerrado en prisión un largo periodo de tiempo. A su vez, su encarcelamiento, en apariencia se presentaba como una contrariedad y una desgracia. Y sin embargo, fue precisamente su permanencia en prisión lo que provoco que fuese finalmente elegido para ocupar un puesto de poder y autoridad en Egipto.

Igualmente, Musa y Daud (la paz sea con ellos) y los demás Profetas tienen en sus vidas multitud de ejemplos que confirman esta norma.

Nuestro Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, sufrió muchas maldades y ofensas, fue despreciado, se burlaron de él, los paganos asociadores le acusaron de hechicero, brujo, demente, lucharon contra él, mataron a sus compañeros, le hicieron pasar hambre y pobreza extremas, perdió a su tío que había sido su defensor, murió su esposa que era su consuelo y su mejor consejera. Su pueblo le sometió a él, junto a toda su comunidad de seguidores a un embargo y fueron expulsados de la ciudad, aislados de todo trato y ayuda, llegaron a tener que buscar hojas de los árboles para alimentarse, murieron sus hijos y sus hijas cuando aun seguía con vida, sufrió repetidos intentos de asesinato. En algunas ocasiones todo lo que anhelaba conseguir se contrariaba y no se realizaba lo que intentaba. Cuando fue expulsado de Meca, lo aparente era algo malo y desgraciado, sin embargo, en aquel suceso se encontraba el germen de su triunfo y de un gran bien. Pues gracias a su emigración, estableció la Comunidad del Islam soberana, encontró a gentes que le apoyaron y defendieron, se diferenciaron con claridad los creyentes de los renegados y los hipócritas. Así pues, el fue el victorioso, Allah le brindó su ayuda e hizo prevalecer su Din y derrotó a los ejércitos de los infieles el solo y engaño a sus enemigos y los hizo sucumbir. Y Allah tiene la victoria sobre los asuntos y el dominio, pero la mayor parte de la gente no lo sabe.

Se cuenta que uno de los hombres de las primeras generaciones era ciego, sufría de soriasis en su piel y estaba paralizado de manos y de piernas y decía muy a menudo: “Alabanzas a Allah que me ha librado de muchas de las desgracias con las que ha afligido a muchas de sus criaturas y me ha favorecido y me ha honrado”. Un hombre le pregunto: “¿De que te ha liberado a ti Allah, si eres calvo, ciego, tu piel esta blanca por la soriasis y tus miembros paralizados?”.

Respondió: “¡Ahí de ti hombre! El me ha dado una lengua que Le recuerda, un corazón agradecido y un cuerpo que es paciente con los infortunios…”
A Allah le pedimos un corazón sano y actos de obediencia que nos hagan ganar Su complacencia.

 

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¡Musulmanes! La naturaleza humana desea aquello que en su opinión le va a procurar la felicidad en esta vida. Desea lo que colma sus anhelos y apetencias. El hombre procura facilitarse los medios para lograr esos objetivos. Esto es algo natural que responde al instinto sano, natural del hombre, el esforzarse para procurarse todo aquello que anhela. Por ejemplo, el hombre desea tener un hijo que ilumine y dé alegría a su vida, que le ayude en su vejez, y para ello pone todos los medios. Pero Allah no quiere otorgarle en esta vida ese deseo. Hay jóvenes que anhelan casarse con aquel o aquella a quien aman. Pero, por una razón o por otra, ese deseo se hace imposible. En algunas ocasiones, un joven querría trabajar en una actividad concreta que es la que ha elegido y se dedica con todos los esfuerzos y no lo consigue.

Y estos ejemplos no son mas que unos pocos, de todo lo que ocurre en la vida del hombre.

Cuando al musulmán se le presentan estas situaciones, lo ves con toda confianza de que lo que Allah ha elegido para él es bueno y tiene paciencia, hasta que se le clarifiquen las razones. Su confianza en Allah es firme y no guarda amargura ni melancolía.

Se cuenta que un rey tenia un visir sabio del que no se despegaba. Siempre que al rey le pasaba algo malo, el wazir le decía: Puede que en esto haya bien. En una ocasión el rey sufrió una herida que obligó a los cirujanos a amputarle los dedos de una mano, dijo el visir: “En lo que Allah elige esta el bien”. El rey se enojo y lo mandó encarcelar. Fueron los guardias a apresar al wazir y este dijo: “quizás en ello haya un bien”. Un día en que el rey salio a cazar, se alejó de su escolta para seguir a su presa, y pasó por un lugar donde había una gente adorando a un ídolo. Lo atraparon para ofrecérselo al ídolo en sacrificio. Y cuando se dieron cuenta que sus dedos estaban amputados, lo liberaron porque no lo consideraban bueno como para ser una ofrenda de sacrificio al tener un defecto físico. Se alegro y ordeno que dejaran libre al wazir. Se disculpo ante el por lo que había hecho, y le contó que había descubierto el bien que había en la pérdida de sus dedos. Pero le pregunto: “Cuando ordene que te encarcelaran dijiste: quizá haya bien en ello. ¿Que bien hay?”. Le respondió que si no le hubiera encarcelado, hubiera estado con él en la caza y le hubieran sacrificado a él como ofrenda en lugar del rey.

Así que en lo que Allah hace esta todo el bien.

¡Oh musulmanes! Lo que se ha mencionado llama al musulmán a tener paciencia y a intentar incrementar el iman y realizar buenas acciones, para que así le lleguen el bien, la provisión y la victoria, desde donde lo espera y desde donde no lo espera.

Y lo que se interpone en el camino del musulmán, ya sea en lo que le incumbe a él mismo a nivel personal y lo que ve de la situación de la Ummah, a pesar de todas la desgracias que sufre y la confabulación de los enemigos contra ella. En todo eso puede que haya una sabiduría de Allah y un beneficio para nosotros. Quizá esa sea una causa para que la Ummah despierte de su descuido, para que se revise sus propias cuentas y restaure su integridad y su cohesión y su fuerza. Y lo que vemos que ocurre hoy día, no es la primera vez. Quien repasa la historia se da cuenta de que la Sunnah de Allah no cambia y que Allah da tiempo pero no olvida. Y el buen final será para los que tienen taqwa.

Y Allah no deja a los injustos sin su recompensa, impunes. Allah siempre hace caer las consecuencias de la maldad sobre sus autores, en el tiempo que El sabe y elige. Y Su victoria y Su ayuda y el éxito y la salvación son para sus amigos fieles, sus Profetas y Mensajeros y quienes les siguen con rectitud.

 

 

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