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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim


EL AYUNO EN RAMADÁN

JUTBA del 14 de Septiembre de 2007
Imam: Shejj Muhammad Al Kasbi

 

Musulmanes, os encomiendo que tengáis taqua de Allah. Sabed que una manifestación de la Misericordia de Allah con nosotros es el hecho de que nos concede tiempos, ocasiones para el bien. Esos tiempos y ocasiones son motivo de felicidad para los creyentes y son causa de loable competencia, en ellos hacen el bien y en ellos tambien aspiran a la renovación y al perdón los que han estado errados y han cometido faltas.

Uno de esos tiempos, y ciertamente uno de los más señalados, es el mes de Ramadán. Este es un periodo que todos los musulmanes esperan anhelantes y en el cual se dedican a revisar su propia persona. Todo musulmán, siempre que Allah le haya dado vida hasta el nuevo Ramadán y se encuentre en buena salud, debe agradecerle a Allah por este don. La llegada del Ramadán es un don y una bendición. Porque es una oportunidad de ganar en beneficios y en virtud y es un medio de ascender en grado.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean sobre él, cuando empezaba el mes de Rayab solía decir: “¡Oh Allah! Bendícenos en Rayab y en Sha’ban y haznos llegar hasta Ramadán.” (Hadiz que relató Anas Ibn Malik y que transmitieron Ahmed bin Hambal y Tabarani).

Los Compañeros del Profeta, también hacían esa misma súplica: Que Allah les permitiera alcanzar con vida el próximo Ramadán y que Allah les aceptara su ayuno, temerosos de que su ayuno fuera rechazado. Pues tenían conocimiento de que quien empieza el mes de Ramadán y al terminarlo no ha sido perdonado, ese es uno de los desdichados, privados de la Misericordia de Allah y rechazados.

Yabir Ibn Abdillah, que Allah esté complacido con ambos, relató que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean sobre él, ascendió al mimbar. Cuando puso el pie en el primer peldaño dijo: “Amin”. Cuando lo puso en el segundo dijo: “Amin” y cuando lo puso en el tercero dijo: “Amin”. Le preguntamos: “Mensajero de Allah, te oímos decir “Amin” tres veces.” Dijo: “Cuando subí al primer escalón se presentó Yibril y me dijo: “Desgraciado del siervo que entra en Ramadán y sale de él sin que se le haya perdonado.” Y yo dije: “Amin”. Después me dijo: “Desgraciado el siervo que ha tenido con vida a sus padres siendo adulto, uno o ambos, (y no los ha tratado con bondad) y no se ha ganado el Jardín.” Dije: “Amin”. Después dijo: “Desgraciado el siervo que cuando oye mencionar tu nombre no pide bendiciones por ti.” Dije: “Amin”. (Hadiz que relató Yabir Ibn Abdullah y que transmitieron Bujari en su “Adab Al Mufrad” y Al-Hakim en el “Mustadrak”).

¡Qué extraordinario es el mérito de este mes y qué extraordinarios son los dones que Allah nos otorga en él!. En él, Allah embellece Su Jardín. Le dice Allah a Su Jardín: “Mis siervos rectos se acercan a ti dejando atrás las fatigas del Dunia”. Este es un mes en el que los shaitanes están encadenados y en el que las puertas del Jardín están abiertas y se cierran las puertas del Fuego. En este mes se contiene la Noche del Poder, “Lailat-al Qadir”, o Noche del Decreto. Quien pasa esa noche en vela, con Iman y con expectativa de la Misericordia divina, se le perdonan sus actos erróneos que ha cometido por acción o por omisión. En este mes Allah libera del Fuego cada noche a muchos de Sus siervos. Y los que han ayunado obtienen su perdón la última noche del mes. Los ángeles permanecen pidiendo perdón por los ayunantes hasta el momento en que rompen el ayuno.

La suplica del ayunante, cuando pide, no es rechazada. Y ciertamente que el mal aliento de la boca del ayunante es más bello ante Allah que el aroma del almizcle. Quien cumple con su ayuno del mes de Ramadán con certeza y con esperanza en la Misericordia de Allah, se le perdonan sus faltas, tanto las malas acciones como lo que dejó de hacer. Quien pasa las noches, o parte de ellas, en pie, en oración o recitando el Corán o recordando a Allah, se le perdonan sus faltas, las que ha cometido por acción u omisión.

Por tanto, musulmanes, ¡que Allah tenga misericordia de vosotros!, recibid este mes aumentando en él los actos de obediencia y volviéndoos a Allah, pidiéndole perdón por vuestras faltas pasadas. Haceos las cuentas a vosotros mismos y reflexionad acerca de vuestro estado actual y meditad acerca de vuestro futuro. El ejemplo que Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean sobre él, nos dejó en Ramadán es el de de multiplicar las buenas obras y de diversificar las formas de obediencia. Yibril le repasaba el Corán, y cuando le enseñaba el Corán, el Mensajero de Allah, que era de por sí el hombre mas generosos con los necesitados, era más generoso y mas rápido en dar que el viento prolongado. Daba mucha sadaqa, hacía mucho el bien y pedía mucho a Allah. Incrementaba sus oraciones y su recuerdo de Allah y solía entrar en retiro (itikaf). El ayuno es una escuela muy importante para instruir y disciplinar la naturaleza humana, es uno de los medios sobresalientes que tiene la práctica del Dín.

El ayuno está compuesto de actos del corazón y actos de los miembros. El ayuno completo y perfecto no se limita a la abstención, a la privación de comida y de bebida; sino que incluye también la abstinencia de las mentiras, los chismes y la murmuración y el abandono toda falsedad. Si ayunas, que ayune también tu mirada, tu oído y tu lengua de todo lo falso, indecente y prohibido. Y guárdate mucho de ser uno de aquellos a los que se refiere el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean sobre él, cuando dice: “¡Cuantos ayunantes no obtienen de su ayuno más que hambre y sed y cuantos que se levantan para orar y no obtienen de su vigilia más que cansancio!” (Hadiz de Imam Ahmed). Y de aquellos a los que se refiere cuando dice: “Quien no abandona la falsedad en sus palabras y en sus obras, Allah no tiene necesidad de que abandone su alimento ni su bebida”. (Hadiz relatado por Abu Huraira y transmitido por Bujari).

¡Musulmanes! Allah, glorificado y enaltecido sea, es Rico e Independiente y no precisa de nada, ni de ninguna de las criaturas. Él ha dictado las formas de adoración en nuestro propio beneficio. El ayuno lo ha prescrito como una instrucción para los cuerpos físicos, para acostumbrarlos a la paciencia y al aguante, para rectificar las cualidades del carácter y para disciplinar al ego, para acostumbrarle a dominar los apetitos. Allah ha hecho del ayuno un instrumento esencial para lograr la wilaya, o amistad íntima con Él.

Dice el Altísimo:
“¡Vosotros, los que creéis! Se os ha prescrito el ayuno como se le prescribió a los que os precedieron para que quizá seáis conscientes de las consecuencias de vuestras acciones (Taqwa).” (Ayat 183, Surat Al Baqara).

Cuando el Iman (creencia y confianza en Allah) y la Taqwa se combinan en una misma persona, ese es uno de los auliya de Allah.

¡Musulmán! Has de rectificar tu persona, volverte a tu Señor y di lo que dijo nuestro padre Adam, la paz sea con él: “Señor nuestro, hemos cometido injusticia contra nosotros mismos y si no nos perdonas y nos cubres con misericordia, seremos de los perdedores.” (Surat Al A´ray, 33).

Y como dijo Nuh, la paz sea con él: “Y si no me perdonas y tienes misericordia conmigo, seré uno de los perdedores.” (Surat Hud, 47).

Y como dijo Musa, la paz sea con él: “Señor, yo he sido injusto conmigo mismo. Así pues, perdóname.” (Surat Al Qasas, 16).

Y como dijo Yunus, la paz sea con él: “No hay más dios que Tu, Gloria a ti, ciertamente que yo estaba entre los injustos.” (Surat Al Anbiya, 87).

Si os habéis vuelto a vuestro Señor, tened confianza y alegraos, pues las ocho puertas del Jardín se os abrirán de par en par en este mes glorioso. Así pues, alegraos y tened buenas expectativas. Sed serios y dedicaos a la adoración de Allah esforzándoos en este mes. Y sabed que Allah es Compasivo y Misericordioso. Perdona a los que se vuelven a Él después de haber sido transgresores y multiplica la recompensa de los que hacen el bien. Se alegra de la tawba de Su siervo cuando se vuelve a Él con sincero arrepentimiento.

Las manifestaciones del bien en este periodo señalado son muchas. A Allah le pedimos que nos dé de ellas un lote abundante y generoso. Y que nos dé el Jardín y que nos libre del Fuego por Su misericordia y generosidad.


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¡Musulmanes! En los textos encontramos muchas descripciones acerca de los bendiciones del ayuno y sus méritos. Una de ellas es que Allah ha dedicado una de las puertas del Paraíso al ayuno y no entra por ella al Jardín nadie excepto los ayunantes.

Relató Sahl Ibn Sa’d, que Allah esté complacido con él, que oyó al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean sobre él, decir: “En el Jardín hay una puerta y se llama “Rayyan” por la cual entrarán los que ayunen, al Jardín, y no entrará nadie sino ellos.” Se dirá: “¿Dónde están los ayunantes?” Ellos se levantarán y serán ellos los únicos que entrarán y cuando hayan entrado se cerrará, y no entrará después nadie más”.

¡Musulmanes! Tened Taqwa de Allah y cumplid con el pilar obligatorio del ayuno con sinceridad y buen ánimo. Guardad vuestro ayuno de todo lo que lo estropea y lo echa a perder, como las conversaciones frívolas, la grosería, los gritos, las indecencias, la mentira, el insulto y hablar acerca de los demás.

El ayunante de verdad es el que tiene temor de Allah en lo referente a sus ojos y no pone su mirada en lo que Allah le ha hecho ilícito. Tiene temor de Allah en lo referente a su lengua y refrena su lengua de toda palabra ilícita. Tiene temor de Allah en lo referente a sus oídos y no se permite escuchar maldades. Tiene temor de Allah en sus manos y las guarda de apropiarse de lo que no es suyo, del engaño y del fraude en las transacciones. Tiene temor de Allah en sus pies y no se encamina con ellos a nada que Allah deteste y haya hecho ilícito. Tiene temor de Allah en su corazón y lo libra del rencor, la envidia, el odio y la cólera.

Si ayunas, que ayunen también tu mirada, tu lengua, tu oído, tu corazón y tus manos. Ayuna de todo lo que no es lícito y apártate de causar daño a nadie y adopta la serenidad y la benevolencia como actitud. No dejes que tu día de ayuno sea igual que el día de comer. Y guárdate de ser negligente y descuidado en este mes. Sus días son pocos. No seas de los que hacen del Ramadán una temporada dedicada al juego, al entretenimiento y a la desobediencia.

A Allah le pedimos que este mes sea bendecido para nosotros y para todos los musulmanes, y que sea misericordia, perdón, señorío, victoria y apertura de los corazones. Él es que Oye y el que Responde. Sami’un, Muyib.

 

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